22 de octubre de 2012

EL REY DE LA COMEDIA De Martin Scorsese.


Resulta bastante curioso el olvido con el que se ha tratado de sepultar El rey de la comedia. La primera noticia que tuve de ella fue en 1996, cuando leí la crítica que había escrito Luis Alberto Álvarez en sus imprescindibles Páginas de cine. La busqué como se buscaban en esa época las películas, de video tienda en video tienda. Nadie la tenía. A principios de 1997 por fin la pude ver. La pasaron muy tarde en Cinecanal, cuando acá se pasaban cosas buenas y raras  (Biloxie Blues, Minnie and Moskowitz) quedé absolutamente devastado con la figura de este hombre patético, triste y miserable que es Rubert Pupkim.
                                                          Portada del DVD
Es tan poca cosa  que nadie puede recordar su nombre. Pasa sus tardes en el sótano de su casa, un lugar que ha acondicionado como si fuera un set de televisión. Allí tiene fotografías de tamaño natural de su ídolo, el presentador de televisión Jerry Langford y alguno de sus invitados como la estrella Liza Minelli. Sus ensoñaciones son abruptamente interrumpidas por los gritos de su histérica madre, un personaje que nunca vemos pero que podemos definir como  sobreprotectora, posesiva y entrometida.
Pupkim en medio de todas sus limitaciones tiene una virtud. El hombre es constante. Es de esos tipos que tienen una idea fija y que harán cualquier cosa por obtener lo que se ha propuesto. Cree tener el talento para ser el nuevo rey de la comedia, solo es cuestión de que escuchen parte de su material.
En la salida del estudio de televisión se agolpan cientos de fanáticos en busca de una foto, de un autógrafo de sus idolatradas estrellas. En una de las primeras secuencias del filme podemos darnos cuenta del peligro que corre cualquier hombre público en un mundo mediatizado. Jerry Langford una vez se sube al auto es abordado por la sicótica Sandra Bernhard quien en un ataque de histeria amenaza con violarlo. Es ahí donde aparece Pumpkin para salvar a su ídolo, le pide a la muchedumbre que retroceda, le da tiempo a los escoltas del show man a que saque del auto a  la histérica y él ahí aprovecha para meterse en el auto junto con Jerry.
                                                     Lewis, De Niro y Scorsese.

Después de un momento de duda la estrella acepta ir en el auto con Rubert. Este le pide que por favor escuche sus chistes que según él son bastante buenos. Jerry acostumbrado a este tipo de peticiones usa el método “Sigue la corriente” le dice que vaya al canal y que con gusto él podrá revisar con calma el material.
Scorsese venía de pasar los peores años de su vida cuando realizó este filme. La adicción a la cocaína, sumado al asma y al estrepitoso fracaso de New York, New York había minado sus fuerzas. Fue Robert De Niro quien lo sacó del hospital y prácticamente lo obligó a filmar Toro Salvaje. Si bien hoy en día la historia de Jake La Motta es un clásico indiscutido y le permitió a De Niro obtener su único Oscar como actor principal, la película representó otro fracaso financiero.
Los ochenta aparecían en el horizonte entre nubarrones oscuros. Cimino y Coppola terminaron de dinamitar el sueño del autor que se había formado con el nuevo Hollywood. Ahora se imponía George Lucas y su Guerra de las Galaxias, las películas eran importantes no por las historias que contaba sino por el dinero que podían hacer. Scorsese como Pumpkin era hombre de ideas fijas y a él ningún productor le iba a venir a decir como era que él tenía que hacer sus películas.
Se puso de acuerdo con su actor fetiche y entre ambos buscaron el dinero para financiarse una película que todavía rezumaba la libertad creativa  que destilaban las gloriosas películas que se habían en los setenta.
Tanto Network como El rey de la comedia se parecen en que ambos tuvieron la capacidad de profetizar el final de la vida privada por culpa de los medios de comunicación tal y como lo vivimos  hoy en día. A diferencia del filme de Lumet, el de Scorsese no tiene tiempo para el esteticismo. Acá la puñalada se da sin anestesia, todo es frentero, puro, real.
                                         Scorsese dirigiendo a De Niro y Sandra Benhard

El ambiente en el cual se mueve Jerry Langford es frío y completamente solitario. Sale a caminar por Manhattan mientras la gente lo saluda y le demuestra su cariño pero si él no puede acceder a los pedidos de sus fans será insultado por ellos mismos como esa señora que desea que le dé un cáncer o como Pumpkin secuestrándolo porque no le da la gana de escuchar sus chistes.
Si, lo secuestra para aparecer en su programa. Cuando pensamos que va a hacer el ridículo Rupert Pumpkin se revela como un notable cómico. Va a la cárcel y tres años después de publicar sus memorias se convierte en el nuevo rey de la comedia.
Los que creen que lo han visto todo de Robert De Niro tienen que ver este personaje patético que despierta nuestro más absoluto desprecio y vergüenza ajena como esa escena en la que Jerry lo expulsa de su casa. De Niro establece un interesantísimo contrapunteo actoral con el genial Jerry Lewis. No tenemos nada más que decir de uno de los más grandes clowns de todos los tiempos solo que de la mano de Scorsese se reveló como un grandísimo actor dramático. Su personaje es sublime y me atrevería a decir que logra superar por momentos al del consagrado actor de Taxi Driver.
El próximo año  se cumplirán treinta años de El rey de la comedia. Esperamos desde ya una digna copia en Blue Ray con documental incluido. Sería una forma tardía pero válida de pedirle disculpas al que en su momento fue un estrepitoso fracaso financiero. Ustedes ya no tienen necesidad de ir de video en video buscándola. Con un solo click lo pueden descargar en su computador.

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