Tal como se sospechaba las voces de protesta contra Residente, el vocalista de Calle 13 no se hicieron esperar. El pueblo colombiano, fiel a su destino, fue una vez valiente e hizo respetar la libertad que lo obliga a aceptar 14 bases norteamericanas en su territorio.Expresiones que van desde el “Indignante” hasta el típicamente racista y muy colombiano “A ese mico quien le dio velas en este entierro” llenaron los blogs y periódicos nacionales. Por supuesto, ya el alcalde de Manizales acaba de decir que no dejará que esta infiltración ideológico chavista y extranjera perturbe la paz de su ciudad. Desde mi faro puedo ver el humo que sale de la quema de CD’S y DVD’s que se tuestan en las esquinas de mi país. Esto no representará ninguna pérdida para el grupo porque en Colombia el 85 por ciento del material discográfico se compra en el San Andresito. En Colombia la piratería y la ilegalidad abundan.
Colombia es Pasión y también es Uribe. En esta nueva muestra de intolerancia noto que el pueblo ya se mimetizó con su gobernante. Todos hablan de la afrenta que sufrió el país como si fuera personal. Y nadie habla de los falsos positivos, de los hornos crematorios encontrados en la selva, de los 5 millones de desplazados, de los 38 mil muertos al año, del Agro Ingreso seguro, del desempleo, de los parapolíticos que ya están haciendo campaña para el congreso, de la recesión del juego macabro en que ha sometido este gobierno a los familiares de los secuestrados y de tantas otras cosas que los colombianos no quieren ver por estar pendientes de lo que hace Piedad Córdoba o Hugo Chávez, o ahora lo que hace un simple cantante.
Residente puede ponerse la camiseta que se le venga en gana, él no es más que una estrella del pop, como lo es Shakira o Juanes. La diferencia que tiene con ellos es que en vez de gustarle Luis Miguel a él le gusta Manu Chao y quiere ser como él. A mi me gustaría que se pareciera más a su paisano Héctor Lavoe pero él es un santo y con los santos no se juega. Para los colombianos Residente ya no es más un cantante puertorriqueño, ahora pertenece al bloque intelectual de las FARC.
Colombia no es Macondo, Colombia es el país que muestra Fernando Vallejo en su obra, por eso no pueden tener un presidente, necesitan un capataz, alguien que sea decente, que se eche la cruz antes de usar el machete.
Allá nos crían con el temor de Dios y de los padres. Para un colombiano lo más importante es quedar bien con el papá, ser el orgullo de la familia. Para nosotros la ciudad es algo nuevo y por eso es que el colombiano cuando sale del país empieza a decir que su terruño es el mejor vividero que hay, empieza a ver las calles sucias de cualquier ciudad, las mujeres son feas porque no tienen las tetas ni el culo de las colombianas, las ciudades son aburridas porque en las calles no se escucha vallenato ni corridos prohibidos, no hay nada con lo que pueda saciar su interminable sed de sangre.
Ahora Residente les acaba de dar otra excusa para odiar, para indignarse, para meterse el escapulario a la boca. Lástima que alguien de afuera cumpla el papel que tendría que cumplir alguien como Juanes o como Shakira, denunciar -así sea en unos premios de mierda- la barbarie que está ocurriendo en Colombia, tiene que ser “Un negro de porquería” el que venga a decirnos en una puta camiseta una verdad que en otro lugar daría vergüenza, pero que en mi país de vampiros alegra los corazones ya muertos.