Debo confesar que hasta hoy la única agrupación guerrillera por la cual tenía cierta simpatía era el ELN. Puros muchachos del Colegio Santander de Bucaramanga enarbolando la bandera de la inconformidad porque en un país de mierda como este el que esté conforme tiene las manos untadas de sangre. Hoy esos revolucionarios que lo único porlo que luchan es por mantener un miserable pedazo de tierra y una buena pensión vitalicia se llevaron a una amiga mia. Yo creo conocer a Mónica por eso puedo afirmar que cada minuto que pase ella en cautiverio es un crimen para todos aquellos que disfrutan de su ironía, desparpajo e inteligencia.
Trabaja para El Programa de Atención a Comunidades en Riesgo de la Vicepresidencia de la República lo cual a veces le reporta un poco de desilusión porque cuando se es una persona despierta todo el tiempo se está soñando, la imaginación no se detiene y así suene manido Monica sueña con una país diferente, por eso no le tembló el pulso para ir a San Jacinto a una de las zonas mas violentas del conflicto colombiano uno de los conflictos mas viejo, incomprensible e ignorado del mundo.
De una manera irresponsable el gobierno permitió que las cuatro funcionaras viajaran en una camioneta a sabiendas de que a la guerrilla se le habían inclumplido ciertos pactos y el ELN empobrecido mental y económicamente dan esa patada demente y cobarde que no les llevará a ningún lado al contrario hechos como estos dejan a un idiota como yo con la boca callada.
Estoy hastiado no solo de la guerrilla y el gobierno sino de la puta indiferencia en la que viven todos los que hablan de la guerra de lo bueno que es tener un gobierno que nos haga respetar hijueputa. Todo ese discurso se acaba cuando suceden desgracias como estas. Tienen que salir todos a la calle a exigir que se deje de usar a la gente en un conflicto en el cual somos ajenos porque la plata del narcotráfico se la deben otros hermano y entre mas se penalise mas sube el precio y la demanda. No mas secuestros hay que gritarle no solo a los del ELN y el gobierno sino a nuestras malditas malas conciencias.
14 de julio de 2010
VAN HELSING LLEGA A DRAGONVALIA
Cansado de despoblar a Europa de vampiros y a escasos días del octubre glorioso me asenté en Volgorad seducido por un llamado del entonces incipiente ejercito rojo. Al parecer los terratenientes negaban dejar su cuerpo al momento de morir "Volvían en la noche- Me decía un comandante- a Buscar venganza y sobre todo a adherir a otros a su oscura causa" Eran tan apegados a sus posesiones que no concebían la idea de morir pero eso no era ningún problema para mi, ese era mi trabajo, el trabajo de todos los Van Helsing que han poblado esta tierra.
Desde las Urales hasta el Volga, palmo a palmo fuimos cortando las cabezas. Uno de los innumerables primos de Bujarín me mandó un telegrama informando que había encontrado el foco de la infección, a unos cuantos kilometros de su isba estaba la aldea de Vurdulak
Rasputín era el encargado que tenían los Romanov para a traves de oscuros sortilegios devolverle la vida a todos aquellos aristocratas que teniamos a bien de ejecutar. Vurdulak fue su cuartel general, allí están los sarcófagos de los mas poderosos terratenientes.
Le dije a Sergie mi ayudante que alistara todas mis cosas en una maleta, en tres días estuve en la aldea. Vi la tierra removida, identifiqué las huellas, era mi trabajo y el trabajo siempre ha sido un placer para mi, En una noche clavamos mas de trescientas estacas. Descubrí donde estaba el Upir mayor, no es tan dificil, a esta gente le encantaba el lujo, la fastuosidad. Derribé la puerta y lo encontré allí en su cripta de marfil, abrí el ataud y vi al monstruo, de sus horrendas fauces todavía salía sangre fresca. Antes de dormirme recuerdo como saltaron sus ojos cuando le clavé la estaca, Hijo de puta, tenía la certeza de que estaba muriendo, todos esos vampiros importantes saben cuando les llegó la hora de desaparecer y estoy seguro que hasta son agradecidos porque nosotros sus verdugos tambien somos sus liberadores. Nadie quiere vivir para siempre.
En una ceremonia secreta realizada en el Kremlin y con la lamentable ausencia del Padrecito Stalin quien se hayaba en Stalingrado en el frente de guerra el Komirtern en pleno tuvo a bien condecorarme. El tiempo no ha borrado las palabras que dijo esa noche el Camarada Svetanov "Sin tu invalauble ayuda los horrendos aristócratas que aún en la muerte se resisten a abandonar sus bienes terrenales todavía deambularían por nuestra sagrada patria manchando con sangre los logros que está revolución ha tenido a bien construir. El padrecito Stalin ni su partido tienen espacio, cabeza o tiempo para encargarse de estos enemigos demoniacos ya que bastante tiene con la bestia alemana y los focos de rebeldía que intermitentemente salen a relucir en este país. De la sagrada labor de devolver a las tinieblas al terrateniente que se le rebele a la muerte se encargará el exelentisimo profesor Emilio Van Helsing" Fui aplaudido por esos nobles y sabios ancianos y lejos de relajarme la distinción me motivó a trabajar muy duro.
El politburó me concedió una sección de la KGB para hacer labores de inteligencia y descurbir al vampiro aún antes de que la maldición de rasputín cayera sobre ellos. ¡La cantidad de cabezas que rodaron! ¡El baño de sangre que nos dimos!. Impuse la norma de que todo aquel ex-terrateniente que muriera en un gulag fuera decapitado e incinerado en el acto aún sin constatar que por su sangre corriera la sangre del upir. Este era un paso obligatorio que debería tomarse en la mayoría de las pestes; el de la prevención. Murieron millones y se que muchos de ellos fueron inocentes, incluso cayó gente del pueblo y si ahora dicen que fui un asesino no me arrepiento de nada lo hice por una causa y fui consecuente con el oficio que me enseñó mi padre. Gracias a mi se pudo construir el último gran imperio que ojos humanos hayan podido ver en este mundo.
Lamentablemente las irresponsables decisiones de un pésimo dirigente resquebrajaron las estructuras del poderoso imperio. En menos de cinco años vimos como todo ese gran edificio se venía abajo. El nuevo gobierno me acusó de haber aniquilado a 230.000 popes, alegué que detrás de la sótana se escondía siempre el diablo pero era como si debajo de la tierra hubieran vuelto los romanov y me llamaron hereje y juro que volví a ver los encendidos ojos de Rasputín.
Gracias a antiguos amigos pude escapar. Busqué asilo en varios paises pero de todos fui rechazado. Desilusionado llegué al único lugar del mundo que no quería ir, suramerica. habia escuchado que en ese lugar el alma de los gobernantes se podía comprar con unas cuantas monedas. Sin embargo de capa capital me echaban a los días, era como si la leyenda me persiguiera. ¡Asesino! le gritaban en la calle al hombre que había salvado a la humanidad de convertirse en un gran conglomerado de upires. No me quedó otro camino que internarme en la cordillera de los andes, después de varias semanas de frío atroz ya cuando la cordillera se extinguía para darle paso al mar Caribe llegué a un pueblo de nombre sonoramente vampiresco "Dragonvalia". Para ganarme la vida ya que en sobornos se me habian ido los escasos millones que habia podido sacar de la madrecita rusia, me puse a practicar la nigromancia pero la autoridad civil al querer extorcionarme y ver que estaba pobre trató de sacarme por hereje. Aforunadamente el dueño de la funeraria del pueblo intercedió por mi y me dio el infame trabajo de peinar a los muertos. No mentiré al afirmar que en mas de un cadáver he encontrado las huellas del vampiro y bastante me ha costado reprimir el impulso de no clavarle una estaca en el corazón
Desde las Urales hasta el Volga, palmo a palmo fuimos cortando las cabezas. Uno de los innumerables primos de Bujarín me mandó un telegrama informando que había encontrado el foco de la infección, a unos cuantos kilometros de su isba estaba la aldea de Vurdulak
Rasputín era el encargado que tenían los Romanov para a traves de oscuros sortilegios devolverle la vida a todos aquellos aristocratas que teniamos a bien de ejecutar. Vurdulak fue su cuartel general, allí están los sarcófagos de los mas poderosos terratenientes.
Le dije a Sergie mi ayudante que alistara todas mis cosas en una maleta, en tres días estuve en la aldea. Vi la tierra removida, identifiqué las huellas, era mi trabajo y el trabajo siempre ha sido un placer para mi, En una noche clavamos mas de trescientas estacas. Descubrí donde estaba el Upir mayor, no es tan dificil, a esta gente le encantaba el lujo, la fastuosidad. Derribé la puerta y lo encontré allí en su cripta de marfil, abrí el ataud y vi al monstruo, de sus horrendas fauces todavía salía sangre fresca. Antes de dormirme recuerdo como saltaron sus ojos cuando le clavé la estaca, Hijo de puta, tenía la certeza de que estaba muriendo, todos esos vampiros importantes saben cuando les llegó la hora de desaparecer y estoy seguro que hasta son agradecidos porque nosotros sus verdugos tambien somos sus liberadores. Nadie quiere vivir para siempre.
En una ceremonia secreta realizada en el Kremlin y con la lamentable ausencia del Padrecito Stalin quien se hayaba en Stalingrado en el frente de guerra el Komirtern en pleno tuvo a bien condecorarme. El tiempo no ha borrado las palabras que dijo esa noche el Camarada Svetanov "Sin tu invalauble ayuda los horrendos aristócratas que aún en la muerte se resisten a abandonar sus bienes terrenales todavía deambularían por nuestra sagrada patria manchando con sangre los logros que está revolución ha tenido a bien construir. El padrecito Stalin ni su partido tienen espacio, cabeza o tiempo para encargarse de estos enemigos demoniacos ya que bastante tiene con la bestia alemana y los focos de rebeldía que intermitentemente salen a relucir en este país. De la sagrada labor de devolver a las tinieblas al terrateniente que se le rebele a la muerte se encargará el exelentisimo profesor Emilio Van Helsing" Fui aplaudido por esos nobles y sabios ancianos y lejos de relajarme la distinción me motivó a trabajar muy duro.
El politburó me concedió una sección de la KGB para hacer labores de inteligencia y descurbir al vampiro aún antes de que la maldición de rasputín cayera sobre ellos. ¡La cantidad de cabezas que rodaron! ¡El baño de sangre que nos dimos!. Impuse la norma de que todo aquel ex-terrateniente que muriera en un gulag fuera decapitado e incinerado en el acto aún sin constatar que por su sangre corriera la sangre del upir. Este era un paso obligatorio que debería tomarse en la mayoría de las pestes; el de la prevención. Murieron millones y se que muchos de ellos fueron inocentes, incluso cayó gente del pueblo y si ahora dicen que fui un asesino no me arrepiento de nada lo hice por una causa y fui consecuente con el oficio que me enseñó mi padre. Gracias a mi se pudo construir el último gran imperio que ojos humanos hayan podido ver en este mundo.
Lamentablemente las irresponsables decisiones de un pésimo dirigente resquebrajaron las estructuras del poderoso imperio. En menos de cinco años vimos como todo ese gran edificio se venía abajo. El nuevo gobierno me acusó de haber aniquilado a 230.000 popes, alegué que detrás de la sótana se escondía siempre el diablo pero era como si debajo de la tierra hubieran vuelto los romanov y me llamaron hereje y juro que volví a ver los encendidos ojos de Rasputín.
Gracias a antiguos amigos pude escapar. Busqué asilo en varios paises pero de todos fui rechazado. Desilusionado llegué al único lugar del mundo que no quería ir, suramerica. habia escuchado que en ese lugar el alma de los gobernantes se podía comprar con unas cuantas monedas. Sin embargo de capa capital me echaban a los días, era como si la leyenda me persiguiera. ¡Asesino! le gritaban en la calle al hombre que había salvado a la humanidad de convertirse en un gran conglomerado de upires. No me quedó otro camino que internarme en la cordillera de los andes, después de varias semanas de frío atroz ya cuando la cordillera se extinguía para darle paso al mar Caribe llegué a un pueblo de nombre sonoramente vampiresco "Dragonvalia". Para ganarme la vida ya que en sobornos se me habian ido los escasos millones que habia podido sacar de la madrecita rusia, me puse a practicar la nigromancia pero la autoridad civil al querer extorcionarme y ver que estaba pobre trató de sacarme por hereje. Aforunadamente el dueño de la funeraria del pueblo intercedió por mi y me dio el infame trabajo de peinar a los muertos. No mentiré al afirmar que en mas de un cadáver he encontrado las huellas del vampiro y bastante me ha costado reprimir el impulso de no clavarle una estaca en el corazón
13 de julio de 2010
CANCIONES DE AMOR PARA ASESINOS SERIALES
Vuelve a sonar Shadowplays. No ha caído polvo sobre esa canción. Treinta y dos años jueputa justo la edad que tengo yo. Sobre mi si ha caído el lodo en cambio el cuerpo de Ian Curtis continua joven, hermoso, guindando sobre una viga, desde el silencio de la muerte puedo ver como la cuerda destroza el cuello. Cuanta consideración con su esposa, con su madre es que si, es más fácil limpiarle la mierda a un ahorcado que recoger pedacitos de cerebro después de haber apretado el gatillo de una Colt 44. Pero eso no podría ser a Ian no le gustaban las armas.
Dicen que venía dvastado con lo del divorcio y que los ataques empezaban a repetirse con preocupante regularidad. Joy División abriendo venas, pateando puertas ametrallando al aburguesado mundillo del rock de finales de los setenta. Nada que ver con The Clash o Sex pistols, ellos no eran trash, escuchenlos, vean la riqueza en los acordes tenían eso tan ajeno al punk que es la melodía. Y estaba él, ungido por la gracia que Satán le da a los poetas, en un confesionario negro hacían fila centenares de asesinos en serie, de sicopatas y suicidas para que el escribiera sobre ellos y la sangre derramada.
Quedaron de reunirse a las dos de la tardepero Ian Curtis no aparecía. Dijo que pasarían en la noche Strozek, la vería por quinta vez en el año. El heroe herzoguiano encarnado era él, delen un machete y dejenlo en la espesura de la selva, seguramente no abrirá camino, seguramente construirá una casa con bejucos y escribirá desde allí. En silencio como siempre estuvo, daba la impresión que no necesitaba de nadie. Imagino que se sintió tentado, un puñado de canciones y a dormir. Vió la vida y se sintió tentado, la cuerda tensada partiéndole el cuello.
Un par de discos no más, un puñado de poemas 23 años men, 23 miserables años. No me importa el legado, no me importa que Bono diga que ellos son lo que son gracias a Joy Division, me importa es de todo lo que me estoy perdiendo por culpa del dedo de dios que arrinconó contra una pared la vida de un genio. Otra vez pasó, el genio sucumbiendo ante un mundo que le es ajeno, otro epiléptico con ganas de expresarse de contar su dolor, imaginen a Dostoyevsky convulsionando sobre un escenario diciendo entre la babasa del último ataque
Está el centro de la ciudad donde todos los caminos se encuentran esperandote
en las profundidades del oceano esperandote
Me estaba moviendo a través del silencio sin movimientos
Buscandore
En una habitación con ventana encontré la verdad.
Fue una bocanada de aire fresco en la cloaca del punk. Fue breve y hermoso como un orgasmo. Una puñalada en la yugular al monstruo aburrido de la post-modernidad. Cuando supimos de él ya estaba muerto y entonces nos tocó conformarnos con Kurt Cobain
Dicen que venía dvastado con lo del divorcio y que los ataques empezaban a repetirse con preocupante regularidad. Joy División abriendo venas, pateando puertas ametrallando al aburguesado mundillo del rock de finales de los setenta. Nada que ver con The Clash o Sex pistols, ellos no eran trash, escuchenlos, vean la riqueza en los acordes tenían eso tan ajeno al punk que es la melodía. Y estaba él, ungido por la gracia que Satán le da a los poetas, en un confesionario negro hacían fila centenares de asesinos en serie, de sicopatas y suicidas para que el escribiera sobre ellos y la sangre derramada.
Quedaron de reunirse a las dos de la tardepero Ian Curtis no aparecía. Dijo que pasarían en la noche Strozek, la vería por quinta vez en el año. El heroe herzoguiano encarnado era él, delen un machete y dejenlo en la espesura de la selva, seguramente no abrirá camino, seguramente construirá una casa con bejucos y escribirá desde allí. En silencio como siempre estuvo, daba la impresión que no necesitaba de nadie. Imagino que se sintió tentado, un puñado de canciones y a dormir. Vió la vida y se sintió tentado, la cuerda tensada partiéndole el cuello.
Un par de discos no más, un puñado de poemas 23 años men, 23 miserables años. No me importa el legado, no me importa que Bono diga que ellos son lo que son gracias a Joy Division, me importa es de todo lo que me estoy perdiendo por culpa del dedo de dios que arrinconó contra una pared la vida de un genio. Otra vez pasó, el genio sucumbiendo ante un mundo que le es ajeno, otro epiléptico con ganas de expresarse de contar su dolor, imaginen a Dostoyevsky convulsionando sobre un escenario diciendo entre la babasa del último ataque
Está el centro de la ciudad donde todos los caminos se encuentran esperandote
en las profundidades del oceano esperandote
Me estaba moviendo a través del silencio sin movimientos
Buscandore
En una habitación con ventana encontré la verdad.
Fue una bocanada de aire fresco en la cloaca del punk. Fue breve y hermoso como un orgasmo. Una puñalada en la yugular al monstruo aburrido de la post-modernidad. Cuando supimos de él ya estaba muerto y entonces nos tocó conformarnos con Kurt Cobain
ENTREVISTA A ASMODEO RUTHVEN
Asmodeo Ruthven vivía en una derruida casa en las afueras de la miserable ciudad de Cúcuta. Después de muchos siglos detrás de su huella lo vine a conseguir. Me abrió, tenía puesta unas pantuflas y sobre su pecho reposaba un babero. Ya no tenía fuerzas para negarse a ser entrevistado. Lo seguí hasta el sótano. El potro y el caballete torturador seguían intactos. Sobre una piedra de moler Asmodeo puso sus incisivos y empezó a sacarle filo. Tuve que taparme la cara para que no me cayera la asquerosa baba del vampiro.
-Hubo una época en que el diente entraba en el cuello con la facilidad que entra un cuchillo en la mantequilla- me decía mientras se limpiaba las babas en la servilleta-pero ya ves, el cutis delicado parece que era un atributo excluyente de la aristocracia francesa.
Es evidente que para Asmodeo es una tragedia vivir en estos tiempos. Nada se parece al esplendor en el que vivió en Sajonia a finales de 1793. Allí lo conocí, una mansión inmensa, innumerables criados, la cripta familiar revestida de marmol y oro, una buena tumba para descansar. Ahora tenía que recluirse en una ciudad de contrabandistas, llena de polvo y de estridencia. La estrechez es tanta que ya hasta relativiza lo de ser eterno.
-La inmortalida nuestra es relativa, cuando Tenario me mordió aquella tarde de verano de de 1678 no me dijo nada sobre el inevitable desgaste de los dientes. El era un hombre del renacimiento, el mas temido de los condotieros, se veía lozano, hermoso así que bebí su sangre sin rechistar, creyendo que el final de los tiempos sería nuestro y no de esos canallas que ahora gobiernan. Imaginate querido -dijo reprimiendo el llanto- ahora no pienso en la revolución, ahora pienso en como voy a hacer para conseguir una vena tierna que no me tumbe los pedacitos de dientes que tengo.
Le dije que eso no iba a ser ningún problema porque la odontología se había desarrollado a la par de la ciencia y seguro tendrían algún implante para solucionar su problema. Asmodeo parece irritarse
-Intenté ir a esos sitios que citas pero hay algo que exacerba mi instinto asesino, no vayas a creer que es una sicopatía mia, nada de eso, ya lo consulté con otros hermanos y ellos me dijeron lo mismo, ellos se lo atribuyen al fluor, el olor a fluor que resume en el ambiente altera la necesidad hemoglobática y a pesar de que me reprimo porque pienso Maldita sea no lo mates porque el odontólogo es tu salvador no puedo contenerme y aunque tengo que esforzarme mucho al fin logro abrir un huequito, si bien ya no me quedan muelas recuerda que soy el mejor succionando y los dejo sobre el piso quedan como datiles secos porque mi hambre es feróz querido periodista insoportable, mi hambre tiene siglos y ya no conoce de ética ni de conveniencia solo de saciar sabe- Me mira con odio, se relame las dos agujitas esas que tiene de dientes y yo acaricio en el bolsillo del pantalón los dos ajos que traje para protegerme de la bestia.
Porque yo tambien tengo que cargar con el peso infame de la inmortalidad. Uno de ellos me mordió siendo un joven periodista, uno de los primeros que tuvo el mundo. Gracias a la fe inquebrantable de mi madre el lado oscuro no llegó a curbirme por entero. Entrevisté a todo el mundo menos al temible Asmodeo Ruthven, uno de los vampiros mas temibles de la historia de la humanidad. Ahora despues de doscientos años de búsqueda por fin lo he encontrado aunque este mas bien parece ser su sombra.
Sin demostrarle ningún tipo de miedo le pido a Asmodeo que me deje ver sus incisivos. Parecen dos dientes de cachorro de perro, o mas que de cachorro como de Poodle viejo porque estan planos y solo en la mitad tienen una leve ondulación. El viejo monstruo rechista pero no tiene la fuerza para atacarme, con dos ajos y el crucifijo es suficiente para mantenerlo a raya. Le pregunto siha pensado en otras técnicas para extraer la sangre de las vícitimas le sugiero que contrate a algun recluso, que pague su fianza, alguien bien miserable y desalmado que le deba la vida y se ocupe de secuestrar e inmovilizar a la vicitima para que el solo tenga que extraer por medio de un tubo la sangre que necesita "Estoy seguro Asmodeo que seis meses de ese tratamiento y seguro volverás a tener el poder de antes". En silencio se levanta y va hacia la ventana, cientos de personas cargan sobre sus cabezas alimentos. La frontera esta cerca, la delincuencia y el hambre azotan esta zona, ya se porque escogió esta zona, le recuerda los feudos que alguna vez tuvo, asi lo niegue la corrupción es el mejor habitat para un vampiro, subitamente se voltea y levantando sus pies del suelo se desliza hasta mi poniendo su nauseabundo aliento de cadáver sobre mi rostro
-No entiendes nada Bryan, nada, No ves que soy un Ruthven, el mismisimo Byron nos juró lealtad eterna y al final como todos nos traicionó. Jamás ha pasado sobre la faz de esta tierra una estirpe tan pura como la nuestra. Aniquilamos a los Habsburgo, creamos a Stalin y a Lenin para que se encargaran de los invencibles Romanov, acabamos con todas las castas de vampiros que quedaban en Europa, vinimos a America a imponer una ética y la ética no es el asesinato. Yo escojo alguien al azar y le doy vida eterna, no lo mato querido, no lo mato, tan solo le doy vida eterna.
Sin poder reaccionar me arrebató la grabadora de las manos y dió por concluida la entrevista.
-Es una estupidez lo que haces Bryan no se quien se puede interesar por esta entrevista, no te das cuenta que ese mundo ya se acabó, no quedan mas que angeles demoniacos, los íncubos se apoderaron del mundo, y matan de hambre a toda esta gente. envejeciste Bryan, el mundo que conociste te abandonó.
Trataba de meterme en su tristeza en su desesperación pero yo me negaba a escucharlo, como pude le saqué de las manos la grabadora y salí corriendo, Asmodeo salió a la puerta y gritó ¡Volverás y me clavarás una espada en el pecho Bryan y después me decapitarás. Ya no puedo ver mas a esta gente, vuelve Bryan te lo ordeno, vuelve, dame la paz que necesito!.
No me voltié en ningun momento al contrario aceleré el paso y me metí en el sofocante rio de gente que a esa hora llevaba contrabando a la frontera. Llorando, casi a punto de caer en un delirio revisé en mi diario de notas a un editor que pudiera estar interado en comprar la entrevista. Uno a uno fui tachando sus nombres, todos estaban muertos.
-Hubo una época en que el diente entraba en el cuello con la facilidad que entra un cuchillo en la mantequilla- me decía mientras se limpiaba las babas en la servilleta-pero ya ves, el cutis delicado parece que era un atributo excluyente de la aristocracia francesa.
Es evidente que para Asmodeo es una tragedia vivir en estos tiempos. Nada se parece al esplendor en el que vivió en Sajonia a finales de 1793. Allí lo conocí, una mansión inmensa, innumerables criados, la cripta familiar revestida de marmol y oro, una buena tumba para descansar. Ahora tenía que recluirse en una ciudad de contrabandistas, llena de polvo y de estridencia. La estrechez es tanta que ya hasta relativiza lo de ser eterno.
-La inmortalida nuestra es relativa, cuando Tenario me mordió aquella tarde de verano de de 1678 no me dijo nada sobre el inevitable desgaste de los dientes. El era un hombre del renacimiento, el mas temido de los condotieros, se veía lozano, hermoso así que bebí su sangre sin rechistar, creyendo que el final de los tiempos sería nuestro y no de esos canallas que ahora gobiernan. Imaginate querido -dijo reprimiendo el llanto- ahora no pienso en la revolución, ahora pienso en como voy a hacer para conseguir una vena tierna que no me tumbe los pedacitos de dientes que tengo.
Le dije que eso no iba a ser ningún problema porque la odontología se había desarrollado a la par de la ciencia y seguro tendrían algún implante para solucionar su problema. Asmodeo parece irritarse
-Intenté ir a esos sitios que citas pero hay algo que exacerba mi instinto asesino, no vayas a creer que es una sicopatía mia, nada de eso, ya lo consulté con otros hermanos y ellos me dijeron lo mismo, ellos se lo atribuyen al fluor, el olor a fluor que resume en el ambiente altera la necesidad hemoglobática y a pesar de que me reprimo porque pienso Maldita sea no lo mates porque el odontólogo es tu salvador no puedo contenerme y aunque tengo que esforzarme mucho al fin logro abrir un huequito, si bien ya no me quedan muelas recuerda que soy el mejor succionando y los dejo sobre el piso quedan como datiles secos porque mi hambre es feróz querido periodista insoportable, mi hambre tiene siglos y ya no conoce de ética ni de conveniencia solo de saciar sabe- Me mira con odio, se relame las dos agujitas esas que tiene de dientes y yo acaricio en el bolsillo del pantalón los dos ajos que traje para protegerme de la bestia.
Porque yo tambien tengo que cargar con el peso infame de la inmortalidad. Uno de ellos me mordió siendo un joven periodista, uno de los primeros que tuvo el mundo. Gracias a la fe inquebrantable de mi madre el lado oscuro no llegó a curbirme por entero. Entrevisté a todo el mundo menos al temible Asmodeo Ruthven, uno de los vampiros mas temibles de la historia de la humanidad. Ahora despues de doscientos años de búsqueda por fin lo he encontrado aunque este mas bien parece ser su sombra.
Sin demostrarle ningún tipo de miedo le pido a Asmodeo que me deje ver sus incisivos. Parecen dos dientes de cachorro de perro, o mas que de cachorro como de Poodle viejo porque estan planos y solo en la mitad tienen una leve ondulación. El viejo monstruo rechista pero no tiene la fuerza para atacarme, con dos ajos y el crucifijo es suficiente para mantenerlo a raya. Le pregunto siha pensado en otras técnicas para extraer la sangre de las vícitimas le sugiero que contrate a algun recluso, que pague su fianza, alguien bien miserable y desalmado que le deba la vida y se ocupe de secuestrar e inmovilizar a la vicitima para que el solo tenga que extraer por medio de un tubo la sangre que necesita "Estoy seguro Asmodeo que seis meses de ese tratamiento y seguro volverás a tener el poder de antes". En silencio se levanta y va hacia la ventana, cientos de personas cargan sobre sus cabezas alimentos. La frontera esta cerca, la delincuencia y el hambre azotan esta zona, ya se porque escogió esta zona, le recuerda los feudos que alguna vez tuvo, asi lo niegue la corrupción es el mejor habitat para un vampiro, subitamente se voltea y levantando sus pies del suelo se desliza hasta mi poniendo su nauseabundo aliento de cadáver sobre mi rostro
-No entiendes nada Bryan, nada, No ves que soy un Ruthven, el mismisimo Byron nos juró lealtad eterna y al final como todos nos traicionó. Jamás ha pasado sobre la faz de esta tierra una estirpe tan pura como la nuestra. Aniquilamos a los Habsburgo, creamos a Stalin y a Lenin para que se encargaran de los invencibles Romanov, acabamos con todas las castas de vampiros que quedaban en Europa, vinimos a America a imponer una ética y la ética no es el asesinato. Yo escojo alguien al azar y le doy vida eterna, no lo mato querido, no lo mato, tan solo le doy vida eterna.
Sin poder reaccionar me arrebató la grabadora de las manos y dió por concluida la entrevista.
-Es una estupidez lo que haces Bryan no se quien se puede interesar por esta entrevista, no te das cuenta que ese mundo ya se acabó, no quedan mas que angeles demoniacos, los íncubos se apoderaron del mundo, y matan de hambre a toda esta gente. envejeciste Bryan, el mundo que conociste te abandonó.
Trataba de meterme en su tristeza en su desesperación pero yo me negaba a escucharlo, como pude le saqué de las manos la grabadora y salí corriendo, Asmodeo salió a la puerta y gritó ¡Volverás y me clavarás una espada en el pecho Bryan y después me decapitarás. Ya no puedo ver mas a esta gente, vuelve Bryan te lo ordeno, vuelve, dame la paz que necesito!.
No me voltié en ningun momento al contrario aceleré el paso y me metí en el sofocante rio de gente que a esa hora llevaba contrabando a la frontera. Llorando, casi a punto de caer en un delirio revisé en mi diario de notas a un editor que pudiera estar interado en comprar la entrevista. Uno a uno fui tachando sus nombres, todos estaban muertos.
12 de julio de 2010
REFLEXIONES DE UN VAMPIRO EN TORNO A LA MUSICA DE GLENN GOULD
A mi Glenn Glould me sirve para ponerme triste, para darme el gusto masoquista de urgarme las heridas. Por ahora escucho todo eso que interpretó de Bach y me pongo a verlo delirar en uno de los videos que están en youtube y se me olvida la extrema necesidad de comer y a cerrar todas esas ventanas que alguna vez se abrieron y el viento de tu ausencia no podrá llegar nunca más acá. Decidí no gastar los cincuenta centavos que me quedan. Voy a ponerme firme, el frío va a tener que empezar a ceder. El tren pasa cerca, si tan solo no tuviera que volver a la ciudad.. pero mejor no pensar eso, mejor ver el futuro, vivir sin trabajar, eternizar estos cincuenta centavos. Se puede vivir sin trabajar, con todas las privaciones que se pueda uno imaginar pero vivir asi, entre este frío, tan cerquita del tren y del café caliente. Ya no importa el futuro, ya llegó, hace rato un presidente lo abrió de una patada y el futuro es un abismo muy negro, dejate caer después de varias horas de vuelo te darás de lleno con un colchón de ratas, ellas fueron lo único que quedó de la gran explosión, no te quedes ahí, sus dientes afilados te roeran la cara. No las mates, están inventariadas, son lo único que quedan.
Así que Glenn Gould en la mañana eterna del invierno. Dias azules que pasan de largo. Que hipocrita ese cielo de mierda, que aparezcan de nuevos nubarrones que el granizo aplaste de una buena vez esta Gomorra.
Faltan horas para irse, los rieles del tren se ven tentadores. Hice la cuenta de la cantidad de gente que no volveré a ver, puede llegar a ser muy triste pero tambien es un alivio constatar de que se está solo de que cuando el tren pase sobre mi cuello no va a estar ninguna Maria Magdalena llorando por el chorro de sangre que no para de fluir. O de pronto no salte y en vez de eso mandaré a los rieles doscientos kilos de carne putrefacta, los buitres no distinguen esas cosas, ninguno de los que me conocen notarán la diferencia. Me encerraré entonces en mi torre de cristal, construiré varias garitas desde donde me cuidarán los demonios. Cualquier movimiento extraño y ellos saltarán sobre el carruaje que se acerque. Tomaré un respiro y si no vienen hacia mi torre yo iré por ellos y les sacaré las tripas.
Glenn Glould y Bach y un poco de sangre en el desayuno. No dejes arruinarte el día porque no has ingerido alimento alguno. Aparecerá el maldito dolor de cabeza pero no pierdas la calma hermano aprieta y gatillo abre tus fauces a un ibuprofeno de plata, será el acto mas piadoso y benigno que podrás hacerle a tu integridad. No pensarás más, se acabará el llanto eso que escuchas no en Glenn Gould es una reinterpretacion de Johann Sebastian es como si hubiera reencarnado me entiendes, para la inmortalidad nada como el vampirismo y la metempsicosis.
Existe algo sofocantemente aristocrático en la mas pura de mis miserias y es que como el conde que fui me siento sobre la ventana a mirar las vias del tren y allí vuelvo a ver la fila interminable de gatos esperando a ser decapitados. Me miran sin pestañear.
Así que Glenn Gould en la mañana eterna del invierno. Dias azules que pasan de largo. Que hipocrita ese cielo de mierda, que aparezcan de nuevos nubarrones que el granizo aplaste de una buena vez esta Gomorra.
Faltan horas para irse, los rieles del tren se ven tentadores. Hice la cuenta de la cantidad de gente que no volveré a ver, puede llegar a ser muy triste pero tambien es un alivio constatar de que se está solo de que cuando el tren pase sobre mi cuello no va a estar ninguna Maria Magdalena llorando por el chorro de sangre que no para de fluir. O de pronto no salte y en vez de eso mandaré a los rieles doscientos kilos de carne putrefacta, los buitres no distinguen esas cosas, ninguno de los que me conocen notarán la diferencia. Me encerraré entonces en mi torre de cristal, construiré varias garitas desde donde me cuidarán los demonios. Cualquier movimiento extraño y ellos saltarán sobre el carruaje que se acerque. Tomaré un respiro y si no vienen hacia mi torre yo iré por ellos y les sacaré las tripas.
Glenn Glould y Bach y un poco de sangre en el desayuno. No dejes arruinarte el día porque no has ingerido alimento alguno. Aparecerá el maldito dolor de cabeza pero no pierdas la calma hermano aprieta y gatillo abre tus fauces a un ibuprofeno de plata, será el acto mas piadoso y benigno que podrás hacerle a tu integridad. No pensarás más, se acabará el llanto eso que escuchas no en Glenn Gould es una reinterpretacion de Johann Sebastian es como si hubiera reencarnado me entiendes, para la inmortalidad nada como el vampirismo y la metempsicosis.
Existe algo sofocantemente aristocrático en la mas pura de mis miserias y es que como el conde que fui me siento sobre la ventana a mirar las vias del tren y allí vuelvo a ver la fila interminable de gatos esperando a ser decapitados. Me miran sin pestañear.
UNA PRUEBA IRREFUTABLE
Burroughs y Beckett se encuentran cualquier tarde de agosto en uno de los cafecitos que bordean el Sena. Piden una copa de ajenjo y miran el río. William lo mira de reojo, no ha querido ser nadie mas que ese irlandés con cara de aguila, por el se puso escribir aunque lo niegue es su maestro. Bill sabe mucho de actuación, esa cara pétrea se la ha robado a Buster Keaton pero cuando quiere también puede ser Karloff. Le pesaba que vinieran todos esos drogatas como Lou Reed o Bill Wyman a rendirse a sus pies. No, el estaba para el olimpo de la literatura y ese hombre que a lentos sorbos se tragaba la absenta era como una ruina de una época que se había extinguido. Beckett poseía la aristocracia de un personaje de Milton de alguien que solo encerrandose en si mismo podría lidiar con la pena de haber sido expulsado del paraíso. Malditos años setenta. Todos esos divos del rock creyendose que son eternos. Cualquiera puede hacer música pero ese hombre que ahora se cansa de estar al sol y pide a la cuenta a un mesero tuvo de maestro a Joyce y tuvo la valentía de meterle un cuchillo por la espalda, de traicionarlo y ser mas grande que él.
Como dos refinadas viudas pasean aprovechando que el calor ha bajado la intesidad y desde alguna parte sale una brisa que influye energía y porque no hasta esperanza. Hay algo que le preocupa a Beckett de la conversación que acabaron de tener en su departamento. No existe alguien tan frío como para perpetrar un crimen al azar. "No valdría la pena en un mundo donde la vida no tendría ningún valor, si bien los nazis mataron a millones de personas tenían un método, un hombre no puede contar hasta cinco y esoger quien puede seguir y quien no".
En esa época vivían debajo de los puentes cientos de indigentes. Muchos poetas y pintores se soslayaban contemplando al hermoso clochard desperezandose al mediodía, anarquico y libre como un poema. Desde el Gervasillo de Victor Hugo hasta el Boudu salvado de las aguas de Renoir, todos amados, adorados, fueron hippies cien años antes.
Borroughs se detiene ante uno de ellos, sonríe. El clochard abre la mano y la extiende hacia el. " El señor parece distinguido- le dice el indigente mientras se restriega sus lagañas- seguro le sobrarán una cuantas monedas para que este organillero caído en desgracia pueda comer algo". William busca entre su saco y de allí saca una Magnun 44 plateada y limpia, Pocas horas antes de su muerte Beckett recordaría que el brillo que destilaba el arma lo había aturdido de tal forma que no recuerda haber escuchado el disparo. El resto de indigentes tratan de incorporarse, uno se pone a su lado y se ofrece a botar el cuerpo al rio. Burroughs le da doscientos francos y una palmadita en el rostro.
Los dos escritores siguen caminando hasta que Beckett subitamente se pone pálido y despues de la segunda horcajada vomita profusamente. William sonríe y enciende el decimo cigarrillo del día.
Como dos refinadas viudas pasean aprovechando que el calor ha bajado la intesidad y desde alguna parte sale una brisa que influye energía y porque no hasta esperanza. Hay algo que le preocupa a Beckett de la conversación que acabaron de tener en su departamento. No existe alguien tan frío como para perpetrar un crimen al azar. "No valdría la pena en un mundo donde la vida no tendría ningún valor, si bien los nazis mataron a millones de personas tenían un método, un hombre no puede contar hasta cinco y esoger quien puede seguir y quien no".
En esa época vivían debajo de los puentes cientos de indigentes. Muchos poetas y pintores se soslayaban contemplando al hermoso clochard desperezandose al mediodía, anarquico y libre como un poema. Desde el Gervasillo de Victor Hugo hasta el Boudu salvado de las aguas de Renoir, todos amados, adorados, fueron hippies cien años antes.
Borroughs se detiene ante uno de ellos, sonríe. El clochard abre la mano y la extiende hacia el. " El señor parece distinguido- le dice el indigente mientras se restriega sus lagañas- seguro le sobrarán una cuantas monedas para que este organillero caído en desgracia pueda comer algo". William busca entre su saco y de allí saca una Magnun 44 plateada y limpia, Pocas horas antes de su muerte Beckett recordaría que el brillo que destilaba el arma lo había aturdido de tal forma que no recuerda haber escuchado el disparo. El resto de indigentes tratan de incorporarse, uno se pone a su lado y se ofrece a botar el cuerpo al rio. Burroughs le da doscientos francos y una palmadita en el rostro.
Los dos escritores siguen caminando hasta que Beckett subitamente se pone pálido y despues de la segunda horcajada vomita profusamente. William sonríe y enciende el decimo cigarrillo del día.
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