9 de julio de 2011

LA SANGRE DE UN POETA

Debe ser muy doloroso para los argentinos que en otro país le asesinen a un ídolo como era Facundo Cabral. Es la segunda vez que la brutalidad ajena les asesina un artista propio. El primero fue esa tarde de 1935 cuando un piloto estúpido embistió a la aeronave donde iba Gardel y acabó con su vida en el Olaya Herrera. Ahora en Guatemala, en el culo del mundo, un grupo de sicarios disparó ocho veces contra su rostro acabando de inmediato con un hombre que se repuso a todo, incluso a perder de una sola vez a su hija y a su esposa en un accidente aéreo.
Debo confesar que llevaba muchos años sin escuchar la música de Cabral. En los últimos años de colegio era impensable no beber con sus chistes, con su hermosa voz. Estaba fuera de la ciudad y me llamaron para avisarme que lo habían matado y aunque creí que ya estaba muerto, muerto de lo que mueren los viejitos me sorprendió mi propio estupor, las lágrimas bañándome el rostro. Ahora deben sentir los guatemaltecos una vergüenza profunda de ser parte de ese país, vergüenza que no sentimos los colombianos cuando matamos a Garzón, a Guillrmo Cano, a Andrés Escobar. Ya no me importa saber porque lo mataron, si fue un error o no, el punto es que hoy ha sido abaleado un hombre que le cantaba a la paz, a la reconciliación que estaba convencido que los conflictos podían aliviarse porque en el fondo el hombre es un ser bueno, ¿Acaso no fue creado a imagen y semejanza de Dios? Sin embargo otro apóstol del señor ha caído por obra y gracia de los ángeles del infierno. Monseñor Romero en El Salvador, Duarte Cansino en Colombia y el profeta Cabral cayendo en una autopista rumbo a un aeropuerto, la única intención era seguir caminando lo que el mismo se había trazado, seguir haciendo lo que hacía tan bien, sin importarle los 75 años que cargaba acuestas, seguir con la misma voz, la misma lluvia, el mismo el mismo loco afán.
Siete balas en la cara le han demostrado al señor Cabral que él estaba equivocado, que el hombre no merece ni justicia ni perdón, que si ha sido creado a imagen y semejanza de Dios la guerra eterna que sostuvo con el demonio la ha perdido y belcebú ocupa ahora su lugar y ha rediseñado a los seres humanos y los ha amoldado a sus formas a sus costumbres y maneras. Por eso mientras nuestros queridos paramilitares disfrutan en un cómodo chalet en la Florida mañana el cuerpo sin vida del poeta Facundo Cabral viajará a Buenos Aires metido en un ataúd, una multitud seguramente lo esperará en Ezeiza para enterrarlo en Chacarita y olvidarlo unos días después.
Todo pasa en este mundo maldito, todo pasa…hasta el dolor.

6 de julio de 2011

IMPUNIDAD DE HOLLMAN MORRIS. ¿COMO NO CAER EN EL LUGAR COMÚN?

Hace unos días publiqué un artículo en el blog donde resaltaba las mentiras en las que los medios, los académicos y los periodistas deportivos nos han dicho sobre la realidad colombiana. Las manifestaciones de rechazo fueron múltiples y se me acusó de ser un apátrida. Lo que me causaba gracia era que el argumento esbozado en los ataques contra mi tenían una pregunta ¿Y usted que critica tanto que es lo que hace por el país? Bueno mi función es criticar, quejarme, ladrar ¿Acaso no tenemos derecho a ello? A lo mejor yo quiero más a Colombia de lo que lo pueden hacer todos esos que dicen sentirse orgullosos de haber nacido en este país macabro.

Hollman Morris se atrevió a contar lo que es un secreto a voces, en Impunidad el periodista mostró la farsa que significaron las desmovilizaciones de paramilitares, la manera descarada con la que sacaron del país, con el apoyo de los Estados Unidos a los cabecillas más importantes de estos grupos insurgentes. A uno le provoca pegarle un balazo al televisor cuando escucha la voz de castrado de Pacho Santos alabando las medidas con las que el capo mayor salvó, licenció, jubiló a los asesinos que lo pusieron en el poder. En contraste, de una manera brillante, Morris y Juan Lozano (No confundir con el funesto ex ministro) Muestran como las victimas del conflicto escuchan por medio de pantallas gigantes el testimonio del temible comandante H.H confesando que las Autodefensas no solo se preocupaban por combatir la guerrilla sino que cumplían un plan establecido por multinacionales y gamonales regionales. Después de ver el documental uno puede sacar la conclusión de que la gran mayoría de la política colombiana está untada de sangre.

A pesar de los esfuerzos de uno de los escuderos del uribismo, Carlos Holguín de tratar de imponer en la opinión pública la idea de que fue gracias al gobierno de su patrón que pudimos lograr que los paracos confesaran sus crímenes, estos esfuerzos se desvanecen gracias a la oratoria del senador Petro quien con unas cuantas frases logra tumbar las enclenques razones del uribismo. Como es de esperarse cuando se habla de la realidad colombiana el final es tristísimo. Justo cuando las heridas comenzaban a mostrarse el presidente extraditó a sus amigos para defenderlos. Mientras tanto miles de madres en el Urabá antioqueño, en Villa del Rosario y en otras partes del país deben preguntarse porque mataron a sus hijos para hacerlos pasar como insurgentes, porque en el afán megalómano de un gobierno corrupto tuvieron que ser abaleados jóvenes que apenas comenzaron a vivir, porque no solo no fueron condenados los victimarios sino que se los premia en este país de porquería, se les otorga inmunidad, se los nombra cónsules, ministros, presidentes otorgándoles con el sudor del pueblo salarios astronómicos para un país tan pobre como estos.

La genialidad de Morris fue no mostrar, ni siquiera nombrar al principal causante de que el fenómeno del paramilitarismo se afianzara en Colombia, hablo del brazo político de Pablo Escobar, de su ideólogo, del capo mas representativo del todavía poderoso cartel de Medellín, hablo como no de Álvaro Uribe Velez, señor de la coca y de la guerra, de la tortura y de la injusticia, amado y respetado en este país de mierda que se llama Colombia.

Seguramente Impunidad no servirá para nada. De entrada ya fue prohibido por la censura que impera en este país. Los pocos que lo verán no solo llorarán de indignación sino que esa noche no podrán dormir pero también conozco gente que al mostrarles las crueldades que cometieron los paracos en zonas tan cercanas de acá como Juan Frío se encogerán de hombros y dirán “Si los mataron fue por algo” ya no solo no son indiferentes como antes sino que se han hecho parte del conflicto, son consecuentes con su líder, lo respaldan a morir. El pueblo colombiano sabe lo que pasó en estos ocho años y está de acuerdo con los resultados obtenidos. Es un pueblo enfermo de sangre un pueblo que almuerza viendo la última masacre, un pueblo vampírico y malvado que debe ser exterminado de la faz de la tierra.

Impunidad demuestra que Colombia es la prueba fehaciente de que no existe Dios. No esperen justicia, estamos desamparados solos, escondidos debajo de la cama esperando que nos maten. Así viven muchos colombianos aferrados a la esperanza de que solo por esta noche los dejarán vivir un poco más. Antes de que lo censuren completamente pueden ver este documental por Youtube. Ojalá aprendan a reconocer el daño irreparable que este gobierno le terminó de hacer a este país horrible y corrompido, el país del Sagrado Corazón de Jesús.
Amigos, ¿como no caer en el lugar común teniendo 35 mil muertos al año y ninguna respuesta?

5 de julio de 2011

LAS OLIMPIADAS DE BERLIN 1936 Y EL EXPERIMENTO ESPAÑOL

En agosto de 1936 Berlín se vistió de gala para demostrarle al mundo que todo lo que se decía del régimen nacionalsocialista era mentira. Las autopistas de seis carriles, los estadios descomunales, los edificios gigantes y hechos en mármol hacían pensar que no se estaba en un país sino en una novela de ciencia ficción. Este esplendor contrastaba claramente con la miseria en que vivían muchos países de Europa todavía colapsados por los embates de la debacle financiera en Wall Street en octubre de 1929. Contrario a lo que se podía pensar Hitler había resultado siendo un buen estadista. De los seis millones de parados que tenía Alemania en 1932, un año antes de que Von Hindenburg le diera el espaldarazo y lo nombrara canciller, habían en el país seis millones de desempleados. Ahora esa cifra se había reducido a dos millones.

La derrota en la Primera Guerra Mundial y el posterior Tratado de Versalles habían acabado a Alemania y ya nadie podía pensar en que volvería a ser una potencia, sin embargo este cabito de voz chillona le había restituido al altivo alemán el orgullo de pertenecer a su patria. Se habían recuperado los territorios perdidos e incluso Alemania volvía a contar con un ejército. Si bien existían muchas voces inconformes con la política de discriminación que le aplicaba a los judíos y a otras minorías étnicas, el mundo miraba con asombro ese despliegue de orden y majestuosidad con el que los nazis habían organizado su olimpiada. ¿De qué se quejaban los judíos? Antisemitismo siempre había existido en Europa, muchos estados los consideraban garrapatas que chupaban la economía de los países, así que estaba bien que por fin un mandatario afrontara ese problema de frente, sin hipocresía.

Si nos dejáramos llevar por la historia ya escrita podríamos llegar a pensar que Gran Bretaña, Francia o Estados Unidos siempre odiaron a los nazis cuando eso es mentira. Hoover, el eterno jefe de la Gestapo gringa, el FBI, perseguía a todos aquellos que hablaran mal del régimen hitleriano, incluso la sátira de Chaplin El gran dictador había sido vista con malos ojos por parte de la censura norteamericana. Lord Chamberlain, primer ministro británico tenía un respeto absoluto por el hombre del ridículo bigote mosca hasta el punto de que se cagaba en los calzones cada vez que se veía con él. Esa tensión le obligó a dimitir y afortunadamente un tipo duro, inquebrantable y con la alegría de los borrachos como Churchill lo reemplazó si no seguramente Inglaterra había sido un aliado incondicional de los nazis.

Ni hablar de los franceses y su esperpéntico gobierno de Vichy, el héroe nacional de Verdún, el que le dio la gloria a Francia durante la Primera Guerra Mundial, el mariscal Petáin ahora se convertía en un títere del gobierno corrupto que impuso Alemania dentro de la tierra de las libertades. El presidente checoslovaco Hacha también se abrió de piernas ante el ogro austriaco y prácticamente le regaló el país a los germanos. Todo esto se hacía dizque en aras de la paz, sin importarle que en cada país conquistado la primera orden de Himmler y sus SS era implementar una red ferroviaria para conducir con mayor comodidad y efectividad, en el menor tiempo posible trenes atestados de judío que eran llevados a los campos de exterminio. Ni hablar del apoyo incondicional que le brindó Stalin a Hitler entrenando en su territorio a los elementos de la Luftware y siendo aliado incondicional del régimen Nazi con el cual creía compartir más de un ideal.

A diferencia de lo que sucedió en las Olimpiadas de Moscú 1980 y las del 84 en Los Angeles, solo la valiente España se atrevió a boicotear las justas deportivas realizadas en Berlín en 1936. Los españoles alentados por los cambios culturales que vivían desde su república, habían organizado la Olimpiada Popular en Barcelona pero justo un día antes de que comenzaran los juegos fue asesinado en Madrid el diputado de la oposición parlamentaria Calvo Sotelo. Se dice que ha sido asesinado por los republicanos, ya que acaba de pronunciar un violento discurso contra el Frente Popular. Su muerte se convierte en la señal para el levantamiento de los militares enemigos de la república; levantamiento que está planeado desde hace mucho tiempo. Al frente del mismo se encuentra el General Franco, trasladado desde las Islas Canarias para aminorar su influencia sobre el ejército.

Mientras en el Estadio Olímpico de Berlín el negro norteamericano Jesse Owens, en las carreras de 100 y 200 metros, deja atrás a la élite del mundo y bate, con 8,13 metros en el salto de longitud su propio record mundial; mientras el alemán Gerhard Stoeck recibe la medalla de oro por su triunfo en el lanzamiento de jabalina; mientras el equipo femenino alemán corre tras el triunfo olímpico y la lanzadora alemana de jabalina bate el record mundial, la Guerra Civil Española produce sus primeras víctimas y Hitler piensa como puede intervenir en el conflicto.

Si bien la participación activa de su ídolo Mussolini lo obligaba a actuar necesitaba cuidar su buena imagen en el exterior. Se decidió por mandar voluntarios bajo el nombre de Legión Cóndor. Soterradamente el ministro de la aviación el morfinómano Goering probó los stukas en tierra española; Guernica fue el resultado de un experimento. Con el apoyo a Franco y las profundas divisiones internas que tenía el partido comunista además del nulo apoyo que les brindó el camarada Stalin la guerra estaba claramente decidida en favor de la falange española. Los fascistas ganarían la guerra tres años después.

Pero en Berlín Todo el mundo se doblegó ante la magnificencia alemana. Tal y como se ve en el genial documental de Leni Reinfesthal Olimpia la ceremonia inaugural evocaba los primeros juegos realizados en Atenas hace más de cinco mil años. Hitler era un gran admirador de todas esas columnas dóricas, de la arquitectura cursi griega, se veía demasiado chiquito, como una hormiga esquizofrénica en medio de esa multitud fervorosa.

Contrario a lo que dice el mito Jesse Owens y sus triunfos no empañó la gloria alemana. Los teutones se impusieron claramente en las justas obteniendo un total de 89 medallas distribuidas de la siguiente forma: 33 medallas de oro, 26 de plata y 30 de bronce imponiéndose claramente a Estados Unidos segundos en las olimpiadas con apenas 24 medallas de oro. El tercer lugar fue para Hungría y el cuarto para Finlandia. Eran años felices para Adolfo Hitler. En cierta medida había demostrado que la raza aria era superior al resto ganando de una manera holgada las olimpiadas, además su experimento español había dado sus frutos.

Después del verano de 1936, para desgracia del pueblo alemán Hitler se sintió listo para la guerra. Nueve años después de su Reich no quedaría más que un Bunker y una docena de mariscales fanáticos que gritaban con babasa en la boca la oscura entonación de su nombre.

4 de julio de 2011

SOBRE SHAKIRA, MONTOYA, JORGE ISAACS Y OTRAS MENTIRAS COLOMBIANAS

A principios del siglo XX cientos de japoneses se asentaron en El valle del Cauca deslumbrados por los países que habían alcanzado a leer en la traducción japonesa de La María de Jorge Isaacs. La novela del escritor vallecaucano fue un best-sellers universal, la muerte trágica final, un rasgo tan característico del drama decimonónico cautivó a jovencitos de todas partes del orbe, sin embargo, más de cien años después ninguna muchacha conoce las desgracias de un joven estudiante llamado Efraín.

Inmune a la realidad el profesor de literatura de colegio se empecina en poner a leer La María y en la charla previa le dice al estudiante que la novela es reconocida por todo el mundo, que es un clásico de la literatura universal y otras chorradas más. ¡Todo eso es mentira!. Es mentira Fernando Botero y su genio universal. Botero se hizo famoso a principios de los ochenta porque los grandes capos de la mafia henchidos de orgullo al ver las gordas que pintaba un tipo de su tierra pagaban millones de dólares en las grandes subastas de Europa haciendo que los lienzos de sus heroínas tiróidicas valieran más que un Cezanne o un Renoir.

Es mentira que Juan Pablo Montoya fuera mejor que Michael Schumacher como nos lo hicieron creer. Según los malditos periodistas deportivos el corredor bogotano seguro sería campeón del mundo en un par de temporadas en la Fórmula Uno, era cuestión de tiempo. Sin embargo en las siete temporadas que estuvo en la máxima categoría del automovilismo vimos como no solo no ganaba el campeonato del mundo sino como carrera tras carrera era superado en las pruebas de calificación por su compañero de equipo. En el 2006 Ricardo Henao y su nefasta sonrisa anunciaron como en un acto de valentía el piloto colombiano había renunciado a la Fórmula Uno para ceñirse al futuro que era nada más y nada menos que la Nascar, esa hedionda categoría donde los pilotos parecen choferes de Berlinas del Fonce compitiendo por la copa Rimula en Tocancipá. Seis temporadas después de estar en la Nascar Montoya lo único que ha ganado es barriga ya que ha estado lejos de cualquier opción en el campeonato de pilotos.

Es mentira que Bogotá sea la Atenas suramericana. La capital de un país no debe estar a 2.600 metros sobre el nivel del mar, a esa altura los seres humanos no pueden pensar, eso explica por qué Bogotá no tiene una novela, un escritor, un cineasta, tiene a Silva pero ese snob genial era más un francés que un rolo. Bogotá es un error histórico porque la capital de un país debe quedar al lado de un océano, de un caudaloso río y no del pichal infecto ese que siempre ha sido el Río Bogotá.

Ayer como todas las tardes en las buenas noticias del entretenimiento hablaron de la colombiana más universal de todas, Shakira. Como siempre ocultaron la verdad y decidieron no hablar de los siete plagios de los que está acusada y demandada penalmente, ignoraron el desastre que han constituido sus tres últimos discos, de sus continuos conciertos cancelados en Europa y Estados Unidos porque a la gente sencillamente no le gusta esa puta hiperkinética con cara de enana. No, no hablaron nada de eso sino que mencionaron que Jennifer López había anunciado su desvinculación con American Idol y que nuestra promotora diva que según Carolina Cruz y demás prostitutas del entretenimiento compite en popularidad con Madonna y Beyonce estaba buscando una chambita en un programa de televisión bastante visto en Estados Unidos pero que a su vez no es más que otro cochino reality.

Cuando recién sacó su segundo disco García Márquez escribió en su columna de cambio un artículo titulado “La poetiza que desafía a la muerte” se refería no a Alejandra Pizarnik ni a Silvia Plath sino a la cantante de Magia y protagonista de la tristemente recordada El Oasis. Shakira de una se comió el cuento y desde ahí, desde mucho antes de conocer a De la Rúa, en la época en que salía con el cabezón Oswaldo Ríos, Shakira comenzó a hablar argentino. Sus discursos como sus canciones estaban revestidos de una falsa poética, de una entonación falsa, rebuscada, como si fuera la protagonista de uno de esos esperpentos visuales que suele hacer Eliseo Subiela.

Shakira es una artista del montón, no, del montón no, porque ni siquiera una artista común y corriente plagia tanto y de una forma tan descarada. En los ocho años de dictadura que vivimos ni ella ni el caremuñecodeventriloco Juanes hicieron algo por denunciar el genocidio que se cometía en este país. No, Juanes el ex Metalero venía al país a ponerse un camuflado y a cantarle a las tropas de Uribe. Shakira se prestó para cuanto concierto propuso el régimen. Dan asco estos cantantes nuestros.

¿Cuáles artistas queridos amigos? ¿Cuáles deportistas? ¿De qué tenemos que sentirnos orgullosos? De Sofia Vergara que en Familia Moderna hace un poco de ella misma: una colombiana buscona que ha atrapado a un millonario otoñal y que en épocas pasadas estuvo casada con un sicario. De John Leguizamo el gran actor “Tolimense” que a penas sabe hablar unas cuantas palabras en español. En el pasado mundial un comentarista radial se atrevió a decir que “Honduras es Colombia en la copa mundo” solo porque Reinaldo Rueda dirigía este equipo que por cierto ocupó el último lugar en el mundial.

En los noventa Rosso Jose Serrano fue el mejor policía del mundo y casi sacamos el carro de bomberos para celebrar semejante logro. El súper policía como lo llamaban los noticieros de Gossain y Amat o perdón de Lule y Santodomingo habitaba en el país mas asesino del mundo, país con 35 mil muertos al año que a la vez es el país mas alegre del mundo como salió en una encuesta que nadie sabe quien publicó pero que los medios no pararon de reproducir.

Colombia es pasión, quédate en ella que es un paraíso, viaja por sus carreteras y mira durante 36 horas que es lo que dura un viaje por tierra en este país sus hermosos paisajes. 36 horas sino tienes suerte de ser secuestrado por una narcoguerrilla porque ni siquiera en 64 años de conflicto guerrillero hemos podido sacar un solo hijueputa pensador político. No tenemos nada, ni guerrilleros que valgan la pena, ni políticos, ni nada. La gente por ejemplo admira a Pablo Escobar, Pablo es nuestro Ché Guevara, Pablo el creador de Alvaro y Uribitos, el hombre que mató en una tarde a 200 personas solo porque paseaban cerca al edificio del Das, Escobar el que traquetizó a este país y ayudó a que el conflicto definitivamente no tuviera fin. Por eso no puede pasar nada acá, no solo es falta de talento es que es una raza mala, raza de gente mala y bruta, de gente inculta, de asesinos y sobre todo de mentirosos.

Los japoneses trataron de asentarse por acá pero al final terminaron echándolos, se fueron para Brasil, para el Perú, para Argentina. En un viaje que hice por el sur de la Patagonia, cerca a Ushuaia, el fin del mundo, encontré una tienda de abarrotes gerenciada por un japonés centenario. El viejito me dijo que le había puesto así a la tienda en homenaje a La María, era el último que se acordaba de esa novelita de mierda que en algún momento fue leída por todo el mundo pero que hoy todo el mundo ha olvidado como se olvida lo que perece, como olvidará dentro de poco el mundo las horrendas canciones de Shakira.

Nosotros, los mayores de treinta en cambio nunca olvidaremos que esa enana con pinta de muchacha del servicio hizo un video maravilloso a mediados de la década del noventa llamado Magia.

DOS ASESINOS VIENDO UN CUADRO DEL BOSCO. Anotaciones en torno a Escondidos en Brujas de Martin McDonagh

Brujas es la ciudad medieval mejor conservada de Europa, sus calles adoquinadas supieron resistir admirablemente bien el paso del tiempo. No tiene grandes avenidas de asfalto sino recovecos donde te puedes esconder bien si tu deseo es echarte un polvo o asesinar a tu compañero. Con el silenciador indicado lo podrás hacer si conservas la calma y mantienes la prudencia.

A Brujas han llegado este par de asesinos. Se esconden allí mientras los efectos de sus actos se van apaciguando. Ray ha debutado con poco éxito en su nuevo trabajo de asesino. Si bien acribilló sin problema al sacerdote pedófilo que lo estaba confesando, se le ha escapado un tiro de más que ha rebotado en la frente de un niño que esperaba junto al confesionario. Ahora la culpa lo carcome y cree que la única manera de conseguir el perdón, la paz, es pegándose un tiro en la sien. Harry, el jefe, el consecuente, el asesino ético por excelencia lo ha mandado a él y a Ken, su compañero a pasar unos días en esta localidad belga, de hermosos canales y edificios góticos. Ken siente el encanto del medioevo, se siente cómodo y su curiosidad y cultura hace que aproveche los encantos de esta ciudad perdida en el tiempo. Ray en cambio no está cómodo. Para él Brujas es una mierda vieja donde no hay un puto lugar para tomarse un trago y conocer chicas. Además está la tortura de saberse vivo, la imagen de ese niño cayendo con la frente abierta lo tortura. No es momento para descansar, sería genial si estuvieran en Brujas esperando por un trabajo, distraerse, a veces para quitarse la culpa de matar a un inocente lo mejor podría ser coser a balazos un alma impura.

O de pronto habrá otra oportunidad para él, según Ken si logra salvar a un niño podría redimirse. Ray odia Brujas porque es un rezago de una época donde la santidad era un deber impuesto. En Brujas gente como él podría ser quemada. En cada esquina, en cada gárgola está el recuerdo del peso de sus pecados. Si bien la cultura y lo viejo no le interesan demasiado, existe algo que lo oprime en Brujas y es la religiosidad. Para un asesino siempre existe la duda de si más allá de la vida tendría que seguir pagando por sus pecados. Lo único que le ha interesado es el cuadro de El bosco sobre el juicio final, esos monstruos enormes tragando almas de pecadores y después cagándolos por el ano. La cámara allí presente en cada detalle como si fuese una clase de historia del arte. Pobre Ray, es solo un chico y sin embargo ya tiene encima la muerte de un niño, pobre Ray, ignora que ya los ojos del ángel de la muerte se han posado en él, que por más de que odie Brujas no tendrá escapatoria, dentro de poco será parte de su suelo, Brujas será el mismo por el resto de la eternidad hasta que desde el cielo se escuchen las trompetas anunciando el juicio final.
Martín McDonagh debuta en el cine en este triller extraño, en esta comedia negra, en esta historia original, atrevida. Llena de sólidas actuaciones respaldadas por supuesto por unas actuaciones descomunales. Si habían quedado dudas de lo buen actor que es Collin Farrell después de El sueño de Cassandra, éstas serán despejadas en Escondidos en Brujas. Su dilema, su pecado, su angustia, Farrell compone en Ray el retrato de un novel asesino que a la vez no es más que un muchacho inocente que se pone feliz si una hermosa lugareña le concede una cita, que en vez de visitar museos o catedrales góticas quiere ir a un pub a emborracharse y ver culos. Seguramente el haber trabajado con Woody Allen le sirvió para moldear este encantador, entrañable personaje.

Esa es una de las cosas maravillosas que puede tener esta película, el encantamiento que puede surtir en nosotros los tres personajes. No importa lo que hagan nosotros podemos entenderlos y hasta identificarnos con estos asesinos despiadados. Ken es un hombre de mediana edad, respetuoso, educado, inquieto y culto. Se enamora de Brujas casi a primera vista. Su profesión, como no, la de asesino profesional no será un impedimento para que lo apreciemos. Ken es interpretado por Brendan Gleesson en el que sea su papel más importante hasta la fecha. Todo lo que sospechábamos de este genial actor irlandés quedó confirmado en este filme. Ya lo habíamos visto en Pandillas de Nueva York, Bravehart o Harry Potter pero nunca en un protagónico. Este papel constituyó para él la consagración absoluta hasta el punto de haber recibido el globo de oro a mejor actor en el 2009. Ralph Fiennes completa esta triada maravillosa haciendo de Harry un ángel de la muerte incorruptible, con códigos muy fuertes e inquebrantables. Ray puede ser un buen muchacho pero si mató a un niño tiene que pagar las consecuencias y si Ken se ha negado a cumplir sus órdenes no importa, el cruzará el canal dela mancha para hacer justicia con sus propias manos.

Asesinos de niños, vampiros sedientos de sangre, no importa de dónde provengan estos seres corruptos y a la vez santos, vengadores anónimos que creen hacerle un favor a la sociedad eliminando su escoria pero siempre habrá una bala perdida querido Harry, siempre habrá una bala que se le escapará a tu nueve milímetros, un proyectil que bien podría estrellarse en la frente de un enano vestido de niño maldito Harry destrozándole la cabeza y tú y tus códigos inquebrantables no tendrán tiempo para preguntarse si lo que acabas de decapitar de un balazo es un niño a un hombre bajito, no habrá espacio para la duda, si lo haces deberás pagar por tus pecados.

Pero más que una película sobre la culpa o el pecado, Escondidos en Brujas es un filme sobre una ciudad perdida en Europa, una ciudad sacada de un cuento de hadas, donde usualmente no pasa nada. Convertida ahora en set para películas Brujas ha sido redescubierta por la mirada de este joven director del cual no sabíamos nada. Brujas y sus recovecos son los protagonistas de este filme extraño, inclasificable, ya que no sabemos si es una comedia o un triller desquiciado. Para mi es una película de actores, un drama maravilloso, irónico, desquiciado. La clase de películas que le hacía falta a este cine descafeinado y sin riesgos que llena los días aburridos de nuestras pobres existencias. Una película absolutamente subestimada por la crítica que solo supo ser vista por el gran Rogert Ebert, pero que ahora tres años después de su estreno empieza a ser revisitada y poco a poco se convertirá no solo en una película de culto sino en un clásico absoluto.

1 de julio de 2011

100 PELICULAS. 2. VERTIGO. Dir: Alfred Hitchcock (1959)

Desde los mismos créditos Vértigo va sugiriendo puertas que se abren, espirales saliendo de ojos abiertos. Esta, como las mejores películas de Hitchcock se obsesiona con la mirada, igual el cine, que duda cabe, es el arte de los vouyeristas por excelencia. Scottie ha quedado suspendido en el aire mientras un policía decide ayudarlo pero al intentar alargar la mano para salvar al detective el hombre cae mientras Scottie, impávido mira como el cuerpo se estrella contra el piso. Antes del fundido a negro podemos ver los ojos de James Stewart llenándose de pánico. Es bastante improbable que alguien lo hubiese podido rescatar, un hombre no aguanta mucho tiempo aferrado a una cornisa sin embargo, en la escena inmediata lo vemos conversando de una manera jovial con su amiga margie, hablando del trauma que le ha dejado el accidente en las alturas de un tejado. De ahí podríamos afirmar que los 115 minutos que le quedan al filme no son más que la alucinación de un hombre a punto de caer. Esta es una de las tantas teorías que han rodeado a la magistral obra de Hitchcock.

Como sucede con las Pirámides de Egipto o el Tah Majal, sobre Vertigo se han tejido infinidad de interpretaciones y cada uno de los planos bien podría guardar un misterio. Desde el tema del doble hasta la alucinación de un agonizante pasando por Pigmalión o por un enfermo sexual que quiere transformar a su nueva mujer en el objeto perdido, Hitchcock no cedió un milímetro ante los productores del filme que le exigían una trama “Con menos planos” con mas diálogos explicativos. La universalidad de Vértigo radica en sus escenas largas sin diálogos, solo la magistral música de Bernard Hermann acompañan los pasos de Scottie en busca del misterio que parece rodear el aura de Melanie, su obsesión por la suicida Carlotta Valdéz y tal vez la posible posesión que a hecha sobre ella el alma de la muerta. Hitchcock nos lleva por una pista falsa para soltarnos en la última media hora la verdadera razón de ser del filme: La obsesión fetichista de un hombre por la mujer perdida y además el drama que puede sentir la amante nueva por luchar contra el fantasma del pasado.

Además Hitchcock me hace evocar el cuento de Hoffman El hombre de arena donde Spalanzani se venga de Nathanael presentándole a su hija, la hermosa Olimpia quien inmediatamente se apropia el corazón fogoso del joven. Nathanael, prepotente como todo poeta en ciernes se deja deslumbrar por que Olimpia a diferencia de las otras muchachas si se queda atenta, muda cada vez que él le recita sus poemas.

El pobre estudiante no sospecha que la joven no es otra cosa que una autómata de madera. Galvin Elster viene a ser en el relato de Hithcock El hombre de arena que le envía a su viejo amigo de la universidad la mujer falsa, una autómata de carne y hueso que reúne todo lo que Scottie le ha exigido a una hembra. Al perderla en el campanario de una iglesia Ferguson caerá en una depresión tan honda que al verla desde abajo da Vértigo. La caída del hombre no es solo física sino anímica. Una vez se va reponiendo poco a poco del estado catatónico en el que se ha sumergido sale a la calle pero en cada esquina está ella, una rubia con el pelo recogido en forma de horquilla. Recorre los sitios en común, el restaurante Ernie’s, el museo de arte de San Francisco donde ella religiosamente visitaba el retrato de Carlota Valdes, en todas partes de esa ciudad hay algo que le hace recordar el fantasma y un día deambulando por ahí conoce a Judy la mujer ideal para transformar, la que por fin le entregará su amor para que el haga con ella lo que quiera. Pero al final, el maldito collar le develará la verdad: Judy y Madeleine son la misma persona.

El tema del doble no se ha tratado con el debido rigor obsesivo en el cine como si ha sucedido en la literatura. Este efecto hace de Vértigo el relato gótico por excelencia, un demonio tentador como Elster, con sus millones y su encanto, una mujer fatal, la bruja que te arrastra y te destruye como es la perturbadora Madeleine. La madre que se preocupa por el chico inquieto se refleja en la extraña amistad que le ofrece Midge, una chica sobreprotectora que alguna vez estuvo a punto de casarse con él y Judy, la renevante, la mujer que ha vuelto que ha salido de entre los muertos para quedarse al fin con él pero que no podrá soportar la corriente implacable del destino que la obliga a caer una y otra vez, sin importar las veces que se levante, de ese maldito campanario.


En su momento Vértigo fue un rotundo fracaso económico y de crítica. Solo hasta su reestreno en 1984 (25 años después) el público pudo estar preparado para esta joya absoluta de la cinematografía universal. Según lo que se deja ver en la entrevista realizada por Truffaut a Hitchcock a mediados de los sesenta, el realizador inglés siempre consideró Vértigo su película más lograda, más compleja. A pesar de lo incómodo que pueda ser ver esa vaca horrible de la Kim Novak como la chica de los sueños del protagonista (Para ese papel estaba destinada Vera Miles, lamentablemente poco antes de que se iniciara el rodaje salió infectada de embarazo y le fue imposible actuar. Fue la primera rubia que perdió Hitch) esta vaca no logra empañar el perfecto control actoral que tenía un monstruo sagrado como James Stewart. ¡Por Dios! La mirada que tiene cuando le dice, en ese campanario a Judy-Madeleine “Y pensar que te amé tanto” es para partirle el corazón a cualquiera, incluso a esa rubia gélida de la Novak incapaz de tener cualquier tipo de sentimiento.

Véanla, véanla cada vez que puedan, véanla así la primera vez crean que puede ser una película cualquiera. Vértigo es una obra inmortal porque lleva dentro de ella la esencia de los grandes relatos que se han negado a morir en la historia, desde Tristán e Isolda hasta El hombre de arena, Vértigo lleva dentro de si la sustancia del mito, la fuerza que contiene lo eterno.