14 de febrero de 2012

ADAPTATION DE SPIKE JONZE. ¡LAS HISTORIAS ESTAN VIVAS!

Corría el verano de 1999 y Charlie Kaufman estaba feliz. Su primer guion Quisiera ser John Malcovich había sido comprado por Hollywood y a pesar de que la película estaba en pleno rodaje ya se vislumbraba como uno de los escritos mas originales de las últimas décadas. Jonathan Demme, el exitoso director de El silencio de los inocentes y el productor Ed Saxon, le entregaron un libro escrito por la periodista del New Yorker, Susan Orlean que no tenía una narración fija y abordaba un tema del cual poco o nada sabía Kaufman y del que además no se había tratado en el cine, las flores. Tentado por un sudoroso fajo de billetes y con la presión a cuestas de demostrar que la maestría conseguida en su debut como guionista no había sido un golpe de suerte.

Nunca en la vida había adaptado algo. Sentía que la voz que salía de las páginas de ese libro distaba mucho de ser suya. Investigó sobre flores, sobre la gente que las robaba, sobre ese nombre de autor francés, Jean Lerouch, el personaje sobre el que trataba el libro de Orlean. “Era tan difícil como adaptar En busca del tiempo perdido” Pensaba Kaufman. Por más que escudriñaba sus páginas no lograba encontrar las imágenes.
La presión le cedió el paso a la depresión. Comía más de lo normal y casi nunca contestaba el teléfono. Seis meses después no lograba escribir ni siquiera un primer borrador. De pronto se le vino una idea a la cabeza, y si escribo un guion dentro del guion, la historia de un guionista que debe adaptar un libro por encargo y no consigue hacerlo. Cine dentro del cine. Lo escribió en un par de semanas, con los dientes apretados se lo envió a Saxon quien al leerlo por primera vez quedó absolutamente confuso. Ese mamotreto de ciento cincuenta páginas no correspondía en nada a la película que habían soñado. El ladrón de orquídeas era un libro sobre flores y la adaptación de Kaufman según palabras del propio Saxon “ trata sobre el desafío del arte, y cómo el cine es desafiado. También de cómo la gente se separa una de otra en nuestra cultura contemporánea. Lo difícil que es tener amor en tu vida y conectar con la gente, ser honesto y abierto. Es una película de lo mucho que Uno puede pedir de sí mismo y admitir las fragilidades básicamente humanas, y ser capaz de adaptarse a todas las dificultades que la Vida nos pone en el camino”. Después de la decepción Saxon entendió a pesar de la renuncia de Demme, que podía tener una gran película.

Cuando Spike Jonze, quien había logrado canalizar las ideas de Kaufman en su primer trabajo supo en lo que se había metido su guionista y al leer la poca ortodoxa adaptación decidió sin titubear dirigir el proyecto. De entrada desecharían el título del libro Ladrón de orquídeas y le pondrían Adaptation así los productores elevaran sus maldiciones al cielo. Sería además de una película sobre flores, sobre desilusión, sobre búsquedas y todo eso, una declaración de principios por parte de una de las figuras mas menospreciadas de la industria: El guionista.
Existen gurús que te pueden marcar las claves para hacer un gran guion. El más destacado de todos es Robert Mckee. Charlie se resiste a creer que el guion no sea más que el soporte en el cual se basa un producto que cuesta millones como es una película. El está obsesionado con romper las reglas. Donald, su hermano gemelo, su proyección, la otra cara de janus no lo cree así. Está escribiendo su primer guion después de hacer un seminario con McKee y seguir todas sus claves. Charlie se ríe de este diletante ingenuo, un hombre que tiene éxito con las mujeres, gracioso, optimista y que inesperadamente a escrito una historia que ha encantado al estudio y que sin duda reventará la taquilla. Ahogado en su propio bloqueo Charlie se inscribe en un curso con el gran gurú seguirá sus pautas y veremos como incorpora todos las claves para hacer de una historia una película. Ese será su fracaso. El cine lamentablemente es más importante que la vida.

Adaptation es una de las grandes obras que se han hecho sobre el cine. Está entre  Ocho y medio, de La noche americana. Una clase completa sobre cine, una declaración de principios, una de las películas más libres y puras que hayamos podido ver en las últimas décadas. Es además la confirmación absoluta de que el cine sigue vivo, de que por más de que lo machaquen los estériles críticos, las historias no se han extinguido.

12 de febrero de 2012

RUMBO AL OSCAR. THE HELP. EL RIO NO SOLO ARRASTRA HOJAS SECAS.

El  Mississippi no solo arrastra pedazos de troncos y hojas secas. Sus aguas han llevado los cuerpos de infinidad de negros asesinados por las hordas borrachas y estúpidas del Ku Klux Kan. A finales de la década del 50 este grupo conformado por hombres blancos, devotos de la palabra de Cristo, buenos esposos, excelentes padres, hombres de familia, liberaron una terrible ofensiva contra los negros en todo el sur de los Estados Unidos. Fue una II Guerra Civil no declarada, donde solo uno de los bandos estaba armado. Renunciaron a la violencia y se defendieron con la razón y la paz. Si alguien tenía alguna duda de que los negros eran humanos aparecieron las poderosas voces de Martin Luther King y Malcom X. Incluso aquellos que no tenían la fuerza para dejarse escuchar implementaron actitudes espontáneas pero cargadas de fuerza y significado como aquella mujer que en 1955 no le hizo caso al chófer de un bus de sentarse en la parte de atrás y con toda la dignidad del mundo siguió viendo por la ventana de los puestos delanteros del bus, los pantanos que abundan en la orilla del gran río.

Estos fueron los hechos y los personajes que la historia recuerda, pero hubo otras manifestaciones de rebeldía cargadas de poder y significado. Skeeter acaba de volver a Jackson, una pequeña ciudad del Missisipi. Estudió en Nueva York y decidió volver y pasar un año sabática trabajando en el periódico local, respondiendo las cartas de amas de casa desesperadas por encontrar la solución para quitar el manchón en la camisa del esposo. Escritoras como Clarice Lispector convirtieron el género en arte. Hace poco leí el libro publicado por Siruela Correo femenino y me sorprendió como puede ser de maravilloso leer sobre las propiedades de la clara de huevo  como limpiador. Skeeter despliega su talento en esa columna pero la pasión de ella es ser una periodista y una escritora, las dos cosas a la vez, estaba en la década correcta, el nuevo periodismo inundaba las librerías del mundo. Era la época de Dos Passos, de Tom Wolfe, Capote y Harper Lee. El retrógrado y prejuicioso mundo de Jackson la iba a asfixiar de un momento a otro. Su destino era volver, pero Jackson era su lugar de nacimiento y esas trampas suelen atraparte sobre todo cuando tu madre está enferma, muy enferma.

La ambición de llegar a ser escritora no se detendría. El lugar le acaba de dar una idea, ¿Por qué no entrevistar a todas esas criadas negras que constantemente soportan las humillaciones de sus amas blancas? El chisme como forma de resistencia. La venganza convertida en desahogo. El problema es convencer a esas mujeres llenas de miedo por la retaliaciones que puedan tener con ellas los hombres vestidos de blanco y cargados de odio. La primera que se arma de valor es Aibeleen, (Viola Davis firme candidata al Oscar)  se sienta en la vieja mesa del comedor de su oxidada cocina y habla y se desahoga y llega a contar incluso como sus patrones le entregaron su hijo de 24 años agonizante “Porque en los centros de salud de Jackson estaba prohibido atender negros” o la entrañable Minny, fanática de la cocina y de las conversaciones sobre comida, quien se venga de sus odiosas patronas no solo contando intimidades sino aplicando recetas poco ortodoxas.

Ellas y otras criadas le contaran sus historias a Skeeter y juntas escribirán The Help, el libro que develaría la hipocresía en que vive sumida la alta sociedad del Mississippi. Mujeres estilizadas, frívolas que abandonan sus hijos al cuidado de sus nanas negras, las mismas criadas que no pueden usar el baño de sus patrones terminan convertidas en las mamás de sus propios hijos. Todas esas niñas bien se criaron con Skeeter, la rebelde Skeeter que no cree necesitar convertirse en un ama de casa para completar su crecimiento como mujer.
Como en el libro es la voz de las mujeres la que convierte la película en una obra coral. Esta es una película de actrices teniendo los puntos más altos en Emma Stone (Quien se consolida como una de las nuevas estrellas de Hollywood), Viola Davis y Octavia Spencer, sensacional en su papel de Minny. Por más de dos horas el espectador disfrutará de emociones reales, llorará y reirá, se identificará completamente con los personajes y odiará sin resquemor a esas blanquitas y solapadas vampiresas.

Los hombres acá no existen. Hacen papeles decorativos, simples marionetas, sombras sin decisión. Esto se justifica porque la responsabilidad de mantener la casa impecable, los hijos limpios y la comida hecha recaía en las esposas que cumplían su labor presionando a sus mucamas mientras ellas organizaban bailes de caridad o hablaban del prójimo con sus estúpidas amigas.

Lamentablemente estas mujeres opresivas no están bien construidas dentro del filme. Son seres unidimensionales fabricados para que el espectador las odie sin contemplación mientras sus criadas son pobres seres sufridos que viven sin rechistar las constantes humillaciones de las blancas. El eterno problema del rico malo y el pobre bueno. Seguramente The Help se convertiría en un clásico inmediato si los personajes tuvieran más profundidad psicológica.
Sin embargo este maniqueísmo podría explicarse por la carga de odio contenida en la sociedad gringa que se manifestó en los hechos que pusieron en entre dicho la democracia norteamericana en la década del sesenta, los asesinatos de un presidente y un senador pertenecientes a una misma familia, del Doctor King y Malcom X, los continuos linchamientos a afroamericanos en el sur,  podrían explicar que estas mujeres hechas en serie son un retrato fiel de esa sociedad anquilosada y moribunda.
The help cumple a cabalidad con los preceptos que exige la academia para entregar sus premios: Apropiada reconstrucción de época, construcciones sólidas, corrección política, reivindicación de derechos y una moraleja contundente. Sin asumir grandes riesgos narrativos y formales Tate Taylor dirige su película con firmeza, recreando el racismo norteamericano desde el punto de vista de las mujeres, algo que no habíamos visto desde la edulcorada El color púrpura. Vayan a verla, seguramente se sentirán vivos.

9 de febrero de 2012

LA CINTA BLANCA. HANEKE BUSCANDO LOS ORIGENES DEL FASCISMO.

Una broma inocente, poner una cuerda entre dos árboles y esperar que alguien pase, se tropiece, se rompa el cuello. De pequeño crucificaba lagartijas después de atravesarles un palo de bom-bom-bum de la boca al ano, si es que las lagartijas tienen ano. Se quedaban toda la tarde agonizando. Es una muerte lenta. Los niños de la aldea de "Eichwald” son silenciosos, temerosos de Dios. El temor es tan grande que el odio que llevan por dentro no puede florecer. Solo cuando están lejos de la mirada autoritaria de los padres germina. Esa cuerda tensada es una bomba de tiempo, al frente de esos árboles vive el doctor, ahí lo vemos llegando con su caballo, ahí lo vemos rodando, caballo y jinete agonizando sobre el prado. El animal muere el hombre sobrevive al accidente después de una larga convalecencia.

El maestro pesca truchas en el río. Está cansado de comer legumbres así que se remanga el pantalón y busca los peces que se agazapan detrás de las piedras. De casualidad mira el puente que está sobre el río. Uno de los hijos del pastor hace de funambulista. El maestro grita, le ordena que se baje de allí, el niño no hace caso. El maestro corre hasta el puente, el niño se baja. El profesor le pregunta que estaba haciendo  “Quería saber si Dios quiere que yo muera”. A los pocos días una labriega manca cae en un pozo y se fractura el cráneo. Su hijo le echa la culpa a los barones de la muerte de su madre. El padre no lo escucha, lleva años trabajando la tierra que le han ofrecido los aristócratas, los respeta hasta el punto de que aceptaría que ellos tomaran la vida de su esposa. Pero no han sido ellos.
Pasan los días y Eichwald entera parece haber olvidado estos extraños acontecimientos. Llega el día de la cosecha, el barón dadivoso ofrece a su pueblo un día de fiesta “Pueden comer y beber hasta hartarse. El hijo del labriego aprovecha que todos andan ebrios y felices para meterse en la cosecha de los barones, con guadaña en mano, acabando todos los retoños. “Es repugnante” dice la baronesa al ver los pedazos de repollo esparcidos por el piso.  Pero ese no es el único hecho extraño que ocurrirá ese día. Sigi, el  pequeño hijo de los ha desaparecido. La fiesta se interrumpe. Se forman grupos con varios hombres, la mayoría doblados por la borrachera. Lo encuentran al lado del camino, amarrado, con los pantalones abajo y las nalgas laceradas. Está vivo.

Estos hechos ocurren entre los años 1913 y 1914 cuando el mundo se aprestaba para cambiar definitivamente. El concepto de civilización desaparecería en los próximos cuarenta años. Esta fecha bisagra en la que sitúa su historia le sirve a Haneke para preguntarse ¿ De donde salieron los monstruos que construyeron Bensen, Treblinka, Austwitz? ¿De que gente se componía la masa que apoyaba sin resquemores a Hitler? Ese pueblito pequeño, sometido a un barón medio vampirezco, perteneciente a una clase decadente, que terminaría de sucumbir al final de la primera guerra, compuesto por gente sombría, fría, regida por la mas estricta de los luteranismos es Alemania. En el tormento del hijo del pastor, en la doble cara de su hija a quien no le tiembla el pulso para atravesar con unas tijeras un pobre canario, en el aburrimiento de la baronesa, en la venganza del hijo del capataz, en el suicido del viejo labriego que ha sido arrojado al tacho de la basura por sus dueños, se incubaba la maldad que cristalizaría con su asensión al poder en 1933 Adolfo Hitler.
El tono contenido, lejos de aburrirte te oprime. Todos sabemos quienes son los que perpetran los crímenes, no tienen necesidad de decírnoslo. Los vestidos, las costumbres, los caballos, las casas, la religión, la aristocracia, parecen que forman parte del siglo XIX pero no, es una sociedad enraizada en sus costumbres, conservada en sus refinamientos, en sus castas. La muerte del Archiduque en Sarajevo será el detonante, pero el veneno ya circulaba en los hijos de Alemania, en los pequeños malvados que se divierten rompiendo crismas.


Michael Haneke junto a los hermanos Dardene es uno de los pocos maestros que sobreviven en el cine europeo. Sus películas siempre suscitan controversia y así a unos nos haya parecido excesiva su Profesora de piano. Siempre aparecen en su filmografía obras como Caché o Funny Games que lo confirman como un director de gran valía. A los setenta años consigue  Con La cinta blanca consigue su obra maestra absoluta. Una película que nos recuerda al cine de Bresson, de Dreyer, de Bergman. Ganó por unanimidad La palma de Oro en Cannes, fue nominada al Oscar a la mejor película extranjera, perdiendo por ese filme mediocre llamado El secreto de sus ojos.  Las críticas dijeron que había sido la mejor película europea  del año 2010. Yo no lo creo, yo pienso que es el mejor film hecho en décadas en ese continente, una película que está destinada a convertirse, en poco tiempo, en un clásico absoluto.


7 de febrero de 2012

EL REGRESO DE LOS MUPPETS. EL MUNDO EN COLORES

Nunca fui un seguidor de los Muppets, sin embargo soy capaz de reconocer la sensualidad de Peggy, el metal de Animal y el carisma de la Rana René. No recuerdo haber visto ninguno de sus shows de televisión tan famosos en la década del ochenta. Así que fui al cine con mi sobrino dispuesto a sufrir noventa minutos de física tortura. A pesar del empalagoso doblaje la conexión con la película fue inmediata. Walter el chico raro, el chico  que nunca creció, Walter el diferente, el que tiene mas conexiones con unas marionetas peludas que con el mundo real.

Desde que cerraron el show Walter se siente todavía mas extraño en un mundo de gigantes. Solo su hermano lo puede entender y es por eso que sacrifica un viaje a Los Ángeles con su novia para llevarlo a él. El objetivo es conocer el estudio donde se crearon estos maravillosos personajes. La decepción, esa vieja compañera de Walter no tardará en aparecer de nuevo. Del estudio de los Muppets solo quedan unas construcciones enmohecidas, a punto de venirse abajo. Dicen que un petrolero muy famoso (Divertídisimo Chris Cooper) quiere recuperar el estudio, comprarlo en diez millones de dólares y convertirlo en museo. Mentira!  Walter escondido en un armatoste descubre que el magnate quiere comprar el estudio para demolerlo porque debajo está apresado un pozo petrolero.
A partir de allí el humor surreal , originalísimo de los Muppets aparecerá y te pegará en tu silla. Walter, el peludo y minúsculo Walter deberá juntar a la pandilla de nuevo, allí descubriremos a la rana René sumido en la decadencia de su mansión como una Norma Desmond  post-moderna. A Fozzie animando un bar de mala muerte,  a Gonzo convertido en empresario y a Peggy triunfando como editora de Vogue en París. Como nunca antes las marionetas creadas por Jim Henson, gracias al maravilloso guion escrito por el comediante Jason Segel, quien además actúa en la película haciendo el papel del hermano de Walter.

Prepárate además para deleitarte con los cameos, allí verás a Alan Artkin haciendo de portero,Dave Grohl tocando en una pocigla a Jack Black haciendo de él mismo, además de muchos actores colaborándole a los Muppets en una disparatada teletón cuyo noble fin es buscar los diez millones de dólares que necesitan para comprar su estudio. Todos esos actores se morían por aparecer en el regreso de los Muppets
  
No puedes perderte la breve pero significativa aparición de Jim Parsons, mas conocido como el Doctor Sheldon Cooper, cantando hasta un espejo. Tres décadas después la magia se realiza y allí están los Muppets ya no recitando a Shakespeare o a Tennessee Williams pero si llenando de color la pantalla y sobre todo haciéndote carcajear con sus excentricidades.

Como en una película de Chaplin, niños y adultos nos reímos parejos en la sala. No importa que un carro salga del mar o que para viajar solo baste seguir el mapa. Es humor genuino, básico, inocente y mordaz. Una película de esas donde todo está bien, si quieren cantar que lo hagan, que se pongan de cabeza, que se tiren tortas en la cara. Todo es válido, en el absurdo todo tiene sentido.
 Vayan al cine no solo a ver una gran película sino a reconciliarse con la vida. Al abandonar la sala veía el mundo lleno de colores. Juro que esa tarde no tomé ácidos.

6 de febrero de 2012

DESPEDIDA DE DARIO SARAGO DE LA LITERATURA "NADA ES MUCHO NI POCO CUANDO ES LO SUFICIENTE"

Reconocido sólo por un reducido círculo de artistas y lectores de Cúcuta, el poeta Darío Sarago en realidad representa a la actual generación de bardos encargados de preservar el gusto por las palabras en la región. Por esta razón sorprendió su reciente anuncio de apartarse de las letras. En su estudio, donde pasa la mayor parte del tiempo acompañado de libros, conversamos con él.
¿Cómo es eso de que se retira de la poesía, es que acaso puede existir un ex escritor?
D.S. Un carro, aunque varado, continúa siendo un carro. Únicamente cuando se desplaza es un vehículo. En ese sentido, yo seguiré siendo siempre un artista, aunque no un poeta, porque el arte está en la mente y la poesía en la obra. A eso me refiero con abandonar la poesía.
¿Y por qué tomó la decisión de dejar de escribir?
D.S. Porque no tengo nada más que decir. La originalidad consta nada más que de un par de ideas y creo que ya las desarrollé en mis escritos.
¿O sea que la inspiración no existe?
D.S. La inspiración consiste precisamente en identificar esas pocas y bellas ideas, atraparlas en un mar revuelto en el que por el contrario abundan lo grotesco, lo absurdo y lo inútil. Yo ya pesqué mis ideas.    

¿Pero el público no conoce más que unos cuantos poemas suyos, publicados recientemente en la antología de poesía de Norte de Santander La sombra y el relámpago?
D.S. En ese caso quienes tienen trabajo pendiente son los editores y los lectores, a mi no me concierne dar a conocer el material, que en todo caso reconozco es corto y no creo que pase de un poemario. Pero ya ve, por ejemplo, esta, que es mi primera –y tal vez única– entrevista, trata más de lo que no haré que de lo que hice. Ser poeta es llevar los estigmas del diablo.
¿No le parece una obra bastante corta para darle fin, lo digo porque siendo tan joven podría más adelante sentir el deseo de escribir más?
D.S. Nada es mucho ni poco cuando es lo suficiente. Recuerdo haber leído sobre un poema de cientos de versos que su autor corrigió y corrigió hasta dejarlo de dos.
¿Siente que su caso se parece al del poeta francés Rimbaud, que también abandonó su oficio muy temprano, o no será que de paso quiere imitarlo?
D.S. Él abandonó la poesía siendo mucho más joven que yo, sin embargo escribió mucho más y mejor; eso me da la razón para decir que la edad no tiene que ver con la calidad o la extensión de lo creado. Lo peor de algunos poetas son sus obras completas, mientras que lo mejor sólo algunas antologías. Lo aceptable de mí estará en lo que escribí, punto. En cuanto a imitarlo, no creo: realmente en la vida, como en el arte, no existe la influencia, sólo la coincidencia.

¿Cómo definiría entonces su obra?
D.S.  Como una mezcla de Punk, Pielroja y Brisas del Pamplonita (risas).
Podría incursionar en otra actividad, como el periodismo, ¿no cree?
D.S. Eso es algo muy diferente. Pensar en hacerse llamar escritor por trabajar en un periódico es como asegurar ser chofer sólo por lograr estrellar un carro. Respeto y admiro el papel del periodismo en la sociedad, pero no en el orden de la literatura, sino en el de los derechos ciudadanos. Quiero decir que con el periodismo podremos siempre estar informados, pero nunca bien informados. Una de las virtudes de los gramáticos es la paciencia, impensable en las salas de redacción. Desde luego, existen excepciones individuales.
¿A qué se va a dedicar como artista?
D.S. ¿Conoce el dicho el que sabe, hace, y el que no sabe, enseña? Tal vez tenga que comprobarlo enseñando algo que tenga que ver con literatura.
¿Qué pasará con el Importantismo, el movimiento que fundó con un manifiesto publicado hace unos años?
D.S. Sigo creyendo que el Importantismo es el único mito urbano perteneciente a Cúcuta. Con el tiempo dará de qué hablar lo suficiente. Cada vez que se da un encuentro interesante entre seres en las calles de la ciudad, conscientes de que lo que construyen tiene un significado artístico, el movimiento vive.
¿Qué consejo le daría a quienes quieren escribir poesía?
D.S. Que procuren no seguir ningún consejo, y que caminen mucho pero siempre solos.
¿Podría recitarnos algún poema o verso suyo?
D.S.    Me dirijo a mi huesa, pero no sufro
            Sólo estoy cambiando de oficina
            Sólo estoy mudando de alas

EL JUDIO SUSS. ARQUEOLOGIA DE LA ESTUPIDEZ.

Corría el año 1940 y en Alemania no existía un alma que no creyera en la victoria final. Gran parte de este convencimiento se lo debían a esa eficaz máquina llamada Ministerio de Propaganda. Goebbles era el máximo responsable de ese ministerio. Bajo su puño de hierro salía desde un poster a donde se anunciaban los discursos del Fuhrer hasta la producción de una película. La Werthmarch derrotaba con suma facilidad a los  pacífistas y poco preparadosejércitos franceses y en seis meses ya los soldados de la S.S. marchaban por París. A los nazis más que la victoria total sobre los países aliados les interesaba, en este punto de la contienda, convencer a los alemanes de la necesidad de acabar con los judíos. Por eso se desplegó desde el principio un lavado de cerebros por todos los frentes. La radio y el cine fueron sus principales bastiones.

La gran mayoría de cineastas de valía habían emigrado a Estados unidos poco después de que Hitler se asentara en el poder. Leyendas y precursores del expresionismo alemán como Murnau, Lang o Von Stenberg siguieron sus carreras en Hollywood, así como el eficaz artesano de melodramas Douglas Sirk. Dentro del territorio alemán solo dos mujeres, Leni Riefenstahl y Thea Von Harbou (Ex- esposa de Fritz Lang y guionista de Metrópolis) tenían el suficiente talento para ser consideradas maestras del cinematógrafo. De resto la UFA se convirtió en un nido de ratas burocráticas donde se ponían al frente de proyectos ambiciosos a cualquier monigote cuya única virtud debía residir en la completa obediencia a las órdenes impartidas por el nacionalsocialismo. Para sus películas propagandísticas tenían que conformarse con una lista interminable de directores mediocres.
Cuentan que Hitler y los secuaces tenían en gran estima películas como El nacimiento de una nación de Griffith y todo lo que los soviéticos hicieron en los veinte. Una de las obsesiones del doctor Goebbles era hacer un filme que superara el vulgar lenguaje panfletario y se convirtiera en un suceso de estima, en una obra maestra absoluta como había sucedido con El acorazado Potemkin en Rusia 15 años atrás.

La mayoría de filmes antisemitas realizados por los nazis eran vulgares ataques viscerales, hechos sin la menor medida de la realidad. Los judíos presentados en esas películas como El judío eterno eran mosntruos horripilantes, seres sin alma que no dudaban un momento en destruir y torturar al otro. Se buscaba como fuera la demonización del pueblo judío. La turba salía del cine con ganas de quemar sinagogas y matar a golpes a rabinos. Goebbels quería que la película se exhibiera en todos los territorios conquistados y porque no que llegara a América, para que vieran que ellos también podían hacer obras de arte con sus películas.
Como los directores los grandes actores alemanes habían cruzado el atlántico. Ni la Dietrich, ni Emil Jannings, ni Paul Heinred ni mucho menos Conrad Veit aceptaron servirle a los nazis, por eso tuvieron que recurrir a lo que había. Goebbles necesitaba con urgencia un buen malo, el patichueco era un tipo inteligente y sabía que para que una película triunfara necesitaba crear un gran malvado, un personaje tridimensional que a pesar de tener dentro de si, la “corrompida” y “asesina” alma israelita fuera después de todo un ser humano. Por eso acechó sin descanso a Ferdinand Marian, un actor con cierta relevancia y que según las películas que nos han quedado demostró tener talento actoral. Marian se hizo rogar por el ministro del Reich durante largos meses. Temía que al encarnar a un judío y más si lo llegara a encarnar bien quedara estigmatizada por la opinión pública como tal. Dicen que Goebbles se decidió por Marian cuando lo vio hacer de Yago en una particular versión de Otelo montada para los mandos nazis. A pesar de que Goebbles decía que era gracioso que “Mientras los norteamericanos se disfrazan de nacionalsocialistas, los arios tienen que disfrzarse de judíos para hacer nuestras películas” el estigma cayó sobre Marian. El hecho de hacerse rogar durante mucho tiempo desató la ira del Ministro de la propaganda y mano derecha de Hitler, hasta el punto que su mujer, una conocida actriz de cine y que tenía un lejano parentesco judío fue encerrada en Dachau muriendo pocas semanas después de haber entrado al campo de exterminio.

La trama del Judio Suss no podía ser mas malintencionada. Un judío peor que el Shylock de Shakespeare no solo arruinaba a toda una población alemana en el siglo XVIII sino que violó y asesinó a una linda muchachita aria. Los pobladores indignados deciden ir hasta la casa de Suss, con el cuerpo de la voluptuosa muchacha asesinada a exigir justicia. El agiotista, violador y asesino es apresado y ahorcado tras previo juicio.
Junto con los documentales  Olimpia y El triunfo de la voluntad, El judío Suss fue la gran película alemana del periodo nazi, al menos la mas popular. Pero a excepción de la monumental obra de Riefenstahl, la película dirigida Veit Harlam hoy en día se ve como una curiosidad, como un objeto arqueológico ridículo y malvado, una prueba más del grado de estupidez y brutalidad a la que pudo llegar el que era considerado el país más inteligente del mundo. Celebrada en su momento por Heidegger y por críticos de cine tan rutilantes como Michellangelo Antonioni, la película hoy en día no es más que un burro podrido quemándose al sol, un filme que debe subsistir a través de los tiempos como objeto de burla hacia una ideología tan execrable como la nazi.
Después de la guerra Ferdinand Marian terminaría sus días como un triste y despreciable vagabundo. El haber aceptado encarnar al Judío Suss sería el fin de su carrera y de su vida. Se suicidó poco después de que las tropas americanas entraran en Berlín.