Se acababa el siglo y la vieja agonizaba. Acuclillados yacían sus súbditos rogándole a Dios por una vida eterna. Desde México una extraña maldición salía de los labios de un hombre “Sigue a la serpiente Bruja Maldita, sigue a la Kundalini que ella te llevará al infierno”. Dos ingleses desquiciados trataban de escalar el Iztaccihualt, nadie había llegado tan alto. La bruja se retorcía en su lecho mortuorio. La oscura Londres se llenaba de una niebla espesa, como si los demonios fueran esparciéndola para que nadie pudiera ver la barca donde se llevarían el cuerpo putrefacto de la reina Victoria.
Inglaterra había ensanchado sus fronteras convirtiendo el sueño de Elizabeth, de tener un imperio donde nunca se pusiera el sol en realidad. Pero a costa de eso había vuelto la edad media, ahí tenían no más el cuerpo de Wilde sucumbiendo a la hipocresía de una sociedad en una celda. En eso había consistido el pago del imperio a su genial escritor. Muchos se habían ido, sofocados por el abrazo imperial, entre los exiliados estaba el gran Aleister Crowley quien en la tarde de la agonía de la reina bajaba del monte más alto que tiene México. Decía que era un exiliado político pero no era así, quería recorrer el mundo llevado por sus ganas de escalador y por su ambición de mago en ciernes. Era el año 1900 y Crowley tenía apenas 25 años.
La noticia se expandió por el mundo. El nuevo siglo se había llevado a la anciana reina. Muchos desde lugares tan lejanos como México lloraron la muerte de la bruja como si fuera propia. Crowley tenía mucho que celebrar cuando llegaron a su campamento. Él y su acompañante habían roto varios records mundiales esa semana, por eso no entendió la expresión adusta con la que los recibió el dueño de casa. Con gran sorpresa vio el indio mexicano cómo ese loco inglés hacía volar el sombrero por los aires y daba saltos de alegría. En el fondo de su ser se atribuía la muerte de la reina. Desde el Iztaccihualt ordenó a Pan que se la llevara, nadie pudo ver cómo sus albaceas preparaban la nave, como uno de los súbditos de pan le arrancaba los ojos a la anciana bruja y la cagaba encima.. Londres tenía tanto dolor en esa tarde aciaga que nadie quería ver y nadie podía ver nada a través de la niebla espesa que se extendía por la ciudad como una nata.
Y es que no sólo para Crowley sino que para muchos artistas y pensadores la muerte de la reina significaba un gran alivio. El propio Aleister nos lo cuenta en sus memorias lo que significaba el estricto y casi eterno reinado de Victoria “No podíamos ver, no podíamos respirar” decía, y aunque reconocería que durante su reinado Inglaterra había ganado en prosperidad también era puntilloso a la hora de decir que “No obstante, de una u otra manera, el espíritu de su época había matado todos nuestros anhelos. Una mentalidad de tenderos, pagada de si misma, pulcra, superficial, servil, snob y sentimental, se propagaba por todas partes”. Indudablemente la reina Victoria le recordaba a Crowley otra autócrata: Su propia madre.
Con el fin de la época victoriana vendría el Crowlenianismo que duraría, según su propio fundador unos dos mil años. Lamentablemente para Aleister, el gran mago, la gran bestia, su época todavía no se ha podido instaurar. El crucificado sigue allí, indolente en su dolor, eternamente derrotado. Los dioses paganos siguen escondidos en Thelema, su gran santuario. Un buen día de estos la tierra gritará desgarrada y los grandes dioses huirán espantados instaurando el reino de Crowley que durará hasta el fin de los tiempos.
29 de enero de 2010
27 de enero de 2010
LOS TEMIBLES VALORES DEL URIBISMO
Usualmente un colombiano de bien es alguien que acusa al otro, que lo denuncia, que lo calumnia, que lo llama guerrillero y asesino. De paso el Gobierno fomenta esta maravillosa conducta otorgan una jugosa recompensa al sapo que denuncia.
El martes pasado Uribe llevó esta maravillosa costumbre a las universidades. Cada alumno debe ser un vigilante, alguien que esté atento a cualquier infiltración terrorista. El siniestro programa empezará en Medellín (dónde más!) y a cada sapito se le darán cien mil pesos mensuales de bonificación. Supongo yo que, esta loable práctica, se extenderá por todo el país con los resultados a los cuales nos tiene acostumbrado este gobierno, detenciones arbitrarias, desapariciones forzosas y por supuesto más falsos positivos. Lo impresionante es que los demás colombianos de bien verán con buenos ojos este nuevo atentado a la democracia diciendo que todo lo que se haga en aras de la paz está permitido. Nunca en ningún proceso de reconciliación la guerra descarnada ha llegado a buen término. La guerra en todos los frentes que se lleva a cabo en Colombia terminará por germinar más resentimiento y odio. Es como tratar de apaciguar a los tiburones echándoles sangre de vampiro.
Llama la atención que un tipo como el viceministro de educación Germán Burgos en vez de descalificar al presidente avale esta iniciativa pidiendo protección especial para estos jovencitos de bien que estarán al servicio de la democracia.
Cuando yo pasé por la universidad, hace pocos años, la peor ofensa que uno podía recibir es la de ser tildado de sapo, de botón, ahora aprovechando el hambre descomunal en la que viven miles de estudiantes universitarios (ya que en Colombia para devengar un sueldo digno hay que tener al menos un título universitario, lo cual condena al estudiante a ser un desempleado) a venderle el alma al Diablo, que no es otro que el temible señor Uribe.
Imagino la campaña feroz en las universidades avaladas por los horribles y corruptos rectores que se han convertido en simples mandaderos del tirano, acogiendo en masa esta nueva iniciativa. ¡Qué corrupto se ha vuelto mi país! Ya de lo que conocí quedará no más un pedacito insignificante y corroído, qué vergüenza que la gente no reflexione ante lo que está pidiendo este narcotraficante inescrupuloso quien con esta propuesta ha vuelto a escribir un capitulo más en el mamotétrico libro de la infamia colombiana.
Seguramente en unos años toda la juventud se parecerá a Jerónimo y al otro bastardo de cuyo nombre no quiero acordarme. Para entonces espero que los gusanos ya se hayan carcomido mi espesa capa de grasa.
El martes pasado Uribe llevó esta maravillosa costumbre a las universidades. Cada alumno debe ser un vigilante, alguien que esté atento a cualquier infiltración terrorista. El siniestro programa empezará en Medellín (dónde más!) y a cada sapito se le darán cien mil pesos mensuales de bonificación. Supongo yo que, esta loable práctica, se extenderá por todo el país con los resultados a los cuales nos tiene acostumbrado este gobierno, detenciones arbitrarias, desapariciones forzosas y por supuesto más falsos positivos. Lo impresionante es que los demás colombianos de bien verán con buenos ojos este nuevo atentado a la democracia diciendo que todo lo que se haga en aras de la paz está permitido. Nunca en ningún proceso de reconciliación la guerra descarnada ha llegado a buen término. La guerra en todos los frentes que se lleva a cabo en Colombia terminará por germinar más resentimiento y odio. Es como tratar de apaciguar a los tiburones echándoles sangre de vampiro.
Llama la atención que un tipo como el viceministro de educación Germán Burgos en vez de descalificar al presidente avale esta iniciativa pidiendo protección especial para estos jovencitos de bien que estarán al servicio de la democracia.
Cuando yo pasé por la universidad, hace pocos años, la peor ofensa que uno podía recibir es la de ser tildado de sapo, de botón, ahora aprovechando el hambre descomunal en la que viven miles de estudiantes universitarios (ya que en Colombia para devengar un sueldo digno hay que tener al menos un título universitario, lo cual condena al estudiante a ser un desempleado) a venderle el alma al Diablo, que no es otro que el temible señor Uribe.
Imagino la campaña feroz en las universidades avaladas por los horribles y corruptos rectores que se han convertido en simples mandaderos del tirano, acogiendo en masa esta nueva iniciativa. ¡Qué corrupto se ha vuelto mi país! Ya de lo que conocí quedará no más un pedacito insignificante y corroído, qué vergüenza que la gente no reflexione ante lo que está pidiendo este narcotraficante inescrupuloso quien con esta propuesta ha vuelto a escribir un capitulo más en el mamotétrico libro de la infamia colombiana.
Seguramente en unos años toda la juventud se parecerá a Jerónimo y al otro bastardo de cuyo nombre no quiero acordarme. Para entonces espero que los gusanos ya se hayan carcomido mi espesa capa de grasa.
19 de enero de 2010
LOS MEDIOS CHAVISTAS DESCUBREN QUE LOS ESTADOS UNIDOS POSEEN EL ARMA SOÑADA POR LOS TEMPLARIOS.
El principal anhelo de los templarios era apoderarse de las corrientes telúricas, el que manejara dicha fuerza podía ordenar a placer la destrucción de un país por medio de un terremoto. Los templarios manejaban demasiada información, mucho poder para una secta con tan pocos hombres, por eso Felipe el hermoso los mandó destruir y dicen que dos de estos templarios escaparon a la aniquilación total y que perpetuaron el legado, luego se convirtieron en rosacruces y gente como Hitler se integró a esa secta con tal de conocer más de cerca la verdad sobre el control de las corrientes telúricas.
Parece ser que los templarios tenían razón y ya hay quienes dicen que lo que pasó el martes 12 de enero en Haití no fue un simple terremoto, parece ser que es la primera prueba del arma de destrucción masiva más impresionante que se haya pensado crear. Eso al menos lo afirma el gobierno chavista quien sin pruebas en las manos, como acostumbra hacerlo, ha dicho una semana después. Según las agencias noticiosas del chavismo, el sistema ruso de espionaje viene manejando la hipótesis de que los gringos tienen una nueva arma llamada Haarp, un sistema que puede alterar a placer el clima y las corrientes telúricas. Además los medios chapistas no han dudado en afirmar que “Este es el plan de los Estados Unidos de la destrucción de Irán a través de una serie de terremotos diseñados para derrocar su actual régimen islámico”. Lo divertido de los regímenes totalitarios es su desfachatado e imaginativo sistema de noticias, me hace acordar esta afirmación a lo que mandaba a poner Tito en sus periódicos, algo que tan bellamente supo recrear Kusturica en su entrañable Te acuerdas de Dolly Bell
Lo que si es preocupante es el monumental e innecesario despliegue de efectivos por parte del gobierno de Estados Unidos a la isla (Casi 15 mil soldados) Estas jugadas alteran la esquizofrenia de Hugo Chavez y lo siguen llenando de razones para creer que una eventual invasión a su país puede ser posible. A Chávez hay que quitarle las razones para que hable, para seguir llenándose de argumentos. Él con esa retórica cargada de justificaciones seguro que va a encontrar pronto otra cortina de humo que oculte el fracaso inminente de su Socialismo del Siglo XXI, por el momento sigamos disfrutando de toda la ciencia ficción que destilan los medios informativos que usa la Revolución Bolivariana.
16 de diciembre de 2009
UN HOMBRE ENFRENTÁNDOSE A DIOS CON SU MÚSICA
Había algo que no lo dejaba dormir. Se la pasaba las noches dando vueltas en la cama. No sabía qué Dios lo estaba tocando. Entonces un día se despierta y se encierra en el ático. Suzanne lo llama pero éste le responde de detrás del tabique. Le dice que no se preocupe, que por fin ha encontrado la espina que lo está atormentando. Durante tres días no bebió ni comió nada. En el ático sólo se escuchaban las estridentes notas de su saxofón.
Al cuarto día se escucharon sus pasos bajar por la escalera de madera. Se había sacado los demonios, Elice lo vio bajar y aún hoy en día se emociona evocando ese momento “Era como Moisés bajando de la montaña, fue tan bonito. Bajó y tenía esa alegría, esa paz en el rostro, tranquilidad. De manera que le dije : ‘Explícamelo todo, no te he visto en cuatro días’.” Él le dijo “Ésta es la primera vez que me ha llegado toda la música que quiero grabar, en una suite. Ésta es la primera vez que lo tengo todo, todo listo”. Había nacido A love supreme la ofrenda de un pobre mortal a Dios.
El camino que emprendió John Coltrane para llegar a esta joya de perfección y precisión no había sido fácil, tuvo que vencer sus propios demonios, derrotar su terrible adicción a la heroína que cada día deterioraba más y más su talento. Todavía se acordaba con claridad la noche en que Miles Davis lo había humillado en público propinándole dos puñetazos en la cara sólo porque él ya no estaba allí, él era un cuerpo que comenzaba a podrirse. No tenía ni el amor propio para responderle a Miles. Poco después sería echado del grupo, tocaba fondo pero no se dejó ahogar. Se retiró al desierto como Cristo y volvió renovado listo para acompañar a Davis, es en ese ascenso al Everest que es Kind of blue, pero Coltrane quería tener una voz propia, y con Giant Steps vislumbró las cosas que podía llegar a realizar. Pero nadie se imaginó que este negro taciturno fuera un pobre enviado de Dios en la tierra destinado a ofrendar a su creador.
Desde Bach nadie se preocupó tanto por ofrendar su música al creador. La dedicatoria en la contratapa “Esto es para ti Señor” es muy poco comparado con el fervor que le dedicó Coltrane a este disco. En una época donde el miedo atómico devastaba al mundo, donde los existencialistas proclamaban la muerte de Dios e imponían la absurda presencia de la nada, Coltrane volvía a hablar de paz, de amor y entonces la música empezó a cambiar y los jóvenes supieron del poder del jazz y del amor.
Como su hermano Kind of blue, éste es un disco que ha influenciado a cientos de músicos. Todos recuerdan la primera vez que lo escucharon. Bono fue uno de los que sintió la presencia de Dios al escucha esta creación de Coltrane “Hay tanta maldad en el mundo… pero la belleza es nuestro premio de consolación…la belleza de la voz aflautada de Coltrane, sus susurros, su astucia, su sexualidad maliciosa, su alabanza a la creación. De esta manera empecé a entender a Coltrane. Pulsé el botón de repeat y me quedé despierto escuchando a un hombre enfrentándose a Dios con el don de su música”
Este hombre no podía descansar porque siempre tenía la música en la cabeza. Era una especia de asceta, de un viejo artista del medioevo empecinado en encontrar esa presencia divina, la voz con la que se pueda comunicar con Dios. Con toda la humildad que tenía le hizo un poema a su creador, se lo entregó en sus pies y recitó una oración.
Coltrane su murió sin saber que su humilde ofrenda había superado a su Dios.
Al cuarto día se escucharon sus pasos bajar por la escalera de madera. Se había sacado los demonios, Elice lo vio bajar y aún hoy en día se emociona evocando ese momento “Era como Moisés bajando de la montaña, fue tan bonito. Bajó y tenía esa alegría, esa paz en el rostro, tranquilidad. De manera que le dije : ‘Explícamelo todo, no te he visto en cuatro días’.” Él le dijo “Ésta es la primera vez que me ha llegado toda la música que quiero grabar, en una suite. Ésta es la primera vez que lo tengo todo, todo listo”. Había nacido A love supreme la ofrenda de un pobre mortal a Dios.
El camino que emprendió John Coltrane para llegar a esta joya de perfección y precisión no había sido fácil, tuvo que vencer sus propios demonios, derrotar su terrible adicción a la heroína que cada día deterioraba más y más su talento. Todavía se acordaba con claridad la noche en que Miles Davis lo había humillado en público propinándole dos puñetazos en la cara sólo porque él ya no estaba allí, él era un cuerpo que comenzaba a podrirse. No tenía ni el amor propio para responderle a Miles. Poco después sería echado del grupo, tocaba fondo pero no se dejó ahogar. Se retiró al desierto como Cristo y volvió renovado listo para acompañar a Davis, es en ese ascenso al Everest que es Kind of blue, pero Coltrane quería tener una voz propia, y con Giant Steps vislumbró las cosas que podía llegar a realizar. Pero nadie se imaginó que este negro taciturno fuera un pobre enviado de Dios en la tierra destinado a ofrendar a su creador.
Desde Bach nadie se preocupó tanto por ofrendar su música al creador. La dedicatoria en la contratapa “Esto es para ti Señor” es muy poco comparado con el fervor que le dedicó Coltrane a este disco. En una época donde el miedo atómico devastaba al mundo, donde los existencialistas proclamaban la muerte de Dios e imponían la absurda presencia de la nada, Coltrane volvía a hablar de paz, de amor y entonces la música empezó a cambiar y los jóvenes supieron del poder del jazz y del amor.
Como su hermano Kind of blue, éste es un disco que ha influenciado a cientos de músicos. Todos recuerdan la primera vez que lo escucharon. Bono fue uno de los que sintió la presencia de Dios al escucha esta creación de Coltrane “Hay tanta maldad en el mundo… pero la belleza es nuestro premio de consolación…la belleza de la voz aflautada de Coltrane, sus susurros, su astucia, su sexualidad maliciosa, su alabanza a la creación. De esta manera empecé a entender a Coltrane. Pulsé el botón de repeat y me quedé despierto escuchando a un hombre enfrentándose a Dios con el don de su música”
Este hombre no podía descansar porque siempre tenía la música en la cabeza. Era una especia de asceta, de un viejo artista del medioevo empecinado en encontrar esa presencia divina, la voz con la que se pueda comunicar con Dios. Con toda la humildad que tenía le hizo un poema a su creador, se lo entregó en sus pies y recitó una oración.
Coltrane su murió sin saber que su humilde ofrenda había superado a su Dios.
10 de diciembre de 2009
BOLESKINE HOUSE, LAS BRUJAS RECUERDAN A ALEISTER CROWLEY
Cada año miles de turistas van a Escocia con el único anhelo de ver al monstruo que afirman existen en ese lago. Unas pocas personas de todas partes del mundo van a ese mismo sitio a asentarse en la orilla sureste del lago Ness. Más que turistas podríamos hablar de peregrinos. El objeto de su búsqueda es una vieja mansión oculta por la vegetación muerta que la rodea Se trata de Boleskine House el lugar donde se inició en el misticismo el gran mago del Siglo XX: Aleister Crowley.Era la Inglaterra victoriana, nadie podía tirarse un pedo sin escandalizarse, llegó él y lo revolvió todo. Aleister se creó así mismo, dijo que había sido siete magos antes de ser quien era, Crowley era Cagliostro y Leví, era Merlín y La Gran Bestia. Su filosofía consistía en abolir el pecado, todo nos está permitido porque Dios está muerto. Él dinamitó el caduco cristianismo que se practicaba en ese siglo languidecerte, él profetizó el horror por el que pasaríamos en el siglo que nacía.
Fue en Boleskine House donde pudo desarrollar su sistema mágico y donde empezó a darse cuenta de que podía formar una filosofía. Decían que la casa estaba maldita que había sido construida con las ruinas de una abadía destruida en el siglo X, que en las rocas que la conformaban habían quedado grabadas los últimos estertores de los feligreses que murieron chamuscados en ella. El propio Crowley afirmaba que las habitaciones se volvían oscuras en medio de un día soleado. “Puedo escuchar cómo la casa respira, cómo se mueve y tiene vida propia” escribió en sus memorias. Cuando se bloqueaba en medio de sus soliloquios solía recorrer el túnel secreto que unía a la casa con un cementerio cercano donde las brujas solían celebrar sus aquelarres. Hoy en día, el cementerio todavía se conserva y llama la atención que todas las tumbas tengan el mismo nombre grabado: Fraser.
Crowley estaría allí hasta 1913 cuando abrió vuelo y quiso conquistar el mundo con su filosofía. La casa volvería a cobrar notoriedad cuando Jimmy Page, seguidor de Alesteir Crowley hasta la actualidad, comprara la mansión en 1968. En un intento por devolver el tiempo y vivir en la misma casa en la que vivió Crowley, con su propia energía, con la necesidad de verlo caminar por sus pasillos el guitarrista llamó al satanista Charles Pierce quien redecoró la casa. Cuenta Jimmy Page que “Han ocurrido cosas extrañas en esta casa que no tienen nada que ver con Crowley, un hombre fue decapitado allí antes de que Crowley llegara. Por supuesto, después hubo suicidios, gente ingresada en hospitales mentales…”. Los que osaban pasar la noche allí decían que en la mitad del sueño eran despertados por la pesada respiración de un perro que trataba de entrar en la habitación arañando la puerta. Después se escuchaba un golpe fuertísimo sobre ella como el de una explosión. Page vendió la mansión en 1985.
La leyenda de la casa y del mago están más vivos que nunca. Él fue un adelantado, un visionario, un hombre que llevaba la vida de una estrella de rock mucho antes de que ellos irrumpieran en la escena. Dicen que si no se hubiese internado en el satanismo hubiese sido un gran poeta. Por lo pronto nos conformamos con las leyendas que el mismo despertó. En el epígrafe de la gran Biografía que sobre él escribió John Symonds hay una frase que refleja la necesidad que tenía de forjarse una leyenda: “Siempre estoy pensando que dirá de mi la historia cuando yo haya muerto”. La historia dice mucho. Boleskine House es un episodio pequeño comparado con lo que de él se dice, con lo que las brujas cuentan…
Por Juilana Ospina
9 de diciembre de 2009
NUESTRO HERMANO EL S.S.
Comentario acerca de la publicación en español de "La especie humana" de Robert Antelme.
En 1943 el joven Robert Antelme era -junto con su esposa Marguerite Duras y su amigo François Miterrand- la cabeza pensante de la cada vez más fortalecida resistencia francesa. Envalentonados moralmente al tener la certeza de que los alemanes no podrían ganar una guerra en dos frentes, la Resistencia, no la que lideraba desde el exilio el general de Gaulle sino la que sostenía la inteligencia francesa contra la atrocidad Nazi, aumentaban los ataques a la Gestapo y a altos miembros de la S.S. Sin embargo se comete un error y en una redada cae preso Antelme.
Para Duras y Miterrand estaba claro que difícilmente volverían a ver con vida a su amigo. Pasaron esos dos últimos años infernales y por fin cae el Tercer Reich. Ante el mundo se abren las puertas de los campos de exterminio, las montañas de cadáveres evocaban cuadros como los que pintó Dierics Bouts “el viejo”. Miterrand, quien sería después uno de los más grandes presidentes de Francia, entró a uno de los campos. Había cráteres rellenos de cuerpos, una retroexcavadora los amontonaba y luego los incineraba. Eran tantos que no había tiempo ni siquiera para pensar en enterrarlos. El aire olía a carne quemada. De entre una pila de muertos vio que algo se movía. Ya había escuchado el festín que se propinaban las ratas con toda esa carne. Sin embargo François Miterrand se acercó y vio que una mano se movía. La fue sacando lentamente con miedo de que esa montaña putrefacta cediera. A pesar de que su piel estaba forrada en sus huesos pudo reconocer a Robert Antelme.
Dicen que no se cayó un instante, que era impresionante ver cómo un cadáver podía hablar con tanta energía. “En el camino al hospital no preguntó por Marguerite ni nos hizo ningún tipo de preguntas. Lo único que quería era contar todas esas imágenes que pasaban por sus ojos”. No importaba la fiebre, la deshidratación, todo ese horror del que salía. Él lo único que quería era contar.
Después de una recuperación de un año Robert Antelme quiso escribir todo lo que le había pasado, es así que en 1947 publica La especie humana. Anti-literatura pura, algo que roza con la filosofía que nos deja desolados. Para Antelme lo que pasó no es producto de la política es casi que un problema biológico, podemos ser muy buenos pero también muy perversos: “El S.S. no es diferente de nosotros- escribe en sus encendidas páginas Antelme- la inocencia personal, por muy profunda que se le suponga, nada vale al lado de esa solidaridad forzosa con la especie portadora de mal, de muerte, de fuego. No hay humanismo en eso. Nuestro hermano S.S podría decir la inhumanidad que hay en el hombre”.
Lo que todos creyeron iba a ser un tratado sobre una época llena de horrores que nadie quisiera volver a vivir hoy vemos con rabia como el horror se sigue repitiendo, se eterniza, forma parte de la especie humana.
El dolor de Antelme, como el de tantos otros, ha sido totalmente en vano. Pertenecemos a una especie carroñera, infame, diabólica. Lo que queda vivo es su testimonio, Robert Antelme no fue testigo del horror que perpetraron los Nazis sino de la maldad que puede contener la Especie Humana.
*Foto arriba: Dionys Mascolo, Marguerite Duras y Robert Antelme.
Foto abajo-der: Robert Antelme.
En 1943 el joven Robert Antelme era -junto con su esposa Marguerite Duras y su amigo François Miterrand- la cabeza pensante de la cada vez más fortalecida resistencia francesa. Envalentonados moralmente al tener la certeza de que los alemanes no podrían ganar una guerra en dos frentes, la Resistencia, no la que lideraba desde el exilio el general de Gaulle sino la que sostenía la inteligencia francesa contra la atrocidad Nazi, aumentaban los ataques a la Gestapo y a altos miembros de la S.S. Sin embargo se comete un error y en una redada cae preso Antelme.
Para Duras y Miterrand estaba claro que difícilmente volverían a ver con vida a su amigo. Pasaron esos dos últimos años infernales y por fin cae el Tercer Reich. Ante el mundo se abren las puertas de los campos de exterminio, las montañas de cadáveres evocaban cuadros como los que pintó Dierics Bouts “el viejo”. Miterrand, quien sería después uno de los más grandes presidentes de Francia, entró a uno de los campos. Había cráteres rellenos de cuerpos, una retroexcavadora los amontonaba y luego los incineraba. Eran tantos que no había tiempo ni siquiera para pensar en enterrarlos. El aire olía a carne quemada. De entre una pila de muertos vio que algo se movía. Ya había escuchado el festín que se propinaban las ratas con toda esa carne. Sin embargo François Miterrand se acercó y vio que una mano se movía. La fue sacando lentamente con miedo de que esa montaña putrefacta cediera. A pesar de que su piel estaba forrada en sus huesos pudo reconocer a Robert Antelme.
Dicen que no se cayó un instante, que era impresionante ver cómo un cadáver podía hablar con tanta energía. “En el camino al hospital no preguntó por Marguerite ni nos hizo ningún tipo de preguntas. Lo único que quería era contar todas esas imágenes que pasaban por sus ojos”. No importaba la fiebre, la deshidratación, todo ese horror del que salía. Él lo único que quería era contar.
Después de una recuperación de un año Robert Antelme quiso escribir todo lo que le había pasado, es así que en 1947 publica La especie humana. Anti-literatura pura, algo que roza con la filosofía que nos deja desolados. Para Antelme lo que pasó no es producto de la política es casi que un problema biológico, podemos ser muy buenos pero también muy perversos: “El S.S. no es diferente de nosotros- escribe en sus encendidas páginas Antelme- la inocencia personal, por muy profunda que se le suponga, nada vale al lado de esa solidaridad forzosa con la especie portadora de mal, de muerte, de fuego. No hay humanismo en eso. Nuestro hermano S.S podría decir la inhumanidad que hay en el hombre”.
Lo que todos creyeron iba a ser un tratado sobre una época llena de horrores que nadie quisiera volver a vivir hoy vemos con rabia como el horror se sigue repitiendo, se eterniza, forma parte de la especie humana.
El dolor de Antelme, como el de tantos otros, ha sido totalmente en vano. Pertenecemos a una especie carroñera, infame, diabólica. Lo que queda vivo es su testimonio, Robert Antelme no fue testigo del horror que perpetraron los Nazis sino de la maldad que puede contener la Especie Humana.
*Foto arriba: Dionys Mascolo, Marguerite Duras y Robert Antelme.
Foto abajo-der: Robert Antelme.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)










