22 de septiembre de 2010

SEGUN HABITANTES DE EL CARBONEL, LA MUSICA DE VELANDIA Y LA TIGRE PREVIENE Y COMBATE LA CULEBRILLA Y LA VARICOCELA

Visión de Clemencio:

Creyeron que yo era de hierro, que podía aguantarme este dolor toda la vida pero no es así. Yo supe que ese grupo era milagroso, que con dos tragos bien puestos de ron y matarraton la culebrilla cesa, que yo por mas de ochenta años que tenga todavía aguanto mis buenos dos polvos.
Justina fue la que me puso a escuchar eso, que un sobrino de Omelina tocaba en eso que sonaba entre papayera y música esa que hace sonar fuerte unos como potes. Supe que tocaban en el pueblo y varios indicios, como premoniciones empezaron a asaltarme. Una de ellas era que la leche que deja cada semana Emilio nos la vendió cortada, en 43 años que he comprado de esa leche nunca ha pasado así. Lo otro es eso lo de la cosa esa  que salió del cielo y cayó en Onzaga, alma bendita, la gente es muy calumniadora, ya dicen que eso es dizque una nave espacial pero yo vi las noticias y lo que cayó fue un asterisco así de grande juemadre, mas grande incluso que la cabeza suya.
Pues como le parece que estos hijuepuercas tocaban en Onzaga y justo el día antes Dios les hace un boquete y dicen que allí van a tocar, esa gente la trajo el de arriba su persona porque eso ni el gobierno ha podido encontrarla. Ese lugar debe estar bendito y esa combinación con la música de esos guambitos pues seguro me quito esta culebrilla.
Visión de la hija:
Yo le puse la música que hace el hijo de Omelina porque eso Papá llegó un momento que se puso muy cansón, eso todo le fastidiaba, entonces le puse ese cede entero y el viejo que no hacía sino quejarse y hasta popiaba sin avisar eso como se calmó. Después cayó la estrella esa del cielo cerca a Onzaga (De allá es donde le digo Fernanda que es el chacaro ese que me molesta a mi) y ellos iban a tocar, ahora me toca echármelo al hombro porque que más, el está impedido y es terco como una mula. Voy a decirle a Efrén a ver si no le da pereza acompañarme. Sino se me vuelve a salir la hernia.

APRETANDO EL GATILLO

Asi que no tengas dudas de apretar el gatillo, asi que abajo te esperan todas esas esferas de fuego que ha puesto Dios en tu caída, el ridículo Dios el infame Dios. Vestido de Lucifer te espera al final del abismo, entre río de lava hirviente te irá gritando en tus oídos, una y otra vez, una y otra vez que el orgullo se paga con su cólera, que la riqueza no es una mal necesario, que el cancerbero tiene hambre y además posee dos bocas.
Así que las sirenas de la policía ya empiezan a cercar el lugar, no tienes escapatoria, mira para abajo, entre el piso esta un punto, buscalo, es un punto rojo, concentra su mirada en él, fijamente hasta que logres entrar y puedas ver los círculos de fuego. No existe limbo para el suicida señor juez del Hades, prepárenle una celda, una donde la bola de fuego que está en el centro de la tierra dé de frente sobre la ventana, quiero oírlo quejarse de sed, escuchar como se arrepiente de haber apretado el gatillo.

EN LA PRIMAVERA SE PONE DE MODA HABLAR BIEN DE JUDAS

Hace unos meses mientras soportaba el día número 25 de mi depresión quise volver a ver La ultima tentación de cristo y fue una pésima idea. Me dio mucha tristeza ver a ese pobre hombre confundido tratando de convencer a la gente de algo que no creía. Que cachetazo se llevaron los judíos, ellos que buscaban un man valiente, un guerrero de capa y de espada que les sacara de encima al imperio Romano, y Dios, siempre poniendo a prueba a ese pueblo miserable, les manda un monigote, un niño de mamá, un cobarde traidor que para ganarse la vida se dedicaba al innoble oficio de hacer cruces para que murieran en ella sus propios hermanos.
En Tres versiones de Judas Borges le atribuye al traidor la verdadera divinidad. Los pecados del mundo no se pueden pagar en una sola tarde de dolor. ¡Valiente sacrificio el de sufrir la agonía de una crucifixión a cambio de una eternidad siendo amamantado por los monstruosos pechos del padre! Cuando se estaba arrepintiendo Judas entra en juego y le hace recordar el pacto al impostor: El tiene que morir en la Cruz para que el verdadero hijo de Dios se tenga que colgar de un árbol llevando en la mano las 30 monedas de oro de su ingnominia. Nikos Kazantakis en su novela vuelve a presentar un Judas poderoso al cual el mismo Jesús trata con sumo respeto. En la magnifica adaptación de Scorcese Hervey Keitel interpreta a un Iscariote gansteril, con voz de mando, siempre intimidando al supuesto Mesías, siempre poniéndolo a prueba. Jesús se parece a los hombres en el sentido de que ambos fracasan ante su propia misión. Ruin, mentiroso, orgulloso, cobarde, Jesús podría ser perfectamente una versión más estilizada de lo que soy yo. Como tanto músico genial Jesús no tiene ni idea de donde le viene ese talento para hablar y para curar enfermedades, el solo abre la boca y Dios interviene por él. Pero el que sea un santo no le quita que sea un estúpido. Me encanta cuando Judas confronta a Jesús por cada estupidez que dice, “Como es eso que tengo que poner la otra mejilla, yo no soy un ángel ni un cobarde, yo soy un hombre” Y Jesús se pone pálido y balbucea cualquier cosa. Pone la misma cara que pondría si tu le preguntaras por alguna de sus incongruencias, siéntalo en una piedra y pregúntale a Jesús “A ver cuénteme como es eso de que es mas fácil que un camello entre en el ojo de una aguja a que un rico entre en el reino de los cielos” Y el tipo retrocederá y para comprarte te hará el milagro de darte un fajo de billetes sacado de un pañuelo. Por que el tipo no es más que un nigromante cualquiera.
En cambio Judas es Dios. Con Judas no se juega, tiene una espada al cinto y anda con mal genio. Lo tiene podrido eso de que unos tipos que no conoce invadan su tierra, quiere sacarlos de allí, está decidido. Los Zelotes le ordenan matar a ese tal Jesús de Nazareth pero él quiere darle una oportunidad porque al fin y al cabo por todo lo bruto que sea Jesús es un buen muchacho. Pero poco a poco comienza a desilusionarse, ¿Cómo es eso que el no quiere liberar a Israel sino el alma de lo hombres? Hay cosas que lo impresionan, lógico, eso de resucitar a Lázaro estuvo genial, pero ¿vieron la cara que tenía el pobre Lázaro? Estaba gris y se veía incomodo parecía a alguien que despiertan después de una fiesta, el tipo estaba bien dormido, no había necesidad de levantarlo.  Para rematar la situación a los tres días este ser salido de la putrefacción de la tumba vuelve a ser apuñaleado ya que el sanedrín no podía permitir que la prueba reina de la divinidad del de Nazareth estuviera por ahí jugando a las cartas. Entonces, por las dudas Judas cumple con su destino.
Esta tarde intenté volverla a ver. Además de todas esas cosas que dije, de lo bueno que es ver bajar de esa cruz a Jesús ayudado por un ángel y teniendo la oportunidad de realizar la vida que el quería llevar, de poder casarse con Magdalena y de tener hijos y de envejecer gordo y feliz como un cochino burgués, la película es una pequeña obra maestra.
Católico atormentado, Scorcese siempre quiso hacer una película sobre Jesucristo. Fue gracias a Barbara Hershey (Quien en el filme interpreta a Magdalena) le pasó el libro en la época en que filmaban Boxcar Bertha y desde ahí quiso adaptarlo. Su conflicto religioso patente desde su primera película Alguien toca mi puerta tendría un escenario perfecto para desarrollarse con el argumento de la novela de Kazantakis.
18 años duró luchando para que alguien se animara a producir la película. Con un presupuesto reducido a pesar de ser una película de época (La influencia de La pasión según San Mateo de Pasolini no solo fue de carácter estético sino de producción) pudo realizarla en 1989 y rápidamente se empezaron a filtrar datos sobre el guión, chismes que despertaron una inusitada polémica aún sin haber sido estrenada la película. En países como Colombia por ejemplo la película nunca pude ser exhibida comercialmente. Esto ha catapultado a La última tentación de cristo en una de esas obras (Como el quijote en literatura o Ciudadano Kane en el cine) de las cuales todo el mundo habla pero nadie ha visto.
Al terminar de ver la película quise releer los cuatro evangelios, no porque la película me hubiera tocado alguna fibra espiritual sino porque el mito de Cristo es uno de los más hermosos que jamás ha sido escrito por hombre alguno. Es que a mi toda esa mitología romana me aburre demasiado, esa cantidad de nombres que me hacen perder y todos esos dioses y héroes hermosos e invencibles. En cambio en la Biblia todos se parecen a mi vecino y los héroes tienen dudas, defectos y sobre todo pecados. Y esa forma de concebir la lectura del evangelio se ha ido perdiendo magnificada por una gloria y un lujo que jamás tuvieron ni merecieron, y la película de Scorcese despierta ese interés de revivir la pasión.
Abrí la Biblia en el nuevo testamento pero la mayoría de hojas estaban arrancadas y tan solo quedaban unas cuantas de San Marco pero al man ya lo habían puesto en su sepulcro. Me tuve que conformar con poner un disco de Patti Smith y sentarme a ver como la primavera pintaba el paisaje de la manera más cursi.

21 de septiembre de 2010

COMO UN PUÑETAZO EN LA PARED

Se acaban los días de mi encierro, si esta casa tuviera un sofá seguramente no tendría ninguna necesidad de irme pero necesito leer acostado y estar todo el día en la cama es muy deprimente. Lo que quiero evitar es eso, el complejo de culpa que da la inacción. Tengo empezados diez libros, sobre todos los temas que ustedes se puedan imaginar, dos novelas, cine, autómatas, me quedé con uno solo: Maestros Antiguos de Thomas Bernhard. Mi amigo Matías Bruera me lo había recomendado a finales del año pasado lo compré y lo leí de un tirón. El odio que siente Vallejo hacia Medellín es casi el mismo odio que siente el autor vienés por su ciudad.  
Regler es el musicólogo más importante de Austria pero nadie lo sabe ni a nadie le importa. Todos los días se refugia en el Kunsthistorisches  Museum ayudado por su amigo el vigilante que  le tiene siempre libre la banca que da al frente del Hombre con barba blanca de Tintoretto. Regler detesta  los museos pero sin embargo allí ha encontrado una guarida para alejarse de esa repugnante ciudad que es Viena. Profundo conocedor del arte dice que todo músico debe dedicarse a su estudio. El arte y la música se complementan. Ese conocimiento que tiene Regler de la literatura, la música y el arte lo ha llevado a una conclusión: Ni siquiera los grandes maestros han podido dominar la técnica, triunfar y someter a su arte. Cada obra maestra no es más que un fracaso de lo que ellos intentaron decir. De ahí podemos colegir que ni las almas que mas cerca estuvieron de ser tocados por Dios son dignas de la más mínima veneración. Y de un momento a otro Bernhard saca un garrote y empieza a golpear sobre los lomos de Heidegger, Stiftet, Los Habsburgo, Alemania, Viena, Turistas, críticos de arte. Muchas veces no importa que carezca de argumentos sus imprecaciones pero no importa, Maestros Antiguos es un grito de rabia desgarrada, de desilusión y uno puede detestar algo sin tener muchas razones para hacerlo.
Bernhard es más conocido como dramaturgo que como novelista. Acá hace poco Veronese adaptó con mucho éxito Heldenplatz y Gené hizo Miniotti Pero con Maestros Antiguos su última novela, podemos ver hasta que punto la neurosis por saber que la vida era tan corta lo llevó a este canto desgarrado de un hombre racional que tiene que centrarse en la amargura de detectar la imperfección en lo perfecto para olvidar que se ha quedado solo, que su esposa ha muerto antes que él, algo que nunca pensó que sucedería y que tenía que vivir con el dolor de haberse aferrado a la vida cuando el estaba seguro que cuando ella se fuera el no tendría más opción que volarse la cabeza de un disparo, pero sigue ahí, todavía disfrutando de los 18 grados que hacen dentro del museo todo el año.
Sin estar dividida en capítulos y con la ausencia del punto y a parte Thomas Bernhard se ha subido en una tarima y ha vuelto a gritar su amor por Austria, un amor desengañado, violado, escupido, “Austria no ama a sus genios, ella venera a los mediocres” Ese dolor de ver como Viena se transformaba en un infecto pantano de ignorancia y crueldad. No esperen una trama, no esperen personajes, Maestros Antiguos es una diatriba furiosa, un desahogo brutal, feroz como un puñetazo en la pared.

20 de septiembre de 2010

VIDA Y MUERTE DE UN GONZOPERIODISTA

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Así que crees que escribir es fumarse un porro mientras afuera el desierto va pasando enfrente tuyo como si fuera uno de los gusanos que habitan el planeta Duna. Pero estás en la tierra querido y tu misión es llevar ese Dodge descapotable a la horrenda ciudad del pecado, tienes media hora, el ácido ya cabalga por tu cuello el ácido es un alacrán que pinchará sin piedad tu cerebro.
Es 1968, el año donde todo explotó. Un tipo acompañado de su estrambótico abogado de origen latino va a cubrir el Kenthuky Derby pero en vez de eso decide ir un poco más allá, visitar por ejemplo Las Vegas y buscar las causas por las cuales el sueño americano empieza a convertirse en una pesadilla. Necesita convencer a Jack Wernner, un joven editor de la costa oeste que ahora está imbuido de lleno en fortalecer esa reciente idea suya que es  hacer una revista. Los dos primeros números demostraban que se podía encarar de una forma escrita el cambio que estaba teniendo la sociedad americana. Vietnam explotaba, el ácido y el rock corrían de la mano en una carrera contra Nixon y el orden establecido. Cuando Wernner escuchó la propuesta del periodista no lo dudó un instante y financió el viaje. No sabía que iba a ser protagonista de uno de los reportajes mas importantes de la historia del periodismo del siglo XX y que catapultaría a su revista, Rolling Stone, a ser considerada la voz oficial de la contracultura.
El resto ustedes lo conocen. El Doctor Thompson siguiendo la técnica de Papá Burroughs llevaba cintas de casette a todas partes, todo lo gravaba y después lo editaba. Pero Hunter Thompson no era un Beatnik, era un gonzo periodista. Con todo ese material grabado redactó su particular informe de 78 páginas. No les quedó más remedio que publicar Miedo y asco en las vegas. El gonzo periodismo era lo más parecido al falso documental. Era un filtro por donde pasaba la realidad y se llenaba de ácido licérgico. En medio de la realidad aparecía un hombre lobo saliendo despavorido de la Casa Blanca o 17 reptiles gigantes emborrachándose en el lobby de un hotel. Imágenes que salen dentro de la misma cotidianidad y que hace poner al lector en un estado de ensoñación absoluta. El Doctor Gonzo ignoraba que era un médium, con sus goticas de L.S.D tenía la capacidad de conocer la verdad, de asumirla y de escribirla. La casa blanca es la guarida donde  todos los monstruos se reunen a comer carne humana, de noche un hombre lobo bien vestido sale de su limusina y comienza a buscar en todas las esquinas carne de puta  para saciar por esa noche el hambre de sus amos.
Y a pesar de su fría presencia Hunter Thompson era un ingenuo. El de verdad creía que la literatura podía cambiar el destino de los hombres. No es casual que después de que McGovern perdiera las elecciones de 1972, donde cubrió desde el principio su campaña y prácticamente ayudó al senador a ser elegido contra todos los pronósticos candidato demócrata, Hunter haya creído que ya nadie podría cerrar la herida que había abierto Nixon al ser reelegido. Las drogas tan presentes en todo su proceso literario comenzaron a afectar su manera de escribir. Además apareció la fama y el Doctor Gonzo, dueño de ese aura iconoclasta que tanto seducía a las mujeres, se empezó a convertir en una estrella de rock.
Orgías, armas de fuego, alcohol, cocaína y porro era la dieta de ese hombre que cuando escribió su primer libro que trataba sobre los Hell’s Angels reveló una prosa tan poderosa como la de Mark Twain y ahora estaba calvo y gordo, en calzoncillos con una magnum 44 en la mano. En 1973 Sport’s Illustraded lo mandó al Zaire a cubrir lo que sería la pelea del siglo entre Ali y Foreman. Dos horas antes del comienzo de la confrontación Hunter Thompson decidió inhalar dos rayas de coca, se sintió tan bien que llamó al conserje y regaló las dos entradas que tenía. La noche la pasó nadando en la piscina del hotel mientras que contra todo pronóstico Alí noqueaba a Foreman y se convertía por tercera vez en campeón mundial de peso completo.

Desde allí todo fue descenso. Cada cuanto escribía y todo lo que escribía era publicado y cada vez era mejor pago pero sabía que sus mejores épocas habían pasado. La fama lo arrollaba y grandes actores como Bill Murray y Johnny Deep  interpretaban los personajes de su gonzo periodismo. Pero sabía que ya no podía escribir sino mierda. Y miren pues, Bush volvió a ser elegido, como Nixon treinta años atrás, está claro que ya no habrá mañana en América. Toda esa mierda que creías Hunter Thompson no sirve para nada. Deja de gritar, un autor tiene que saber cuando callarse.
Así que fue por una escopeta se encerró en el cuarto y se suicidó justo cuando acaba de cumplir los dulces 68 i. Decían que tenía la ironía despiadada de Mark Twain, la musicalidad de Scotto Fitzgerald y el método de Burroughs . De Hemingway  aprendió que las palabras son como las armas de fuego, tienes que usarlas, así sea contra ti mismo.

EL HOMBRE PRACTICO

Se reunían en el parque central los últimos que creyeron ser poetas. Entre las muchilas manchadas de moscatel iban sacando unos papeles amarillentos llenos de pequeñas garrapatas que eran sus letras. Se declamaban los unos a los otros y con los restos de hojas que soltaban los pocos árboles que quedaban en pie se hacían una corona de laurel. No había un ganador porque todos lo eran al ser sobrevivientes.
Que sofisticados eran los últimos poetas. Cuando acababa la noche se encerraba cada uno en su cuarto a analizar la última obra del gran Demostenes Ordoñez, llena de hojas en blanco que reflejaba el silencio de una época “El sonido que queda después de una gran explosión” Se aprendían de memoria las hojas en blanco y se paraban en medio de ese sol abrazador del mediodía en las estalactitas del parque a quedarse quietos, como estatuas por que era la única forma que tenían de honrar al poeta mayor que en ese entonces había emigrado a Varsovia a llevar su legado, conseguir adeptos para una causa que no entendían y después morir en la miseria en la soledad de sus cuartos pulgosos.
La pereza es la madre de todas las virtudes. En la pereza puedes pensar, la inacción es el bien máximo pero hay que merecerla y yo no estoy seguro si los últimos poetas la merecían. Es más no estoy seguro si los últimos poetas eran en realidad poetas. Era muy pequeño para recordarlo. Mi papá tenía una tienda y yo me divertía atendiéndola porque de paso me podía comer todo el chocolate sin que el se pudiera dar cuenta. Los viernes en la noche pasaban los poetas y dejaban una ruma de monedas de cobre y compraban un par de botellas de moscatel. A mi me llamaba la atención el pelo que les caía por los hombros y esas barbas largas y sucias que exhibían con tanto orgullo. Mi papá los veía con desconfianza decía “Esta época requiere otro tipo de ayuda, ya no necesitamos poetas, necesitamos hombres de verdad que ayuden a construir una ciudad” La verdad la ciudad ya estaba en ruinas, la guerra había destruido todos los caminos de acceso y ya no llegaban los camiones a proveer de alimentos con regularidad. Mi padre había cometido el peor de los delitos que se pueden cometer en época de hambruna, el de acaparar, pero gracias a esa iniciativa nosotros no pasamos hambre y con el tiempo heredé esta fortuna que me tiene confinado en un palacete de vidrio, alejado de los hombres. Toda fortuna se cimenta sobre la desgracia de los otros, todo rico tiene las manos untadas de sangre. Eso me alejó mucho de mi padre porque no lo entendía, no sabía del amor que sentía a la familia y cuando los poetas comenzaron a morir yo me acerqué a ellos porque sentía esa angustia y compuse un par de versos donde arremetía contra los poderosos y fui al parque donde solo tres poetas quedaban vivos y ya no hacían sus homenajes a Demostenes Ordoñez. Estaban tendidos fumando unos cigarrillos que destilaban un olor a cuero. Sin saludarlos me les planté y leí mi diatriba, a la tercera estrofa el que era más viejo se levantó y dijo “Es muy tarde para las palabras” y se levantaron y me dejaron solo y de la rabia rompí mis versos y nunca más volví a escribir nada.
Desde entonces soy un próspero hombre de negocios que viaja por el mundo y no duda un momento en explotar al mas necesitado, entendí las bondades del látigo y dejé de conmoverme por el otro ya que está mas que claro que cada quien se forja su destino. De más esta decir que nunca volví a ver a un poeta, me cuentan que se acabaron.