No pasaría mucho tiempo después de su estreno para que Starship troopers se convirtiera en una
película de culto. Cuando salió la crítica y la taquilla la masacraron
inmisericordemente. Verhoven quien a finales de los años ochenta con Robocop y a principios de los noventa
con Total Recall y Bajos instintos fuera considerado uno de los directores más cotizados
en Holywood cayó en desgracia a raíz de su anárquica adaptación del libro de
Robert Henlein.
Con muy poco presupuesto, teniendo en cuenta de que es una
peli de ciencia ficción, Verhoven nos pone en el siglo 23 ante una sociedad que
considera la democracia como uno más de los errores del pasado. La
militarización de la vida es absoluta. Es más, si estás interesado en tener un
hijo o estudiar una carrera el requisito básico es que pases un par de años de
tu vida en las brigadas del espacio. Comparado con el entrenamiento que recibe
un marine hoy en día, lo que les espera en el futuro es infernal. Los
instructores son poco menos que asesinos. Los jóvenes físicamente son
perfectos, brillantes. Ellos están preparados para responder una posible
invasión de los insectos, una raza alienígena que amenaza constantemente a la
tierra y de la cual como suele suceder hablamos mucho pero no sabemos nada de
ella.
Esta primera parte de la película, la del entrenamiento,
inevitablemente me recuerda a Full metal
jacket . La brutalidad con la cual son preparadas estas máquinas de matar fue
inspirada por la obra maestra de Kubrick. Incluso una muerte es la que marca el
fin de la primera parte de la película. Después un ataque de los insectos a la
tierra destruyendo completamente a Buenos Aires uno de los grandes centros
urbanos que se han formado en ese siglo. La respuesta de la tierra no se hará
esperar. A partir de allí vendrán tres grandes y espectaculares batallas con
esos temibles bichos que detestan la presencia de los seres humanos en su
planeta.
La primera de esas batallas es una masacre absoluta por
parte de los extraterrestres. En la tierra se subestimó completamente a los
bichos y la respuesta de estos fue una victoria aplastante.
Una buena película de ciencia ficción tiene la capacidad de
anticiparse a lo que está por venir. No sólo en todo lo que tenga que ver a los
adelantos tecnológicos sino a que puede predecir un acontecimiento histórico. Cuatro
años después de haberse hecho esta película ocurrió el ataque a las torres
gemelas y la brutal respuesta de Bush de invadir Afganistán. A pesar de que
todo lo que hizo el servicio secreto para acallar a la prensa las bajas de los
jóvenes combatientes norteamericanos se sucedían una a una. Se respondió sin
conocer el terreno, la cultura, la fuerza a la cual se enfrentaban, algo muy
parecido a lo que sucedió en la intervención militar en Vietnam.
A pesar de que está clara la ironía la mayoría de
espectadores no se dieron cuenta de ello. Afirmaron que Verhoven era un
fascista declarado que en su primera juventud había tenido contacto directo con
la ultra derecha holandesa. La manera como están vestidos los oficiales de alto
rango es claramente una reminiscencia a las S.S. el discurso del maestro es una
alusión directa a las enseñanzas que impartían los profesores nacional
socialistas desde sus escuelas y universidades. Todo es aséptico, descomunal.
La televisión ha desaparecido, lo que queda es una
propaganda de odio hacia los insectos, una apología a las armas y su uso. En uno
de los programas que anuncia la televisión en esa época está la historia real
de un bandido que ha sido declarado culpable y que será ejecutado en la silla
eléctrica a las ocho de la noche con transmisión en directo para todo el país.
Esto lo hizo Verhoven unos años antes de que se impusiera el reality como la
formula máxima para el éxito televisivo. No dudo que dentro de poco se haga
práctica común en los canales la televisación de la muerte.
La visión de futuro que nos da esta gran película, tiznada
de lo mejor de la serie z (pésimas actuaciones salvadas por un argumento poderosísimo)
es más que acertada. Hay cosas que ya estamos viendo que se usan en la película
como sucede con el Skype y algunas redes sociales. Los jóvenes desencantados
con la revolución cultural de los sesenta cada vez abrazan con más fuerza el
militarismo y la filosofía de la fuerza para resolver sus conflictos.
En su momento no supieron ver la ironía, el desprecio que
siente Paul Verhoven hacia los totalitarismos, algo que quedó claro con su maravillosa
El libro negro gracias a esta
película su filmografía fue revalorada y revisitada.
Esta es una de las críticas más demoledores que se le han
hecho no solo a los Estados Unidos sino a occidente, al culto que siente hacia
la televisión y a lo adictos que somos al éxito, la belleza y la fuerza. No son
los feroces insectos los malos de la película, son los terrícolas los que
invaden, los que entran al planeta sedientos de odio y venganza, dispuestos a
no dejar piedra sobre piedra.
Los efectos son tan buenos que ganaron un Óscar a pesar del
escaso presupuesto que manejaban. 15 años después de haberse realizado siguen
impactando. Las muertes son horripilantemente reales. Véanla, disfrútenla, es
la forma que tenemos ahora de pedirle disculpas a una obra absolutamente
infravalorada, incomprendida y que ahora, casi dos décadas después la estamos
empezando a entender.















