7 de enero de 2013

2001 ODISEA DEL ESPACIO. Frialdad que mata


Controlador como pocos, Kubrick necesitaba desesperadamente liberarse definitivamente o al menos reducir a su mínima expresión el factor humano en  la realización de sus películas. A sus 37 años el director ya tenía en su haber éxitos como Lolita o Senderos de gloria pero necesitaba encontrar su voz propia.
A Kubrick las actuaciones le tenían sin cuidado. A pesar de que en su juventud presumía de leer a los clásicos de la literatura rusa nunca fue un intelectual. Él usó el cine como medio de expresión porque tenía el elemento mecánico. Stanley antes que un artista brillante era un ingeniero genial. El rodaje de Doctor Strangeloved empezó a marcar un cambio en la manera de rodar del realizador newyorkino. Los decorados eran más importantes que los actores.

Propio de la megalomanía que lo llevó a encontrar un alter ego nada más y nada menos que en Napoleón, Kubrick alzó su mirada al cielo y descubrió las estrellas. Nunca estuvimos más cerca del universo que en la década del sesenta y el director, alentado porque ya se daban las condiciones técnicas absolutas para llevar a la realidad esa idea que empezaba a crecer como un tumor maligno, convenció a la MGM para que invirtiera en un documental que pretendía escudriñar nada más y nada menos que el origen del hombre.
Para esto usó el Cinerama, una técnica que había comenzado en 1962 con La conquista del Oeste y que necesitaba de tres proyectores que cubrían de una forma descomunal la pantalla. Con su desprecio habitual por los guionistas Kubrick pidió el mejor de los autores de ciencia ficción. Sus asesores le recomendaron a Arthur C. Clark, un escritor mediocre que no tenía nada que hacer al lado de Ray Bradbury o Isaac Asimov.
Después de leer alguno de sus relatos el director se fijó en El centinela, un cuento corto que hablaba del hallazgo de un monolito en la superficie de la luna que revelaba la existencia de una vida extraterrestre. Sin que el guión se terminara en su totalidad y eliminando diálogos que ayudaban a que la narración tuviera sentido Kubrick comenzó a rodar el 29 de diciembre de 1965. Por fin el pequeño Napoleón tenía el control absoluto sobre una película.

Hace un par de noches la volví a ver. Las primeras veces movido por el snobismo típico de un universitario salía de la sala a beberme unas copas y comentar el contenido “Profundamente poético” del filme. Una década después no encuentra razón alguna por la cual esta película es una invitada habitual a la hora de elegir a las mejores de la historia. Me imagino que es por su pericia técnica, sus sets giratorios, sus revolucionarios efectos especiales y sobre todo el hecho de que gracias a 2001 la ciencia ficción llegó por fin a su mayoría de edad.
La verdad me aburrí cómo una hiena en un restaurante vegetariano. No puedo encontrar una explicación al hecho de ver como uno de los astronautas corre durante doce veces en círculos por la nave espacial. Hay un plano de 7 minutos donde vemos a punto de dormirnos como una de las naves hace un alunizaje. Los astronautas no tienen ninguna vida interior o complejidad. Al lado del verdadero protagonista de la historia, la computadora HAL- 9000, parecen los verdaderos autómatas.
Decía con extrema lucidez un crítico español que este filme había sido hecho “Para que dentro de 500 años los androides que pueblen la tierra la puedan disfrutar”.
Cuando creemos que el tedio de los primeros minutos va a ser por fin superado y Kubrick en su divina gracia va a sentir compasión por nosotros y nos va a revelar los oscuros misterios del universo, la frialdad se abre paso al delirio. Comienza entonces un viaje alucinante a Júpiter, al inconsciente o a la cabeza del director. Son una tonelada de minutos en donde lo único que pasa es el color. Decía Andrew Sarris que no la entendió hasta que fue al cine “Colocado”. La fama y el éxito de taquilla que tuvo 2001 Odisea del espacio se debe en parte a la época en que fue estrenada, en pleno verano del amor.  Las salas donde se exhibían solían estar atestadas de humo de marihuana.

La carrera de Stanley Kubrick nunca volvió a ser la misma. Como Fellini después de Ocho y medio sus películas respondían a una estética propia y llegó a ser según Paul Newman “El director más original de América”. Me parece injusto que haya sido  esta y no  La naranja mecánica o  Barry Lyndon su película más reconocida.
Aunque no lo haya dicho nunca estoy seguro que HAL- 9000 es el personaje que más se le parece y de pronto el que más quiso. Un ojo rojo con voz fría, macabra. Un ojo que todo lo mira. Un ojo de mirada interminable.

5 de enero de 2013

LO IMPOSIBLE De J. A. Bayona. Espectacular melodrama.


Hace rato no tenía la oportunidad de disfrutar de un melodrama absoluto, descomunal, de esos que te entran en el cerebro como un virus y te explota tu peor mal gusto emocional; porque por más frío que seas te vas a sorprender saliendo del cine con los ojos hinchados y rojos.
Las imágenes aún están frescas en la memoria. Fue la tragedia de nuestra época, el terremoto fue tan fuerte que el eje de la tierra se movió, los continentes se acercaron, fue un embate digno del pleistoceno. Y el cine le debía una película. Hace un par de años Clint Eastwood se había acercado superficialmente con Más allá de la vida pero tuvo que venir uno de los nuevos talentos de España J. A. Bayona para recrear con unos efectos impresionantes el Tsunami del sudeste asiático.

El gancho del filme es afirmar que está basado en una historia real. Una familia de turistas españoles es sorprendida por las olas furiosas del Índico. De una manera milagrosa la familia, formada por cinco integrantes, no solo se salva sino que al cabo de unos días se encuentra guiada por el azar.
Bayona ha apelado por atacar nuestro sistema nervioso central sacrificando deliberadamente la historia. Yo creo que la película hubiera tenido un golpe más certero e imborrable si se hubiera creado más tensión, mostrar la familia en el hotel los dos días previos, alcanzar a consolidar los personajes en los momentos previos. Al creador de El horfanato se le olvidó jugar con uno de los elementos más siniestros que tuvo la hecatombe que fue el hecho de que el mar se hubiese ido minutos antes de destrozar la costa. A los diez minutos ya nos encontramos flotando con Naomi Watts (que a pesar de no ser de mis actrices favoritas acá está soberbia) y su hijo por el mar sucio de escombros.
La recreación del Tsunami es francamente impresionante. Es tan impactante que difícilmente en los noventa minutos siguientes la película volverá a recuperar tal intensidad, cayendo inevitablemente en algo muy parecido a un bache. Pero es en el personaje interpretado por Ewan Mcgregor donde se encuentran los mayores problemas. Es simplemente demasiado perfecto, nunca sabemos cómo demonios se salva del maremoto y por sobre todas las cosas, no podemos entender algunas de sus decisiones que son francamente inexplicables como la de dejar en manos de desconocidos a sus dos hijos recién encontrados.

Hay momentos en la película donde se llega a vislumbrar lo que hubiera sido de esta película si Bayona no hubiera tenido la presión de manejar 30 millones de Euros y todas las concesiones que esto puede implicar. Cuando Daniel, el niño rubio colgado de un árbol acaricia la piel maltrecha de Naomi Watts, o el hermoso diálogo sobre la luz de las estrellas a cargo de Geraldine Chaplin.
Pero ninguno de estos problemas impide que no te emociones con Lo imposible. El público ha respondido masivamente y se constituyó en el estreno más exitoso de la historia de la taquilla española. Ha resultado incluso toda una alegoría para los difíciles momentos que se vive en Iberia. La gente después de verla se siente aliviada. Hay peores cosas que no tener trabajo, una de ellas es sufrir la furia de la naturaleza.
Para estos días dónde no queremos pensar demasiado y queremos sentir, sufrir y estremecernos, Lo imposible resulta ideal, un entretenimiento digno de ser visto. Hay que ser sinceros, es muy difícil hacer una película que no resulte interesante teniendo como marco el Tsunami del 26 de diciembre del 2005. Si quieren llorar en la oscuridad de una sala por la desgracia ajena este es el filme ideal para hacerlo. Todos tenemos derecho al mal gusto emocional.

2 de enero de 2013

EL ATENEISTA Y LAS 12 MEJORES DEL 2012

La lista incluye tres series de televisión y nueve películas. Hay varias ausencias que no las incluí simple y llanamente por qué no las he visto. Entre las más notorias están Cloud Atlas, Django Encadenado, Holly Motors, y Cosmópolis. Otras como Argo o El Hobbit no creo que estén por encima de las acá escogidas.
Acá va entonces la lista, que empiece la controversia


1         1. Melancolía. Con su habitual radicalismo Lars Von Trier nos contó su visión del fin del mundo. Descarnada y claustrofóbica el realizador danés ha realizado este año su mejor película desde Dogville.

2        2  Looper. Hace rato el cine no nos regalaba una reflexión sobre los viajes en el tiempo. Toda una revelación, con un guion escrito con inteligencia y solidez, en Looper nadie es completamente bueno ni malo, todo es relativo, como el tiempo. Una extraña mezcla de cine negro y ciencia ficción. Todo un clásico en potencia.


3       3.  Breaking Bad. Nunca antes una serie de televisión había mantenido la intensidad e interés que desplegó durante cinco temporadas. Con el capítulo final de la obra maestra de Vince Guilligan ha quedado un hueco muy difícil de llenar en la televisión nuestra de cada día. La intrincada vida de Walter White es de lo más emocionante que hayamos podido ver en décadas de insulsa televisión.


4        4. Tenemos que hablar de Kevin. A nadie se le había ocurrido pensar en la vida que podría tener la madre de uno de esos niños sicópatas que entran armados a las escuelas norteamericanas con la firme intención de arrasar todo lo que se mueva. Impactante, sincera y seca como un gancho al hígado, la adaptación de la novela de Lionel Schriver fue uno de los picos mal altos del año. El hecho de que la actuación de Tilda Swilton haya pasado desapercibida para los dinosaurios de la academia habla una vez más de los dudosos criterios con los cuales se determinan las nominaciones y premiaciones de los Óscar.


5        5  Hugo. Todo cineasta tiene una deuda con George Melies, este es el intento de Martin Scorsese por saldarlo. Con unos revolucionarios efectos especiales, Hugo justifica el todavía polémico formato del 3D. Para mí no cabe ninguna duda que es la mejor película del año. Homenaje sublime al cine.


6      6.   Mad Men. La quinta temporada de Mad Men fue de lo mejor que le sucedió a la televisión. Con suma paciencia se han venido desarrollando los personajes y toda la tensión que se sintieron en las primeras tres temporadas ha explotado en este último año. Los que todavía se resisten al encanto de Don Draper no pierdan más tiempo y sean testigos de cómo se conformaron los sesenta, la última edad de oro que ha vivido la humanidad.


7     7.    Drive. Sin duda la sorpresa del año. Con reminiscencias a la frenética Vanishing Point  y los componentes del mejor drama.  Dentro de pocos años se transformará en película de culto y todos aquellos que hablaron mal de ella tendrán que tragarse sus palabras. Notable la actuación de Ryan Gosling como un doble de acción que maneja como nadie sus autos setenteros. Velocidad y sangre en sus justas proporciones.


8      8   Infierno Blanco. Emocionante, escalofriante, El talento de Liam Nesson estaba intacto, lo que pasaba es que estaba aceptando todos esos papeles en películas de acción para proveerle un futuro promisorio a sus descendientes. Alaska y sus lobos, El hombre contra Dios, las ganas de vivir por encima de cualquier cosa. Lamentablemente el público le dio la espalda a un filme que merecía mejor suerte. No se la pierdan por nada del mundo. Es emoción y adrenalina pura.


9         9.Ted. La comedia del año. Gracias a su Family Guy Seth Mcfarlane se ha consagrado como un digno sucesor de Terry Jones y sus Monty Phyton. El oso que todos tuvimos, el amigo cómplice que todos queremos tener, para Mcfarlane no hay nada sagrado. Para él lo más chistoso es romper con todos los cánones, mearse en lo sagrado, fumarse un porro con las hojas de la biblia.


10     La vida de Pi. El regreso de Ang Lee constituyó uno de los momentos más altos de este fin de año. Desde hace más de una década cuando Tom Hanks inmortalizó una pelota de volleyball bautizándola Wilson no sufríamos tanto con un náufrago. Los efectos especiales desplegados en este filme fueron comparados con los de Avatar. Seguramente La vida de Pi llegará a la primavera como una de las más ganadoras de la temporada.


11     Carnage. Infame la manera como fue distribuida en el país esta nueva joyita del polaco.  Siguiendo el ambiente asfixiante de Cul- De- Sac y sobre todo de La muerte y la doncella Roman Polanski encierra a dos parejas de padres de familia en un apartamento, la excusa es hablar de una riña que han tenido sus hijos pero en realidad lo que encuba allí son las razones por las cuales la sociedad norteamericana está en franca decadencia. Notables las actuaciones de Kate Winstley y Cristopher Waltz.

12     Escobar, el patrón del mal. Hace años la televisión colombiana no sacaba algo con esta calidad técnica y sobre todo argumental. Quedó demostrado que si acá no se hace buena televisión no es por falta de talento sino porque a los canales privados les interesa más su labor de embrutecer al público. Esta fue una serie necesaria ya que  las nuevas generaciones de colombianos necesitaban saber que el Escobar era más parecido a un monstruo que a Robin Hood.

27 de diciembre de 2012

EL PASEO 2 DE Harold Trompetero. Más putas y enanos


Los colombianos estamos convencidos de que somos muy graciosos porque cuando estamos borrachos en nuestras fiestas interminables nos da por contar chistes verdes. Para nosotros los gringos no tienen gracia porque la mayoría de sus comedias renuncian a la grosería, a lo escatológico. Esta actitud se refleja en la programación que despliegan los canales criollos. A pesar de lo absurda, cruel y ridícula que es la política en este país no hay un solo programa que intente atacar con humor la corrupción y mediocridad en la que viven sumergidos los servidores públicos.

El humor lo sigue dictando como desde hace cuarenta años Sábados felices. La razón de la inusitada longevidad de este programa es que ha renunciado a cambiar. Su fórmula es la misma desde sus orígenes, chistes costumbristas, tontos y unos sketches donde los cuentos son eternamente reciclados.
No existe espacio para la experimentación, para construir historias que pongan al protagonista en situaciones desternillantes, ilógicas y por qué no  usar el humor como una herramienta para arrinconar al espectador y obligarlo a preguntarse por qué demonios estamos tan mal.
Si la televisión no funciona uno creería que las películas podrían ser un vehículo coherente e innovador del humor. Nada de esto sucede. Dago García se ha convertido en nuestro Chuck Lorre o Larry David. Todo lo que él escriba tiene el sello indeleble del éxito. Ha encontrado una fórmula a la cual se ha aferrado con la misma tenacidad que se aferra un niño que no sabe nadar al borde de la piscina.
La fórmula consiste en mostrar el estereotipo del colombiano que ellos mismos han creado. Los personajes masculinos que construye son por lo general  seres despreciables, ruidosos, borrachines, promiscuos, morbosos, ordinarios, lobos, estafadores e incultos. Cuando es el caso de escribir un personaje femenino sus características son igual de limitadas. Ellas casi siempre se caracterizan por ser mujeres interesadas que sueñan con operarse que caen rendidas ante un acento extranjero, en otros casos, es simplemente una madre o una esposa abnegada. En la tercera opción está la suegra insufrible que vive pensando en lo buen partido que era el ex novio de su hija y se lamenta de lo feo y pobre que es su yerno.

Cuando Dago García escribe una película no piensa en llegarle a un público que acostumbre a ir al cine. Eso es sobre todo lo que lo ha convertido sus películas en éxitos rotundos de taquilla. Para disfrutar una de sus producciones es obligatorio no estar muy familiarizado con el lenguaje cinematográfico, él como en el nuevo porno, va de una al primerísimo primer plano, de entrada recurre al madrazo que garantiza una sonora carcajada.
Sus películas están más emparentadas con Chispazos, Sábados felices y sobre todo con los viejos comerciales de frutiño. Recicla sin piedad las frases hechas que caracterizan nuestra colombianidad esas que buscan desesperadamente identificarse con el espectador. Una de ellas  es Listo papito, si es ya es ya o El que no llora no mamá, frases hechas que resaltan por supuesto la malicia indígena que nos hace tan especiales.
Sumado a todo esto está el ataque constante a los argentinos. Me da vergüenza cuando se hacen referencias al cinco- cero, ya vamos para 20 años con esos chistes de “choque esos cinco” y de la venganza chibcha al glamour porteño. El que estaba al lado mío como toda la sala estallaba en carcajadas cuando Leguizamo se burlaba “De ese hijuemadre argentino”
Así los escriba él mismo, decir que las últimas películas de Dago García tienen guión es una exageración. A lo sumo son un conjunto de sketches que conforman una historia raquítica. Uno no sabe muy bien de qué tratan sus películas. Bueno, tampoco sé muy bien de que va El sentido de la vida pero cumplía, era graciosa, delirantemente graciosa. Acá el problema con los sketches, es que definitivamente no tienen gracia.
103 mil espectadores vieron el pasado 25 de diciembre el estreno de El paseo 2.Desde ya se perfila como el filme más taquillera de nuestra historia desbancando a la primera parte de El paseo.
La gran mayoría de los que la vieron aseguran haber salido conformes, felices y de una regaron por las redes sociales el rumor de que esta era la mejor opción para las vacaciones. Salieron orgullosos de ser colombianos, de lo bonita que es Cartagena y sobre todo de lo graciosos que somos.
Debería ser gratificante que  una producción nacional recaudara tanto dinero. Podríamos imaginar que con la plata conseguida acá Dago invirtiera una parte para hacer una película personal, algo parecido a la formidable Pena Máxima. Pero desde ya sabemos que los billetes obtenidos con esta película se invertirán en hacer una tercera parte. Irán a Girardot y harán las delicias del público haciendo juegos de palabras con Chontaduro, Totumo y Borojó.

Resulta inaudito que un tipo que ha trabajado con Brian De Palma o Baz Luhrmann, que ha compartido escenas con Al Pacino, Ewan Mcgregor y Dennis Hopper salga a decir que Harold Trompetero ha sacado lo mejor de sí, que el guión de Dago es de lo mejor que él ha podido leer. Es increíble que Leguizamo no haya opinado sobre la pobreza de su personaje, lo paupérrimo de las situaciones como esa competencia con los Ortiz, con carrera de costal incluida, no sólo es ridícula sino anacrónica, sabemos que el otrora ganador de un Tony está pasando por un momento muy bajo pero de ahí a haber aceptado aparecer en este esperpento es algo que en realidad no esperábamos. Debe ser que en su completo desconocimiento del cine colombiano creerá que lo único que se hace acá son este tipo de sainetes de colegio.
Lo triste es que con El paseo 2 el público que habitualmente va al cine va a seguir creyendo que el cine Colombiano no es más que una pobre imitación del legendario programa peruano Risas y salsas. Los jóvenes talentosos que en este país quieren llevar a la pantalla grande sus historias verán como la masa crítica los desprecia y como el gran e ignorante público les exige más madrazos y suegras cansonas.
La gloria de unos es la desgracia de otros.

24 de diciembre de 2012

10 PELICULAS PARA VER EN VACACIONES. LA VIDA DE PI De Ang Lee


En Estados Unidos la crítica aplaudió con una unanimidad La vida de Pi. No podía ser de otra manera. Pocas veces la calidad técnica de un director va de la mano con tanta sensibilidad. Desde Hugo no veíamos potenciadas los recursos que puede tener el 3D. Tu no ves el filme sino que estás dentro de él, sientes las olas estallando contra tu butaca, ves como las luces del barco tenuemente se van apagando dentro del mar, te estremeces ante la risa de la hiena y te asustas ante el hambre voraz de Richard Parker.

La verdad fui a verla porque la cartelera local ofrecía El Hobbit, que ya la había visto y una comedia romántica con Jennifer López. El tráiler dibujaba una historia dulzona con elementos fantásticos que a mí la verdad me aburren infinitamente. Creí que el tigre hablaba y el orangután y la cebrita. La verdad nada de eso ocurre. Desde que en el colegio leí por obligación Relato de un náufrago quedé prendado de este tipo de aventuras. NI hablar cuando después llegó a mis manos las vicisitudes de Álvar Nuñez Cabeza de Vaca. Todos los relatos de naufragio se parecen. Cuando estás en medio del océano y lo único que te sostiene en ese desierto es una balsa es inevitable no entrar en contacto con Dios.
Por eso no entiendo porque a los críticos latinoamericanos les haya molestado tanto la película. Debe ser por aquello de que por estos lares ser ateo es sinónimo de inteligencia. Todo lo que suene a religión es de una vez encerrado en el horrible género de la superación personal.

Pues no se dejen engañar, La vida de Pi es una película emocionante, hermosamente fotografiada y magníficamente narrada. Una película con una profundidad que yo en realidad no estoy en condiciones de explicar, no sé si como algunos dicen, el porro pre película me está afectando los nervios o si los años me están convirtiendo en un inmenso merengón pero la última película de Ang Lee es de esas obras que perduran en el tiempo porque tienen la capacidad de gustarle a todo el mundo. A todo el mundo menos a los viejos dinosaurios marxistas.
Cuatro años duró el creador de El tigre y el dragón sumido en el proyecto. Cuando la novela homónima de Yann Martel fue publicada en el 2001 las ofertas para llevar su relato al cine comenzaron a lloverle al escritor. Directores de la talla de Alfonso Cuarón, M. Night Shyamalan y Jean-Pierre Jeaunet se le midieron al proyecto pero todos claudicaron porque consideraban que la novela era sencillamente inadaptable. Después de muchas reescrituras Ang Lee encontró la manera de narrar la aventura.

Un joven encerrado en un bote con un tigre en medio del mar… ya con esa premisa es inevitable no hacerse conjeturas, no tener la mínima curiosidad para ir al cine a ver como es que el bueno del Pi pudo salir de allí.
Desde ya La vida de pi se perfila como seria candidata a ser la más ganadora de la temporada. Al menos tendrá asegurado dos premios, el de mejores efectos especiales y sobre todo al de mejor fotografía. Esto último estuvo a cargo del gran Claudio Miranda quien fuera el fotógrafo de la sobrevalorada Benjamin Button y de Tron. Es impresionante como entre Miranda y el director taiwanés pueden determinar un territorio a partir del encuadre. Pi necesita marcar su territoriedad con el tigre y con el mismísimo mar si pretende sobrevivir. Revelándose como lo que es, un maestro del encuadre, Ang Lee resuelve todos estos problemas de una manera visual, cinematográfica.


No les de miedo ir a verla, igual mi fe en que no existe Dios salió intacta. No le tengan miedo a los que la llaman un panfleto católico insoportable, en cierta manera El evangelio Según San Mateo de Bach también lo es, al igual que la obra de Miguel Ángel o del mismísimo Dante. El cine es entretenimiento puro y si quieren darle un poco de aventura a sus vidas apagadas vivan con Pi la claustrofóbica paradoja de estar encerrado en el mar.

10 PELICULAS PARA VER EN VACACIONES. EXCISIÓN De Richard Bates Jr.


Sofocado por las vacaciones necesitaba urgentemente conocer páginas nuevas en donde poder ver online películas raras, con subtítulos decentes y una imagen que se dejara ver. Con la desaparición de Cuevana todos quedamos huérfanos. Mi amigo Javier Barrero me recomendó Internetcine. Org, me metí directamente a la sección de terror y allí descubrí 16 páginas enteras con los títulos más raros y retorcidos. Con ganas de ver algo realmente extremo decidí darle la oportunidad a Excisión. Me dejé llevar por el instinto. De ella solo conocía el afiche donde se dejaban ver los sellos de Sundance (Ninguna garantía) y que había sido realizada en este moribundo año.

Pauline es una adolescente con problemas. Su piel es cetrina y está reventada de acné. Dice las cosas como las siente. Tiene problemas en su casa de estricta moral católica y en su colegio. Todo ser humano en la pubertad es un enfermo sexual… pero las fantasías de Pauline sobrepasan cualquier límite. En sus sueños se ve montando el cuerpo mutilado de un muerto joven, con sus manos extasiada se pasa las manos untadas de sangre por el rostro. En clase le pregunta al profesor de educación sexual si follarse a los muertos no puede traer alguna enfermedad venérea. La puritana de su madre, interpretada irónicamente por Traci Lords, reina del porno en los ochenta, no sabe qué hacer con su hija. Ella le pide que por favor la lleve a un siquiatra pero la mamá sometida a la fe en cristo decide llevarla a donde un cura incompetente, que es objeto de burla por parte de Pauline. Si se fijan bien en el reverendo William podrán ver allí el rostro del mítico John Waters. Resignado el sacerdote le propone a la abnegada madre que lleve a ese freak urgentemente a un sicólogo.

En unas cuatro ocasiones vamos a ver a la descreída Pauline hablando con Dios. Las conversaciones nos recuerda a Ordet de Dreyer y por supuesto a la Emily Watson de Rompiendo las olas son crudas y desafiantes. Hace rato no veíamos algo tan provocador, tan descarnadamente antireligioso. La única persona por la que Pauline puede sentir afecto es por su hermanita menor, seriamente afectada por una infección pulmonar. Ella le pide a esa divinidad ausente que la salve y que de paso se lleve a su acaparadora mamá. La adolescente deja de ir a clases para perderse en la biblioteca a estudiar la enfermedad de su hermana en los libros viejos de medicina. Pauline sabe que algún día el infierno de la escuela terminará y ella podrá estudiar medicina en una universidad y allí ella dará lo mejor de sí. Dejará de parecer un monstruo para ser una renombrada científica.
Como en la magistral Tenemos que hablar de Kevin vuelve a aparecer la premisa de adolescente problema que odia profundamente a su madre. A diferencia del pequeño monstruo de Tilda Swinton, Pauline tiene sentimientos, es más cae en el abismo profundo tratando de salvar a su pobre hermanita. En una sociedad que no estuviera enferma ella sería un genio y no la sociópata que todo el mundo señala.

Dirigida por un desconocido Richard Bates jr, quien decidió alargar un cortometraje de su propia autoría a los ochenta minutos que dura este largo, Excisión está cargada de imágenes que se te pegaran para siempre en tu inconsciente azotándote los sueños. Es una fina evocación a la condesa Erzhebet Bathory quien en su medieval castillo húngaro solía tomarse baños con la sangre de sus doncellas. Pero Bates no sólo se revela como un maestro de la imagen sino que descubrimos en él a un brillante director de actores. Le supo exprimir todo lo que tenía a la talentosa Annalyne Mccord de la cual no teníamos ni una sola referencia. Sobre sus espaldas reposa la película y ella está a la altura de las circunstancias.
Bates también es el autor de un guión brillante, consistente, coherente, de esos que le hacen falta al género, aunque pensándolo mejor ¿A qué género puede pertenecer Excisión? No es la clásica película independiente aburrida, tampoco es terror y su carga sicológica es muy amplia para encerrarla en el gore. Se escapa a cualquier tipo de encasillamiento. Es una película absolutamente original, poderosísima con uno de esos finales en los cuales uno se levanta de la butaca se pasa la mano por la cabeza y se murmura casi que inconscientemente “¿Qué es esta mierda?”.

Es una pena que no le haya ido muy bien en circuito comercial. Una película con poco presente pero con mucho futuro. Dentro de poco sus seguidores la transformarán en una peli de culto. Los que estén interesados la pueden ver en  internetcine. Org. Por favor, cuéntenme como les pareció. Vale la pena seguir la carrera de Bates, ojalá las pérdidas sufridas con Excisión le permitan continuar con su carrera. Es una pena valga tanto billete hacer una película.