26 de noviembre de 2012

LA CABAÑA DEL BOSQUE De Drew Goddard. Sangre joven para nuestros ancestros.


Empezamos mal, en el afiche decían que la película era del creador de Buffy la caza vampiros, me encogí de hombros y pensé “Que importa, afuera hace frío y el dinero se está acabando” Contrario a mis escrúpulos la seguí viendo a pesar de que la copia era de pésima calidad. Hasta subtítulos en japonés tenía. Además de todos estos inconvenientes estaba la prevención natural que me despierta el género Grupo de muchachos bonitos encerrados un fin de semana en una cabaña abandonada en medio del bosque… por ahí estaba una película de Sam Raimi ochentera de cuyo nombre no puedo acordarme y no más. Los directores de la generación MTV habían resucitado el género siguiendo la onda trash que muchos consideran hoy por hoy la vanguardia absoluta pero que a mí me parece un síntoma más de la decadencia absoluta a la que han llegado los críticos.

Serví Doritos en una ponchera enorme y me senté a verla. Bastaron pocos minutos para quedarme atrapado en una historia que tiene más referencias a Orwell que a Stephen King pero que a la hora de la verdad no se parece a nada. Uno de los grandes méritos de La cabaña del bosque es precisamente eso, que a pesar de que tiene mucho, por no decir todos los clichés del género, los usa para darle una nueva vuelta de tuerca a este tipo de películas.
Hace rato no me pasaba que estuviera completamente impedido para revelar cualquier detalle de la trama. Si bien por el tráiler está claro que a los cinco pelados los han metido en un juego donde todo está dirigido, controlado y sobre todo televisado no podemos decir que clase de sádico los ha hecho participar de este reality siniestro.

La oscuridad en la que venía la copia me impidió sentir aún más terror al ver los zombies más espantosos de los que tenga memoria. Encerrados en el subsuelo yacen otros monstruos, cada uno más terrorífico que el otro. Me imagino lo que será vivir la experiencia en el cine por eso muchachos no vayan a cometer el mismo error que cometió este servidor de ponerse de miserable a confiar en la copia pirata, de caer en la tentación de verla antes que nadie en las condiciones horrendas que muchas veces ofrecen nuestros dealers en San Andresito.
Pocas cosas se sobre Drew Goddard, estoy sin conexión a internet y por eso no sé si esta sea su primera película. Lo había intentado con mucho éxito al menos de audiencia en las aventuras de la adolescente Buffy. De lo que si estoy seguro es que Goddard posee una poderosa imaginación, que sabe muy bien cómo construir una trama muy sólida (A pesar de algunos desafueros en el guión) con unos personajes bastante creíbles teniendo en cuenta lo turbio de las aguas en la que se mueve la historia.

La cabaña del bosque confirma que después de un millón de fracasos un género ha salido de su tumba y ha vuelto con más fuerza. Hoy en día una de cada diez películas que se estrenan en el país es de terror y los resultados no siempre son los de Actividad paranormal. Cuando se estrene vayan  a verla. No sólo se asustarán sino que entenderán que para mantener el equilibrio en la tierra de vez en cuando hay que regalarle un poco de sangre joven a nuestros ancestros

22 de noviembre de 2012

SINISTER DE Scott Derrickson. Bagul es el hombre del saco


Todo lo que presentíamos con La noche del demonio se confirmó en Sinisterestamos ante un nuevo maestro del terror. No hay nada nuevo que contar, las armas que debe usar un director para asustarnos están escondidas en los tratamientos. Ya, está bien, ya vimos la mudanza, el escritor que investiga un crimen, la casa llena de recuerdos malos que en cualquier momento cobran vida y se transforman en fantasmas. Las viejas películas que se convierten en portales a otras dimensiones. No hay nada nuevo en el género, sólo que hay historias en las que creemos y hay otras que no. La habilidad de Scott Derrickson es justamente esa, de hacer que esa atmósfera se torne real y empecemos a tener miedo de que Bagoul en cualquier momento vendrá por el alma inquieta de nuestros hijos.

Para construir una buena historia necesitas crear buenos personajes y Sinisterlos tiene. EthanHawke es un escritor en franca decadencia. Está obsesionado por volver a tener la fama que tuvo con su primer libro Sangre en Kentuky. Todos los anhelos que tuvo en su primera juventud de ser un autor de culto, un escritor que usaba la literatura como un puente para sacar de allí sus demonios fueron aplastados por el ansia de la fama y el dinero. Pero esto por supuesto tiene un precio y el género que ha escogido el personaje de  Hawke no es el mejor. La investigación policial acarrea problemas o sino que lo diga su propia familia. A su mujer en el supermercado la gente se porta de una manera grosera porque consideran a su marido no un autor de respeto sino un simple explotador de la desgracia ajena, a su hijo en el colegio lo desprecian por lo mismo. Sin embargo la voluntad de la familia por ayudarlo es inquebrantable y es por eso que ahora le han dado una última oportunidad. 

Se han mudado de casa para que el escritor pueda respirar la atmósfera de los asesinatos investigados. Lo que no sabe su esposa es que se han mudado precisamente al lugar donde fueron perpetrados los crímenes. Una familia entera fue colgada de un árbol. En el ático, Roy encuentra una caja llena de películas caseras de super 8 con su respectivo proyector. Las pone y descubre con estupor que alguien grabó unos asesinatos terribles. En vez de avisar a la policía el escritor piensa en su libro y se guarda la evidencia. La necesidad de recuperar la fama perdida, el convencimiento de que con esas películas podrá tener el ansiado hit encerrarán al escritor y a su familia en un demoniaco laberinto.
Simple y llanamente no puedes jugar con Bagul, el Demonio mesopotámico que se alimenta con el alma de los niños.
La película es mucho mejor que La noche del demonio sin llegar a los sustos memorables que nos proporciona esta. Esto se explica porque acá los guionistas están más interesados en contar una historia que en hilvanar una serie de sustos muy bien elaborados. Lo único reprochable que tiene Sinister es el maldito avance que soltaron en cine. Allí prácticamente nos matan la sorpresa y nos muestran las escenas de tensión que tiene la película. De verdad en un tráiler absolutamente torpe. Así que seguramente los que llegan al cine sin saber nada de la película la van a disfrutar el doble y seguramente pagarán con una noche de insomnio el haberse metido al inexpugnable territorio de Bagul.

15 de noviembre de 2012

ARGO De Ben Affleck. Una buena película de espías.


Fui al cine convencido de que iba a ver la gran película. Para afirmarlo tenía dos argumentos contundentes, una era haber visto los dos trabajos de Affleck como director, Gone, baby gone y The town, la otra eran los kilómetros de tinta que habían desplegado los críticos después de ver la película. La trataron como “El evento cinematográfico del año”, “Una revelación” ante estas expectativas es imposible no sentirse ansioso cuando las luces se apagan y empiezan a aparecer los créditos.

Usando de una manera muy acertada el recurso del Story board nos empiezan a poner en el contexto de la película. En 1979 después de la revolución chiita  los gringos le dieron asilo al derrocado Sha y el Ayatolah furioso mandó a tomar la embajada de Estados Unidos y secuestrar a todos los que trabajaban en ella a cambio de que devolviera a Irán al Sátrapa para ser juzgado allí. De más está decir que el gobierno de Carter desoyó las amenazas y comenzó a idear un plan para sacar de allí a seis empleados que habían logrado escapar de la embajada y ahora se escondían en la casa del embajador canadiense.
Había que sacarlos del país lo más pronto posible. Las ideas que proponen los “duros” de Inteligencia no tienen nada que ver con lo que vemos en James Bond, hay alguien incluso que es capaz de decir que lo mejor es enviar unas bicicletas y que los siete pedaleen hasta Irak. La idea menos mala es planear una película para ser rodada en Irán.  A Tony Mendez la idea se le ocurrió mientras hacía zapping y se encontró con Batalla en el planeta de los simios. Pensó que se podría hacer el planteamiento para realizar una película de ciencia ficción en el medio oriente… porque no en el Irán de Khomeini. Friedkin había filmado secuencias de su exorcista en Irák unos años atrás… así que ¿Por qué no?. Allí podrá entrar el mismísimo Ben Affleck (Quién es el extractor) y convertir a los empleados de la embajada en todo un equipo cinematográfico.

En esas está uno frente a la pantalla, esperando que aparezca la gran película que hemos leído en los periódicos pero esta la verdad nunca aparece. Con esto no quiero decir que Argo no sea digna de verse. Al contrario, es una obra digna de un director joven quien no tardará en convertirse en alguien de la talla descomunal de Clint Eastwood. El problema radica en que con un argumento tan fuerte como el que se plantea la narración empleada por Ben Affleck se queda francamente corta.
Nunca pudimos sentir la tensión de los siete refugiados en la casa del canadiense precisamente porque no hubo la intención par parte del director de hacer de cada uno de ellos una persona diferente.  Affleck creyó que con maquillarlos y volverlos idénticos a los protagonistas reales era suficiente. Ese exceso de maquilla es lo que tal vez convierte a estos personajes en marionetas sin vida, inexpresivos.

Me fijé en los créditos que George Clooney es uno de los productores. El director de Confesiones de una mente peligrosa poco a poco se está dejando influenciar por la frialdad del insoportable Steven Sodenbergh. Después de un comienzo prometedor Clooney demostró con la reciente Idus of march que es un director muy eficaz, muy técnico pero sin muchas cosas para decir. Posiblemente los consejos de su productor terminaron haciendo mella en el proyecto de Affleck. Lo primero que tiene que hacer Ben al que de entrada quiero decir que no sólo no me cae mal sino que lo considero una de las esperanzas de que el cine norteamericano pueda volver a los niveles de calidad que tuvo en la década del setenta, es dejar de actuar. No podemos sentir ningún afecto por ese hombre frío que vive sus días pegado a una botella, silencioso y triste y lamentablemente sin ningún matiz de humanidad. Resulta extraño que siendo productor y director actores sean justamente las actuaciones el lado más flaco de Argo. Por eso cuando vemos a Allan Artkin en su delicioso papel de productor de Hollywood y al gran John Goodman pareciera que volviéramos a respirar un poco. Le dan algo de cinismo a unas actuaciones demasiado solemnes.
Tal vez si no hubieran hablado tanto de ella yo hubiera ido a disfrutar la película como verdaderamente es: una buena historia de espías y no esa obra maravillosa, extraordinaria que pareciera estar avocada irremediablemente a acaparar los premios más importantes que anualmente entrega la academia.

13 de noviembre de 2012

LA LUCHA DE LA ASOCIACION DE PARCELEROS LA PROSPERIDAD. Fotos de Juan Cachastan




Durante muchos años Urimaco fue un basurero gigante. Los cerdos salvajes y la delincuencia común se disputaban el territorio. Hace poco el panorama del corregimiento empezó a cambiar. En la trocha de cinco kilómetros que los conecta con la carretera a Cúcuta se asentaron más de 300 familias a lado y lado de la vía. Venían de todas partes del país, huyendo de la pobreza, de la violencia. Llegaron con nada entre las manos, con ningún techo que los protegiera del sol inclemente.
Dejaron atrás  el dolor y decidieron organizarse. En ningún momento invadieron los predios por la fuerza, previamente hablaron con el dueño de la tierra, un italiano de apellido Caruzo. Con él llegaron a un acuerdo de que le vendieran a un precio razonable los terrenos. El hombre aceptó, en las negociaciones se mostró atento “Feliz de poder ayudar a todo aquel que lo necesita”.

Bajo la tutela de Rodolfo Sánchez las familias se unieron y crearon la Asociación de parceleros La prosperidad. Empezaron a reunir el dinero, lo consiguieron y cuando iban a comprar las tierras apareció un tercer comprador, uno de esos millonarios de ingresos dudosos que buscaban desesperadamente limpiar su dinero a como diera lugar. Los parceleros no podían competir con lo que ofrecía el magnate.
Ahora las buenas intenciones del terrateniente italiano han cambiado y los parceleros pasaron de ser clientes a invasores. Ha usado la fuerza en más de una ocasión. No le tiembla la mano a la hora de recurrir al atropello para sacarlos de sus tierras. Caruzo es un hombre al que le encanta el dinero. Con tal de sentir un sudoroso fajo de billetes en su mano es capaz de vender su alma al diablo. Los camiones están allí todo el día sacando la tierra del subsuelo para alimentar sus prósperos chircales. El agricultor empieza a ser acorralado por la erosión, viendo con impotencia como sus sueños de poder sembrar maíz, limones, u otras frutas se esfuman por la ambición de unos pocos.
Pero tal y como ellos dicen la situación no solo les va a afectar a esos pequeños agricultores sino a Cúcuta “Este es el pulmón de la ciudad y las máquinas la están destruyendo” Nos dice Rodolfo, un hombre que viene desde el Magdalena con todas las ganas y la firmeza  que tienen los que están decididos a enfrentarse a un enemigo  poderoso.

Las máquinas poco a poco han convertido el lugar en un paisaje lunar donde los cráteres  se abren a lado y lado de la vía. La temporada de lluvias a atemperado al calor y de la tierra rojiza se abre paso ante todo pronóstico un bosque espeso. Ese verdor poco a poco va cediendo terreno a la muerte roja de la erosión.
Ellos tratan de atenuar los efectos de las poderosas máquinas sembrando árboles frutales, reemplazando los chamizos chamuscados con cujíes jóvenes. Una labor absolutamente desmesurada para sus recursos pero que igual tratan de llevar a cabo a como de lugar. “Acá no solo protegemos a los árboles sino a los animalitos” Rodolfo svbeñala un lago que pareciera un oasis en medio del desierto. Allí todavía hay babillas “Nadie las toca. Antes de que llegáramos nosotros venía por acá un coronel retirado del ejército. Venía con seis guardaespaldas y con un perros grandísimos y feroces. Mataban los venaditos, los armadillos… todo aquello que tuviera cuatro patas y se moviera” ellos se enfrentaron al hombre e impidieron que la masacre continuara. Sumaron un enemigo más a su larga lista de enemigos poderosos.
Paralelo a esto el señor Caruzo le ha arrendado partes de su terreno a familias que viven de la basura. Constaté como alrededor del exuberante verdor se establecen dos basureros de proporciones descomunales. Sobre la podredumbre se asientan unos marranos inmensos que viven comiendo como máquinas la basura que se vierte en el lugar. Estos basureros se han convertido en grandes focos de infección para la comunidad.

Contrario a lo que pensaron en algún momento los habitantes de Urimaco ven con buenos ojos la invasión “Antes esto era un deshuesadero de carros- Dice una mujer habitante del corregimiento- Uno no podía caminar por los cinco kilómetros porque corría el riesgo de que lo violaran y lo enterraran por ahí… como un animal, todo eso cambió desde que los señores de La Prosperidad están acá”.
Sin ayudas de ningún tipo y sostenidos en su inquebrantable decisión la Asociación de parceleros La Prosperidad continúa su lucha esperando no solo que los predios donde viven y por los cuales trabajan les pertenezcan sino para que el deterioro ambientan a las que las ladrilleras y basureros privados han acorralado al lugar cese de una buena vez por todas.

9 de noviembre de 2012

STARSHIP TROOPERS DE Paul Verhoven. Sociedad Nazi


No pasaría mucho tiempo después de su estreno para que Starship troopers se convirtiera en una película de culto. Cuando salió la crítica y la taquilla la masacraron inmisericordemente. Verhoven quien a finales de los años ochenta con Robocop y a principios de los noventa con Total Recall y Bajos instintos  fuera considerado uno de los directores más cotizados en Holywood cayó en desgracia a raíz de su anárquica adaptación del libro de Robert Henlein.

Con muy poco presupuesto, teniendo en cuenta de que es una peli de ciencia ficción, Verhoven nos pone en el siglo 23 ante una sociedad que considera la democracia como uno más de los errores del pasado. La militarización de la vida es absoluta. Es más, si estás interesado en tener un hijo o estudiar una carrera el requisito básico es que pases un par de años de tu vida en las brigadas del espacio. Comparado con el entrenamiento que recibe un marine hoy en día, lo que les espera en el futuro es infernal. Los instructores son poco menos que asesinos. Los jóvenes físicamente son perfectos, brillantes. Ellos están preparados para responder una posible invasión de los insectos, una raza alienígena que amenaza constantemente a la tierra y de la cual como suele suceder hablamos mucho pero no sabemos nada de ella.
Esta primera parte de la película, la del entrenamiento, inevitablemente me recuerda a Full metal jacket . La brutalidad con la cual son preparadas estas máquinas de matar fue inspirada por la obra maestra de Kubrick. Incluso una muerte es la que marca el fin de la primera parte de la película. Después un ataque de los insectos a la tierra destruyendo completamente a Buenos Aires uno de los grandes centros urbanos que se han formado en ese siglo. La respuesta de la tierra no se hará esperar. A partir de allí vendrán tres grandes y espectaculares batallas con esos temibles bichos que detestan la presencia de los seres humanos en su planeta.

La primera de esas batallas es una masacre absoluta por parte de los extraterrestres. En la tierra se subestimó completamente a los bichos y la respuesta de estos fue una victoria aplastante.
Una buena película de ciencia ficción tiene la capacidad de anticiparse a lo que está por venir. No sólo en todo lo que tenga que ver a los adelantos tecnológicos sino a que puede predecir un acontecimiento histórico. Cuatro años después de haberse hecho esta película ocurrió el ataque a las torres gemelas y la brutal respuesta de Bush de invadir Afganistán. A pesar de que todo lo que hizo el servicio secreto para acallar a la prensa las bajas de los jóvenes combatientes norteamericanos se sucedían una a una. Se respondió sin conocer el terreno, la cultura, la fuerza a la cual se enfrentaban, algo muy parecido a lo que sucedió en la intervención militar en Vietnam.
A pesar de que está clara la ironía la mayoría de espectadores no se dieron cuenta de ello. Afirmaron que Verhoven era un fascista declarado que en su primera juventud había tenido contacto directo con la ultra derecha holandesa. La manera como están vestidos los oficiales de alto rango es claramente una reminiscencia a las S.S. el discurso del maestro es una alusión directa a las enseñanzas que impartían los profesores nacional socialistas desde sus escuelas y universidades. Todo es aséptico, descomunal.
La televisión ha desaparecido, lo que queda es una propaganda de odio hacia los insectos, una apología a las armas y su uso. En uno de los programas que anuncia la televisión en esa época está la historia real de un bandido que ha sido declarado culpable y que será ejecutado en la silla eléctrica a las ocho de la noche con transmisión en directo para todo el país. Esto lo hizo Verhoven unos años antes de que se impusiera el reality como la formula máxima para el éxito televisivo. No dudo que dentro de poco se haga práctica común en los canales la televisación de la muerte.

La visión de futuro que nos da esta gran película, tiznada de lo mejor de la serie z (pésimas actuaciones salvadas por un argumento poderosísimo) es más que acertada. Hay cosas que ya estamos viendo que se usan en la película como sucede con el Skype y algunas redes sociales. Los jóvenes desencantados con la revolución cultural de los sesenta cada vez abrazan con más fuerza el militarismo y la filosofía de la fuerza para resolver sus conflictos.
En su momento no supieron ver la ironía, el desprecio que siente Paul Verhoven hacia los totalitarismos, algo que quedó claro con su maravillosa El libro negro gracias a esta película su filmografía fue revalorada y revisitada.
Esta es una de las críticas más demoledores que se le han hecho no solo a los Estados Unidos sino a occidente, al culto que siente hacia la televisión y a lo adictos que somos al éxito, la belleza y la fuerza. No son los feroces insectos los malos de la película, son los terrícolas los que invaden, los que entran al planeta sedientos de odio y venganza, dispuestos a no dejar piedra sobre piedra.
Los efectos son tan buenos que ganaron un Óscar a pesar del escaso presupuesto que manejaban. 15 años después de haberse realizado siguen impactando. Las muertes son horripilantemente reales. Véanla, disfrútenla, es la forma que tenemos ahora de pedirle disculpas a una obra absolutamente infravalorada, incomprendida y que ahora, casi dos décadas después la estamos empezando a entender.

6 de noviembre de 2012

CHINATOWN DE Roman Polansky. Las rubias mueren jóvenes.


En el 1974 pensar en hacer cine negro era considerado una locura. El mundo había cambiado y ya nadie quería hablar de Sam Spade. Robert Evans quien en esa época era el mandamás de Paramount Pictures y había insuflado de vida al moribundo estudio después del éxito de El padrino, contactó al guionista insigne del Nuevo Hollywood, Robert Towne. La idea era hacer El gran Gatsby y para eso el productor le ofreció a su tocayo 150 mil dólares. El escritor le dijo que el no estaba interesado en competir con Scott Fitzgerald y le recomendó dejar quieto a los clásicos. “Más bien hagamos esto, me das 25 de los grandes y yo te doy a cambio una historia que estoy escribiendo, es un policial y se llama Chinatown”. Evans aceptó.

El guión era un mamotreto de 180 páginas. Hasta el momento los argumentos de las grandes películas de cine negro era sobre Halcones, reliquias sagradas, asesinatos a sangre fría. La historia que propuso Towne era sobre el agua, sobre la especulación que hacían con el preciado líquido los poderosos de Los Ángeles a comienzos de la década del 30. A Evans esto le parecía aburrido, un disparate. Sin embargo era una época donde los estudios asumían riesgos y el público norteamericano estaba lejos de sufrir el retardo mental que le imprimiría George Lucas y su saga espacial. Evans la tenía clara, le iba a pasar el proyecto a Polansky. El director polaco no estaba muy seguro de volver. Habían pasado apenas cinco años desde la tragedia en Cielo Drive y Los Ángeles le traía malas vibraciones “Sin embargo cuando leí el guión dije, yo quiero hacer esta película” El topo diabólico estaba de vuelta.
                                                       Bob Evans por la época.

Había que recortar por lo menos sesenta páginas y el cuarteto creativo, completado por Jack Nicholson decidió pasar unos días en el Caribe, específicamente en Cartagena para terminar de pulir una novena versión. La semana que pasaron en suelo colombiano fue tan fructífera que el homenaje al país está implícito en la película, el hotel donde pasa la tarde Hollis Mulray con su hijastra se llama “Residencias El Macondo”, seguramente ninguno de los cuatro había leído la novela pero en esos años Cien años de soledad era un fenómeno absoluto.
Solo era conseguir a la actriz que le hiciera contrapeso a Nicholson. Evans se empecinó con Jane Fonda pero Polansky quería a Faye Dunaway. Al final lo consiguió “La maquillamos como si fuera mi madre, se parecía mucho a Faye. Tenía esas cejas delgadas como se usaban en esos tiempos y ese aire de fatalidad”. Sin embargo la relación entre el director y la actriz fue más tormentosa. “ A Roman le fastidiaba que todo el tiempo estuviera maquillándose, no podía con el ego de los actores. En Europa los actores eran poco menos que ganado” Recordaba Evans. Según Peter Biskind en su célebre libro De moteros tranquilos a toros salvajes Dunaway al parecer sufría de la vejiga porque todo el tiempo quería ir al baño a orinar. Como no siempre Polansky le daba permiso ella no dudaba para mear en vasos, floreros, lo que se pudiera encontrar. Más de un técnico desprevenido afirma haber bebido meada de Faye por equivocación.

La estela satánica que había dejado el asesinato de Sharon Tate aseguraba de entrada un taquillazo. Esto explica por qué una historia tan complicada, tan descarnada y pesimista pudo tener las recaudaciones que tuvo. La otra razón radica en que antes de que Spielberg creara el Blockbuster con su Jawks el público norteamericano exigía calidad. Era la generación que había madurado en los sesenta y gracias a Godard el cine se había convertido en una religión.
Chinatown es mucho más que un homenaje al cine negro. Es una historia tan precisa que solo podía contarse de esa forma. Uno no puede ver esos ridículos guiños que años después Curtis Hanson y Brian De Palma quisieron imponerle al género. No, lejos, muy lejos se está de eso. Es una película sobre la especulación que hacen los poderosos con los recursos naturales, fue tal vez la primera vez que se habló de eso en el cine, pero a la vez es una película sobre el incesto y la figura de un padre corrompido y corrupto.
En esa época  decían que la nariz de Jack Nicholson era la más perfecta de Hollywood. Como una broma interna Polansky decide el mismo, haciendo de enano maléfico, cercenarle un pedazo con una navaja. En una buena parte de la película Nicholson oculta su perfil con un horrendo esparadrapo. Los chicos se divertían con sus bromas internas.

Cada escena fue construida por Robert Towne como si fueran las piezas de un rompecabezas. Todo encaja y es coherente. Los diálogos son dignos de Shakespeare, recuerdo uno que dice el mortífero Noah Cross “Claro que soy respetable, soy viejo. Los políticos, los edificios públicos y las putas se hacen respetables si duran lo suficiente” Esto dicho con esa voz profunda, cavernosa de John Huston emociona.
El final fue motivo de una batalla entre guionista y el director. Towne quería un final feliz pero el polaco insistía en que “Las jóvenes rubias mueren asesinadas” Es el padre el que termina aplastando al hijo, lo aniquila. No podía ser de otra forma. Pensar en un final así de pesimista en una película financiada por una de las grandes compañías hoy en día es imposible. El público no lo soportaría, sería considerado un insulto. Polansky se salió con la suya y gracias a eso Chinatown tiene uno de los mejores finales de la historia.
Si no la han visto háganlo. Todo lo que se necesita saber sobre cómo hacer una película está consignado en estas dos horas. Allí está comprimido el espíritu de uno de los periodos más fecundos que vivió el arte en el siglo XX; los setenta y el nuevo Hollywood.

5 de noviembre de 2012

FIEL A SI MISMO.Crónica sobre el estreno de Aniceto de Leonardo Favio


La ciudad comenzó a llenarse de esos carteles. Sobre un fondo negro un hombre está mirando con tristeza algún lugar indeterminado. Debajo, el nombre de Aniceto y más abajo el nombre del director: Leonardo Favio. Con el mismo bajo perfil que lo ha caracterizado en cinco décadas se estrenó en el Teatro Gaumont de la ciudad de Buenos Aires su última película. La sala se abarrotó de gente, un promedio de edad muy alto, como si los que vieron acá por primera vez Crónica de un niño solo hace más de cuarenta años se hubieran agazapado en los asientos y hubieran salido de allí con la espalda cargando el peso de los años.

Para muchos en Colombia Leonardo Favio es un cantante popular firmemente arraigado en el corazón del pueblo. Sus canciones son el reflejo del barrio que él retrata con tanta eficacia y poesía en cada una de sus películas. Canciones como O quizás simplemente te regale una rosa se han convertido en clásicos indiscutibles dentro de la música latinoamericana y han sido traducidas a idiomas que el mismo Favio desconoce. Pocos saben que con sus nueve películas es considerado por muchos críticos como el cineasta argentino más importante de la historia, por encima del legendario Leopoldo Torre Nilsson, su maestro, al que le dedicaría su ópera prima y de quien aprendería todo ya que empezó a actuar en sus películas. Sus obras se han espaciado a lo largo del tiempo. Desde 1999 no rodaba ninguna película y con los años se ha convertido en un artista meticuloso y obsesivo en la sala de montaje. Filmes realizados hace treinta años como El dependiente han vuelto a ser revisados y corregidos  por él mismo, aprovechando las ventajas que le da la nueva tecnología. Con un dejo de tristeza y añoranza, como si fuera uno de sus propios personajes dice “Si por algo lamento el límite de la vida es porque digo: ¡Carajo! Justo ahora que están todas estas herramientas para trabajar mejor”.
Aniceto es la continuación de un filme hecho en 1967 de nombre largo y decimonónico: Este es el romance de Aniceto y la Francisca, de cómo quedó trunco, comenzó la tristeza…y unas pocas cosas más. “El proyecto comenzó a latir desde aquel rodaje, hace cuarenta años, cuando notaba que en el silencio de El romance... había una gran sinfonía, pero no sabía por dónde lo iba a resolver”, dice el autor de Nazareno Cruz y el Lobo. Duró cuatro décadas con la idea dándole vueltas en la cabeza hasta que un día se encerró en un hangar de Quilmes. La ambientó en la misma época de la primera pero esta vez no era un drama cualquiera sino un ballet. Favio a sus setenta años no se cansa de sorprendernos. Una película con marca propia de autor, algo tan difícil de ver en esta parte del mundo.

Le costó mucho trabajo abrirse paso en el mundillo intelectual bonaerense. Nadie podía entender que el mismo tipo que había escrito esa canción tan popular como Ding dong, son las cosas del amor pudiera ser el creador de Juan Moreira. En el ambiente snob de Buenos Aires, donde todos los artistas juegan a ser Borges, Favio rompió el molde y buscó su propia voz. Peronista convencido, con una religiosidad que raya en el misticismo, Favio es ante todo un amante de la vida, un hombre que mira cada objeto con una añoranza y un amor, como un niño despidiéndose de un juguete. Sus obras respiran ese ambiente del pueblo en el que el tanto cree pero esa creencia no lo lleva a idealizarlo, allí radica su magia, en mostrar a la gente tal y como es, casi sin máscara, algo que en Colombia sólo se ha visto en las primeras películas de Víctor Gaviria.
Un cineasta es él y sus limitaciones. Consciente de la deficiencia del sonido que tenían sus primeras producciones trató de contarlo todo en imágenes para después doblar las voces. A pesar de que en Aniceto vuelve a aparecer el héroe Faviano, aquel hombre que se revela contra el destino, “que no muere en la cama sino fiel a sí mismo hasta el fin, más cerca de una imitación de Cristo” como él mismo lo dice, es diferente al resto de sus películas a pesar de que comparten la misma esencia. Existe un deslumbramiento en cada plano por parte del público, una luz que todo ilumina y que a todo da forma, se recuerda a Sorolla, a los cuadros del Greco. Una fiesta visual que tiene su punto más alto en las peleas de gallo filmadas en ralentí y con crudeza, como si en vez de dos gallos estuvieran dos seres mitológicos tratando de arrancarse la cabeza. Una imagen brutalmente hermosa. Historias de rufianes y de amores encontrados evocando una época donde el honor importaba mucho pero resultaba peligrosamente caro.
Disminuido por una enfermedad que lo aqueja desde hace años Favio ha establecido su mundo en el apartamento que tiene en el barrio de Balvanera. Allí, como un viejo sabio, se refugia en esos contrastes que tanto le gustan, va desde Sandro hasta Verdi. Ha sido un independiente, un hombre que se tomó en serio todo lo que hizo, desde su balada más tierna hasta su más adorada película. Es una verdadera pena que queden tan pocos como él.

Publicado en la Revista Arcadia, Julio del 2008

SKYFALL DE SAM MENDES. Las aventuras del sicario de la reina.


Nunca he sido un fan de las películas de 007, la verdad lo que siempre empieza con el gozo de participar en un ritual pagano compuesto de chicas lindas, martinis y Aston Martins empieza después de la primera hora a tornarse en algo completamente aburridor. Anoche justamente después de ver Skyfall me puse a pensar en las razones por las cuales no soportaba al seductor espía. Creo que todo reside en su brutal y sincero fascismo, exacerbado en esta última entrega.
Me voy a contradecir porque desde estas páginas defendimos con ahínco algo tan facho como Iron Man y Los vengadores tal vez porque la intención política de sus guionistas habitaba en el subtexto, en la interpretación que uno le pudiera dar al filme. Acá no, acá los malos son esos demócratas que consideran un anacronismo mantener ese monstruo sobreviviente de la guerra fría que son los agentes que como Bond disparan y después preguntan.

Sean Connery podía ser un tipo simpático porque iba y combatía al Doctor No en la época de la ideología, tenía cierta gracia escocesa, cierto humor. También hay que abonarle que es un actor extraordinario. Lo que exaspera de Daniel Craig es su oscuridad. Sam Mendes ha repetido una y otra vez que se inspiró en el Batman de Nolan para crear su Bond. El aura tenebroso que le imprime a Bruce Wayne y gran Cristhian Bale es completamente justificado, atributos que definitivamente no debería tener Craig para encarnar al espía más seductor del mundo. Muchos se alegran porque este Bond tiene problemas de hombre común y corriente, es un alcohólico y un adicto confeso al asesinato. Las chicas, hay que decirlo, ya no se derriten como antes cuando él apuesta todo al rojo en la ruleta. Es un hombre que ya ni siquiera tiene buena puntería, que no es capaz si quiera de pasar las pruebas para acreditarlo como un agente de Su Majestad. Sin embargo con lo poco que le quede a su avasallante personalidad le será suficiente para derrotar a los malos
.
Pero sería absolutamente irresponsable de mi parte decirles que Skyfall no es una película digna de verse. Las persecuciones son trepidantes, sobre todo la del principio, sobre el techo de un mercado turco dos sicarios en una moto se entrelazan en singular tiroteo, en un espectacular casino ubicado en la mitad de un lago en Shangai lleno de luces y dragones de Comodo que pelean entre si Bond da buena cuenta de dos malos. Son realmente notables la manera como está fotografiada la película y sobre todo el sonido que seguramente ganará un Óscar a principios de primavera.

Los fanáticos de 007 la pasarán de maravilla y de verdad que no es para menos. El agente cumple 50 años y por eso han pensando en hacer una película que recuerde los orígenes. Vuelve el Aston Martins, el casino y el Martini, eso sí las chicas Bond ya no serán tan tontas. Adele consiguió hacer una canción típica de la serie, llena de sensualidad y elegancia y los créditos del principio están sencillamente maravillosos. El malo está a la altura de las circunstancias y por eso pensaron en un tipo como Javier Barden quien vive su carrera a punta de retos que nunca jamás le han quedado grandes. 

Además buscaron a un tipo como Sam Mendes a quien Hollywood ya le ha recordado que no siempre puedes hacer películas deprimentes como Revolutionary Road y que de vez en cuando debes pagar tributo a la industria si quieres tener unos cuantos millones (no muchos) para hacer tu película personal. Se nota la intención por parte de los productores de hacer una especie de nolacización de James Bond esperando los buenos resultados a nivel de crítica y taquilla que ha tenido con Batman.
A mí en lo particular me durmió por momentos, me pareció excesivamente larga y reafirmó la animadversión que siento ante este sicario contratado por la reina. Los que no tengan estos prejuicios van a vivir más de dos horas de acción y emoción al límite.  Saldrán con ganas de tomarse un Martini y de asesinar malos. Seguro que si.

1 de noviembre de 2012

ASESINO DEL FUTURO (LOOPER) DE Rian Johnson. Un clásico en potencia


La película venía precedida de una unanimidad casi que absoluta. Todos los críticos que había leído resaltaban lo innovadora que podía resultar Looper dentro del mortecino panorama del cine nuestro de cada día. Les insistí a varios amigos que me acompañaran. Estos acontecimientos hay que verlos en salas de cine, no existe nada mejor para nuestra memoria que al cabo de unos veinte años uno poder recordar que se vio un clásico en 35 milimetros. Ninguno me hizo caso. Hay quienes creen todavía que la ciencia ficción es un género menor y que una película donde actúe Bruce Willis debe ser despreciada de inmediato.

En mi humilde opinión Pulp fiction, Doce monos, La muerte le sienta bien, El protegido, Sexto sentido y la saga de Duro de matar estarán ahí en la filmoteca universal por el resto de la poca eternidad que nos queda. Ayer constaté que el subestimado actor ha agregado un nuevo título a su ya extensa lista de grandes películas. Willis es un actor de carácter a la altura de Jason Robards, de James Coburn, un tipo rudo, que hace las cosas como a él le plazcan. Todo lo que haga en la pantalla es válido simple y llanamente porque es creíble.
Es el año 2044, la población mundial está sumida en la desigualdad absoluta. Las leyes se han modificado, ahora el ciudadano tiene la potestad de usar su arma contra todos esos desharrapados que desesperados son capaces de robar para comer. Solo los asesinos tienes carros hermosos y buenas drogas. La mafia del futuro ha sabido usar para su beneficio los viajes en el tiempo. 30 años adelante El maestro del terror ha impuesto su reinado. Como en ese futuro es tan difícil deshacerse de los cuerpos pues los mandan 30 años atrás para que los Loopers se encarguen de ejecutarlos. A cambio reciben una jugosa paga. El trabajo la verdad no les incomoda demasiado. Aparecen ahí de un momento a otro, encapuchados, solo es estar pendiente del reloj y disparar de inmediato. El problema que tienen los looper es que deben ejecutar a sus propios yo cuando se han cumplido el plazo de los 30 años. Al Maestro del Terror le desagrada dejar testigos.
A ese acto se le llama Cerrar el círculo. Después de una leve depresión los muchachos celebran a rabiar ese extraño suicidio. Ellos saben que si alguno se conmueve de su propio yo tendrá pocas posibilidades de escaparse. Hay un cirujano que se encarga de desmembrar a los rebeldes. Es mejor no tentar el poder del Maestro del terror.

Joseph Gordon Lewitt es uno de esos asesinos a sueldo. Empezó muy joven y dentro de la organización, liderada por un mafioso enviado del futuro (Con la máquina los mafiosos manejan el tiempo como si fuera un territorio) ha ganado cierto prestigio. Al hombre sin duda lo respetan. El momento de cerrar el círculo ha llegado, ante él se aparece su propio yo y créanme con un tipo con la cara de Bruce Willis no se juega. Después de una breve pelea el más viejo derrota al más joven.
Cuando crees que el director Rian Johnson te va a plantear una historia sobre dos hombres que luchan juntos para derrotar a la poderosa red mafiosa y romper definitivamente el pacto satánico, la historia da un giro inesperado y te das cuenta que otros laberintos le tiene preparado el realizador al espectador desprevenido.
Asesino del futuro como fue bautizada en español por parte de la distribuidora en su afán de engañar incautos es la película más original de lo que va corrido del año. Además es una muestra clara de que la ciencia ficción puede tener todavía muchas historias para contar. Un punto a favor es que no está basada en ningún libro, que es un trabajo exclusivamente cinematográfico lo cual ha mi modo de ver le hace tener más mérito.
No me quiero imaginar lo que hubiera sido de esta producción si el director hubiera tenido la libertad creativa que tuvo por ejemplo Ridley Scott en su Prometeo. 30 millones de dólares le invirtieron a Looper una cifra ridícula teniendo en cuenta el presupuesto que manejan hoy en día los blockbusters. Pero esta austeridad ayudó a explotar los recursos de Rian Johnson. Lo importante acá no son los efectos especiales sino la historia en si.

Es absolutamente magistral la manera como está contada la película. Si bien habla de algo tan difícil de entender como son las paradojas en el tiempo en ningún momento nos perdemos, todo está muy claro, muy preciso. La gente que entró conmigo en la sala entendió y se sorprendió con la película. El público no es tonto y está cansado de que le cuenten siempre lo mismo. Ojalá el éxito que ha venido teniendo Looper en cuanto a recaudación y a crítica obliguen a Hollywood a darle la oportunidad a los nuevos talentos que están sedientos de contar este tipo de historias que le devuelven a uno la fe en el cine.
Vayan a verla.  No todos los días están en nuestras miserables salas un clásico en potencia.
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