29 de octubre de 2012

EL PARAMO. De Jaime Osorio. La bruja está detrás de la niebla


Con todo el horror que hemos sufrido en los últimos sesenta años estoy convencido de que los elementos están dados para crear cine de terror. Hasta el momento todos los intentos han naufragado, algunos con más clase que otros pero dando un vistazo general todavía no hemos logrado consolidar la gran película de horror criolla.

El páramo iba a constituirse en eso, Jaime Osorio Márquez parece conocer muy bien el género porque fue capaz de crear lo más complicado, una atmósfera. Cuando los soldados van llegando a la base y la espesa niebla hace imposible que puedas ver más allá de unos cuantos metros adelante puedes sentir la desazón, el miedo que causa lo inesperado. Arriba posiblemente te esté esperando algún guerrillero dentro de su casamata, listo para disparar cuando cualquier movimiento distorsione la niebla.
Llegan a la base y no encuentran sino unos cuerpos destrozados, rastros de sangre y de pequeñas partículas de cráneo pegadas en las paredes de la guarnición. No hay nada allí, de pronto los guerrilllos se llevaron a esos jóvenes soldados, uno no sabe cuánto sufrimiento y dolor tendrán que soportar. Lo raro es que no se han llevado ni un arma, ni una sola munición. También es extraño que hayan pasado 20 minutos de película y todavía estés ahí, sufriendo con esos actores tan malos repitiendo una y otra vez las palabras de siempre “Hijueputa malparido” “Hijueputa malparido” “Hijueputa malparido”. Cuando crees que ya, que la cuerda que podía tener la película se está acabando se dan cuenta que en las paredes de la base han encerrado a alguien.
Es una mujer flaca, de rostro siniestro. Antes habíamos visto contras, patas de gallina, oraciones. Como si los soldados que estuvieron antes se estuvieran defendiendo de una bruja. Entonces va media hora y no solo te han atrapado dentro de la narración sino que tienes miedo. Deciden tenerla vigilada, es una guerrillera. El más atarbán de los soldados la vigila la primera noche. El man resulta muerto y la bruja se escapa y de paso nosotros empezamos a ver como al director se le empiezan a acabar las ideas.

Nos condujo a la boca del lobo y le dio miedo usar a una bruja. Entonces empezó a caer en la tentación de hacer una maldita reflexión sobre el conflicto. Tuvo la oportunidad de burlarse de él, de jugar con el género y lo que pasó fue que sufrió de un ataque de inteligencia. Esa es nuestra rabia que Jaime Osorio Márquez es un director joven, lleno de talento, que demostró en el género más difícil crear la inquietud que puede generar una bruja encarcelada.
El páramo no solo es una película digna de ser vista sino una gran película. Por momentos aburridora, exasperante, claustrofóbica, pero estoy seguro es que eso era lo que pretendía hacer su director. No la vi en su momento en cine y cinco meses después la conseguí gracias a una excelente copia pirata que anda por ahí circulando. La gran conclusión es que estamos en la capacidad de crear cine de terror, de ese que te hace saltar de la silla pero que a la vez se corresponde con una línea argumental fuerte. Los sustos no están puestos ahí como adornos sino que sirven para que la historia avance.
Desde ya esperamos la próxima película de este maravilloso realizador colombiano perteneciente a la generación dorada. Como nunca antes Colombia vive una fiebre de cine y películas como El páramo lo confirman.

28 de octubre de 2012

FRANKENWEENIE DE Tim Burton. El emo más viejo del mundo


Cuando en 1983 el joven director Tim Burton presentó a Universal su cortometraje  Frankeenwennie con tan pobres resultados que el estudio decidió cancelarle el contrato al realizador. Si un par de años después no hubiera tenido el éxito que tuvo con Beetlejuice la historia del niño genio que al perder a su perrito decide revivirlo por medio de la ciencia, hubiera sido un hoyo negro más en el universo cinematográfico.
Treinta años después a manera de disculpas han decidido revivir el proyecto convirtiéndolo esta vez en un largometraje en stop motion. Después de una seguidilla de reveses esperábamos que la libertad y control absolutos dados al creador de El joven manos de tijera fuera a constituir su reivindicación absoluta. La sensación que uno tiene después de verla es que los interrogantes que tenemos sobre Tim Burton no solo siguen vivos sino que han aumentado.


Desde los años en que produjo La noche después de navidad se ha venido cacareando sobre lo difícil que es hacer una película con muñecos reales. No sé cuantos meses se demoran filmando una secuencia pero una vez al leer como se rodaba El cadáver de la novia me maree después de medir mentalmente el esfuerzo que constituye realizar una película con ese tipo de animación. Me parece que la primera gran equivocación de la película es haber escogido el blanco y negro. En su afán de homenajear a los que él considera el mejor género del cine, Burton le hace guiños directos al Drácula de Terence Fisher, a Vicent Price y sobre todo al Frankenstein de James Whale. Los años dorados del cine de terror de la Universal. El problema es que estos homenajes son forzados y en vez de ayudar a desarrollar la historia la hace más pesada. Además, desde el punto de vista comercial está más que comprobado que los niños son alérgicos al blanco y negro.

Me contaba un amigo que esta semana pasó por una juguetería madrileña y se encontró con muñequitos de Sparky en promoción. La película no había sido estrenada y ya su personaje central estaba en oferta. Podríamos decir entonces que esta animación iba a ser apreciada por los adultos, por todos aquellos que seguimos en los ochenta la carrera de un director sumamente novedoso, lleno de imaginación y fuerza, que supo retratar como ninguno el ambiente que pueden tener los cuentos góticos. Pero no es así, por más de que intentamos creer en lo que vemos la fórmula la conocemos y honestamente nos parece ya muy gastada.
Tim Burton nunca maduró. Lo mejor que tenía lo gastó en obras maestras como Ed Wood o La leyenda del hombre sin cabeza.  Ya sabemos que va a ir al molino porque ese fue el camino que siguió Karloff en el clásico de James Whale, ya sabemos cómo van a revivir a Sparky porque todos los que compramos el DVD de La noche después de navidad lo vimos y la verdad nunca nos pareció gran cosa. La voz de Wynona Ryder reforzó ese clima de deja vou  que respira la película. Está bien que un autor solo puede hablar de lo que sabe pero es muy triste cuando un director vive del canibalismo sádico de cenar con sus propios pedazos de cuerpo. Burton desde hace años se copia así mismo y el problema para él es que si sigue así pondrá en entredicho la valoración entera de su obra.
Para el espectador desprevenido Frankenweenie cumplirá con todas las expectativas. Es una película efectiva, con un guión sólido y un realizador que conoce los trucos como nadie. Pero los que alguna vez lloramos con el joven freak recluido en su castillo esperando que su padre le haga unas manos para ser un hombre normal, siempre esperamos una gran película, que podamos salir de la sala pensando que todos esos cuentos de Hoffman, de Tieck, de Von Chamisso están más vivos que nunca. Pero con Sombras tenebrosas hace un par de meses y ahora con Frankenweenie creemos que Tim Burton no ha heredado nada de los romancistas alemanas sino que se ha convertido en el Emo más viejo del mundo.

23 de octubre de 2012

RECORDANDO A CARLOS PIZARRO


La novela 1984 de Orwell podría darnos varias claves para entender este país. En el libro existe un ministerio de propaganda que se encarga de destruir todos los archivos concernientes a la historia de la nación. El estado tiene la potestad de decir que es lo que se debe recordar y que es lo que se tiene que olvidar. Como sucede en el libro del escritor inglés, el pueblo colombiano no se revela, es manso, está completamente enajenado. Con un pueblo así la democracia está completamente salvada.
En el colegio todavía nos hablan de los próceres, unos señores viejos con cara de amargados de los cuales (al menos en mi caso) nunca entendimos muy bien que era lo que habían hecho. No existe nada más aburridor que la historia de Colombia en el siglo XIX. Y no es que sea aburridor por los hechos en si sino por la forma como nos lo presentan. Cuando no existen vasos comunicantes entre el pasado y el presente el estudio de la historia se  convierte en onanismo puro. No es posible que se desaproveche el colegio para enseñarle al estudiante por ejemplo las razones por las cuales tenemos este conflicto desde hace 64 años. Eso no es que sea una laguna dentro de nuestra educación sino corresponde a un plan muy bien montado, el de preservar en el olvido los crímenes que han cometido los poderosos y el de desterrar del imaginario colectivo  todos aquellos personajes que han tratado de atacar el orden establecido

Durante el gobierno de Uribe se intentó a como diera lugar rescatar del olvido a un tipo tan despreciable como Laureano Gómez. Todavía hay profesores universitarios que hablan maravillas de este simpatizante de los nazis quien promovió en Bogotá en 1938 una noche de los cristales rotos, triste imitación de lo que hizo el pueblo alemán en Berlín contra los locales administrados por judíos. De Gómez dicen que era muy buen orador y que como político “Era un poquitico duro pero en el fondo así deben ser los estadistas, no hay que dejarse mangoniar de nadie” dicen sus más encendidos defensores.
Hoy en día es más recordado Laureano, muerto en 1965 de causas naturales a los 76 años que la de Carlos Pizarro León Gómez abaleado mientras viajaba en un avión hacia Barranquilla el 26 de abril de 1990. Tenía 38 años. De eso no se habla en los colegios porque nosotros parecemos los hijos de una de esas familias tradicionales que esconden secretos “Para no traumatizar a los niños” de esas cosas no se hablan, eso se olvida porque “Pa que recordar lo feo”. Es muy importante en esta coyuntura intentar recordar a un hombre como Pizarro que le apostó de una manera valiente a un proceso de paz y después de deponer sus armas fue vilmente asesinado por Carlos Castaño con la complicidad abierta del jefe de inteligencia del DAS Alberto Romero Otero.
A finales de los años noventa conocí a un chileno y a un ecuatoriano que habían llegado a Colombia seducidos por el pensamiento de Pizarro. Recuerdo que a mí me sorprendió eso porque uno creció creyendo que él era solo un señor que iba en contra de la ley y que usaba sombrero. Mucho antes de que a Chávez se le ocurriera resucitar el pensamiento de Bolívar, el Comandante Papito (Como era conocido por su apostura) hablaba de la necesidad de una integración económica latinoamericana, de la necesidad de crear un hombre nuevo pero no como lo pretendían los insoportables mamertos casposos de las FARC, con armas y granadas, sino un hombre que volviera a creer en las ventajas que podía tener una sociedad cimentada en el amor y la humanidad.
Pizarro a diferencia de muchos líderes de izquierda no era un resentido. Esto precisamente fue lo que lo hizo distanciar de las FARC a finales de los sesenta cuando era un muchachito de 18 años. Ya desde allí entendía que era más fuerte el poder de la imaginación y la inteligencia que las armas si se quería cambiar el modelo.

La guerra podía ser un medio y no un fin. Por eso cuando creyó que había las garantías decidió entregar las armas y creer en la democracia. La campaña que hizo para las elecciones del 90 se caracterizó por la austeridad. No le hizo caso a las constantes amenazas que lo convirtieron en su momento en el hombre mejor custodiado del país. Hacia manifestaciones en plazas públicas, mantenía un contacto directo con el que desposeído, se convertía poco a poco en un líder con el cual el pueblo raso podía identificarse.
 Sin embargo los tentáculos del paramilitarismo eran tan largos que alcanzaron a llegar al baño del avión donde volaría hasta la costa atlántica para seguir su campaña en la tierra que el tanto amaba. Allí dejaron una mini ingram y su respectivo proveedor de 15 tiros los mismos que fueron impactados contra su cabeza, cuello y manos mientras el avión estaba a 15 mil pies de altura. Al sicario después de neutralizarlo lo mató uno de los escoltas de Pizarro, un hombre que había logrado infiltrar Carlos Castaño y que estaba allí precisamente para eso, para impedir que el jovencito hablara.
Durante muchos años se creyó que Pablo Escobar estaba detrás del crimen pero en el 2010 la fiscalía demostró con pruebas que el atentado había sido perpetrado por las AUC en su afán de desterrar a sangre y fuego cualquier vestigio de comunismo en Colombia.

Mientras a Laureano y a su hijo le hacen estatuas en ciudades y municipios y dicen de Alvaro que él iba a ser un gran político que lástima que Samper lo matara y esas cosas, a Pizarro el estado le ha dado la peor de las muertes, la del olvido. Hace poco me metí a ver los comentarios que hacían los lectores de Semana a raíz de un artículo que publicaron en el 2010 cuando se cumplieron 20 años de su vil asesinato y más de uno decía que el hombre que disparó sobre él era un patriota. Sobre Castaño bueno, dicen que era el mejor presidente que podía tener Colombia sino hubiera aparecido Uribe. La gente recuerda más al líder paramilitar que al candidato presidencial inmolado. Acá se le rinde culto al asesino y no al asesinado. Así funcionan las cosas acá y no puede ser de otra cosa. Los malos hace rato ganaron la guerra.

22 de octubre de 2012

EL REY DE LA COMEDIA De Martin Scorsese.


Resulta bastante curioso el olvido con el que se ha tratado de sepultar El rey de la comedia. La primera noticia que tuve de ella fue en 1996, cuando leí la crítica que había escrito Luis Alberto Álvarez en sus imprescindibles Páginas de cine. La busqué como se buscaban en esa época las películas, de video tienda en video tienda. Nadie la tenía. A principios de 1997 por fin la pude ver. La pasaron muy tarde en Cinecanal, cuando acá se pasaban cosas buenas y raras  (Biloxie Blues, Minnie and Moskowitz) quedé absolutamente devastado con la figura de este hombre patético, triste y miserable que es Rubert Pupkim.
                                                          Portada del DVD
Es tan poca cosa  que nadie puede recordar su nombre. Pasa sus tardes en el sótano de su casa, un lugar que ha acondicionado como si fuera un set de televisión. Allí tiene fotografías de tamaño natural de su ídolo, el presentador de televisión Jerry Langford y alguno de sus invitados como la estrella Liza Minelli. Sus ensoñaciones son abruptamente interrumpidas por los gritos de su histérica madre, un personaje que nunca vemos pero que podemos definir como  sobreprotectora, posesiva y entrometida.
Pupkim en medio de todas sus limitaciones tiene una virtud. El hombre es constante. Es de esos tipos que tienen una idea fija y que harán cualquier cosa por obtener lo que se ha propuesto. Cree tener el talento para ser el nuevo rey de la comedia, solo es cuestión de que escuchen parte de su material.
En la salida del estudio de televisión se agolpan cientos de fanáticos en busca de una foto, de un autógrafo de sus idolatradas estrellas. En una de las primeras secuencias del filme podemos darnos cuenta del peligro que corre cualquier hombre público en un mundo mediatizado. Jerry Langford una vez se sube al auto es abordado por la sicótica Sandra Bernhard quien en un ataque de histeria amenaza con violarlo. Es ahí donde aparece Pumpkin para salvar a su ídolo, le pide a la muchedumbre que retroceda, le da tiempo a los escoltas del show man a que saque del auto a  la histérica y él ahí aprovecha para meterse en el auto junto con Jerry.
                                                     Lewis, De Niro y Scorsese.

Después de un momento de duda la estrella acepta ir en el auto con Rubert. Este le pide que por favor escuche sus chistes que según él son bastante buenos. Jerry acostumbrado a este tipo de peticiones usa el método “Sigue la corriente” le dice que vaya al canal y que con gusto él podrá revisar con calma el material.
Scorsese venía de pasar los peores años de su vida cuando realizó este filme. La adicción a la cocaína, sumado al asma y al estrepitoso fracaso de New York, New York había minado sus fuerzas. Fue Robert De Niro quien lo sacó del hospital y prácticamente lo obligó a filmar Toro Salvaje. Si bien hoy en día la historia de Jake La Motta es un clásico indiscutido y le permitió a De Niro obtener su único Oscar como actor principal, la película representó otro fracaso financiero.
Los ochenta aparecían en el horizonte entre nubarrones oscuros. Cimino y Coppola terminaron de dinamitar el sueño del autor que se había formado con el nuevo Hollywood. Ahora se imponía George Lucas y su Guerra de las Galaxias, las películas eran importantes no por las historias que contaba sino por el dinero que podían hacer. Scorsese como Pumpkin era hombre de ideas fijas y a él ningún productor le iba a venir a decir como era que él tenía que hacer sus películas.
Se puso de acuerdo con su actor fetiche y entre ambos buscaron el dinero para financiarse una película que todavía rezumaba la libertad creativa  que destilaban las gloriosas películas que se habían en los setenta.
Tanto Network como El rey de la comedia se parecen en que ambos tuvieron la capacidad de profetizar el final de la vida privada por culpa de los medios de comunicación tal y como lo vivimos  hoy en día. A diferencia del filme de Lumet, el de Scorsese no tiene tiempo para el esteticismo. Acá la puñalada se da sin anestesia, todo es frentero, puro, real.
                                         Scorsese dirigiendo a De Niro y Sandra Benhard

El ambiente en el cual se mueve Jerry Langford es frío y completamente solitario. Sale a caminar por Manhattan mientras la gente lo saluda y le demuestra su cariño pero si él no puede acceder a los pedidos de sus fans será insultado por ellos mismos como esa señora que desea que le dé un cáncer o como Pumpkin secuestrándolo porque no le da la gana de escuchar sus chistes.
Si, lo secuestra para aparecer en su programa. Cuando pensamos que va a hacer el ridículo Rupert Pumpkin se revela como un notable cómico. Va a la cárcel y tres años después de publicar sus memorias se convierte en el nuevo rey de la comedia.
Los que creen que lo han visto todo de Robert De Niro tienen que ver este personaje patético que despierta nuestro más absoluto desprecio y vergüenza ajena como esa escena en la que Jerry lo expulsa de su casa. De Niro establece un interesantísimo contrapunteo actoral con el genial Jerry Lewis. No tenemos nada más que decir de uno de los más grandes clowns de todos los tiempos solo que de la mano de Scorsese se reveló como un grandísimo actor dramático. Su personaje es sublime y me atrevería a decir que logra superar por momentos al del consagrado actor de Taxi Driver.
El próximo año  se cumplirán treinta años de El rey de la comedia. Esperamos desde ya una digna copia en Blue Ray con documental incluido. Sería una forma tardía pero válida de pedirle disculpas al que en su momento fue un estrepitoso fracaso financiero. Ustedes ya no tienen necesidad de ir de video en video buscándola. Con un solo click lo pueden descargar en su computador.

ACTIVIDAD PARANORMAL 4. La fórmula infalible.


Para cocinar una buena película de terror necesitas arrancarle los ojos a una anciana con joroba ponerla a dar vueltas por una casa con sus cuencas sangrantes, crearle una amigas igual de viejas y desmueletadas que canten con ella alguna canción de cuna. Brujas y niños son una buena combinación.
Fui al cine esperando un poco eso. Hace un par de semanas había visto en Movie City Paranormal 3 y debo confesar que me asustó mucho y que sería todo un referente del género si el director no hubiera tenido el mal gusto de matar de la forma en que lo hace a sus protagonistas. Aprecié mucho en la tercera parte la manera como usaron los recursos cinematográficos, un ejemplo de eso es el uso que se le da al ventilador como un trípode giratorio que nos permite obtener la visión de dos espacios a la vez agregándole al espectador otra dosis de estrés.

La historia de las brujas es más que convincente, se ve un trabajo previo, una intención de crear personajes. En la cuarta parte nada de esto sucede.
Apoyada en el éxito de sus antecesoras Actividad paranormal 4 no es más que un conjunto de sketches de una serie de terror pegados con saliva en un guión que se resquebraja como un castillo de naipes en los primeros minutos de la película. Se plantean elementos que podrían ser interesantes si al menos se hubiera tenido la intención de construir una historia. El niño de rostro inquietante tenía una especie de rosario colgándole del cuello, ¿Por qué no nos contaron para que servía? Entre sus objetos personales tenía envuelto en un trapo un tenedor antiguo de plata que según él servía para comunicarse, lo que no sabemos es con quien. Si vas a mostrar algo en la pantalla úsalo, sino ¿Para qué lo muestras?
Ateniéndose a los nuevos adelantos tecnológicos, los creadores de la cinta pretenden hacer avanzar su narración. Esta forma de hacer terror que inició con La bruja de Blair tiene el problema de que van a ver muchas cosas que no van a poder ser resueltas. Con ese formato es muy, muy complicado escribir un buen guión. No sabemos de las intenciones de sus personajes, ni vamos a poder estar en dos lugares a la vez. No, el único atributo que puede tener Paranormal 4 radica en algunos sustos que nos da al principio, en honor a la verdad sustos reales, de esos que te hacen levantarte del asiento. Pero a medida que la película avanza, si es que lo hace, empiezan a aparecer todos los lugares comunes a los cuales nos ha venido acostumbrando la saga, hasta el punto que ya al final de la película se rompe abruptamente con la trama y tenemos que preguntarnos, bueno ¿Y esto porque está sucediendo ahora?

El truco ha funcionado a la perfección. La secuela no sólo ha hecho felices a los millones de fans de la serie sino que ha sumado nuevos adeptos. Con muy pocos recursos la película ha hecho millones de dólares en ganancia, así que esto asegurará Actividad Paranormal para rato, incluso desde ya nos llegan noticias de que están trabajando en una quinta parte.
Escribirla debe ser lo más sencillo del mundo, buscar una adolescente, una pareja de padres de familia y un gato y poner a unas cuantas sillas moverse y un final donde haya desnucados serán los elementos suficientes para obtener un guión aceptable. Mientras tanto los que amamos el género estamos condenados a llegar a la casa y poner en un viejo VHS la copia infame de Suspiria para comprobar que las brujas si existen y que son malas, muy malas, casi tan malas como Actividad Paranormal 4.

19 de octubre de 2012

LAS VERDADES DE IVÁN MARQUEZ. La paz y los medios


Si había alguna duda de como los canales privados manejan sus noticieros estas quedaron completamente despejadas con el tratamiento que se le ha dado a los diálogos de paz. Siendo coherentes con los intereses de los grupos económicos que los sostienen, los medios no han desaprovechado oportunidad para desprestigiar el proceso. Después de mostrar la mesa de negociación José Alfredo Vargas dice “Vamos a noticias nacionales” y empieza  la seguidilla de noticias negativas, que en Caloto un oficial murió después de que estallara una mina quiebrapatas, que secuestraron a otro colombiano de bien, que un comando de la guerrilla se metió en el cráter del galeras e hizo que este explotara, cualquier cosa con tal de mostrar lo inviable que es negociar la paz con un grupo narcoterrorista.

Ayer pusieron el grito en el cielo porque Iván Márquez dijo la verdad. El hecho de que hayan aparecido guerrillas en este país no es culpa del campesinado sino del gobierno que en su empeño en favorecer a una clase política ha despreciado a la gran mayoría de los colombianos. Me impresiona que todo el mundo pueda opinar sobre el conflicto sin tener ni siquiera idea de como empezó, de cuáles fueron las razones por las cuales los liberales menos favorecidos, los proletarios y campesinos, después de que vieron como impunemente la anquilosada oligarquía  asesinara a Gaitán su líder natural, decidió revelarse y exigir justicia. En ese momento en vez de sentarse a escuchar que era lo que querían los desposeídos se cerraron a la banda y dijeron con su histórica prepotencia que ellos no tenían que negociar con bandoleros y los combatieron a sangre, fuego y machete, regalándole a la historia universal de la infamia métodos tan ingeniosos de tortura como el cuello de corbata.
La clase política colombiana es tan corrupta que tal vez el mejor gobierno que ha tenido este país haya sido el del golpista Rojas Pinilla. Este militar se sentó con la guerrilla, la escuchó y la pacífico. Le dio una zona, Marquetalia, donde podían empezar de cero. Se lo habían ganado. La oligarquía explotaba de la ira y respondió con el golpe de estado que acabó para siempre con la carrera política de Rojas. Se elige a Guillermo Valencia  un conservador de buenas maneras que en su tiempo libre oficiaba de periodista (Peligrosísima combinación) escuchó a los colombianos de bien que llegaban hasta palacio a decirle que por favor no se confiara de esos campesinos borrachos, resentidos de machete en cinto. Entre esos colombianos estaba Álvaro Gómez Hurtado, el hijo del nazi, que era recalcitrante en el peligro que representaba para el país el embeleco ese de las repúblicas independientes “Presidente, es mejor atacar antes… estos son resentidos y en cualquier momento estos salvajes salen de sus cuevas a cortar cabezas en las ciudades”.

 Según el historiador Jaques Aprile en su libro La ciudad colombiana Valencia llamó a Estados Unidos y le pidió al presidente que le liquidara un saldo que le debía todavía de la venta de Panamá. Kennedy sacó cualquier excusa, que ellos no tenían un peso, que la cosa estaba brava. Nuestro presidente le dijo que el saldito no necesariamente debía pagarse con plata
-Nosotros sabemos que ustedes están experimentando con bombas de gasolina. Mándenos unas… de paso las prueban.
Con Napalm terminaron de pagar los gringos la infame venta de Panamá. Marquetalia ardió durante días, Manuel Marulanda fue de los pocos líderes guerrilleros que lograron salvarse de ese genocidio.
Ningún medio de comunicación colombiano se ha dado a la labor de recordar que la mayoría de acercamientos que ha tenido el gobierno con la guerrilla ha terminado con una traición por parte del estado. Acuérdense del genocidio de los de la Unión Patriótica, cuando las FARC por fin decidieron buscar una salida política la respuesta del estado fue aniquilamiento total de sus más de 4.000 dirigentes.
Ni siquiera dentro de los noticieros pueden decir que cuando las dos partes en una guerra se sientan a negociar el conflicto se agudiza. Es normal, cada bando quiere llegar fuerte a la mesa de diálogo. No se prepara a la gente para la paz, se prepara a la opinión pública a la guerra. Es mas rentable. La paz en estos países no resulta un buen negocio.
Se indispusieron contra Iván Márquez porque su discurso duró más de treinta minutos. Porque parecía un disco rayado, la guerrilla está pidiendo las mismas cosas que pedían en los sesenta. Un analista se atrevió a decir que “Deberían modernizar su discurso”, el problema señor analista es que ni Márquez ni Granda pueden hablar de otra cosa porque las condiciones en el país no han podido cambiar. El empresario colombiano no ha podido entender que ha llegado la hora de repartir su riqueza, el terrateniente paramilitar se hace el sordo cuando lo llaman a una reforma agraria y el estado se ha entregado sin contemplaciones a todo lo que dicte los Estados Unidos de América.

La guerrilla no iba a desperdiciar la oportunidad de exponerle a la comunidad internacional cuál era su lucha, así esta se haya desdibujado y se haya convertido en un monstruo informe, así el campesinado ya no se sienta identificado con su lucha, esta guerrilla es producto única y exclusivamente de las injusticias que a través de su historia ha perpetrado el estado colombiano contra su propio pueblo.
Con los medios en contra del proceso de paz va a ser muy difícil que este se logre. El colombiano promedio está muy ocupado consiguiendo para el diario como para ocupar su tiempo en investigar cuales fueron las razones por la cual comenzó el conflicto. Los noticieros lo único que hacen es azuzar el fuego, el odio. Si en realidad anhelaran la paz harían una labor pedagógica, enseñarían que esto no es una mala película de acción donde el presidente tiene cara de Harrison Ford y los bandoleros son malos porque si, malos porque son feos, porque tienen una cicatriz cruzándole la cara.
A veces para hacer terrorismo no es necesario una bomba…. Con un micrófono basta.

18 de octubre de 2012

GRRR! El regreso de los indestructibles


Nunca estuve preocupado, ellos siempre vuelven. Contra las leyes de la física y del mercado que dictaminan que los rockeros deberían pegarse un tiro en la sien después de cumplir 30, después de cinco años los chicos se suben de nuevo al escenario demostrando que el tiempo es un aliado más.
Los cuatro conciertos pactados este año -2 en Londres y 2 en Nueva York- serán solo una pequeña muestra de lo que será la gira del próximo año. Por enésima vez los medios de comunicación dirán que es la última, pero a estas alturas del partido ya sabemos cómo viene la mano; Los Stones son eternos, indestructibles.
Por culpa de ellos me vi completa la larguísima ceremonia de clausura de los pasados juegos olímpicos. Por las redes sociales se filtró la información de que ellos iban a tocar. Con el corazón palpitante esperé hasta que las momias de The Who movieran sus precarios esqueletos al final del show. Sentí la frustración suicida de haber perdido una tarde de domingo pero al momento, justo cuando entraba a una sala de cine me di cuenta de que si sus Majestades Satánicas no se habían presentado era porque estaban preparando su esperada gira donde conmemorarán medio siglo de carrera.
A mí no me importa que hayan roto todos los records y que según su página oficial esta gira será el mejor de la historia, que los precios en preventa para asistir a alguno de sus cuatro shows estén rozando los mil euros, lo importante es que siguen vivos y sobre todo con las mismas ganas de tocar con que empezaron su trajinar en el verano de 1962.

Anuncian dos canciones nuevas para engrosar su maravillosa lista. Desde ya esperamos a los críticos diciendo que qué va, que desde Tatoo you no sacan nada bueno, olvidaron pues el poderoso sonido de  Bigger Bang su hasta ahora último álbum de estudio.
La banda sonará mejor que nunca, la razón de eso es que el control que ejerció Keith Richards sobre ella es absoluto. Jagger ha encontrado su lugar dentro del grupo, él va a mover el culo cuando se lo pidan y entre bastidores saludará a los millonarios esos que lo siguen para que por favor les haga el honor de desvirgar a sus hijas, mientras tanto Keith y Roonie seguirán jugando a eso que inventaron, vivir la vida de un rocker con la incomodidad que pueden traer los setenta años.
Para el show del 25 de noviembre en el London Arena se esperan sorpresas. Una de ellas es que reaparezca Bill Wyman para conformar la alineación sobreviviente. Esto todavía no se ha confirmado. A pesar de sus 76 años el bajista se mantiene en una envidiable forma física, cada rato sale de gira con su grupo. El problema que puede haber es que la abrupta salida de Wyman en 1992 rompió lazos de amistad con el resto de integrantes del grupo. Se sabe que Richards y Jagger tienen códigos de amistad bastante parecidos a los que suele usar la mafia siciliana.
Por el momento no se ha escuchado ninguna noticia de que Grrr! Pase por Sudamerica, desde ya le encendemos las veladoras a los dioses del rock. Igual estén tranquilos, si no es en esta gira ellos volverán en las próximas. Los Stones son indestructibles.

16 de octubre de 2012

EL PODER DE LAS HISTORIAS. Reflexiones en torno al guión cinematográfico




Cuando entramos a una sala de cine lo primero que estamos buscando es una historia que tenga el poder de transformarnos. Cientos de películas se exhiben en todo el mundo, una ínfima cantidad tienen el poder de contarnos algo diferente. No importa el tema, si es sobre un bombero degradado por borracho que para ganarse la vida deba ahora disfrazarse de payaso, si has podido construir personajes reales la historia tendrá fuerza en si misma.
No existen fórmulas, ni espacio para la sorpresa. Existe un tópico que no siempre se cumple, el de que la mayoría nunca tiene la razón. Los críticos en su prepotencia tienen el convencimiento de que una película taquillera necesariamente debe ser una mala historia. El público no es tonto, ha estado en demasiadas salas de cine como para saber cuándo una trama tiene el poder de transformarlo. Ya nada lo sorprende y de eso debe estar consciente el guionista, posiblemente todas las historias ya están escritas, lo que es inagotable son las variantes que pueden tener sus personajes.
Es fundamental que el público establezca un vínculo con su personaje, que se identifique con él, que se apropie de sus problemas. No importa el género, si existen naves espaciales, máquinas del tiempo o pequeños seres verdes, si construyes un buen personaje la historia será creíble. Una persona es su mundo y sus conflictos por lo tanto no deberás crear arquetipos para una historia en la pantalla. No podrás porque no será creíble.  Nadie es completamente bueno ni malo, tiene que haber necesariamente un lugar para la ambigüedad.

Las películas no son buenas y malas por el género que aborden sino por cómo están construidos los personajes a partir de la escritura del guión. Tomemos un ejemplo del más discutido de los géneros, la acción. A mediados de los ochenta la era Reagan convirtió a Hollywood en un vertedero de basura donde no se hacían películas sino propaganda del más descarado fascismo. Aparecieron las sagas de Ninja americano, Vengador anónimo y Prisioneros de guerra, no sabías muy bien cuál era el motivo por el cual se movía Michael Dudikoff, Charles Bronson o Chuck Norris a matar lo importante es que estaban armados y que tenían rabia. Se creía que esa era la única manera de hacer acción hasta que aparecen dos películas que treinta años después no solo se mantienen vigentes sino que se han convertido en películas de culto. Hablo de Arma mortal y Duro de matar.
En la primera Mel Gibson encarna a un policía con serios problemas siquiátricos que anda sumido en una depresión profunda porque su esposa acaba de morir y para atenuar la pena no siempre se necesita un cura o un sicólogo; el viejo Jack Daniels y una buena raya de coca pueden ser los mejores consejeros. Martin Riggs a pesar de que tenga la cara de Mel Gibson no es precisamente un modelo a seguir. Vive como puede en un tráiler al lado del mar y constantemente están amenazándolo con echarlo de la fuerza  pública por su mal comportamiento.
Del otro lado está Bruce Willis alistándose para ir con su esposa a una fiesta en el edificio Nakatomi. El tipo está incómodo, no hay nada peor que conocer a los amigos de otras personas así sea la mujer que duerme contigo. Se están vistiendo para ir a la cena dentro del edificio. La mujer se adelanta, Mcclane se demora vistiéndose, cuando escucha las descargas de las ametralladoras actúa. El héroe tiene un problema; está descalzo, no ha alcanzado a vestirse completamente.
Además del poder de la historia de cada una de las películas está el detalle de que tanto Riggs como Mcclane se parecen a nosotros. Si logras crear un héroe que se identifique con el público tu película está salvada.
No existe nada más rococó que el concepto ese de cine arte. Todo lo que sea aburrido, lento, mal fotografiado y europeo es cine arte. Esto es un pleonasmo. El cine es un arte, esto está claro. El concepto surge a mediados de la década del 20 y lo acuña el crítico y pionero cineclubista Louis Delluc. Casi un siglo después miles de snobs  viven diciendo que las únicas películas dignas de verse son las que un jorobado presenta a media noche en un cineclub.  Esto es tan erróneo como creer que existe una alta y una baja cultura. Hay que quitarse los prejuicios de la cabeza, el arte debe servir no solo para pensar sino para evadirse. Si eso no es arte pues no me importa pero yo pago una boleta de cine es para que me cuenten una historia.

 Los cavernícolas se entretenían viendo en su cueva el movimiento del fuego mientras comían. La obsesión por apresar el movimiento nació con el hombre, allí está el jabalí de ocho patas en la cueva de Altamira, los dibujos secuenciados del palacio de Ramses, la linterna mágica de Athanasius Kircher, el Kinetoscopio de Edinson. La gente no solo se conforma con la imagen, para eso irían a una exposición fotográfica o a el Louvre, no, la gente entra a una sala de cine a que le cuenten una historia.
Cinco años después de que los hermanos Lumiere presentaran su invento en París el cinematógrafo era considerado una antigüedad. Melies les compró el invento y Auguste reía porque creía que ese mago se había vuelto loco. Ignoraban que George Melies estaba convencido de que esa invención era mucho más que una curiosidad científica capaz de apresar el movimiento.  El cine podía ser usado como una pluma para contar historias. El ilusionista salvó al cine de una muerte temprana.
Después del éxito de Viaje a la luna se dispararon las historias. Los primeros guionistas usaron las grandes obras de la literatura o el drama de Jesucristo para  hacer sus películas. Con la incursión en 1927 del sonido el cine fue considerado el séptimo arte y no porque sea un arte menor o emergente sino porque tenía la capacidad de contener en sí mismo todas las artes. Estaba la fotografía, la pintura, la música, el teatro y en cierta forma la literatura.
Sin embargo no existe nada más diferente de un guión que una novela. En esta última un error puede ser considerado un toque vanguardista en el primero una equivocación puede ser fatal. Hay que desligarse por completo de la literatura a la hora de escribir secuencias. Hay que ser minucioso y pensar como si en vez de cabeza tuviéramos una cámara. Después de que hayas escrito esa primera versión sabes que debes botarlo a la basura y empezar a crear a partir de ese primer camino que marcaste. La segunda versión no será la definitiva, tampoco las otras quince que vengan. Un guión nunca se termina de escribir. El cuento ese de los tres amigos que se reúnen al lado de una piscina entre botellas de vodka y líneas de coca redactando en menos de una semana un guión es solo eso… un mito.
Por más de que estemos convencidos de que podamos poner patas arriba la estructura narrativa de una película nuestra historia necesariamente debe estar encajonada en tres maneras de ser narrada. Para Robert McKee existen tres formas de tramas. Estas son la Arquitrama, la Minitrama y la Antitrama. Voy a entrar a definir qué quiere decir para el gurú del guión cada una de estas formas de construir una historia.
En la Arquitrama se encuentran los principios que constituyen un diseño clásico en palabras de McKee “Implica una historia alrededor de un protagonista activo que lucha principalmente contra fuerzas externas antagonistas en la persecución de su deseo, a través de un tiempo continuo, dentro de una realidad ficticia coherente y causalmente relacionada, hasta un final cerrado de cambio absoluto e irreversible”.
En su sentido etimológico Arqui es “eminente por encima de los demás del mismo tipo”. La arquitrama es el arroz, la carne, el maduro del cine mundial. En los últimos ciento diecisiete años ha sido la base de la gran mayoría de películas que han circulado a nivel internacional. Haciendo un repaso a lo largo de decenios – El asalto al tren del dinero, Nosferatu, El gabinete del doctor Caligari, Amanecer, El último hombre, Anatomía de un asesinato, El precio de un hombre, Tiempo de amar, tiempo de morir, Mas corazón que odio, Ojos bien cerrados,  Los inútiles, Rocco y sus hermanos, El padrino, Tiburón, Rocky, El Exorcista El hombre elefante, Cabo de miedo, Los intocables, Avatar, El discurso del rey, El silencio de los inocentes-  vislumbraremos la gran variedad de historias que ha aplicado la arquitrama.
Por otro lado está la minitrama. Hay algunos autores que prefieren contar la vida tal y como ellos la perciben. Con sus puntos muertos, con gente que va al baño y hace sus necesidades, gente que suda, que llora, que pierde. Directores minimalistas que quieren ahondar en los problemas que puede tener un personaje. Todo eso está contenido en una minitrama. La minitrama no significa que no haya trama dado que su ejecución puede estar tan bellamente diseñada como una arquitrama. Según Mckee “La minitrama  persigue la economía y la simplicidad a la vez que mantiene suficientes aspectos clásicos como para que la película satisfaga al público, de tal forma que salgan del cine pensando “Que película más buena”.
La minitrama aunque menos variada es igualmente internacional. Entre las películas más destacadas cuyo marco narrativo es una minitrama encontramos La pasión de Juana de Arco, Los olvidados, Cero en conducta, Fresas salvajes, La noche, Mi noche con Maud,El imperio de los sentidos, Alicia en las ciudades, Sacrificio, Pelle el conquistador, Chocó, La sirga entre otros.
Para McKee la antitrama consiste en “Un conjunto de variaciones antiestructurales que contradice las formas tradicionales para explotar y ridiculizar la forma clásica de contar una historia” Los ejemplos de antitrama son escasos. Entre ellos se destacan Un perro andaluz, La sangre de un poeta, El año pasado en Mariemband, Ocho y medio, Persona, El fantasma de la libertad, El mundo según Wayne, El sentido de la vida.

Uno nunca puede caer en la tentación de creerse un genio y querer dinamitar las estructuras narrativas creando una antitrama. Para intentarlo hay que manejar de una manera magistral la narración lineal. Antes de hacer Persona Bergman había demostrado con Crisis y El ojo del diablo que movía a su antojo una historia líneal. Conozco primerizos que quieren dárselas de revolucionarios creando una historia en un ejercicio de literatura automática, usando un método parecido al de Buñuel y Dali para construir su Edad de oro. Los resultados son realmente patéticos.
No se puede escribir una historia pensando en el impacto que pueda esta tener. Hay que pensar que son muchos meses, incluso años en los cuales vas a estar sumergido en esta historia y para que el interés no decrezca debes amar lo que haces y uno solo ama lo que conoce.
Escribir un guión no es para corredores de cien metros sino para maratonistas. La carrera es bastante larga y exigente, terriblemente exigente. Si no tienes el hígado para soportar la crítica de tus lectores es mejor abandonar la profesión. Recuerdo la primera vez que envié un guión para que un lector profesional lo leyera. Esperaba que me dijera que era una obra maestra y cuando lo recibí el manuscrito de vuelta creí que había usado para matar zancudos repletos de sangre. El color rojo predominaba en el papel. Las anotaciones eran absolutamente despiadadas. Los personajes no estaban movidos por intenciones y no tenían vida. Las situaciones eran forzadas y los diálogos eran planos. Se destacaba eso si que la premisa era buena. Creí que era el fin. Le pasé las anotaciones al director con el que estaba trabajando y este me dijo que no había porque entristecerse “Las lecturas de guión se hacen no para que te elogien sino para que el guión crezca y la única posibilidad de que lo haga es descubriendo sus errores”. Hay que entender que lo que tiene un guión son problemas y que la principal razón por la cual el cine colombiano no ha podido despegar con plenitud es por la incapacidad que han tenido sus guionistas de construir una gran historia.
Ir a una escuela de guión ayuda pero no debe ser un requisito para ser guionista. Lo que si es obligatorio es que el guionista ame el cine. Decía Truffaut que el habían terminado dirigiendo por amor al cine. Quería estar cada vez más cerca de él, primero como espectador, después como crítico y a lo último haciendo sus propias películas. El guionista en ciernes está obligado a conocer la historia del cine al dedillo, a ser un obsesivo con la cartelera local, a estar leyendo constantemente no solo libros sobre cine sino novelas, revistas, periódicos. Allí están las historias, siempre latentes, siempre esperando ser despertadas por los ojos curiosos de un lector.
Los hombres de cine consumen cine, comen películas, devoran historias. Se debe estar en la capacidad de establecer las influencias que movieron a un escritor a crear una escena. Una de las mejores historias escritas para la pantalla fue la de la versión de 1987 de Los intocables dirigida por Brian de Palma y escrita por el gran dramaturgo David Mamet. En la última parte hay una escena que revela como la cinefilia puede resolverte un problema. Kevin Costner y Andy Garcia están esperando en una estación de tren al contador de Capone. El clima es tenso, todos parecen sospechosos. Una mamá sube por las escaleras un coche donde va su hijo. Costner desesperado al ver el esfuerzo de la mujer decide abandonar su puesto y la ayuda. Justo cuando está terminando de subir las gradas empiezan a aparecer los guardaespaldas del mafioso. De reojo uno de ellos lo identifica. Costner se voltea para dispararle y al hacerlo toca el coche del niño, este, en cámara lenta comienza a rodar por las escaleras mientras se desata una infernal balacera. La inolvidable escena es un homenaje al momento cumbre de El acorazado Potemkin, conocido como Las escalinatas de Odessa, donde se recrea la feroz represión zarista contra el pueblo en la revolución de 1905. Hagan el ejercicio de ver las dos escenas y se darán cuenta de cómo se puede robar con elegancia. Las películas también pueden tener pie de páginas.
Pero hay una palabra que debe convertirse en mantra para cualquier guionista y esto es economía. John Michael Hayes escribió la escena inicial de La ventana indiscreta. El tipo para decirnos a que se dedica James Stewart y porque tiene una pierna enyesada escribe una escena inicial donde él está dormido y vemos una cámara rota, una portada de una revista y su respectivo negativo y la foto de un carro de carreras estrellándose en un óvalo. Una de las llantas se acerca peligrosamente a la cámara. Después vemos una cámara fotográfica completamente destruida. Así que ya sabemos que el hombre es fotógrafo y que ama su trabajo porque  fue capaz de arriesgar su pellejo por tomar una gran foto. Todo esto se dijo en unos cuantos segundos. Bueno no se dijo sino que se mostró. En el cine hay que mostrar más y decir menos. Entre menos diálogos se hagan es mejor. No podemos pretender solucionarlo todo diciéndolo. Tenemos que explotar más la imagen y el cine precisamente es eso, el placer del voyeur.

En la escena inicial de Cabo de miedo  Wesley Strick nos revela la personalidad del violador Max Cady sin siquiera mostrar la cara. Vemos su celda, las fotos de Stalin y de otros dictadores. Los libros de derecho al lado de Asi hablaba Zaratustra y el de espaldas a la cámara haciendo fondos, con un tatuaje que cubre toda su espalda donde se ve una balanza que simboliza la ley. No hay tampoco ningún diálogo, ni hay un carcelero temblando diciendo lo terrible que es Cady, lo malo que ha sido.
Las historias se escriben porque tenemos la necesidad de hacerlo. Si tienen algo que no los deja dormir, si están tristes y silenciosos es porque de pronto dentro de ustedes está naciendo una historia que como un alien quiere romper su estómago y salir de allí. Las historias tienen vida propia y cuando menos piensan están corriendo por su torrente sanguíneo. Lo que hay que hacer es tomar la determinación de sentarse a escribirlas. La inspiración no te va a llegar en un prostíbulo o emborrachándote con Gaviota en la tienda de la esquina. No, la inspiración te sorprende es trabajando y si quieres construir una historia que puedas vender debes dedicarte a ella todos los días durante mucho tiempo, mucho tiempo. Deja todo lo que estás haciendo, mata a tu tía solterona y millonaria o consíguete como sea un mecenas, demuestra que estás decidido, que partes de una premisa muy fuerte, que te mantengan un año hasta que tengas 20 versiones de ese maldito guión. Si es una buena historia se pelearán por ti, no creas en las injusticias, cuando hay trabajo y talento vas a salir del ostracismo. Dentro de poco te pagaran por hacer lo que más te gusta. Pero por lo pronto trabaja, de sol a sol trabaja, teclea hasta que se borren las líneas de tus dedos. No queda otra forma. Apúrate a hacerlo, el tiempo no te hace más joven.

10 de octubre de 2012

TED DE Seth Macfarlane. Todos los amigos son Ted

A mí me hace reír más Family Guy que Los Simpsons. A los de Matt Groening no le creo su crítica punzante al modo de vida norteamericano. Igual son una familia y nada la va a disolver. Bart puede ser muy cansón y todo pero nunca probará un bareto. Lisa es una muchacha brillante que cumple con el precepto políticamente correcto de que de la noche a la mañana las mujeres son sensatas y geniales. Los simpsons son ese espacio de crítica que necesita toda democracia para demostrar que hay libertad de expresión, de que en Estados Unidos todo el mundo dice lo que piense sin olvidarnos que detrás de Homero y su familia está la poderosa Fox y Fox señores no puede correr esos riesgos.

 En Family Guy el perro de la familia es un escritor frustrado que se ha refugiado en el alcohol para no sufrir tanto. Está enamorado de Louis, la esposa de su amo… perdón, de su mejor amigo. Peter Griffin, el padre de familia protagonista de la historia detesta a su hija y además tiene cazada una pelea con un pollo humano. Ver uno de sus capítulos es sumergirse en un humor absurdo, iconoclasta, violento.
El genio que se esconde detrás de esta serie se llama Seth Macfarlane un joven caricaturista, guionista, cantante y productor norteamericano que acaba de firmar un contrato de 100 millones de dólares. Pertenece a esa generación de cómicos encabezada por el gran Kevin Smith que explotan la cultura popular norteamericana para hacer chistes con ello. Se sabe de la pasión que le despierta la saga de Star Wars.
La fama de este joven de 38 años ha crecido  hasta el punto de que será el encargado de presentar el Óscar el próximo año. Contrario a lo que se podría pensar Macfarlane no se ha dejado permear por el éxito y el dinero, al contrario, sigue manteniendo una postura absolutamente radical. Si no fuera así no hubiera corrido los riesgos que corrió con su debut en el cine, Ted.
En el principio pareciera que fuera la manida y tierna historia de un niño retraído, sin amigo al que Dios le concede un deseo: que su osito cobre vida y lo acompañe en su soledad. El hecho despierta la admiración de todo un país que se rinde ante el encanto de Teddy. Es portada de Time, Rolling Stone y todas las revistas del mundo, es invitado constante de los shows televisivos más emblemáticos de los Estados Unidos, se folló a las mujeres más bonitas del país e igual, sin importar lo que sucediera cada noche iba y se quedaba en la casa de su amiguito a cantar canciones para espantar el miedo que le producen los truenos.

Pero el tiempo pasa y contrario a lo que se puede pensar los osos envejecen. A los 34 años Teddy es un bribón dedicado única y exclusivamente a fumar marihuana, masturbarse, tirarse putas y ver una y otra vez junto a su entrañable amigo Mark Walberg la entrañablemente mala Flash Gordon. La voz que encarna al muñeco es la misma de Peter Griffin y es que a Macfarlane le encanta darle vida a sus propios personajes.  No solo es cuestión de darle voz sino de darle una humanidad. No importa que el osito tenga sus momentos coprofílicos o solo viva pensando en la rumba, en el fondo no es más que un tierno peluchito y vas a sufrir por su suerte… por más gamberro que sea eso va a ser asi.
La película corre riesgos que sortea favorablemente. A pesar de la referencia constante a las heces  o a los pedos no podemos decir que se caiga en lo escatológico, al contrario creo que llega a ser solo una reflexión más sobre la condición humana, es decir no somos más que una montaña de mierda andante. El tema de la amistad lo trata como en ninguna otra película. Los hombres nos aferramos a los amigos de la niñez con particular tozudez, sin entender razones ni regaños perpetrados por las madres primero y las esposas después. Ojalá con Ted las mujeres puedan entender mejor el engorroso asunto de la compinchería masculina. En lo particular hubiera preferido quedarme con el osito de peluche que con Mila Kunis. Soy consciente de lo gay que sonó la anterior frase pero…¿Qué le vamos a hacer?

En la sala me impresionó lo que la gente disfrutó la película. Creí que iba a ser el único que se iba a reventar a carcajada pero no fue así. El público es sabio y sabe cuándo una película es divertida. Muchos gracias a Ted se volverán adictos a las aventuras de Peter Griffin o Cleaveland. Se reirán con la misma intensidad que lo hicieron en la sala de cine. Limpien sus computadores, descarguen desde ya y gocen este puente de una maratón del nuevo genio de Hollywood, Seth Macfarlane.

9 de octubre de 2012

AMIGOS INTOCABLES DE Olivier Nakache, Eric Toledano. Tan solo una buena historia


Por el afiche esperaba lo peor. Un hombre negro llevando a un blanco parapléjico en una silla de ruedas. Me imaginaba el drama lacrimógeno, la moraleja palpitante. Nada de eso sucede. Al contrario si se te acabaron los chistes contra los discapacitados acá vas a renovar el repertorio. De pronto la película si puede que deje una enseñanza, ellos son iguales a nosotros los que podemos caminar y no necesitan más de nuestro pesar y conmiseración. Lo ideal es que hagamos bromas de frente con su condición.
Siempre es un riesgo contar la historia de un discapacitado. En lo particular los detesto. Si estuviera postrado mataría a uno de esos directores explotadores de la desgracia ajena. Este riesgo lo sortea con mucha altura e inteligencia  el tándem Olivier Nakache, Eric Toledano de los cuales no sabemos absolutamente nada por estas áridas tierras. Al parecer en todos estos años el cine francés ha vivido en el ostracismo esperando reponer fuerzas, renovarse y esperar dentro de unos años nuevas olas que hagan estremecer el panorama del cine mundial.

Por el momento este ansiado renacimiento parece distante o al menos estoy seguro que Amigos intocables no va a ser su piedra fundacional. Es una película a la cual se le notan los hilos, uno sabe bien como fue cosida, un producto perfectamente confeccionado para llegar al público. Eso si se debe resaltar el hecho de que no ataque nuestro peor gusto sentimental, que sea una vuelta de tuerca bastante efectiva y oportuna sobre cómo se debe mostrar a un discapacitado dentro de una historia.
El humor está presente de una forma bastante inteligente. No esperen grandes carcajadas. Es un humor que parte de la reflexión. Los chistes no están puestos de una manera gratuita sino que forman parte de la historia. Los directores están mostrando una París que se acerca más a la realidad, no se cae en idealizaciones ni en postales viajeras. Así como están los barrios aristócratas también está el suburbio donde uno alcanza a percibir la inequidad social, la delincuencia, la drogadicción. Pero tampoco ahonda en ello porque lo que importa acá es construir un par de personajes creíbles y esto es uno de los grandes logros del filme.
Y es que tanto el carismático Omar Sy como el profundo Francois Cluzet logran sendas interpretaciones. Ellos dos son los que sostienen el peso narrativo de la película y los principales responsables de que sus personajes mantengan la debida dignidad y respeto. Estos dos excluidos de la sociedad se encuentran sin amaneramientos. Encontramos perfectamente lógico y normal que a pesar de la diferencia de clase, origen y educación, el cuadrapléjico millonario se sienta tan cerquita del inmigrante pobre.

Con Amigos intocables se rompen todas las reglas que puede tener un éxito. Es que esta película francesa, aparentemente sin pretensiones se ha convertido en la más taquillera de la historia de su país. La trama es sencilla y corresponde a un tópico de cualquier comedia. El aristócrata refinado conoce al hombre de suburbio, ignorante y sencillo. Los dos comienzan a transformarse. En los créditos iniciales aparece el subtítulo de que es una historia basada en la vida real, esto ya nos condiciona porque se supone que esto puede resolver cualquier grieta que pueda tener el guión, lo resolvemos diciendo “No pero eso es así…. La vida a veces es así de absurda”.
Hace rato que no aparecía en cartelera una película con la fórmula cada vez más difícil de que le guste a todo el mundo. El hecho de que los franceses en masa hayan ido a los cines a verla habla de la buena salud que puede tener este cine. Recuerden no más que en los noventa esperpentos como Los visitantes o Doberman hacían las delicias de este público que parecía sumido irremediablemente en la mediocridad parece haber despertado.
No hace mucho tiempo los franceses sentían hacia su cine un orgullo infinito. Con el retiro y la muerte de varios de los creadores de la Nueva Ola se hizo evidente, como en la gran mayoría de las cinematografías, que los grandes maestros no tenían recambio. Seguramente Amigos intocables no vaya a ser la piedra fundacional de un movimiento pero si es un ejemplo claro de que para conseguir un éxito no necesitas venderle el alma al diablo, tan solo necesitas saber contar una buena historia.

8 de octubre de 2012

6 AÑOS MAS DE CHAVEZ


Contrario a lo que se podía pensar la diferencia con la que ganó Chávez fue mínima. Estaba convencido que el fenómeno Capriles se parecería mucho a la famosa ola verde, una escuálida ilusión de internet que se desinfló dramáticamente unos cuantos días antes de que los colombianos salieran a votar. Los más de seis millones de personas que demostraron estar cansados del régimen, de las extravagancias de un dictador que está dispuesto a hacer cualquier cosa incluso jugar con salud por aferrarse al poder, abren como nunca antes las posibilidades dentro de cinco años de arrebatarle el poder en las urnas al sátrapa.

Lo que hay que entrar a analizar es establecer cuantos  de los seis millones de personas votaron por el plan de Capriles, por sus propuestas y no por el odio visceral que les despierta el régimen. El candidato opositor es un experto vendedor de humo. Sus discursos se destacan porque de ellos difícilmente sale una idea. Lo de él es pura retórica. Si lo vemos en una tarima hablando creeríamos que se trata del nuevo galán de la televisión venezolana dando declaraciones  sobre un nuevo proyecto junto a Rudy Rodríguez y Carlos Mata.
Capriles Radonski representa  la frivolidad y la estupidez que alguna vez fue un rasgo característico del venezolano promedio. Volvieron a aparecer,  los volvimos a ver en sus mitines, la gran mayoría mujeres muy bonitas encantadas con los rasgos europeos del candidato. Ellas piensan que Chávez da una muy mala imagen de Venezuela en el exterior porque no tiene modales y su rostro es aindiado, gordo  y feo. En sus manos llevan las banderas de Estados Unidos, el pais que se tiene que seguir como modelo. Las mayores de cincuenta han dejado de ver a Colombia como un país de negros atrasado. Las políticas neoliberales y criminales del anterior mandatario hicieron de nuestro país en esa clase social, un ejemplo de democracia y convivencia.
Estas personas no las veíamos desde el golpe de abril del 2002. Fueron los mismos que dispararon desde un puente a sus propios manifestantes para echarle la culpa al dictador de la opresión. Conozco estúpidos que todavía creen que eso fue verdad. Ahora parecen más sosegados, incluso el ex alcalde de Baruta pareciera que después de violentar la embajada de Cuba en esos dos días nefastos donde incluso hubo tiempo para nombrar un presidente (Pedro Carmona “El Breve”, no olvidar que el gobierno de Pastrana fue el único en el mundo en reconocer a este golpista) Capriles hubiera sido medicado. El hecho de que haya reconocido la derrota como lo hizo, sin apelar al argumento del fraude como mucho de sus seguidores piensan, fue un llamado muy oportuno a la cordura y sobre todo a la reconciliación. Con este gesto, el niño bien se ha ganado el respeto del oficialismo.

La oposición venezolana empieza a darse cuenta de que ellos han sido los principales responsables de que este gorila se haya asentado en el poder. Los pésimos gobiernos de Carlos Andrés Pérez y Rafael Caldera hicieron que el pueblo se cansara de esa corrupción tan descarada, de que la plata del petróleo fuera acaparada por una clase política anticuada y elitista.
Sin las diferencias abismales entre ricos y pobres que se abrieron mientras adecos y copeyanos se repartían el poder, el chavismo no hubiera tenido asidero. Catorce años de dictadura pareciera que los hubiera hecho entrar en razón. Hay que entenderlos, son demasiado imbéciles, nunca necesitaron de ideas o propuestas concretas para convencer al pueblo de que debían votar por ellos. Con solo prometer que la fiesta perpetua a la que parecía estaba condenada Venezuela iba seguir era un argumento suficiente. El discurso de Capriles fue un llamado a la cordura, a la sensatez. Si siguen así será muy difícil para Chávez ganar en el lejanísimo 2019. Seis años es mucho tiempo, demasiado.
El chavismo tiene una oportunidad histórica para asegurarse otros veinte años de poder ilimitado. En este lapso Chávez deberá demostrar que su movimiento no se basa solo en su imagen. La naturaleza le está enseñando que es mortal. Tendrá que escoger entre sus jóvenes asesores a uno al cual pulir, alguien que le acompañe en alguna de sus multitudinarias apariciones y porque no, en algún momento refrenar su verborrea y darle por unos segundos el micrófono para que al menos diga “hola” a la multitud enfebrecida.
En la zona de frontera las elecciones se vivieron de una manera apasionada. En Cúcuta los comerciantes, traquetos y cambia bolívares esperaban con ansias los resultados. Algunos tenían la esperanza de que se podría derrotar al dictador. Lamentablemente para ellos no fue así. Algunos cucuteños hablaron de fraude y le achacaron al gobierno de Chávez la miseria en la que se halla sumida la ciudad. Acá se acostumbraron a vivir de lo que podían vender a los ricos venecos y como allá el rico cada vez tiene menos plata, como allá está creciendo una clase social que no piensa que la felicidad es comprar un plasma o los guayos de Ronaldo sino tener derecho a la salud, a la educación, a la vivienda, el comerciante cucuteño es atacado directamente en lo que más le duele, su bolsillo.

Para sobrevivir deberían hacer lo que muchos están haciendo de un tiempo para acá. Traquetear como un verraco y poner sobre la avenida libertadores restaurantes o un almacén de chaquetas de cuero. Cualquier cosa con tal de blanquear la platica que con tanto esfuerzo y peligro se consigue. Eso para que pensar en hacer empresa, en trabajar honestamente. Eso no da dinero y lo que necesitamos es forrarnos en dólares para que la gente nos vea y nos tenga respeto.
Lo que no han podido entender los pobres en Cúcuta es que es mejor ser pobre en Venezuela que en Colombia. Conozco mucho uribista que gana menos del mínimo y que tiene que agarrar semanalmente un colectivo hasta San Cristobal para que esos cubanos comunistas le curen la enfermedad. El gobierno colombiano está muy ocupado tratando de volver atractivo el país para la inversión extranjera mientras que Chávez despilfarra la plata del petróleo haciéndole casas dignas a la gente, regalando educación y salud a diestra y siniestra, “Es un maldito populista” me dice el señor antes de pasar la frontera.
Para bien o para mal tendremos otros seis años de Chávez. Seguramente ya no tendrá tanto poder. Los 6 millones que votaron por el candidato opositor tendrán que ser escuchados. Esperemos que no vuelva su discurso violento, cargado de odio y que busque la manera de conciliar. Mientras tanto las niñas bien de Venezuela tendrán que pasar la vergüenza de tener un presidente feo y negro “como si acá todos fuéramos así”- dice indignada  una señora del este de Caracas
-          Y eso no es así…. Nosotros no somos tan feos….

5 de octubre de 2012

TIM BURTON. DE ED WOOD A FRANKENWEENIE

A pesar de sus últimos descalabros siempre que se anuncia un estreno de Tim Burton aparece la esperanza ¿Quién quita que al creador de Eduardo Manos de tijeras le haya vuelto la inspiración? Su carrera, contrario a lo que piensas sus seguidores más fanáticos, es absolutamente irregular. Puede ser capaz de movernos el alma con Big Fish y llevarnos al hartazgo con remakes defectuosos, innecesarios  como Charlie y la fábrica de chocolates.

El anuncio de que su ansiado proyecto Frankenwennie está a punto de lanzarse ha hecho que las expectativas suban más de lo normal. Burton empezó su carrera haciendo un cortico casero sobre este niño genio que incapaz de resignarse al ver a su perro muerto decide volverlo a la vida usando los poderes de la ciencia. Desde ya se augura que va a ser su mejor película desde Ed Wood.
Ayer precisamente por Max volví a ver por enésima vez las vicisitudes de este hombre entregado completamente a la pasión de hacer películas. Decir que fue el peor director de la historia es descabellado. Como se nota que los gringos no saben mucho de cine colombiano. Pero la maestría de Burton radica en presentarnos a todos estos freaks como seres humanos dignos de respeto. Nunca cae en la tentación de burlarse de ellos, al contrario, se ve que siente un especial cariño por Glenn o Glenda o Plan 9 del espacio exterior.
Ed Wood es el director de cine por antonomasia, un hombre que sería capaz de dar un brazo con tal de ver plasmada en 24 cuadros por segundo su historia. En cierta medida fue uno de los padres del cine independiente, al tipo no le importaba de donde salían los recursos con tal de terminar sus proyectos.  Con tal de no depender de un estudio Wood aceptaba las condiciones que le imponían carniceros, pastores evangélicos o cualquier otro individuo que decidiera meterle plata a sus películas.

Cuando él dice que produce, actúa y dirige como Orson Welles no está mintiendo. En esa época nadie asumía tantos riesgos. Y así como a Welles le costó ocho años terminar de rodar su Otello a Wood le pasó lo mismo con la que es considerada su mejor película (¿O la menos peor?)  Plan 9. Para Burton hacer un filme no es precisamente la cosa más sencilla del mundo, por eso el respeto, el cariño con el que delinea sus personajes.
Ed Wood está a la altura de La noche americana de Ocho y medio de las grandes reflexiones sobre cómo se hacen las películas. No solo es un homenaje a un director o a un género sino al cine. Una declaración de amor, digna y sincera al séptimo arte. Ed Wood es la razón por la cual uno no entiende porque Burton haga estupideces como Sombras tenebrosas o Alicia en el país de las maravillas. En un mundo donde los grandes maestros se han ido protegemos y mimamos a los que aún viven. Desde ya tenemos la confianza de que con Frankenweenie volveremos a ver al Tim Burton vital e inspirado que alguna vez fue.

4 de octubre de 2012

UNFORGIVEN DE CLINT EASTWOOD. 20 años después


Cuando eres pistolero y llegas a los 30 años sabes que la suerte ha estado de tu lado. Lo mejor es no tentarla. Buscas una mujer, una buena católica si es posible que te lleve por el sendero del bien, no vaya a ser que todo eso que dijeron los curas desde el púlpito sea verdad, eso del infierno, de las llamas eternas. Tienes hijos y una parcela. Te alejas del mundo, te conviertes en una sombra de lo que fuiste. Los pecados los cometió otra persona, no ésta que eres ahora. A la esposa del asesino la mamá le decía que no se casara con esa bestia. Palo que nace torcido… sin embargo William era con Claudia como nunca había sido con otra persona. Es una cosa que se nota en los ojos, una luz que se asienta al lado del iris. Ella creyó en él y contrario a lo que se podía pensar Claudia murió a los 29 años, no por los golpes que le iba a propinar el malvado asesino sino por una maldita viruela.
Dejó dos hijos y una parcela llena de cerdos. Allí esperaba morir, alejado del mal, siendo un hombre decente, respetando el legado de Claudia. 

Una existencia mediocre pero tranquila. En el Oeste el Diablo monta a caballo y muchas veces tiene cara de niño. Una mañana mientras separaba con sus dos pequeños hijos los cerdos enfermos de los sanos apareció Schofieled Kid en su granja. Llevaba una proposición que en otro momento había sido bastante atractiva, en el pueblo unos imbéciles habían cortado con una navaja el rostro y las tetas de una prostituta. El Sheriff, el pequeño Bill, había decidido castigarlos con unos cuantos azotes. La matrona del establecimiento no estaba de acuerdo. A esos desgraciados había que ahorcarlos. Hicieron una colecta entre ellas y ofrecieron 1000 dólares como recompensa al hombre que fuera hasta el pueblo a dispararle a los canallas. El Kid no lo podría hacer solo… y como había escuchado tantas cosas de William Munny, el asesino más frío del oeste, el hombre que no titubea para disparar su revólver, el más rápido y sanguinario. Nada quedaba de ese pistolero en ese hombre viejo y cansado que ahora era informado de que otros cinco cerdos tenían la gripa.

No lo pensó demasiado. Había pasado el tiempo pero las facultades están siempre ahí, nunca se van. Solo es cuestión de práctica. Munny se va a subir al caballo pero este lo tumba una y otra vez, William quiere afinar puntería pero eso, eso cuesta trabajo. Como nunca antes en un Western Clint Eastwood decide contarnos la diferencia entre la realidad y el mito. La fama de un hombre se cimenta en el chisme. Algo parecido a lo que sucedió en el duelo entre James Stewart y Lee Marvin en el último western de la edad de oro, El hombre que mató a Liberty Valance. Matar a un hombre es difícil, por eso en el Far West era mentira eso de que las diferencias entre buenos y malos estaban tan marcadas. No, en la construcción del país más poderoso del mundo no quedaba tiempo para el sentimentalismo. Era una lucha constante, casi animal por construir una nación, unas leyes, por apaciguar la sed insaciable de encontrar fortuna.
Matar a un hombre es difícil, incluso para un asesino. Ese jovencito que cae en el caballo y que se arrastra para no ser herido lo vimos unas secuencias atrás golpeando salvajemente a una chica, pero ahora vemos sus ojos, su angustia, el asesino escondido entre las rocas también lo ve y aún así decide disparar, dispararle en el estómago para que exploten sus intestinos. Sentimos piedad, el asesino también. Matar es difícil, incluso en el desierto.
Los imperdonables no son los muchachos que desfiguraron a una prostituta, ni Gene Hackman que golpea salvajemente al forastero que venga a imponer desorden, por más Richard Harris que sea. Los imperdonables son Clint Eastwood y Morgan Freeman, los buenos, los que vienen a hacerle justicia por unos cuantos dólares a las putas del pueblo. El pasado los aplasta, los oprime. Creen haber peleado por una causa pero eso es mentira, mataron por dinero, como cualquier sucio sicario.
Y sin embargo el más sanguinario de los asesinos tiene derecho a las segundas oportunidades. En la famosa escena final del bar, cuando Munny impone su ley de sangre, se comprueba de que las leyendas a veces también dicen la verdad. Puede ser cierto que un hombre solo pueda contra una docena, puede ser cierto que la rabia te pueda convertir en un héroe. Ahora que William Munny ha hecho justicia con los hombres ya no podrá acceder al perdón de Dios.

Unforgiven fue un proyecto que empezó a contemplarse por allá en la década del 70. El autor del guión David Webb Peoples (El mismo de Blade Runner) se había inspirado en el nuevo Hollywood. Coppola fue el primero en interesarse en el proyecto. Había pensado en Gene Hackman para que encarnara al personaje principal. Sepultado en la jungla filipina el proyecto naufragó hasta que a comienzos de la década del 80 Eastwood compró el guión. No tenía problemas para esperar diez años más para madurar la película. Tenía que estar en la edad ideal para interpretar a un pistolero crepuscular. La decadencia del oeste la había vivido de la mano del maestro del género, Sergio Leone con el que trabajó en cinco películas. Esperó hasta 1992 cuando comenzó a rodar. Al otro año sería la gran ganadora de los Oscares. La academia a veces se equivoca y premia al mejor.
Para los que tenían alguna duda en su momento del talento como director de Harry el sucio, Unforgiven disipó todas las dudas. Es una obra maestra absoluta no solo del género sino del cine. En su momento la vi siendo un niño y tenía en el recuerdo una película oscura, lenta y aburrida. Anoche la volví a ver veinte años después. Como todo clásico el tiempo no solo no la ha envejecido sino que la ha situado en el lugar privilegiado de La pandilla salvaje, Erase una vez en el oeste y El hombre que mató a Liberty Valance. Ha sido, que duda cabe, la última gran película que se ha hecho sobre el querido y añorado oeste.

2 de octubre de 2012

BUSCANDO A NEMO 3D. La cara de los niños


Los papás entran a la sala con el niño en la mano, dispuesto a pasar dos horas de puro método Ludovico. Muchos no saben que la historia de ese pez que pierde a toda su familia por culpa de la furia de una barracuda y que solo queda con un solo huevito, quebrado, indefenso, que crece y se convierte en un hiperactivo pecesito de nombre Nemo, con una aleta semi destruida como si fuera un cojo, es uno de los mejores guiones que se han escrito jamás.
Todo lo que se necesita para entender cómo se escribe una buena película está acá. Lo problema se suceden uno a uno, el ataque de la barracuda, el ansia sobre protectora del padre, la pérdida del hijo, la tristeza del acuario, la compañera de viaje que sufre de amnesia temporal, los tiburones que aunque están en proceso de rehabilitación siguen siendo adictos a la sangre, la inminencia de la llegada de ese pequeño monstruo que es la sobrina del dentista. Todos esos problemas se despliegan por la película y todos se resuelven con absoluta maestría.

Buscando a Nemo es de las películas de Pixar la que menos se parece a una Disney movie. Nada es meloso ni forzado, los protagonistas son imperfectos, no hay malos, solo victimas como esos tres tiburones que de verdad quieren vivir su vida sin matar. Los instintos se pueden reprimir así tu propia naturaleza te lo implore. A Nemo no lo secuestra un traficante de peces sino un dentista al que los fines de semana le gusta bucear por los arrecifes y que cuando se presenta la oportunidad  pues le da por agarra un pecesillo para alimentar su acuario. Cuando el padre en busca del hijo se enfrenta a un peligro este no simboliza el mal sino la propia naturaleza. En Nemo entendemos mejor el mar que en cualquier documental de Discovery.
Debo confesar que cuando salió hace diez años no le presté demasiada atención, es más creo que no la vi ni en cine. Mi argumento era que a mi ese cuento del animismo, de que a los animales les diera por hablar no me interesaba. Lamento no haber estado en su momento a la altura de este clásico indiscutido y que hoy tenga que aceptar lo que es obvio. No digo nada nuevo al afirmar que Buscando a Nemo es una obra maestra.

Una de las bondades del 3D es que están reestrenando en salas de cine clásicos que de otra forma sería imposible ver en su formato original. Aprovechen la fiebre y de paso cumplan con el papel de padre, sobrino o hermano mayor y diviértanse con los más pequeños. Es realmente gratificante estar en una sala repleta de niños, escuchar cómo se ríen, cómo reaccionan ante los restos que la película impone a su personaje. A veces me volteo y los veo, sus caras completamente absorbidas por la pantalla. Es tan hermoso  como esa escena de los 400 golpes de los niños disfrutando una sesión de títeres.

1 de octubre de 2012

EL CARTEL DE LOS SAPOS DE Carlos Moreno. El que quiera escuchar que escuche


El pasado jueves después del estreno exclusivo para la prensa el silencio se instaló en la sala. No hubo ni siquiera un amago de aplauso o un mormullo. Los exigentes críticos colombianos salieron preocupados ¿Qué iba a pasar con nuestra imagen en el exterior? Según ellos proyectos como El cartel de los sapos o Escobar el patrón del mal son los responsables de que identifiquen a este país lleno de gente buena como un fortín cocalero, un muladar donde la sangre corre por las calles, donde todas las mujeres tienen precio.
No sé qué esperaban los críticos, la verdad. ¿No se habían enterado que había un libro donde Andrés López había develado los puñales en la espalda que se clavaron unos a otros los integrantes del cartel del norte del valle? ¿No sabían que en el 2008 se hizo una primera adaptación de esta confesión? Llegaron a sus casas, sacaron los portátiles y comenzaron a destrozar el filme.

A mi juicio el problema que tiene El cartel de los sapos fue la desafortunada decisión de ponerla en carrera como representante de Colombia  para ser nominada en los Oscar como mejor película extranjera. Esta absurda decisión devela un completo desconocimiento de cuáles son los criterios que manejan los ancianos que designan los premios. El desprecio hacia cualquier filme de acción es inmediato. Sobre todo cuando se escoge el Oscar a mejor producción extranjera. Para ellos el resto del mundo es el encargado de devolverle al cine el arte que sistemáticamente es mutilado en Hollywood, transformando un arte en mercadeo puro.
La academia se va a morir de vieja y nuestros críticos también. El cartel de los sapos debe ser celebrada como nuestra gran película de acción. Todos los intentos de los hermanos Orozco de Carlos Duplat con Amar y vivir dieron sus frutos en esta gran producción de Carlos Moreno.
Vi la serie por la televisión argentina. La comencé a ver con todo el escepticismo y la rabia que me despertaban las narco series. No sabía que habían muchas diferencias entre la imagen que daban los paracos de RCN y la debida investigación y reconstrucción de los hechos a las que sometía sus producciones Caracol. Cada capítulos me atrapaba y tenía que correr al subte después del trabajo para llegar a las nueve de la noche a la casa y seguir la electrizante trama.
Temía que al comprimir la historia a dos horas la narración se fuera a resentir. Nada de esto sucedió. Los tres guionistas decidieron adaptar sin demasiadas arandelas el libro de Andrés López, sin abusar demasiado de la voz en off y logrando que la trama vaya en un constante crescendo. Las dudas que tenías al principio se disipan después de la media hora cuando ya el realizador nos tiene de rodillas ante la historia que está contando.

Nunca creí que esto lo iba a decir, pero Manolo Cardona y sobre todo Diego Cadavid consiguen por fin unas actuaciones decentes. Me sorprendió Juanita Acosta, hay momentos en que incluso uno alcanza a enamorarse del personaje. El problema reside en los papeles secundarios. Es un desperdicio ver a Waldo Urrego deambulando por ahí como un fantasma como sucede con el infravalorado Juan Pablo Rada que en la serie demostró todo su talento.
El guión tiene algunas ideas originales, geniales. La del enano en la caja es hilarante y a la vez aterradora por la balacera que viene después. Algunas escenas de transición consiguen algo que dentro del género de acción puede funcionar bastante bien y hablo de la poesía. Poesía es el brillo del agua de la piscina en el cuarto de fresita, el marrano del cabo destripado en un cuarto pestilente, el sol saliendo en la capital de los aztecas.
Detrás de la película está un gran director. El cartel de los sapos no es un proyecto en el cual Carlos Moreno pueda desplegar todos sus intereses, sus angustias existenciales o los homenajes que quiera hacerle a sus maestros. Pero en cada una de las escenas se nota el talento que alcanzamos a percibir en la excelente Perro come perro. Dentro de poco podremos ver algo mas personal de este interesantísimo y joven director colombiano.
Vayan al cine, llénense de crispeta y sorpréndanse. No sean tercos. Este es un país de narcotraficantes y bandidos ¿Sobre qué quiere que hablemos? Poco a poco se va haciendo un género de gangsters bastante digno. Victor Gaviria ya había dado el punta pie inicial con la subestimada Sumas y restas, ahora y con más billete, Carlos Moreno nos cuenta lo que pasó en el otro cartel. Lo que sorprende es que no sabíamos nada…. Estábamos demasiado felices como para escuchar malas noticias.
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