5 de octubre de 2012

TIM BURTON. DE ED WOOD A FRANKENWEENIE

A pesar de sus últimos descalabros siempre que se anuncia un estreno de Tim Burton aparece la esperanza ¿Quién quita que al creador de Eduardo Manos de tijeras le haya vuelto la inspiración? Su carrera, contrario a lo que piensas sus seguidores más fanáticos, es absolutamente irregular. Puede ser capaz de movernos el alma con Big Fish y llevarnos al hartazgo con remakes defectuosos, innecesarios  como Charlie y la fábrica de chocolates.

El anuncio de que su ansiado proyecto Frankenwennie está a punto de lanzarse ha hecho que las expectativas suban más de lo normal. Burton empezó su carrera haciendo un cortico casero sobre este niño genio que incapaz de resignarse al ver a su perro muerto decide volverlo a la vida usando los poderes de la ciencia. Desde ya se augura que va a ser su mejor película desde Ed Wood.
Ayer precisamente por Max volví a ver por enésima vez las vicisitudes de este hombre entregado completamente a la pasión de hacer películas. Decir que fue el peor director de la historia es descabellado. Como se nota que los gringos no saben mucho de cine colombiano. Pero la maestría de Burton radica en presentarnos a todos estos freaks como seres humanos dignos de respeto. Nunca cae en la tentación de burlarse de ellos, al contrario, se ve que siente un especial cariño por Glenn o Glenda o Plan 9 del espacio exterior.
Ed Wood es el director de cine por antonomasia, un hombre que sería capaz de dar un brazo con tal de ver plasmada en 24 cuadros por segundo su historia. En cierta medida fue uno de los padres del cine independiente, al tipo no le importaba de donde salían los recursos con tal de terminar sus proyectos.  Con tal de no depender de un estudio Wood aceptaba las condiciones que le imponían carniceros, pastores evangélicos o cualquier otro individuo que decidiera meterle plata a sus películas.

Cuando él dice que produce, actúa y dirige como Orson Welles no está mintiendo. En esa época nadie asumía tantos riesgos. Y así como a Welles le costó ocho años terminar de rodar su Otello a Wood le pasó lo mismo con la que es considerada su mejor película (¿O la menos peor?)  Plan 9. Para Burton hacer un filme no es precisamente la cosa más sencilla del mundo, por eso el respeto, el cariño con el que delinea sus personajes.
Ed Wood está a la altura de La noche americana de Ocho y medio de las grandes reflexiones sobre cómo se hacen las películas. No solo es un homenaje a un director o a un género sino al cine. Una declaración de amor, digna y sincera al séptimo arte. Ed Wood es la razón por la cual uno no entiende porque Burton haga estupideces como Sombras tenebrosas o Alicia en el país de las maravillas. En un mundo donde los grandes maestros se han ido protegemos y mimamos a los que aún viven. Desde ya tenemos la confianza de que con Frankenweenie volveremos a ver al Tim Burton vital e inspirado que alguna vez fue.

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