23 de febrero de 2010

JUANA Y LOS VIERNES


En un principio mi socio y yo habíamos planteado la posibilidad de que los viernes de invierno cerráramos la librería después de las cuatro de la tarde, ya que por culpa del viento helado que baja de las montañas que surcan la ciudad y de la gélida lluvia que cae del cielo, por la calle no se deja ver un alma. Esta resolución sin duda se hubiese tomado sino fuera porque después de las cuatro de la tarde en cada viernes de invierno aparece Juana a llevarse un libro sobre la muerte. Juana debe tener setenta años y se ve que el peso de los años le ha aplastado la cabeza sacándole de la espalda una joroba. No tiene que decirme nada, se saca el velo negro lo deja en el suelo y con las dos manos se va secando los pocos pelos que aún se le aferran al cráneo. Como me da asco ver ese procedimiento yo le voy apilando los últimos libros sobre la muerte que me han venido llegando. Ella pone sus manos de uñas afiladas como garras de águila en el lomo del libro lo mira con su único ojo y después me pregunta el precio. Cada vez que se lo digo sacude la cabeza y masticando entre dientes  terribles maldiciones. Después bota unas monedas y se va llevando los libros sin esperar que yo le ponga una bolsa y sin importarle lo que puedan pesar. En el rellano de la puerta se voltea y me mira con odio, con todo el odio que puede irradiar su único ojo.
Es horrible que venga pero ¿qué podemos hacer? Ya nadie compra libros. Después de que se va tenemos que limpiar el piso ya que lo deja cubierto de fango y mierda, además tenemos que poner aromatizantes porque en las paredes queda adherida una viscosidad repugnante y maloliente. Mi socio me dice que lo tenemos que hacer porque es peor volver a la ciudad de los árboles: “Allá todavía nos están esperando para ajustar cuentas”, me dice casi que con júbilo.

Todos los viernes antes de las cuatro el cielo se pone oscuro hasta el punto de que los faroles de la calle se encienden y algunos grillos despistados comienzan a tocar su lamento. Comienzan a caer unas cuantas gotas y en el cielo las nubes comienzan a arremolinarse y detrás de ellas se dejan ver brillos fulgurantes como si dos monstruos gigantes se trenzaran en una feroz lucha, y todos los habitantes de este pueblo se encierran con candado del miedo que les da. Casi siempre, en ese punto del día es cuando veo a Juana bajarse del carruaje, siempre con el velo negro empapado y con esos suecos enormes y sucios  que hacen retumbar la madera del piso.
-¿Hay algo nuevo para mi?- Me dice como si me estuviera retando, y yo dando dos pasos para atrás y mirándome las uñas le digo que no con la cabeza. Ella entonces saca un libro de su bolsa cochambrosa y del libro extrae una hoja arrugada y amarillenta cubierta de unos arcanos ilegibles.
-¿Tiene “Técnicas para embalsamar a los muertos en profundo estado de hediondez” de Arturo Boecio?- y yo seguía retrocediendo intimidado por el brillo que expedía su único ojo, como si este dejara entrever un mundo espantoso, abominable que sin embargo me atraía.
-No Juana, no lo tengo.
Y ella entonces volvía a soltar su sarta de maldiciones y yo me quedaba en el rincón, sin fuerzas y con un terrible dolor de cabeza.

El último viernes antes de los carnavales la lluvia caía con particular violencia. Las calles anegadas se inundaban hasta el punto de que muchas casas del pueblo quedaron destruidas. Desconsolado porque el mal tiempo se había llevado a los pocos clientes que podía tener a esa hora de la mañana vi llegar a Juana. No vi el carruaje por ninguna parte, la anciana había desafiado el fango y el agua y había llegado a pie. Desde la entrada me di cuenta que estaba borracha ya que la librería quedó impregnada de un vaho de vino barato y tabaco. Entró dando saltitos y destilando agua por todos lados.
-El vino me renueva- decía la tuerta mientras chasqueaba los labios.

Me preguntó por el libro “Sobre mi cuerpo cayeron kilos de tierra” de Alejandrino Genes, tenía la ilusión ilustrada, haciendo un esfuerzo lo dejé en la mesa sin poder evitar que el libro estallara contra ella de lo grande y gordo que era. Con su uña negra y afilada la vieja iba repasando el índice, mientras lo hacía iba cantando una canción de cuna en una lengua que no podía entender. Aprovechando su estado disipado le pregunté qué interés tenía ella en los muertos. La vieja se llevó un dedo a la boca pidiéndome silencio, su ojo se puso húmedo y amarillento, vi cómo le crujían los pocos dientes que tenía.

-¡No son para mi mocoso impertinente! Son para mi ama- Cuando pronunció esas palabras vi que en la cara se le cruzaba una mueca de sumo respeto y amor y se quedó mirando a las escarpadas montañas que surcan la ciudad. Con inusitada agilidad salió del local con el libro dejándome en la mesa sin que yo notara de dónde habían salido tres relucientes billetes. Rápidamente los guardé en la caja y salí corriendo a ver qué camino agarraba la vieja. La lluvia arremetía y no veía ni siquiera las casas de mis vecinos. Como una mancha pude ver el rápido caminar de Juana por el lodo. La seguí.

Como si fuera sangre, el agua se me empezaba a meter entre las botas agujereadas. A medida que corría veía que me acercaba a la vieja pero cuando estaba a punto de agarrarla la volvía a ver muy lejos. No me importó que ella supiera que yo la estaba siguiendo. Sin darme cuenta estaba en la cima de la montaña mas escarpada. Las manos se me habían convertido en unos hilachos informes de carne y sangre. En la reducida planicie que estaba en la cima, sobre un montón de rocas, estaba edificada una extraña y lujosa mansión. Iba a tocar la puerta cuando ésta se abrió ante mi. Me adentré en el oscuro pasadizo principal y noté que en lugar de mármol el suelo estaba cubierto de fango. Adentro la lluvia seguía mojándome, la luz mortencina de la luna iluminaba miserablemente ese lugar. Al fondo del interminable pasadizo había una puerta entre abierta, adentro notaba que alguien, una mujer, se reía con holgura. Muchas manos aplaudían. Cualquiera en mi lugar hubiera salido disparado de allí pero quería saber qué misterio ocultaban Juana y su ama, Empujé la puerta y entonces vi a una mujer muy joven y hermosa abriendo la barriga de un cadáver, Juana tenía en sus manos las tripas y vísceras del hombre. Por cómo me miraron puedo jurar que los tres me estaban esperando.

19 de febrero de 2010

DESDE LA TUMBA LOVECRAFT HACE SU MEJOR HISTORIA

Me  sucede con Lovecraft que al empezar a leerlo me entusiasmo con la historia y la devoro con avidez y ya cuando estoy en el colmo del placer empiezo a sentir una especie de hiel que arruina por completo la lectura. Y es que al estar sumergido en la ensoñación, al verse poseído por fuerzas mutantes oscuras no me pueden salir con explicaciones racionales. Mejor que no sean fuerzas de la naturaleza, criaturas incrustadas en la corteza terrestre durante millones de años que abren los ojos y destruyen las buenas costumbres de este siglo atroz, mejor que sea el mismo demonio el que juegue con los cuerpos de sus súbditos, que convierta la realidad en su propia fantasía demoníaca.

Todo eso que le hacía falta a las historias de Lovecraft, lo encontré en la obra de uno de sus vasallos, John Carpenter. En La boca del miedo logra crear, como ningún otro, cineasta una atmósfera lovecraftiana. Cine dentro del cine, dentro de un libro, Carpenter le va abriendo puertas a la realidad y nos va metiendo en la vieja mansión de la locura y allí vemos el libro a los ojos y ya nunca más seremos los mismos.

Sutter Cane hace realidad el sueño de todo escritor, convertirse en un mito viviente, en un dios de carne y hueso. La gente tiene una extraña forma de reaccionar al leer los relatos de horror de Sutter Kane, su prosa rompe los nervios, enajena, harías cualquier cosa por tener el ultimo libro, te muestra los ríos de sangre y lava que surcan el infierno. Nadie está exento del encanto de Sutter Kane.

Pero él ha desaparecido y por eso llaman al mejor de todos los investigadores de la ciudad, el más escéptico, el más corrompido, John Trent. El encuentra las pistas, Kane se ha ido para Hobbe’s End, el pueblo que él mismo imaginó, Trent y su acompañante logran entrar en la cabeza del escritor pero es tan horrible lo que ven que su razón no resiste la visión y pasan a ingresar el ejercito de locos furiosos que no paran de despedazarse. Todo pasa a ser un pensamiento de Sutter Kane.

Lovecraft lo soñó así, viviendo en la última torre de un poderoso castillo y abajo el mundo que él mismo soñó. Las criaturas prehistóricas son hijas de Satán, de ellas es el mundo. Hoy caminé la ciudad, debajo de los puentes cualquiera te puede apuñalar, me sentí como en una película del futuro hecha en los ochenta, las distopía ya llegó, el fin está cerca. Por eso es importante volver a ver estás películas que en su momento fueron despreciadas, es la mirada de los que nos ven desde el pasado, rompieron la pared y nos ven y les damos miedo, mucho miedo. Desde la tumba Lovecraft hace su mejor historia, la más real y horrible de todas.

18 de febrero de 2010

LAS MUSAS DE SUS MAJESTADES SATÁNICAS

Keith Richards estaba cansado de toda esa mierda que pretendía Jagger de ir con la moda y copiarle a los Beatles las fórmulas que ellos implantaban. Para él Their Santanic Majestic era una vulgar copia del Sgt Pepper’s Lonely Hearts Club Band. Necesitaban volver a sus raíces del blues, ellos no eran estrellitas pop, ellos eran músicos del delta del Mississipi, de ahí aprendieron todo, por eso estaban tocando juntos desde hacía un lustro.
Esa motivación, de los dos líderes de la más grande banda de rock de todos los tiempos, la encontrarían en sus parejas. Y es que la influencia de Anita Pallenberg y Marianne Fatihfull fue tan fuerte que en su momento fueron consideradas parte del grupo. Unos años atrás Marianne había catapultado la carrera de compositor del tándem Jagger-Richards con su interpretación del entrañable As Tears Goes By. A partir de allí sus majestades satánicas se tomarían confianza y desplegarían su avasallante talento creador. Pero en 1967 estaban estancados y decidieron escuchar un poco más a sus mujeres. Anita acababa de mandar a la mierda a Brian Jones porque este se estaba conviertiendo en un espectro lloriqueante y nauseabundo que de cuando en cuando osaba pegarle a esta aristócrata alemana. Cansada del mal trato encontraría refugio en los brazos de Keiith Richards.
La más fuerte de las dos musas era Anita Pallenberg, Marianne era más insegura, su ciega idolatría a Jagger no la dejaba crecer. Pero Anita no, si tenía que decirles lo jodidamente malo que podía sonar una canción ella se lo decía y ellos asentían y volvían a grabar ¡Y sonaba mejor!, alguna vez ella le dijo a Tony Sanchez, el dealer oficial del grupo y guardaespaldas de Richards: “Me siento un poco como el sexto Rolling Stone. Mick, Keith y Brian me necesitan para que los guíe, los critique y les de ideas. Estoy convencida de que cualquiera de ellos dejaría la banda por mi”. Muchos afirmaban (Entre ellos su mentor espiritual, el satanista Kenneth Anger) que la Pallenberg era una hechicera muy poderosa y que bajo su tutela los Stones consiguieron llegar a cotas insospechadas, cotas de talento, fama y fortuna que tenían que pagarse con sangre, en 1969 Brian Jones es encontrado muerto en el fondo de su piscina y unos meses mas tarde ocurriría el desastre de Altamont. Además la casa que compartía con Keith en Redlands a orillas del Támesis quedaría para siempre maldita, inhabitable ya que decían que allí se ejecutaban los aquelarres de la hermosa bruja. Todo esto son especulaciones, lo único cierto es que Beggars Banquet sería el primero de cinco discos maravillosos, tal vez los discos mas importantes del siglo XX.

Si Jagger actúa es gracias a Marianne. Cuando en 1968 Nicholas Roeg lo llama junto a ella para hacer Perfomance, él se llenó de miedo y de inseguridades. Fue Marianne la que lo aconsejó, lo llenó de confianza “hagas lo que hagas no trates de interpretarte a ti mismo – le aconsejaba a Mick- Eres demasiado equilibrado, demasiado recto, demasiado fuerte. Simplemente, no puedes interpretarte a ti mismo. El personaje tiene que ser una combinación de Brian y Keith. Mezcla y combina a Brian, con su aspecto torturado, sus paranoias y sus movimientos espasmódicos, con el aspecto torturado pero elegante de Keith, y juútalos para crear el personaje. Tienes que creer que eres el pobre colgado, iluso, andrógino y drogata Brian, pero también necesitas un poco de la anarquía dura, hermosa y autodestructiva de Keith”. En cierto modo la Faithfull da consejos de hechicera como si le ordenara quedarse con las dos almas de sus amigos, las volviera una y se las tragara. Eso fue lo que siempre quiso hacer Mick, lo lograría con Jones pero con Keith nunca podría.

Un inesperado embarazo hizo renunciar a Marianne Faithfull de participar de la película de Nicholas Roeg, en reemplazo entraría nada más y nada menos que Anita Pallenberg lo que desatarían los celos de Keith. En el filme hay algunas escenas de sexo explícito, escenas que serían descartadas del montaje final y convertidas en un corto experimental. Los rumores del romance entre Jagger y Pallenberg salieron del plató y llegaron a oídos del guitarrista. Sin embargo Keith optó por hacerse el desentendido, Anita dijo que lo de Jagger no había pasado de ser un revolcón.
La bruja tuvo entre sus brazos a los tres líderes de la banda de rock más grande de todos los tiempos.
Con el paso de los años la heroína iría minando el talento y la influencia de estas dos mujeres convirtiéndolas en espectros difusos. Jagger conocería a Bianca y Keith Richards comenzaría su solitario descenso al infierno de la droga durante los setenta para después salir como Dante a las mieles del paraíso. Hoy goza de buena salud y nadie podrá borrar su sonrisa de pirata.

9 de febrero de 2010

CONSEJOS PRÁCTICOS DE BELLEZA A CARGO DE LA ERZSEBET BATHORY.


Si nos parece excesivo que hoy en día  las mujeres por vanidad se saquen costillas, se rebanen las caderas o se saquen grasa por un tubo no quiero ni imaginar la cara que pondrían al enterarse que en pleno siglo XVI la condesa húngara Erzhebet Bathory desolló a 650 doncellas sólo porque estaba convencida de que en la sangre de las vírgenes residía el secreto de la eterna juventud.
Impetuosa, brillante, rebelde, Erzhebet era una mujer muy rara para una época donde las damas eran sumisas y sólo eran utilizadas para el noble acto de la procreación de la especie. Sus padres tenían miedo de que ningún hombre se casara con ella pero contaban con el encanto que le había otorgado el mismísimo Satanás y es así que se casa con Ferenz Nadasly el guerrero más poderoso de Hungría. No sólo se hizo respetar de su esposo sino que también éste le temía. Erzhebet se la pasaba rodeada de brujas y trataba cruelmente a sus sirvientas, esto no le importaba al soldado con tal de que le supiera prodigar pasión en los momentos íntimos. La Bathory desplegó toda su lascivia y encerró en una telaraña al valiente guerrero.
Como los cuervos, La condesa sangrienta encontró un nido en un lugar escabroso y oscuro, allí en los pequeños Cárpatos en la frontera con Eslovaquia permanece la ruinosa figura del castillo de Csejthe lugar donde continúan rondando los vampiros y los fantasmas y en algún rincón del sótano donde fueron inmoladas mas de seiscientas muchachas yace el puchero de barro que contenía la sangre lista para verterla por los hombros de la princesa.
La amistad que tenía la condesa con las brujas y hechiceros que poblaban el bosque empezó a despertar comentarios entre la corte. Eran tiempos donde la sagrada inquisición cuidaba celosamente de la fe en el mundo cristiano. Las malas lenguas comenzaron a hablar de sacrificios humanos, una vez un perro que rondaba el castillo tenía en su boca una mano de una de las doncellas. Si el peso de la iglesia no se hizo sentir con rapidez se debía a la amistad que tenía la familia de su esposo con los Habsburgo. Pero fue tanto el exceso de esta Gilles de Rais femenina que terminaron juzgándola y condenándola.
Le tenían tanto miedo que ni siquiera la interrogaron personalmente. Como sucedió con el juicio de Barba Azul muchos datos del juicio se suprimieron en el expediente final.
A las brujas que la secundaban encabezadas por la temible Darvulina las quemaron en público, a Erzhebet la condenaron a vivir en la torre más alta de su lúgubre castillo. Los que custodiaban el lugar podían escuchar los ruidos atroces que había, la condesa con los espíritus  demoníacos que la acompañaban en sus noches en vela, escuchaban como si cien lobos estuvieran dentro de la habitación, escuchaban la risa monstruosa de un chacal y el reptar chirriante de una serpiente. Sabiendo que no podían tenerla por más tiempo viva decidieron tapiar las ventanas que tenía el cuarto, sin ver la luz del sol, marchitándose su piel hasta convertirse en un pergamino lleno de hongos Erzhebet Bathory entregaría su alma a Satanás cuatro años después.
Csejthe se ha convertido, con el paso de los siglos, en un lugar de peregrinación. En un mundo corrompido la figura de la Condesa Sangrienta se ha revestido de belleza, admiración y poesía, la Bathory ha dejado el infierno para convertirse en otra rock star.

5 de febrero de 2010

COMO UN MALDITO DEJA VU

Reflexiones en torno a “No despertéis a los muertos” de Johann Ludwig Tieck.

Durante años miré con recelo la literatura fantástica. Creía que la verdad estaba en las grandes novelas del siglo XIX, por alguna extraña razón quedé encerrado en el círculo que me tendía Dostoyevsky, Turgueniev, Hugo, los grandes novelistas de ese siglo. Durante años me hablaron de “El diablo enamorado” de Cazotte. Con la arrogancia de los ignorantes miraba por debajo del hombro a la persona que me recomendaba afanosamente la lectura de ese libro “¿Pero quién es Cazotte? Si no lo conozco yo no existe”. Y cuál sería la sorpresa que a finales del 2008 llegó a mí la hermosa edición de Siruela. En una sola sentada quedé prendado del maravilloso y terrorífico mundo que atisbé. Los puentes tendieron hacia mí y yo caminé por él.


Pronto me interné en el mundo de Hoffman con la edición de Alba de Nocturnos libro ideal para cerrar un día. Entonces dejé de ser el burgués, que se sentaba al lado del perro a leer novelas de Stendhal en las ediciones usadas de Bruguera, para leer la Antología que editó el conde de Siruela de los mejores relatos de Vampiros de todos los tiempos. Anoche justamente releí “No despertéis a los muertos”, de Johann Ludwig Tieck.

Tieck fue contemporáneo de Hoffman. Los dos se sentaban a hablar de el reino de la oscuridad en la misma taberna, allí los acompañaba Von Harmin en sus correrías nocturnas. En ese lugar se conformó a Peter Schmidt y al hombre que había regalado por al diablo transmutado en mujer su reflejo. Después de una de esas borracheras Tieck pudo concebir los rasgos magníficos de Brunhilda. Su disipada vida se vio bruscamente interrumpida por culpa de una enfermedad crónica (¿fotofobia?) que lo obligó a recluirse en su imponente castillo. Alejado de sus amigos su único consuelo lo encontró en una desaforada lectura. La biblioteca de Tieck es considerada la biblioteca privada más grande de Europa. Sus concienzudos estudios de teología, literarios, históricos y lingüísticos le darían a su obra una profundidad abrumadora, situando la situación de sus cuentos en una atmósfera de cuentos de hadas con una particularidad encontrada por el Conde de Siruela “Combinó intencionadamente el mundo maravilloso y simbólico de la infancia con el lado oscuro y nocturno del universo”. Es por eso que casi todos sus cuentos expresan mediante esa mezcla una intuición trágica sobre su vida humana.

Es tan fuerte esta impronta que uno siente todo el peso del dolor que tiene que sobrellevar Walter, por el hecho de que todos somos Walter. ¿Quién no se dejaría tentar por resucitar al ser amado así se conviva con otra persona? No importa que el brujo que obtiene el poder del demonio le advierta lo imprudente que es despertar a los muertos, pobre ser de barro, no puede resistirse a ninguna tentación. Brunhilda vuelve a la vida, vomitada por su propia tumba. De lo único que se puede alimentar es de la hiel que escupe la luna llena y de la sangre de los vivos. Walter lo pierde todo por su concuspicencia. Al final, cuando Brunhilda se haya comido hasta sus hijos, cuando ya empiece a alimentarse de él mismo le pedirá ayuda al brujo y el mismo deberá apuñalar el corazón de su amada, ella abre los ojos y le dice que él también entrará a quemarse con ella en las fauces del infierno.

Después vendrá el terror, el pánico, si quiere que Brunhilda no vuelva a la vida tendrá que dejar de pensar en ella, “¡Cuando pienses en ella grítale ‘Maldita seas’!” sobra decir que Walter, abandonado por todos sus conocidos por haber convivido con un ser de las tinieblas, no hacía otra cosa que pensar en ella.

Es realmente notable que un cuento escrito hace 210 años nos siga no sólo dando pavor sino que Tieck logra hacernos identificar con el protagonista. Por eso es que No despertéis a los muertos es una experiencia tan espeluznante porque no lo sientes como un relato sino como un maldito deja vú.

3 de febrero de 2010

POBRECITOS TOMÁS Y JERÓNIMO, LOS DIAS DE SU PADRE ESTÁN CONTADOS. LA TURBA SEDIENTA DE SANGRE NO SE OLVIDARÁ DE ELLOS

Hoy en día todo el que hable de derechos humanos en Colombia pertenece al bloque intelectual de las FARC, así que todo lo que digan las ONG’S sobre abusos de la fuerza pública y de grupos paramilitares son considerados por la sociedad civil como exageraciones de parte de las fuerzas ocultas que quieren desestabilizar el país. Hoy HRW después de dos años de minucioso estudio entregó un informe de 120 páginas donde denuncian las atrocidades que han cometido los grupos paramilitares que se han fortalecido con el apoyo de este abominable gobierno. Este informe comprueba la alianza que hay entre estos grupos y la fuerza pública, el DAS y lo más preocupante la red de informantes que cada día crece más y más en ese maldito país de sapos.


La situación es tan preocupante que desde el mismo senado gringo se está pidiendo que se recorte la ayuda otorgada en el plan Colombia ya que no ven ningún tipo de resultado. Los únicos que ven logros son los perros falderos y rabiosos que tiene el gobierno dentro y fuera del territorio nacional. Este reporte sumado a la crisis en la salud pública acaban de deteriorar aún más la imagen de este reyezuelo. Sin embargo, El Tiempo con su habitual descaro publicó hace tres días que la intención de voto de los colombianos se inclinaba a favor del Presidente en un 85 por ciento, ¿A dónde consulta El Tiempo? ¿Le pregunta a los colombianos que viven en Estados Unidos cuya gran mayoría son analfabetas, mulas frustradas o prostitutas que tuvieron a bien casarse con un gringo? ¿A quién pregunta El Tiempo? ¿Será que se va a la Javeriana un viernes y agarra a todas esas niñas borrachas que estudian Comunicación Social y ellas responden que se sienten más seguras teniendo en el sillón presidencial a un capataz?. Ojalá que sean ellos los que responden por el resto porque si la encuesta es seria, Colombia debería ser devastada por el poder de diez mil terremotos.

Anoche vi las noticias por Internet. La Gurisatti hizo un especial sobre la crisis en Venezuela, sentí que estaba viendo un noticiero suizo, todo el programa fue sobre los innumerables problemas que tiene el matón de al lado pero no hubo ninguna noticia desfavorable de Uribe, ¿Qué pasará con todos estos periodistas que se han pasado alabando al gobierno? ¿Será que cuando caiga el tirano las madres de las victimas de los falsos positivos, o los damnificados por el truco de DMG, o los familiares de los miles de desaparecidos que ha dejado este régimen van a ir por ellas a sus casas y las arrastrarán por toda la carrera séptima y llegarán hasta la plaza de Bolívar donde le sacarán los ojos a Vicky Dávila y sus secuaces? ¿Será que los colombianos de mal nos podremos dar ese gusto?

Lo increíble es que sobrevivimos a estos ocho años de barbarie, sobrevivimos a RCN, a El Tiempo a todos los putos Santos. No podemos negar que somos de madera, de ley, pero tampoco podemos negar que la guerra incesante de sesenta años nos ha nublado la cabeza, nos ha extirpado las pocas neuronas que teníamos y dimos palos de ciego escogiendo al que hablaba más duro, al que daba órdenes como un obispo cruel. Son tantos los muertos que ha dejado este gobierno que sus cadáveres ya no se pueden ocultar, Uribe va a tener que soltar el poder y una vez lo haga irá preso. Entonces la turba sedienta de sangre irá por Jerónimo y Tomás.
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