12 de julio de 2014

ARGENTINA GANA EL DOMINGO.

De eso no hay duda y si al frente está la máquina alemana mejor para ellos, entre más grande sea el contrario más huevos y fútbol ponen estos guerreros.
 Argentina es el rival que nadie se quiere encontrar en una final. La mayoría del periodismo deportivo colombiano haciendo gala de la mezquindad propia del mal vecino, ha recalcado que Argentina ha llegado al último partido gracias a un calendario que le resultó más que favorable, desconociendo que en un mundial de fútbol no hay contrincantes débiles. Suiza y Bélgica eran los equipos llamados a ser sorpresa en este mundial y Argentina les ganó siendo infinitamente superior, así hayan necesitado de la prórroga para derrotar a los helvéticos.
Contra Holanda jugaron un partido ríspido, duro, táctico y aburridísimo. Sabella decidió esperar y contragolpear pero los de Van Gaal no dejaron los espacios que el domingo darán los alemanes. El planteamiento vertical y ofensivo de Joachim Low le viene como anillo al dedo a esta Argentina, más cercana a la especulación de Bilardo que la fantasía de Menotti.

No hay nada más peligroso que enfrentar a un onceno argentino cuando estos tienen la sangre en el ojo. Es que los Messi, Higuian, Agüero y Mascherano tienen una deuda pendiente contra los germanos: el humillante 4-0 recibido en el último mundial. Los gauchos no duermen bien desde esa noche surafricana en la que Klose y Muller destrozaron el sueño de Maradona de convertirse en el tercer hombre, después de Lobo Zagallo y Beckenbauer, en levantar la copa del mundo como jugador y como técnico. Los dioses del fútbol le han dado la oportunidad de vengar esa goleada sólo cuatro años después y justo en una final.
Pero las ganas de revancha no sólo vienen de ahí. Hace 24 años, cuando los rioplantenses jugaron su última final, perdieron frente al mismo rival del domingo y con un discutidísimo penal que decidió pitar el árbitro Mexicano Edgardo Codesal. Argentina nunca ha perdido tres veces consecutivas con un mismo equipo en la historia de los mundiales y esta no será la excepción.
No creo que el 7-1 contra Brasil sea garantía de nada, al contrario, uno podría argumentar que la fuente de goles de los paisanos de Nietzsche se ha agotado. Pachorra tomó nota y sabe que si se corta el circuito creativo que han establecido Kroos y Khedira los teutones no llegarán con la facilidad que arrasaron a los defensas del Scratch . Eso no será fácil para el jefecito y Biglia: ellos tienen media hora de juego más que los alemanes, quienes, además, decidieron caminar el segundo tiempo  contra los anfitriones ya que con el lapidario cinco a cero con el que cerraron la parte inicial habían sentenciado la semifinal.
Es una final hermosa, qué duda cabe, una final en donde Alemania podría  convertirse en el primer equipo europeo en ganar una copa del mundo en suelo americano. Por el lado argentino buscan convertirse en tri-campeones justamente en el Maracaná, el templo más venerado por sus tradicionales rivales de área. Un triunfo que haría aún más doloroso el estridente fracaso brasilero.
El domingo a las tres de la tarde poco importará que la albiceleste haya entrado a la final por la puerta de atrás, que Messi esté mermado físicamente y que Alemania con su goleada a Brasil el pasado martes haya partido la historia del fútbol en dos. No sería la primera vez que un equipo débil en el papel derrote al más fuerte, Alemania es fiel testigo de eso cuando, contra todos los pronósticos, derrotó a Hungría en el 54 y a la Holanda de Cruyff 20 años después en Munich.

Una final antológica, maravillosa, el colofón que esta maravillosa e inolvidable copa del mundo merecía. Una copa que estamos seguros se quedará en el continente y que hará que Lionel Messi por fin haga parte de la santísima trinidad del fútbol, dos puestos más abajo que Maradona y uno por encima de Pelé.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Ahora este impedido habla de fúbol?
Que pobreza la de las 2 orillas, medio mamerto al fin y al cabo.

Anónimo dijo...

Ateneista te extraño, porque no has vuelto a bloguear? Supongo que no tienes tiempo, pero siempre se me hace refrescante leerte. Abrazos desde el mar.

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