21 de mayo de 2010

UN MILLON DE CABEZAS DE BURRO CERCENADAS

Entonces a veces solo basta con cerrar la persiana, perderse un poco en la densidad de las cosas y morir de aburrimiento en una tarde de sábado. Afuera cae la misma lluvia y nos persigue el mismo amor. De lejos se escucha la voz de Ian Curtis, me tengo que bañar en este frío, tengo el pelo grasoso y en la noche tocan Velandia y la Tigra. Dice que la Cabeza de Buro ya se hizo cenizas, que la hoguera mató tres pinguinos en Chubut pero yo no estoy seguro de que haya existan estas aves gordas cuya caza indiscriminada debería ser legalizada para darle de comer a todas esas familias que mueren de frio en las madrugadas de marzo en Bogotá.

En el sitio se apeñuscarán mas de 200 personas para ver a un burro decapitado. Una banda sin cabezas, hay que guardarla y sacarla en Haloween. Se van de Buenos Aires, terminan la gira y han sacrificado al burro ¿Que vendrá después? El león quiere tocar la trompeta solo, que nadie lo joda, fuisonará algo loco Freddie Hubard con los Corraleros del Majagual, lo secundará Henry y el poderío de Bayona, de Edson hay pocas que decir, acaba de ser arrojado a las gélidas aguas del ártico, un cuerpo sin cabeza, El jinete anda suelto.

Es fácil decir adios en otoño, devolverse con la banda, con esto que no es música, son las cirimbalías de un circo, la equinecesencia de las cenizas del burro. En otoño todo languidece es una buena estación para darle un balazo en la cabeza a las ideas que se tuvieron de futuro. Meterse un ácido, no pensar mas. Creo en los suicidios, ojalá todos nos pudieramos arrancar la cabeza, el fin del continente es un buen lugar para resetearse.

Maldito sábado de mierda, los muchachos esperan tranquilos con sus instrumentos, los tocan como si fueran una extensión de su cuerpo. No sé con que sonido saldrán después de haber desaparecido en la Patagonia. Dicen que son una sucesión de ruidos extraños, la garganta de Velandia a sido cercenada la voz es el gorgoteo de la sangre fluyendo de su cuello extendiendose por el pecho, machando la camisa que ha bordado mamá.

No me gusta conocer grupos nuevos, por mi me quedo con los cinco cidis que compré en el colegio. Mis amigos también son de esa época no los he cambiado, no me gusta conocer a nadie mas. Si hubiera sido por mi renunciaría a salir del vientre de mi madre, pero la vida es ser eyectado, incomodidad perpetua y la puta que los parió.

Cae la tarde sobre Buenos Aires en otro sábado de mis angustias. Sobre un escenario se presnetará el cadáver de un grupo de rasqa, quiero ver como el viento desparramará sus cenizas.

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