16 de febrero de 2011

EL DISCURSO DEL REY Y LA OBSESION DE LOS WEINSTEIN

La historia no es mas que un conjunto de retazos mal hilvanados que van conformando una totalidad. Si Lionel Logue no le hubiese curado con sus métodos poco ortodoxos la tartamudez crónica que padecía el Duque de York lo más probable es que Inglaterra, gobernada por el buena vida de su hermano el Duque de Windsor, se hubiera entregada como una doncella necesitada de amor a los brazos de Hitler y seguramente hoy en día Moscú no sería más que una pista de patinaje sobre hielo.

Lo que más me sorprendió de la película fue darme cuenta de este detalle, de que cualquier cosa, por mas mínima que sea, cualquier mosca que aletee sus alas en la china puede destruir el órden establecido. Pero en mi opinión el cine debe ser un poco más que eso. Ejemplos de películas que se han rebelado a contar solo un pedazo de la historia los hemos tenido a raudales. Biografías como la Amadeus de Milos Forman o el Ultimo Emperador de Bernardo Bertolucci, pasando por el Ludwig de Visconti son solo algunos ejemplos de como el cine toma historias de la Historia solo para hacer con ellas arte. Sin duda el Discurso del rey es una película muy bien filmada con un guión extremadamente sólido. Un producto excelentemente fabricado para cumplir una misión bastante clara: recaudar unos buenos millones en aras del "gran" cine y sobre todo recibir las estatuillas que por esta época reparte como dulces la Academia. Detrás del proyecto no solo está Tom Hooper, un director casi desconocido, sino que detrás de el se esconden como dos titiriteros esquizofrénicos, los hermanos Weinstein.

Desde los remotos tiempos(1999!) de la asquerosa Shakespeare in love, cuando capitaneaban como dos corsarios esa nave inmensa que revolucionó el cine independiente norteamericano en los noventa y que bautizaron en honor a sus padres Miramax, Bob y Harvey Weinstein no saben lo que es pararse en esa tarima y decirle al público, encabezado por el borracho de Jack Nicholson, Muchas gracias por este puñado de oscares.

Ahora, doce años después parece que han apostado por el caballo ganador, así los Globos de oro hayan sido acaparados por Red Social de David Finsher quien seguramente será su competidor más fuerte y así el Cisne negro significará más para la historia del cine, los rumores dicen que El discurso del rey será la gran ganadora el próximo domingo. Recuerden que los viejitos de la Academia se derriten por tres temas: El holocausto, las películas de época y los discpacitados. Pero sería un poco duro no reconocer que gracias a la genial actuación de Colin Firth el personaje de Jorge VI se convierte no en el clásico discapacitado que se enfrenta a la sociedad y le gana sino que en su encarnación podemos descurbir la valentía y el coraje de un hombre que se sabe reponer ante la adversidad. Una dignidad que dificilmente otro actor podría conseguir.

Es que en las actuaciones donde reside el fuerte de esta película. Tanto Helena Bohnam Carter y Geoffrey Rush están estupendos, sobrios, unas actuaciones casi que de bajo perfil pero terriblemente eficaces.

Sin duda que El discurso del rey será una buena excusa para volver al cine, en realidad las candidatas al Oscar, después de mucho tiempo, tienen nivel e incluso alguna que otra (Lease el Cisne negro) se convertirán dentro de poco en clásicos. Además este filme, con todo y la clara intención que tuvieron sus realizadores para ganar el Oscar, tiene un plus y es que nos dan a conocer una etapa de la historia que no muchos conocemos, una época donde la civilización estuvo a punto de desaparecer pero que por la valentía de hombres como Jorge VI se resistió a colapsar.

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