3 de febrero de 2014

LES REVENANTS. LA GRAN SERIE SOBRE MUERTOS VIVIENTES

La televisión mundial no para de sorprendernos. Esta vez es Francia la que nos deleita con la primera temporada de los Revenants, el más original planteamiento de muertos que vuelven a la vida de la cual hayamos sido testigos. Muchos de mis lectores se quejan todo el tiempo de mi entusiasmo, de que no es nada más que salga una serie nueva para yo cante el eureka. No señores, tranquilos que esto no se trata de tener una religión, yo no tengo la culpa de que estemos viviendo la edad dorada de las series y si hace cincuenta años los cinéfilos estaban felices porque cada año había un Rohmer, un Truffaut, un Buñuel o un Billy Wilder, acá disfrutamos la época que nos tocó vivir y gozamos con The Shield, The Walking Dead, Mad men, la grandiosisima Games of Thrones y le rendimos tributo a Walter White. No es cuestión de casarnos con cualquiera, es cuestión de disfrutar
El principal beneficiado de esta promiscuidad es el público que ha logrado combatir su soledad, su aburrimiento, gracias a los personajes que nos acompañan ahora diariamente en nuestras series preferidas. Les revenants se desarrolla en esos infiernos grandes que son los pueblos pequeños. Cuando una historia transcurre en un pueblo surcado por montañas y con una enigmática presa de telón de fondo uno se tiene que remitir, inevitablemente a Twin Peaks. Sin el humor de la alucinante serie creada por Mark Frost y David Lynch, esta historia de resucitados comparte su ambiente y su atmósfera misteriosa.

En estos primeros ocho capítulos no nos ha quedado claro de dónde han venido Simone, Camille, Víctor, los muertos que llevaban años enterrados y de buenas a primeras aparecen, cómo cualquier Jesucristo, resucitados con todo y huesos y carne. No son unos zombis del montón, esta gente no gruñe y a pesar de que se la pasan con hambre no tienen el mal gusto de arrancarnos el corazón a mordiscos. Tienen sentimientos y en algunos casos, como el de Víctor, un niño cruelmente asesinado junto con su familia hace 35 años, pueden despertar profunda compasión. Aparentemente ellos no saben porque están allí, son parte de ese misterio. Si hubiera sucedido en España o en Italia lo más seguro es que el cura local mandaría a doblar campanas y a proclamar el milagro, o habrían suicidios colectivos ya que en el apocalipsis se anuncia que el fin llegará justamente cuando los muertos se levantan de sus tumbas. Pero estamos en Francia, la tierra de Descartes, en donde todo se analiza y se piensa. El imperio de la razón. Lo mejor es tomar el fenómeno de una manera fría y pensar, pensar de donde viene el misterio ¿Qué es lo que buscan? ¿Quiénes son ellos? Y de pronto pedir que nos respondan la pregunta que desde nacemos nos atormenta ¿Existe algo más allá de la muerte?
Ninguno de ellos recuerda haber estado en alguna parte después de muertos. Es como si hubieran estado sumidos en un profundo sueño en donde todo era oscuridad y nada. Debe ser muy aburridor eso de la eternidad, uno estar de rodillas en un piso de nubes gozando de la dicha de estar con el señor. Pero ellos no experimentaron nada, tan sólo volvieron, sin siquiera estar conscientes de que un día se fueron. Volvieron y tienen hambre e insomnio, no pueden descansar. Alguno pensará que no es justo que sigan durmiendo si ya durmieron, en la estrechez del ataúd, durante años. Que a lo mejor no quieren descansar porque necesitan recuperar el tiempo perdido. Pero esa incertidumbre, esa tristeza es lo que no los deja conciliar el sueño, como si estuvieran esperando algo, como si disfrutaran con la zozobra que puede generar  un resucitado mirándote dormir desde el sofá.
La idea la sacaron de una película del 2004 que no tuvo mucha trascendencia. Claro, hay historias que necesitan de tiempo para desarrollar sus personajes y me imagino que en 120 minutos debe ser muy complicado para los creadores de la historia poder desarrollar completamente el relato. Ahora, con la serie, han dividido cada uno de los ocho capítulos de la primera temporada partiendo de cada uno de los personajes principales. Entonces, ahora si, lo sabemos todo y a la vez sabemos menos. Es impresionante como estos escritores de series pueden ser capaces de mantener el misterio, de no develarnos nada, porque al final estamos como al principio y sólo vemos que la presa se está secando y que el viejo pueblo, que lleva décadas sumergido en el lago, ha vuelto a aparecer.

Les revenants es la gran serie europea del momento. Elegante, sofisticada y con un suspenso que poco a poco se va transformando en terror, cumple con las expectativas del espectador más exigente. En Latinoamérica la podemos ver por el fabuloso canal Max. Para los que no tienen telefónica les recomiendo buscarla en internet, hay varios blogueros que han subido íntegramente su primera temporada. Si no soportan un día más sin Mad Men o Breaking Bad, si creen que ya no hay nada bueno por estos días, sumérjanse en la angustia de estos seres que, sin pedirlo, han vuelto a la vida.

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