26 de abril de 2010

LA TRAGEDIA DE UN HOMBRE

La gran tragedia de un hombre es nacer en la época equivocada. Si Ludwig de Baviera hubiera nacido dos siglos antes hubiera sido uno de los reyes mas respetados de Europa y no el último rey de su pueblo.
No era un artista, era un mecenas, un enloquecido por el arte, un hombre enamorado de Wagner que trató de brindarle al músico todas las herramientas para que pudiera componer con tranquilidad. La corte y el consejo de ministros miraban escandalizadas como el rey derrochaba fortunas en los caprichos del genio. Construyó una ópera solo para presentar allí son Tanhausser, le otorgó además un salario escandaloso para la época y solo cuando sus ministros le comprobaron la traición que el músico le hacia objeto el rey pudo destetarse de su obsesión pero ni aún así pudo evitar la tentación de ayudarle cuando podía.
A medida que envejecía la locura fue ganando terreno. No entendía nada de lo que sucedía a su alrededor, ¿Acaso un Rey no estaba hecho para mandar? Nunca entendió que los tiempos cambiaban y que desde que el ogro de Córcega irrumpió en Europa la vida de los reyes había dejado de ser eterna.
Apesar de eso el pueblo lo adoraba, fue el único que se preocupó por darles lo mejor a sus subditos, alimentarlos de arte, de música. Hizo para si mismo cuatro castillos gigantes que aún están en pie, cuatro obras maestras de la arquitectura donde se recreaban las acciones de sus óperas favoritas, cuatro santuarios donde los poetas iban cada noche y declamaban solo para el Rey, un Rey que cada vez se sumergía mas en su mundo y que fue incapaz de aceptar que Baviera pronto sería absorvida para convertirse en la gran Alemania.
Con la poca cordura que le quedaba se opuso fervientemente a la anexión en vista de su negativa y teniendo como pruebas de su insanía mental las cartas que el Rey le mandaba a un actor sus ministros se reunieron y decidieron removerlo de su cargo. Fue confinado a una modesta casa disimuladamente custodiado. El Rey no pudo sufrir esa afrenta y decidió suicidarse. Hoy en el lago en el que se ahogó reposa una cruz.
Los que quieran tener a una aproximación a la figura de este Rey les recomiendo que vean Ludwid de Luchino Visconti

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