26 de enero de 2012

EL CENTRO DEL MUNDO De Wayne Wang.

Hasta anoche no había podido ver ninguna película de Wayne Wang. Se que para muchos es un genio absoluto y conozco amigos que han encontrado en Smoke la justificación perfecta para su cáncer de pulmón. Esculcando en Netflix encontré El centro del mundo una película donde tuvo que ver en la escritura del guión el sobrevalorado escritor Paul Auster y su esposa, la talentosa Siri Huvstedt. Como en la gran mayoría de películas independientes norteamericanas tiene algunos momentos insufribles. El hecho de que se haya hecho en video tan bien me molesta terriblemente. Soy alérgico a las pantallas granurientas. Sin embargo la historia no deja de tener interés. Uno de esos nerds veinteañeros que a finales de la década del noventa se hicieron millonarios con algún programa de internet se ha internado en una suite de las vegas con una hermosa nudista. Para acceder a ella tuvo que desembolsar 10.000 dólares. La nudista interpreta por la hermosa y desconocida Molly Parker acepta con varias condiciones. Que se olvide el veinteañero de penetraciones o felaciones, ella puede trabajar en un club nocturno pero puta no es. Y lo otro es que el baile erótico solo se puede efectuar entre las diez y las dos de la mañana.
De más está decir que las reglas no tardarán en romperse y que incluso contrario a lo que le había sucedido anteriormente, Molly Parker ha empezado a enamorarse de su cliente. Y es que este la trata bien, casi como si fuera la chica del barrio a la cual se le dejan flores en la puerta. Ella trata de ser fuerte, de imponer su profesionales, pero no puede evitar creer en que el amor de él es de verdad.
Si bien nunca más la volveré a ver por su tufillo independiente insoportable, El centro del mundo tiene momentos verdaderamente poéticos, por ejemplo cuando ella cuenta su experiencia como cerrajera de autos, la historia del viejito encerrado “Que al salir del carro estaba tan deshidratado que se tomó cuatro vasos de agua” o de la señora que creía que su perro iba a morir porque llevaba dos horas encerrado en su Dodge del 79. El rostro pecoso y perfecto de Molly Parker es otra buena excusa para ver esta película.
De resto es la misma cámara casera jugando al underground. El mismo aburrimiento sofocante. Uno puede entender que Wang haya visto en este proyecto una trinchera ya que venía de hacer Anywhere but here, un vulgar melodrama hecho con la única finalidad de que JLO mostrara el culo. Por eso sigo con las mismas ganas de ver Smoke y Blue in the face porque es casi seguro que la aburrida El centro del mundo no es su película más importante.

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