25 de marzo de 2012

EXTRAÑOS EN EL PARAÍSO DE JIM JARMUSH. Por Ricardo Andrés Ramirez Garcia.

Presentamos a contnuación la crítica de Ricardo un joven y avispado cinéfago que en su tiempo libre estudia historia en la UIS. Desde ya despliega una mirada diferente, atenta y sensible. Acá aborda la magnífica película de Jarmush desde el punto de vista de su banda sonora. Esperemos seguir encontrándonos con más puntos de vista de este aventajada visionador de películas



La preocupación mas grande en un principio fue escuchar la banda sonora: Screamin Jay hawkings. Nombre desconocido. La protagonista decía que era un salvaje, y no se equivoco. De inmediato vi al hombre en escena y me di cuenta que la escogencia de la banda sonora no era nada casual. Recordé al hombre que se viste de rojo y atiende el hospedaje en el que sucede gran parte de una película de Jarmush que me había visto antes de ver por segunda vez  la magistral Stranger than Paradise. Cuando la vi por primera vez no me había llamado la atención la banda sonora. El hombre saliendo en escena como un chaman, pero como un chaman sincretizado, alguien con rasgos indígenas y africanos me hizo pensar  que aquello era lo mas consecuente teniendo en cuenta el titulo de la canción: I put a spell on you. Recordemos que esta canción es con la que se da comienzo a la película, escena donde Eva llega al llamado Paraíso: New York.  Empieza así un recorrido por sitios opresivos que terminan asemejándose entre si. De hecho no es gratis que Eddy, el sumiso Eddy, termine diciéndole a Willy que cada sitio donde va termina pareciéndole similar a todos. Digo lo de sumiso por que si hay algo que de verdad me pareció interesante en esta segunda observación fueron las relaciones de poder que se presentan en la película: Un opresivo Willy que solo quisiera hablar él, coarta en su poder de decisión al pusilánime Eddy y a la aparentemente rebelde Eva. Tramposo hasta el final de la película,  Willy representa a aquel antagonista que despierta en el espectador al menos una mínima repulsión, lo cual significaría para una obra su consagración, teniendo en cuenta que la misma esta alterando el estado de ánimo del espectador. Lo cual, me parece a mí, es lo mínimo que nos debe ofrecer el arte: una perturbación de nuestro espíritu sea por sensaciones de repulsión, nostalgia, tristeza o demás. Para sintetizar un poco más la cuestión: lo retratado por la película es la cultura del consumo norteamericana. Una muestra de lo mismo son tanto las sugestivas cenas de TV de Willy como los deportes de entretenimiento para las multitudes: no termina siendo nada casual que eventos como el supertazon generen dividendos tan grandes, además de una cultura que las identifica (basta recordar aquella escena en la que Homero Simpson termina siendo invitado por un Ex –presidente de los Estados Unidos a ver el Super Bowl acompañado de unos “crujientes nachos”, esto después de que el primero se hubiese dado una muenda con George Bush en las alcantarillas de Springfield)



3 comentarios:

David Alexander dijo...

Me la vi con Tino López hace más de 12 años en Bogotá, qué recuerdos! Ahora la tengo en dvd, un largometraje muy singular y por si aquello fuera poco, Screamin' Jay Hawkins se nos aparece al final con su "I Put a Spell on You", demoledor.

David Alexander dijo...

Me la vi con Tino López hace más de 12 años en Bogotá, qué recuerdos! Ahora la tengo en dvd, un largometraje muy singular y por si aquello fuera poco, Screamin' Jay Hawkins se nos aparece al final con su "I Put a Spell on You", demoledor.

Anónimo dijo...

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