6 de abril de 2012

ESPEJITO ESPEJITO De Tarsem Singh. LA MONOTONIA DE LA INDUSTRIA.

La fábrica está arriba sobre un cerro. No para de destilar humo por sus incansables chimeneas. Los productos bajan todo el tiempo a la planicie, una serie interminable de objetos perfectamente parecidos, idénticos. Nosotros, los míseros habitantes de la aldea tenemos que conformarnos con lo mismo, esperando que en cualquier momento, por equivocación, la fábrica envíe algo distinto.
El último producto es una nueva versión de Blancanieves, una película que tendría elementos de arte pop, trazos kitsch, una vuelta de tuerca que acabaría para siempre con la solemnidad del cuento de hadas. Se buscó una princesa con cara de Audrey Hepburn, una bruja malvada encarnada por la cotizada Julia Roberts, un apuesto y carismático príncipe, a cargo de Armie Hammer (Uno de los brillantes gemelos de Red Social) y siete enanos que en vez de ser inocentes trabajadores de un mina, acá tratan de socavar el hambre impuesta por la malvada reina asaltando millonarios en su espeso bosque.

A parte de unos chistes graciosos, Espejito Espejito es otro producto de la fábrica, ni más ni menos. Manufacturada según los cánones que dictan las encuestas. No se toman riesgos dentro de la industria. Cada millón debe ser recuperado, el espacio para el riesgo es cada vez más estrecho. Los escenarios estrambóticos hicieron pensar a este, su sacrificado cronista, que el mediocre Tarsem Singh, quien no hace poco nos decepcionó con su blandengue Los inmortales, se había convertido en Tim Burton. La ilusión poco a poco se desvanece y comienza el desespero. Si vamos al cine es para huirle al calor, al sopor y al aburrimiento de la Semana Santa. Pensamos que es mejor estar acá que viendo a los nazarenos destrozar sus carnes con sus látigos de dos cabezas.
Como en Shrek, Pollitos en fuga o Wall-E, Espejito Espejito logra ponernos de acuerdo a los niños y a adultos, solo que está vez unos y otros estamos completamente aburridos. Dice Robert Mckee que si algo no se puede criticar a la industria son los guiones, de 10 mil que se presentan al año los altos ejecutivos escogen los 400 mejores. Estamos convencidos que las historias no se han acabado, lo que han muerto son los grandes escritores. Los clichés se suceden uno a uno, las formulas son inquebrantables. Por ahí alguien cree tener una ideota entonces se inventan una particular y rococó forma de invocar las fuerzas ocultas que se refugian en el interior del espejo, un lago, un bohío bastante parecido a donde se refugian los Barí en la Serranía del Perijá. Todo manipulado por un niño tonto detrás de un computador, todo falso, lobo… exagerado.

Pudo haber sido interesante, por ejemplo, haber mostrado la miseria en la que se hallaba sumido el pueblo. La opresión de los impuestos desmesurados…. Mostrar porque no, UNA REVOLUCIÓN, el pueblo embravecido rompiendo los vidrios de la administración municipal o empalando al lambisquetas recaudador de impuestos. Pero recuerden amigos que la industria es sabia y ya no se toman los riesgos de antaño…. Las revoluciones han sido prohibidas dentro de la fortaleza.
Y las actuaciones por Dios…. Nunca he entendido porque Julia Roberts es la mujer mejor pagada de Hollywood. Su jeta horrible abarca todo lo ancho de la pantalla, las emociones se le quedan atragantadas en la garganta y es incapaz de que se le puedan reflejar en su pétreo rostro. Una bruja que no da miedo, una reina que no llega a ser mala. Una princesa con unas cejas desmesuradas, un príncipe con un par de buenos chistes pero con las limitaciones que suelen tener los que no tienen talento.

Lo mejor del filme sin duda, la animación del comienzo y Nathan Lane como el adulador oficial de la reina que logró sacarme un par de sonrisas. De resto no queda nada en este naufragio descomunal. Ignoro como le habrá podido ir en taquilla, imagino que bien, la gente suele ser muy obediente con las cosas que se le ordenan a través de los anuncios televisivos e internet. En los cortos que se pasan antes de la película me llamó la atención que anunciaran una nueva versión esta vez más oscura de Blancanieves. No entiendo porque la industria, que nunca se equivoca comete este error…. Aunque la verdad no creo que lo sea. Allá todo está calculado, los éxitos se fabrican en sus laboratorios infalibles. Es fácil programar éxitos cuando el público está completamente lobotomizado.

1 comentario:

Anónimo dijo...

sí,,no basta con encontrar los cuentos infantiles en internet,canticuentos y todo cuanto se puedan inventar para no perder aquella niñez y sus historias para antes de dormir,,,pero que hagan nuevas versiones de todos esos cuentos para llevarlos al cine?acaso se les agotaron las historias?o se les acabó la droga? ahora tendremos a hansel y Gretel matando brujas,la bella durmiente y dos versiones de blancanieves que no se sabe cual es menos "pior",,,asi que esperemos que le saquen el jugo hasta cuanto cuento conocemos para poder volver a ver algo nuevo en la industria del cine.

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