7 de abril de 2012

HOWL DE Rob Epstein y Jeffrey Friedman. Como un yonkie disfrutando su dosis.

Había una idea, adaptar un poema. Había setecientos millones de problemas, ¿Cómo bajar del cielo lo que le pertenece a él? Se sentaron dos directores, conversaron. Ginsbergh no solo son palabras, no solo es un gay, no solo es un poeta; Allen Ginsbergh es un contexto, una época y eso, porque no debería estar allí. Entonces hagamos animaciones con los versos, mostremos el juicio por distribuir pornografía en el que se vio envuelto el atrevido editor de Howl, hagamos que los abogados reciten parte de los versos, mostremos al poeta encumbrado en la tarima de un sucio bar gritando su aullido, además mostremos las imágenes del poema en animaciones mientras la voz de James Franco retumba en el vacío. Los dos directores que tiene la película asintieron, cada uno en su buhardilla se puso a trabajar en su parte del guión. Escribieron con frenesí hasta la madrugada, releyeron con los primeros rayos de sol lo que habían cosechado….”Fantástico” dijeron como si fueran dos cabezas formando parte de un mismo cuerpo.

Lamentablemente eso fue solo una sesgada opinión personal porque Aullido es una oportunidad perdida de mostrar el sórdido, rockanrollero, alcantillero y maravilloso universo de los beatniks, esos jóvenes poetas de la década del cincuenta que bautizaron a los hipster, que  antecedieron a los hippies, que fundarían con veinte años de anticipación el punk. En su afán por conseguir la hazaña de adaptar el poema en imágenes, Rob Epstein y Jeffrey Friedman desperdician contarnos historias tan impresionantes como las que están plasmadas en La carretera o El almuerzo desnudo. Se pierden las borracheras de Kerouack, los monólogos inacabables y lúcidos de Neil Cassidy, el juego de Guillermo Tell que solía aplicarle a su esposa el gran William Borroughs. Por el momento nos animamos a encendernos como un porro perpetuo y pensamos, ya va a empezar, todo esto del poema es fantástico pero en cualquier momento comienza la película, si, ya sabemos que los directores no pretenden hacer una película sino un docu-ficción, está genial lo de la animación pero ¿No es excesivo esa metáfora de los espermatozoides como voladores estallándose en el cielo?, muy ilustrativo el juicio, malditos caballeros de la moral pero ¿A dónde nos va a conducir este estrado?. Nos impacientamos, la silla se empieza a quedar pequeña y a la hora no podemos creer que Howl no sea lo que esperamos.

No me gustan ni los poetas ni la poesía. Pero si algo bueno tiene la película es la capacidad para mostrarnos que Aullido es una obra imperecedera, a la que el tiempo ha tratado muy bien y ha encumbrado como un clásico indiscutido. Incluso estoy pensando en comprármelo. La conclusión desde el estrado es que es lo más grande que se ha escrito desde Hojas de hierba y eso, me cuentan mis amigos poetas son palabras mayores. Lamentablemente Howl, the movie, es una película profundamente aburrida sobre una generación de muchachos que literalmente rompieron todo. Cine para descrestar bobos. Estoy seguro que entre los círculos de cine clubes la película será un éxito absoluto. Igual es válido, para ellos está hecho. Yo mientras tanto buscaré en los desolados anaqueles de las librerías de esta ciudad el libro, encerrarme en un baño público y consumirlo lenta y placenteramente….como un yonkie disfrutando su dosis.

2 comentarios:

David Alexander dijo...

Pues se me hace válida la película desde tres perspectivas: Una, desde el esfuerzo que hicieron los realizadores para dar a conocer cierta obra en un mundo que ya no quiere leer mucho menos pensar. Otra, los delirantes segmentos animados que intentan darle forma pictórica a el Aullido de Allen Ginsberg. La última, los segmentos relacionados con el juicio a los editores Lawrence Ferlinghetti y Shigeyoshi Murao, que nos dan cuenta del orden establecido en cierto tiempo/espacio y que invitan a cuestionar más con argumentos estéticos o formales, que ética o moralmente la validez de una obra literaria o artística.

Talvez las partes más pesadas para mí de este largometraje sean las de la falsa entrevista a Ginsberg (interpretado por James Franco); para quien no guste tanto o no esté muy interesado en la "beat generation" las sutilezas linguísticas, el anecdotario demasiado personal y confesional del autor/protagonista puede resultarle algo aburridor.

A propósito Ivan, no conseguí el aullido en Cúcuta, tuve que comprarlo hace unos años en una feria del libro en Bogotá. Pero también puedes descargar la misma versión bilingue de la editorial Visor, en PDF por este medio.

Mientras espero con impaciencia el estreno de "On The Road" de Walter Salles.

David Alexander dijo...

http://www.elortiba.org/pdf/Allen_Ginsberg-Aullidos.pdf

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