1 de septiembre de 2012

IN A LONELY PLACE DE Nicholas Ray. La ira como fuerza vital


Como casi todos los personajes de Nicholas Ray, a Dixon Steele la furia le sale por los poros. No es que sea un energúmeno crónico, es que el mundo está lleno de hijos de puta y uno no siempre tiene la paciencia para hacer la fila y soportar el devenir monótono en el que transcurre la vida. Es muy fácil ser histérico si eres un escritor encerrado por el sistema de Hollywood. No importa lo que tu pienses, lo que importa es lo que quiere la gente. Eres un esclavo de los gustos.
Desde la guerra Steele no saca nada que valga la pena. La buena paga genera comodidad y cuando encuentras la fórmula del éxito pues tu carrera puede estar al borde del desbarrancadero. Oprimes el piloto automático y tus dedos masacran la máquina de escribir y casi que por un reflejo obtienes en una cuantas semanas no EL GUIÓN sino un guión MAS. Los productores quieren adaptar una novela de amor que ha resultado ser un Best Sellers. Dixon no quiere leerla así que contrata por 20 dólares los servicios de una joven entusiasta que se siente ya muy cerca de la máquina de sueños porque va a contarle el argumento al afamado guionista.
                                           Laurel.... porque te quiero te aporro 

La trama es estúpida, un bacteriólogo que se enamora de una mujer casada “Maldita basura” pensará Dixon. Escucha pacientemente hasta el final mientras de refilón espía el balcón de la enigmática rubia que desde hace unas cuantas semanas es su vecina. Despacha a la lectora y se sumerge en un sueño profundo hasta que un policía, viejo compañero en la II Guerra lo despierta a las cinco de la mañana, hora donde usualmente los escritores acaban de acostarse, para que lo acompañe a la comisaría más cercana.
Resulta que acaba de ser encontrada su querida lectora. Ha sido arrojada de un auto en movimiento. Al parecer el golpe contra el pavimento no le hizo nada porque cuando la tiraron un brazo misericordioso y fuerte le había destrozado la nuca. Lejos de demostrar cualquier tipo de perplejidad Dixon se mantiene frío, con ganas de hacer bromas. Aunque sus continuos ataques de furia le traen con regularidad problemas con la ley (trifulcas nocturnas, narices rotas, camisas manchadas de sangre) dudan que pueda ser el asesino…. A lo sumo será capaz de matar en sus historias macabras, pero en la vida real…. No sabemos bien.
                   Nick Ray con el dolor en el alma dirigiendo a su ex- esposa Gloria Grahame

Llama a una testigo, la rubia enigmática que es su vecina. Ella constata de Dixon despidió a la muchacha en la puerta aunque no está muy segura. Laurel se llama y empiezan a verse y surge el amor y él vuelve a tener la fuerza vital que lo hizo destacarse dentro de la industria y tiene ganas incluso de transformar ese libro de porquería y convertirlo en arte y lo está logrando, solo que su temperamento lo vuelve a traicionar y Laurel no está muy segura de que él sea inocente, ya lo ha visto como golpea a un conductor solo porque este decidió hacerle un reclamo, ya conoce de su temperamento dominante, machista. En pocas semanas el amor se ha secado y ni siquiera la certeza de que Dixon Steele no mató a su lectora hará que Laurel vuelva a amar a ese guionista famoso que no es más en el fondo que un triste escritor, un pobre diablo.
De todas las historias de amor que se han contado en el cine ninguna tiene la fuerza que In a lonely place. Una de la razones por las cuales este film tiene esta hermosura inusual que la mantiene inmune al paso de las décadas es que detrás de la cámara estaba un hombre con un corazón sangrante. Nicholas Ray acababa de divorciarse de Gloria Grahame cuando se inició el rodaje. La actriz se había cansado del comportamiento dominante, absolutista del creador de Johnny Guitar y se había fijado en su propio hijo. Ese despecho absoluto, ese dolor incesante lo vierte en una película demoledora, toda una crítica absoluta al mundillo frívolo de Hollywood donde no se respeta ningún talento, donde solo se vive de apariencia y oropel.
Este filme hubiera sido imposible de hacer si Bogart no se hubiera interesado por el proyecto. Recuerden que Nick Ray es de los malditos de Hollywood. La manera altanera con la que trataba a los productores hicieron que el relativo fracaso de 55 días en Pekin se convirtiera en la excusa perfecta para terminar con una carrera absolutamente brillante.  Para los que quieran conocer más a fondo el final de uno de los mejores directores de la historia véanse Relámpago en el agua de Win Wenders.
                                                   La iluminación es maravillosa

Entonces Bogart decidió fundar su compañía Santana y llevar el peso absoluto del proyecto en un esfuerzo sincero, solo porque al leer el guión supo que estaba ante una historia impresionante y sincera, la de un hombre que cae presa de su propia ira. Tomó y como no, el personaje principal, Dixon Steele y le dio esa rara mezcla de vulgaridad y elegancia que lo han convertido en un ícono indescutible del cine. La película por supuesto fue un absoluto fracaso y gracias al esfuerzo de críticos como Jose Luis Guarner o Guillermo Cabrera Infante la película salió del ostracismo así como la totalidad de la obra del gran Nicholas Ray.
In a lonely place es una historia de amor, pero a la vez es un triller que aborda sin contemplación la podredumbre que rodea el sistema de hacer películas durante la edad de oro del cine norteamericano. Si quieren ver una obra estupenda, lejos de ese glamour perfeccionista que caracteriza a la mayoría de películas de las décadas cuarenta y cincuenta, sumérjanse en la ira de Dixon Steele y sufran el calvario de ver a un hombre autodestruirse. Al final respirarán tranquilos… al menos no les pasó a ustedes.

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