24 de diciembre de 2012

10 PELICULAS PARA VER EN VACACIONES. LA VIDA DE PI De Ang Lee


En Estados Unidos la crítica aplaudió con una unanimidad La vida de Pi. No podía ser de otra manera. Pocas veces la calidad técnica de un director va de la mano con tanta sensibilidad. Desde Hugo no veíamos potenciadas los recursos que puede tener el 3D. Tu no ves el filme sino que estás dentro de él, sientes las olas estallando contra tu butaca, ves como las luces del barco tenuemente se van apagando dentro del mar, te estremeces ante la risa de la hiena y te asustas ante el hambre voraz de Richard Parker.

La verdad fui a verla porque la cartelera local ofrecía El Hobbit, que ya la había visto y una comedia romántica con Jennifer López. El tráiler dibujaba una historia dulzona con elementos fantásticos que a mí la verdad me aburren infinitamente. Creí que el tigre hablaba y el orangután y la cebrita. La verdad nada de eso ocurre. Desde que en el colegio leí por obligación Relato de un náufrago quedé prendado de este tipo de aventuras. NI hablar cuando después llegó a mis manos las vicisitudes de Álvar Nuñez Cabeza de Vaca. Todos los relatos de naufragio se parecen. Cuando estás en medio del océano y lo único que te sostiene en ese desierto es una balsa es inevitable no entrar en contacto con Dios.
Por eso no entiendo porque a los críticos latinoamericanos les haya molestado tanto la película. Debe ser por aquello de que por estos lares ser ateo es sinónimo de inteligencia. Todo lo que suene a religión es de una vez encerrado en el horrible género de la superación personal.

Pues no se dejen engañar, La vida de Pi es una película emocionante, hermosamente fotografiada y magníficamente narrada. Una película con una profundidad que yo en realidad no estoy en condiciones de explicar, no sé si como algunos dicen, el porro pre película me está afectando los nervios o si los años me están convirtiendo en un inmenso merengón pero la última película de Ang Lee es de esas obras que perduran en el tiempo porque tienen la capacidad de gustarle a todo el mundo. A todo el mundo menos a los viejos dinosaurios marxistas.
Cuatro años duró el creador de El tigre y el dragón sumido en el proyecto. Cuando la novela homónima de Yann Martel fue publicada en el 2001 las ofertas para llevar su relato al cine comenzaron a lloverle al escritor. Directores de la talla de Alfonso Cuarón, M. Night Shyamalan y Jean-Pierre Jeaunet se le midieron al proyecto pero todos claudicaron porque consideraban que la novela era sencillamente inadaptable. Después de muchas reescrituras Ang Lee encontró la manera de narrar la aventura.

Un joven encerrado en un bote con un tigre en medio del mar… ya con esa premisa es inevitable no hacerse conjeturas, no tener la mínima curiosidad para ir al cine a ver como es que el bueno del Pi pudo salir de allí.
Desde ya La vida de pi se perfila como seria candidata a ser la más ganadora de la temporada. Al menos tendrá asegurado dos premios, el de mejores efectos especiales y sobre todo al de mejor fotografía. Esto último estuvo a cargo del gran Claudio Miranda quien fuera el fotógrafo de la sobrevalorada Benjamin Button y de Tron. Es impresionante como entre Miranda y el director taiwanés pueden determinar un territorio a partir del encuadre. Pi necesita marcar su territoriedad con el tigre y con el mismísimo mar si pretende sobrevivir. Revelándose como lo que es, un maestro del encuadre, Ang Lee resuelve todos estos problemas de una manera visual, cinematográfica.


No les de miedo ir a verla, igual mi fe en que no existe Dios salió intacta. No le tengan miedo a los que la llaman un panfleto católico insoportable, en cierta manera El evangelio Según San Mateo de Bach también lo es, al igual que la obra de Miguel Ángel o del mismísimo Dante. El cine es entretenimiento puro y si quieren darle un poco de aventura a sus vidas apagadas vivan con Pi la claustrofóbica paradoja de estar encerrado en el mar.

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