12 de mayo de 2012

LA DAMA DE NEGRO. VOLVER A CREER EN FANTASMAS


Así que Harry Potter ha abandonado definitivamente Hogwarts, ha abandonado la escoba y sus amigos de siempre. Ahora es un hombre que ha perdido a su esposa, los acreedores lo han arrinconado y su pequeño hijo le pide por favor que no se vaya pero el debe conformarse con mirarlo a los ojos, acariciarle la cabeza, tomar un carro e irse a vender una tenebrosa casa,  de difícil acceso, llena de terribles leyendas.

Dicen que el que se acerque a la casa verá a una mujer de negro con rostro cadavérico. Todo aquel que logre visionarla desencadenará una serie de infortunios que terminará con la muerte de algún menor. Daniel Radcliffe por supuesto que es un hombre de principios del siglo XX y él no le va a poner mucho cuidado a todas esas habladurías propias de la alta edad media. La muerte de su esposa, sin embargo, le ha abierto una percepción diferente de los fenómenos paranormales. No puede ser que alguien se muera sin dejar rastros y menos si esa persona es el objeto de tu afecto.
Vuelve la casa embrujada de fachada siniestra, gótica, de espacios inquietantes y sombríos. Los amantes del género como extrañábamos los pasillos interminables, los pasos andando en un cuarto vacío…el suspenso que precede a la terrorífica aparición. Todo eso que nos asustaba de niños es lo que reaparece En la dama de negro una película que significa la revitalización de un género que creíamos perdido.

En 1966 Robert Wise adaptó The hauting hill la novela de Shirley Jackson que es considerada la obra mas representativa en cuanto a casas embrujadas se refiere. Wise, no cae en la tentación de abusar de los efectos especiales, al contrario decide asustarnos sin trucos, renuncia irreductiblemente a faltarnos el respeto. Es inevitable no comparar esta adaptación con La dama de negro, en una época donde el género  ya no es propiamente terror sino una extraña mezcla entre gore, triller y suspenso, el terror acá se hace esperar. Me impresionó gratamente las secuencias de la película donde el protagonista no emite una sola frase. La imagen es más que elocuente y no caen en el facilismo de las explicaciones redundantes.
Un escenario extraño que nos hace recordar el camino donde quedaba el castillo en Cul-de-sac una carretera que durante unas horas es sepultada por la marea misma hace que la espantosa casa quede completamente aislada del mundo en una isla. Se retoman acá todas las características del género, porque así Polansky alla decidido sacar el horror de Transilvania para llevarlo a vivir a Nueva York hay cosas que son privativas, exclusivas de una forma de hacer películas.
Es imposible pensar que un western va a estar desprovisto de pistoleros a sueldo, cantinas hostiles, diligencias incomodas…lo mismo puede aplicarse para los filmes que abordan directamente lo paranormal. Se consigue crear una atmósfera y en ella volvemos a tener pesadillas como cuando le teníamos miedo a los fantasmas que deambulaban por los pasillos de nuestra mente. La casa gótica, la madre que llora hasta la eternidad por la pérdida de sus hijos.

Recuperamos la fe en un género que creíamos agotado. Es además reconfortante saber que al frente del proyecto estuvo la Hammer quien parece haber vuelto del mundo de las sombras para traernos el horror del que nos había privado desde hace casi cuarenta años. Recuerden que esta compañía británica se hizo famosa a finales de la década del cincuenta por sus secuelas sobre el conde Drácula, catapultando a la dupla conformada por Crhistopher Lee, encarnando al vampiro y a Peter Cushing como Van Helsing, el feroz cazador del monstruo.
Toda esa estética de la Hammer vuelve con La dama de negro una película ideal para ver en medio de una tormenta, alejados de las luces de la ciudad, del ruido de los autos. Gracias a su espléndida dirección de arte, podemos trasladarnos a la época donde aún creíamos en las renevantes, esas mujeres que volvían de la tumba para cobrar venganza.
Harry Potter ha abandonado definitivamente la magia para pensar en una carrera actoral seria. Según lo que vimos en esta película cualidades no le faltan. Sobre él cae el peso del filme y en ningún momento le queda grande. Un actor de carácter, duro pero a la vez mesurado y contenido.
No lo duden, véanla. Volverán a creer en fantasmas.




11 de mayo de 2012

TODO SOBRE MI MADRE DE PEDRO ALMODOVAR. QUE VIVA EL MELODRAMA!


La fui a ver recién salió en el verano de 1999. Venía precedida de los mejores comentarios, incluso en el afiche que ponen en la sala tenía el palmarés donde se certificaba la distinción que había recibido en Cannes. Seguramente no habré disfrutado demasiado de ella. Era una época donde me importaba poco o nada una historia centrada en el dolor de una madre por haber perdido a su hijo. El melodrama me parecía un genero digno de desprecio, hecho expresamente para abuelitas jubiladas. Que tonto y que soberbio era cuando tenía 20 años.

Hago este comentario porque anoche, 13 años después cuando la enganché en un canal de televisión empecé a verla sin ganas, como quien llena una sopa de letras en un avión esperando acortar el tiempo. Les juró que duró poco esa sensación.



Todo sobre mi madre es un viaje interno a tus propios sentimientos. Se vive la película al filo de la butaca. No puedes creer que exista un director con los cojones de Almodóvar para que no le tiemble el pulso a la hora de comprometerse con el exceso. En la peli hay de todo, el joven escritor en ciernes con quien empezamos a identificarnos, a encariñarnos nos lo matan en el primer cuarto de hora atropellado mientras con desesperación persigue el auto de su idolatrada actriz. De entrada sabemos que detrás de la cámara está un hombre que ama, siente y entiende el cine. El homenaje duro, directo es para el más valiente de todos los autores: John Cassavetes y su Noche de estreno. La niña que persigue a Gena Rowlands es el mismo joven que escribe un relato sobre su propia madre. Luego tenemos a la joven aspirante a monja Penélope Cruz. Cuando empezamos a pensar que ha aparecido un santo en la sórdida filmografía del realizador manchego, pum, viene el golpe. La monja está mareada, vomita...está embarazada. Para acabar de completar el cuadro el papá del niño es un travesti, el mismo que engendró al hijo de Cecilia Roth. Como ven todo un culebrón que incluye personajes con sida, con Alzaheimer, muertes, dolor, llanto y tu no te indignas, al contrario vives la angustia con los personajes y las lágrimas comienzan a cubrir tu rostro sin que te des cuenta de a que horas te has convertido en una Magdalena.



El gran desafío de Todo sobre mi madre es que a pesar de todos estos excesos el director nunca pierde el control de su película. Nos imaginamos esto en manos de otro tipo (incluso en manos del Almodovar actual) y se convertiría en un culebrón insoportable. Estoy convencido que es el mismo amor al cine el que ilumina a Pedro para hacer su mejor filme hasta la fecha. Todo sobre mi madre es el melodrama más devastador, poderoso y poéticos de los últimos veinte años, con razón que los críticos en su momento llegaron a decir que era el Fassbinder español.

Su manejo de actrices solo es comparado con el ya citado director alemán, con Bergman o Cassavetes. Cecilia Roth logra el mejor papel de su carrera, de lejos. A diferencia de otros momentos la argentina no se desborda en ningún momento. Todo es controlado, mesurado...incluso el dolor de perder un hijo. Cuando el dolor la supera sentimos como espectadores el nudo en la garganta. Es una actuación que no recurre a las frases grandilocuentes del peor cine argentino, no hay grandes reflexiones sobre la vida...tan solo tiene la grandeza de una madre que ha vivido la peor de las tragedias y que ha vivido para contarlo.



Y que me dicen de la inmensa Marisa Paredes en su papel de Huma Rojo quien a la vez es Blanche Dubois. Con su elegancia característica logra asimilar los dos papeles, fusionarlos y darnos una soberbia lección de como se actúa en el cine y en el teatro. Porque en ese sentido Todo sobre mi madre es absolutamente vanguardista, es como exponer el reflejo de un espejo sobre otro, la vida de las marionetas expuestas sobre otros autómatas que a la vez están encajonados en una película.

Para soportar tanto dolor la historia nos entrega a la magnífica Agrado. Pocas veces hemos visto un personaje con tanta gracia “Me llaman Agrado porque me gusta divertir a la gente” Este travesti espléndido refresca todo el tiempo la narración. Transcribiré no más el monólogo que dice para entretener al impacient público que ha ido a ver Un tranvía llamado deseo

"Por causas ajenas a su voluntad, dos de las actrices que diariamente triunfan sobre este escenario hoy no pueden estar aquí. ¡Pobrecillas!... Así que se suspendela función. A los que quieran, se les devolverá el dinero de la entrada, pero a los que no tengan nada mejor que hacer -y para una vez que venid al teatro- es una pena que os vayáis. Si os quedáis, yo prometo entreteneros contándoles la historia de mi vida. (Algunas personas se paran, especialmente unos ancianos). ¡Adiós, los siento!, eh. Si les aburro, hagan como que roncan.. ¡Así! (imita un ronquido exagerado). Yo me cojo enseguida y para nada hieren mi sensibilidad, de verdad.
Me llaman La Agrado, porque toda mi vida sólo he pretendido hacerle la vida agradable a los demás. Además de agradable, soy muy auténtica. ¡Miren qué cuerpo! Todo hecho a medida... Rasgado de ojos, ochenta mil. Nariz, doscientos mil...¡tirados a la basura!, porque un año después me la pusieron así de otro palizón. Ya sé que me da mucha personalidad, pero si llego a saberlo, ni me la toco.

(El público ríe).
Continúo... ¿Tetas? Dos... porque no soy ningún monstruo. Setenta mil cada una, pero éstas ya las tengo súper amortizadas. Silicon... ("¡¿dónde?!", pregunta un joven desde el público). Labios, frente, pómulos, cadera y culo. El litro cuesta unas cien mil, así que hechan la cuenta, porque yo ya la he perdido. Limadura de mandíbula, setenta mil. Depilación definitiva láser -porque la mujer también viene del mono, bueno, tanto o más que el hombre-, sesenta mil por sessión. Depende de lo barbuda que uno sea, lo normal es de dos a cuatro sesiones... Pero si eres folclórica necesitas más, claro.

(El público aplaude con estridencia).

Bueno, lo que les estaba diciendo es que cuesta mucho ser auténtica, señora. Y en estas cosas no hay que ser rácana... porque una es más auténtica cuanto más se parezcaa lo que se ha soñado de sí misma".

(Ovación).

Encarnado por la guionista, directora y actriz Antonia San Juan Agrado es la más estrambótica y encantadora de las chicas almodóvar.

Abordar Un tranvía llamado deseo y adaptarlo a las necesidades narrativa de la película fue un riesgo que asumió Almodóvar sin ningún tipo de miedo. El se amparó en un guión perfecto, maravilloso. Un guión donde quedan retratadas como nunca antes la mujer. Es una película sobre el sexo femenino. Si habría que enseñarle a los marcianos algún día como son las mujeres de la tierra tendríamos que proyectarles en la comodidad de sus naves Todo sobre mi madre. No vayamos a otra galaxia para exponer el ejemplo, los hombres de este planeta deberíamos verla para entender de que va la cosa con ellas, su nivel de generosidad, su entrega total, lo divertidas que son, la valentía de imponerse en un mundo que las desprecia desde que existe la mismísima civilización, el desparpajo que puede contener una conversación de cuatro mujeres borrachas. Los hombres en Todo sobre mi madre son criaturas ausentes, que han perdido completamente el rumbo. El muchacho que muere parece ser el más puro e inteligente de todos pero apenas tiene 17 años, es un niño. El actor que encarna a Kowalsky actúa en la obra deliberadamente mal y cuando aparece es para pedirle una mamada a Agrado. Lola es un hombre que se ha convertido en travesti y cuando ama destruye todo a su paso.



Y están los homenajes a las películas que seguramente idolatra Almodóvar. Por un lado la referencia explicita a Todo sobre eva. Bette Davis despotricando contra los cazadores de autógrafos en su camerino. La fan que se sabe de memoria la obra y puede entrar a suplantar uno de los papeles más importantes. La ya citada referencia a Noche de estreno de Cassavetes y el hombre que sufre su nueva condición de mujer sacado directamente de uno de los más brillantes y poco conocidos filmes de Fassbinder: En un año con trece lunas.

Con Todo sobre mi madre, Almodóvar llegó al pico de su creatividad. De ahí para adelante no podía hacer otra cosa más que descender. Pareciera que todo su talento se hubiese agotado después de esta obra maestra. En sus películas posteriores se ha notado el desgano y la necesidad de repetirse. Dificilmente volveremos a verlo en tan buena forma. Como consuelo nos queda esta obra maestra que el tiempo mismo se ha encargado de mejorar. Con cada año que pase sobre ella se irá entendiendo su importancia, su inmortalidad. Véanla cada vez que puedan, visionenla una y otra vez...no se cansarán de hacerlo.

9 de mayo de 2012

LA CAJA YA NO ES BOBA. Balbuceos sobre The Big Bang Theory y la época dorada de la televisión.


Todavía conozco gente que tiene prejuicios con las series de televisión. Muchachos, voy  a ser claro, se están perdiendo una época dorada, algo comparado a lo que vivió el cine en la década del setenta. La diferencia es que acá el director es un personaje secundario, las verdaderas estrellas son los escritores. Uno sabe de entrada que J.J Abrams es el escritor de Lost, Alcatraz o Personal interest. Incluso el genial guionista ya tiene dos más que afortunadas incursiones en la pantalla grande, tanto Viaje a las estrellas como Ocho milímetros logran el milagro de conseguir originalidad en un género como la ciencia ficción que creíamos gastados.


En el último número de Semana empieza un artículo sobre las series de televisión con esta frase “Si Shakespeare estuviera vivo, escribiría guiones para HBO”. En el análisis concluyen que mientras en el cine los guiones responden a  una fórmula y a excepción de Charlie Kauffman nadie se atreve hoy en día en Estados Unidos a la inventiva, en la televisión el terreno está absolutamente abonado.

No es gratuito que novelistas de la talla de Salman Rushdie o Jonathan Franzen estén embarcados en sendos proyectos televisivos. El autor de Los versos satánicos está trabajando en una serie de televisión llamada Midnight’s Children. Rushdie está absolutamente impresionado con la libertad que se respira dentro de los estudios de televisión. El productor solo está allí para asentir todo el tiempo.
En los ochenta el iluminado Luis Alberto Álvarez se quejaba de que la televisión en sus treinta años de historia había dado contadas obras maestras. El entrañable maestro citaba solo dos trabajos, Heimat de Karel Reiz y Berlin Alexanderplatz de Fassbinder. Razón no le faltaba a nuestro sacerdote favorito. Era la época de la enajenación televisiva implantada desde los cimientos del gobierno republicano de Reagan.  Esperpentos como Alf, La pequeña maravilla o Blanco y negro ensalzaban ante todo los valores de la familia. Tres décadas después todo eso ha cambiado.


Confieso que hasta hace unos años me resistía a creer que una serie no fuera algo banal. Sería indigno para un hombre cocinado en las imágenes de Bergman y Antonioni. Era un imbécil, un provinciano más sumido en la sopa de la ignorancia. Breaking Bad me abrió definitivamente los ojos. El autor en la televisión tiene todo el tiempo para desarrollar su historia, no hay restricciones, al contrario, durante seis meses tiene la oportunidad de crear, perfeccionar, darle vida, como doctores Frankenstein a sus personajes.
Otra serie que definitivamente me ha atrapado es The big bang theory. ¿Cuál es el genio que está detrás de esa sitcom? El mismo que creó las aventuras del borracho Charlie Harper, Chuck Lorre, un hombre de sesenta años que empezó en 1993 con una serie de poco éxito hasta que estalló Two and a half man, una obra pequeña comparada con los arranques egomaniacos del doctor Sheldon Cooper.

¿Quién podría pensar que se podía hacer una comedia con la física, con matemáticas? En los ochenta ya conocíamos la infame saga de los Nerds pero nada como la inteligencia con la que se han escrito estos guiones. Referencias constantes a Star Trek, Battlestar Galactica, Star wars, Blade Runner y todo lo de Marvel son incorporados en el universo de estos hombres súper inteligentes y solitarios.
Si me tuviera que quedar con tres episodios estos serían:
1.       El de Stan Lee
2.       El reciente de Stephen Hawkins
3.       El de Sheldon convertido en Robot.


Algunos dicen que si bien entretiene The Big Bang Theory no hace reír a carcajadas. Bueno en estos tres capítulos es inevitable no terminar con un dolor abdominal. En el último nombrado se le nota a Chuck Lorre las lecturas a Philliph K. Dick e Isaak Asimov. Sheldon está calculando cuanto le resta de vida. La idea es llegar a vivir sesenta años más. En el 2050 ya existiría la tecnología necesaria para convertir a los muertos en robots. Eso para el cuadriculado doctor Cooper sería su sueño dorado. Cambia sus hábitos alimenticios, se pone a trotar con Penny, pero descubre que en sus genes podría estar propenso a algún accidente. Entonces decide no salir más y convertirse el mismo en un robot. Dirigir su vida desde su cama, trabajando al cien por ciento de sus capacidades.
El mérito de Lorre y su equipo de guionistas fue adaptar todas esas películas que el cuarteto de nerds aman y hacer capítulos con esas temáticas, como cuando descubren una de las ocho réplicas que hicieron para El señor de los anillos y los cuatro termina convertidos en gollums, o cuando compran una copia de la máquina del tiempo y deciden “viajar” en ella.
Para mi es bastante inusual escribir sobre una serie. Son tiempos distintos y la verdad no conozco muy bien como es la dirección, de qué manera trabajan los guionistas, como es la preparación de los actores. Cualquier cosa que diga puede sonar redundante, estúpida. A veces como dice Nietzche es mejor el silencio.  Así que tan solo escribo estas líneas para expresar en un intento torpe mi admiración y  agradecimiento hacia The Big Bang Theory por hacerme cada noche la vida más grata.


8 de mayo de 2012

MC TEAGUE DE FRANK NORRIS. EL ORIGEN DEL PULP


Hasta el 2007 y gracias a un esfuerzo de la editorial La orilla negra decidieron traducir al español Mcteague la obra cumbre del escritor norteamericano Frank Norris. Seguramente si a Von Stroheim no le hubiese dado por adaptar la novela y convertirla en una de las películas mas brillantes y controvertidas de la historia, los 32 años que vivió el escritor en la tierra hubieran sido devorados por los dientes del olvido.
Incluso es con el nombre de Avaricia, tal y como el director alemán bautizó el filme, con el que se conoce esta novela en nuestro idioma.


 El nombre de Norris llega a ser secundario. Paradójicamente en 1924, el año en que se estrena la película, la novela fue el motivo por el cual un tipo duro como Irving Thalberg decidió  apoyar el proyecto. Eso si, le daba un poco de desconfianza que el alemán loco, megalómano, mitómano estuviera al mando de la empresa. Vaya que tenía razón el productor. El rodaje fue un caos, nadie podía dominar al artista, presentó una primera versión de nueve horas (¡) y forma parte de la hagiografía del cine las anécdotas que cuentan como el creador de Queen Kelly lloraba al tener que cortar pedazos enteros de su película. La edición final se redujo a hora y media. Esto acrecentó el mito hasta el punto de que a pesar de la mutilación Greed está considerada como la obra cumbre del cine mudo.

En youtube está una extraña versión de cuatro horas. Es bastante dificultoso verla porque los huecos que fueron cercenados, fueron cubiertos con fotogramas.
Unos años antes había leído un maravilloso cuento de Norris sobre un vampiro que se metía al estrafalario mundo de Hollywood. Ahora hace unos meses me hice a la novela que devoré en un par de días. Es un viaje al infierno de la mezquindad. Nadie ha mostrado el egoísmo como él. Todo es absolutamente real, los personajes parecen palpitar desde sus páginas. La trama parece tan sencilla, tan cotidiana como la de cualquier hijo de vecino. Mcteague era un minero con una fuerza incontrolable que buscando una vida mejor aprendió lo básico para montar un consultorio odontológico. Se establece en la ciudad, es reconocido en el barrio como el doctor, mantiene una fuerte amistad con Marcus, conoce a la prima de su amigo, Trina, la atiende, le saca las muelas, el viejo oso se enamora a pesar de que Marcus se sentía atraído hacia la mujer. El amigo le deja el terreno libre, Trina y el oso se comprometen pero poco antes de que se casen ocurre la desgracia; ella se gana la lotería, cinco mil dólares, toda una fortuna en 1902.


Empiezas a cruzar los dedos primero para que Trina no ceda ante la sugerencia de su esposo de que se gasten como sea el dinero. Luego empiezas a ver como ella se queda prendada ante el resplandor de las monedas. Al ver que el premio ha caído en su prima Marcus se enfurece y empieza a pedir su parte. La amistad termina y resentido denuncia a Mcteague bajo el cargo de ejercer su profesión sin tener título. La debacle es total. Trina aferrada a su dinero, concentrada en la manufactura de sus muñecos, dinero que tampoco gasta sino que atesora, le dice que se vayan a vivir a un lugar mas barato. La enfermedad de ella crecerá a medida que el libro vaya avanzando. La avaricia la consumirá hasta convertirla en un guiñapo de persona. Su esposo, resentido comienza a maltratarla, le muerde los dedos, la agarra a patadas. Ella incorpora ese abuso a su cotidianidad. Lo único que le da fuerzas es ver su tesoro, tocarlo…para que gastarlo si ya lo tengo todo.
Presencias atónito al descenso al infierno de estos pobres infelices. Siente muy adentro el placer sádico de verlos destruirse entre ellos. Todo por un puñado de dólares.

El ritmo nunca desciende, al contrario el interés que despierta la novela va en aumento hasta terminar en el interminable valle de la muerte. El oso huyendo de la justicia provisto de una cantimplora y un burro de carga llevando en sus alforjas cinco mil dólares. Los que conocen el calor, la sed, van a rasgar literalmente, por culpa de la tensión, las últimas páginas del libro. De la nada aparece Marcus, armado, dispuesto a cobrar una recompensa por entregarlo a las autoridades. Pero ahí están en medio del desierto, una imagen absolutamente absurda…un hombre condenado a morir de sed apuntando con un arma a un sediento…acaso no son los buitres los que imponen su ley en la arena caliente del desierto… las imágenes finales del libro se te confunden con los de la película. Un hombre caminando en el valle de la muerte esposado al hombre que acaba de matar. La agonía es lenta, despiadada. Lo único que debes rogar es que la noche borre para siempre del cielo ese sol calcinante.

La vida sonreía para Frank Norris.  La novela, publicada en 1899 fue un éxito inmediato. El escritor de 29 años fue comparado inmediatamente con Zolá. En Estados Unidos nadie había escrito con tanto realismo, nadie había sido tan implacable y demoledor. Entonces no es una leyenda urbana eso de que una persona termine mendigando en la calle solo para no gastar sus monedas. Se casó empezando el siglo, se casó con la mujer que amaba, seguía escribiendo de sol a sol, retratando la maldad de los buenos,  forjando su carrera que décadas después influenciaría a Raymond Chandler, William Irish, Robert Bloch.
El dolor en la parte baja del hígado parecía algo normal….¿Que achaques puede tener un hombre de 32 años? El dolor se intensificaba, si hubiera ido a tiempo al médico le hubiesen extraído el apéndice lo único que le hubiera quedado sería una cicatriz, pero no, estaba muy ocupado escribiendo. La peritonitis lo atacó el 24 de octubre de 1902, un día después moriría dejando un legado imborrable. Frank Norris es el padre del pulp fiction, de la novela negra.
Para los que disfrutan de buscar autores desconocidos con obras potentes Frank Norris es un autor ideal. Su obra, cien años después apenas da los primeros pasos en nuestro idioma. Aprovechemos que aún no se ha puesto de moda. 

3 de mayo de 2012

LOS VENGADORES. EN LA CABEZA DE STAN LEE


Siempre desdeñé del comic y la verdad me vine a enterar de que existía una fiebre con la marca Marvel recientemente, gracias a los nerds de The Big Bang Theory. Después de haber desdeñado la posibilidad de ir al cine a ver Iron man la enganché refrita en televisión. A los cinco minutos ya era un fan de un inescrupuloso, siniestro y encantador traficante de armas como Tony Stark. Llevado por un antiguo recuerdo y por el nombre de Kenneth Branaght me fui al cine a ver Thor, las impresiones del filme las consigné en un artículo publicado el año pasado y desde allí estuve atento al inminente estreno de Los vengadores.

El fenómeno despertado por las películas de Marvel se explica primero porque es precisamente la compañía de cómics creada por el mítico Stan Lee la que supervisa la creación de estas sagas. No se piensa en el gran público sino en la fidelidad que tiene la adaptación sobre las viñetas. Exponerse ante estas imágenes es adentrarse dentro de un tebeo gigante, descubrir un género avalado por intelectuales como Umberto Eco y admirado por cineastas como Fellini.
En los últimos 48 años se han hecho más de 500 entregas del cómic. ¿Dónde las vendían? ¿Por qué nadie me dijo que esto existía? Seguramente mi infancia hubiera sido menos aburrida, hubiese habido más espacio para la aventura. Voy a buscarlas donde sea. Necesito vivir la experiencia todos los días, a la hora que quiera. Recrearlas sobre el lienzo de mi mente.
La historia de la película la sacan justamente de la primera entrega cuando Loki viaja a la tierra a usar su poder para doblegar a los humanos. Su hermano Thor y todo el circulo de Los vengadores unen sus fuerzas para impedir el aniquilamiento final

 Llevar al cine Los vengadores era una vieja obsesión de la industria. No se había hecho antes porque no se contaba con los  recursos tecnológicos y solo ahora Paramount ha decidido financiar el proyecto. El resultado ha dejado a todo el mundo contento. Lamento profundamente no haberme podido integrar desde mi infancia a este goce visual y artístico. Si así hubiera sido seguramente hubiera entendido todas las referencias, los chistes privados en los que abunda la película. Los que conocen los comics seguramente habrán llorado de la felicidad.
El desconocimiento del cómic no es óbice para que la gran mayoría no  disfrutemos de las dos horas y medias frenéticas, adrenalíticas en la que nos envuelve el hábil director Joss Wedhon quien también escribió el guión. , “Aparte del reparto, lo que Marvel hace mejor es escoger a los directores más idóneos. Escribir el guión de '“Los Vengadores”' es una tarea mucho más precisa porque es un pieza de la maquinaria más compleja, donde tienes que hacer interactuar a ocho personajes que son muy diferentes y hacer que funcione”, estas son declaraciones de un entusiasmado Robert Downey jr.

Uno de los puntos más altos del filme es que los seis vengadores están muy bien estructurados como personajes. Cada uno es creíble y sobre todo apasionante. Esta era la labor más difícil porque es complicado que en una película donde todos son estrellas pueda existir una coralidad y acá se logra con creces. El villano, Loki, funciona a la perfección. A pesar de que es un Dios tiene las contradicciones que podemos tener los humanos. El hijo de Odin no se equivoca al escoger la tierra como un lugar para ser adorado, el esta más cerca de la imperfección humana que el dechado de virtudes que destilan los habitantes de Asgard.
Los efectos especiales son literalmente de otro planeta. Las extrañas máquinas que emergen del portal parecen salir directamente de tus ojos. Pocas veces se disfruta tanto la tercera dimensión.
Me llamó la atención que todas las películas que precedieron Los vengadores se concatenan. Marvel sabía lo que hacía, desde siempre pensó en esta película. El guión fue pensado antes de haberse creado la primera de esta saga: Iron man. Nada fue dejado al azar.

Ahora hay que volver a ver todas las películas, conseguir como sea los viejos tebeos, vivir la infancia que te robaron cuando ya bordeas los 35. Nunca es tarde para volver. Al final de la película miras el reloj y no lo puedes creer ¿A dónde estuvimos las últimas tres horas que no las sentimos? Las interminables filas de gente esperan afuera, muchos ya la han visto y se entiende que vuelvan a querer entrar. Pocas veces eres más feliz que estar sentado en la butaca contemplando como fuerzas alienígenas acaban con Nueva York. Somos espectadores privilegiados, sentimos que las esquirlas de las bombas vienen hacia nosotros pero no hay problema, eres testigo pero estás lejos.
Los vengadores es un fenómeno mundial del cual no puedes ser ajeno. Emoción pura y de la mas alta calidad. Con este filme se comprueba que el futuro de los guionistas bien podría estar en los complejos y cada vez mejores video juegos. Porque eso sientes en Los vengadores, sientes que desde un control invisible vas manejando a los súper héroes en sus desesperado intento de salvar el mundo.

1 de mayo de 2012

ASESINOS DE ELITE DE GARY MCKENDRY. UNA PELICULA FALLIDA.


Las colas de Los vengadores eran interminables así que decidimos entrar a Asesinos de elite llevados por el aburrimiento y porque en el afiche anunciaban la presencia de De Niro. El toro salvaje aparece un poco al principio, un poco al final sirviendo como gancho para espectadores desprevenidos como este humilde servidor. Omán, un jeque con rostro de Ayatollah busca desesperadamente vengarse de los asesinos de sus tres hijos, agentes de la hasta ayer desconocida para este humilde servidor SAS (Servicio Especial Aéreo Británico) especializada en hacer trabajos sucios para la reina. El jeque escoge a un veterano como De Niro para que asesine a los tres agentes, los asesinatos deben parecer accidentes y cada uno deberá tener una confesión previamente grabada en video, la complejidad del encargo explica un poco la generosidad de la recompensa del jeque: Seis millones de dólares. El asesino acepta y se le hace fácil huir con la plata subestimando el poder que puede tener un hombre que tiene 17 mujeres para acostarse cada día y cientos de pozos petroleros. Lo detienen en el aeropuerto, lo encierran en un sótano y llaman a su entrañable amigo Jason Staham para que cumpla con lo pactado.

Desde el principio sabemos que nos enfrentamos a una historia real, basada en el libro The feather men escrita por el ex agente Sir Ranulph Fiennes, polémica en su momento por haber dejado constancia del asesinato de varios miembros del SAS a cargo de un escuadrón de la muerte. La película tiene sus momentos, el personaje de Clive Owen es enigmático y confirma que es uno de los grandes actores del momento. El problema estuvo acaso en el elevado presupuesto con el que se hizo el film, 75 millones de dólares. Se incluyó la incorporación del limitadísimo Jason Staham que siempre hace el mismo papel, el hombre duro, experto en artes marciales que igual parece desaliñado y borracho. Las exigencias de parte de producción fue agregar una historia de amor que definitivamente no funciona y que debería en algún momento emocionarnos…. Como te extrañamos Carlito Brigante.

El guión es un poco confuso, casi que laberíntico. Parece nutrirse en las historias de John Le Carré, en el cine de John Frankenheimer, en las peleas del último James Bond y Jason Bourne pero que definitivamente no logran concretar una historia sólida y sobre todo creíble. Estos reparos se hacen porque es inevitable no ver el potencial que tenía la película pero que se quedan a medio camino no por torpezas o debilidades del debutante director Gary McKendry sino por las imposiciones desde el punto de vista financiero. El fracaso a nivel de taquilla se hizo notar: apenas pudo recoger 18 millones de dólares.
De todas formas Asesinos de elite es entretenimiento válido con algunas escenas de acción y persecuciones donde logras sentir la adrenalina andando por tu cuerpo. En las más de dos horas de metraje logras olvidarte un poco de la frustración de no haber llegado temprano para ver la esperadísima Vengadores.