11 de mayo de 2012

TODO SOBRE MI MADRE DE PEDRO ALMODOVAR. QUE VIVA EL MELODRAMA!


La fui a ver recién salió en el verano de 1999. Venía precedida de los mejores comentarios, incluso en el afiche que ponen en la sala tenía el palmarés donde se certificaba la distinción que había recibido en Cannes. Seguramente no habré disfrutado demasiado de ella. Era una época donde me importaba poco o nada una historia centrada en el dolor de una madre por haber perdido a su hijo. El melodrama me parecía un genero digno de desprecio, hecho expresamente para abuelitas jubiladas. Que tonto y que soberbio era cuando tenía 20 años.

Hago este comentario porque anoche, 13 años después cuando la enganché en un canal de televisión empecé a verla sin ganas, como quien llena una sopa de letras en un avión esperando acortar el tiempo. Les juró que duró poco esa sensación.



Todo sobre mi madre es un viaje interno a tus propios sentimientos. Se vive la película al filo de la butaca. No puedes creer que exista un director con los cojones de Almodóvar para que no le tiemble el pulso a la hora de comprometerse con el exceso. En la peli hay de todo, el joven escritor en ciernes con quien empezamos a identificarnos, a encariñarnos nos lo matan en el primer cuarto de hora atropellado mientras con desesperación persigue el auto de su idolatrada actriz. De entrada sabemos que detrás de la cámara está un hombre que ama, siente y entiende el cine. El homenaje duro, directo es para el más valiente de todos los autores: John Cassavetes y su Noche de estreno. La niña que persigue a Gena Rowlands es el mismo joven que escribe un relato sobre su propia madre. Luego tenemos a la joven aspirante a monja Penélope Cruz. Cuando empezamos a pensar que ha aparecido un santo en la sórdida filmografía del realizador manchego, pum, viene el golpe. La monja está mareada, vomita...está embarazada. Para acabar de completar el cuadro el papá del niño es un travesti, el mismo que engendró al hijo de Cecilia Roth. Como ven todo un culebrón que incluye personajes con sida, con Alzaheimer, muertes, dolor, llanto y tu no te indignas, al contrario vives la angustia con los personajes y las lágrimas comienzan a cubrir tu rostro sin que te des cuenta de a que horas te has convertido en una Magdalena.



El gran desafío de Todo sobre mi madre es que a pesar de todos estos excesos el director nunca pierde el control de su película. Nos imaginamos esto en manos de otro tipo (incluso en manos del Almodovar actual) y se convertiría en un culebrón insoportable. Estoy convencido que es el mismo amor al cine el que ilumina a Pedro para hacer su mejor filme hasta la fecha. Todo sobre mi madre es el melodrama más devastador, poderoso y poéticos de los últimos veinte años, con razón que los críticos en su momento llegaron a decir que era el Fassbinder español.

Su manejo de actrices solo es comparado con el ya citado director alemán, con Bergman o Cassavetes. Cecilia Roth logra el mejor papel de su carrera, de lejos. A diferencia de otros momentos la argentina no se desborda en ningún momento. Todo es controlado, mesurado...incluso el dolor de perder un hijo. Cuando el dolor la supera sentimos como espectadores el nudo en la garganta. Es una actuación que no recurre a las frases grandilocuentes del peor cine argentino, no hay grandes reflexiones sobre la vida...tan solo tiene la grandeza de una madre que ha vivido la peor de las tragedias y que ha vivido para contarlo.



Y que me dicen de la inmensa Marisa Paredes en su papel de Huma Rojo quien a la vez es Blanche Dubois. Con su elegancia característica logra asimilar los dos papeles, fusionarlos y darnos una soberbia lección de como se actúa en el cine y en el teatro. Porque en ese sentido Todo sobre mi madre es absolutamente vanguardista, es como exponer el reflejo de un espejo sobre otro, la vida de las marionetas expuestas sobre otros autómatas que a la vez están encajonados en una película.

Para soportar tanto dolor la historia nos entrega a la magnífica Agrado. Pocas veces hemos visto un personaje con tanta gracia “Me llaman Agrado porque me gusta divertir a la gente” Este travesti espléndido refresca todo el tiempo la narración. Transcribiré no más el monólogo que dice para entretener al impacient público que ha ido a ver Un tranvía llamado deseo

"Por causas ajenas a su voluntad, dos de las actrices que diariamente triunfan sobre este escenario hoy no pueden estar aquí. ¡Pobrecillas!... Así que se suspendela función. A los que quieran, se les devolverá el dinero de la entrada, pero a los que no tengan nada mejor que hacer -y para una vez que venid al teatro- es una pena que os vayáis. Si os quedáis, yo prometo entreteneros contándoles la historia de mi vida. (Algunas personas se paran, especialmente unos ancianos). ¡Adiós, los siento!, eh. Si les aburro, hagan como que roncan.. ¡Así! (imita un ronquido exagerado). Yo me cojo enseguida y para nada hieren mi sensibilidad, de verdad.
Me llaman La Agrado, porque toda mi vida sólo he pretendido hacerle la vida agradable a los demás. Además de agradable, soy muy auténtica. ¡Miren qué cuerpo! Todo hecho a medida... Rasgado de ojos, ochenta mil. Nariz, doscientos mil...¡tirados a la basura!, porque un año después me la pusieron así de otro palizón. Ya sé que me da mucha personalidad, pero si llego a saberlo, ni me la toco.

(El público ríe).
Continúo... ¿Tetas? Dos... porque no soy ningún monstruo. Setenta mil cada una, pero éstas ya las tengo súper amortizadas. Silicon... ("¡¿dónde?!", pregunta un joven desde el público). Labios, frente, pómulos, cadera y culo. El litro cuesta unas cien mil, así que hechan la cuenta, porque yo ya la he perdido. Limadura de mandíbula, setenta mil. Depilación definitiva láser -porque la mujer también viene del mono, bueno, tanto o más que el hombre-, sesenta mil por sessión. Depende de lo barbuda que uno sea, lo normal es de dos a cuatro sesiones... Pero si eres folclórica necesitas más, claro.

(El público aplaude con estridencia).

Bueno, lo que les estaba diciendo es que cuesta mucho ser auténtica, señora. Y en estas cosas no hay que ser rácana... porque una es más auténtica cuanto más se parezcaa lo que se ha soñado de sí misma".

(Ovación).

Encarnado por la guionista, directora y actriz Antonia San Juan Agrado es la más estrambótica y encantadora de las chicas almodóvar.

Abordar Un tranvía llamado deseo y adaptarlo a las necesidades narrativa de la película fue un riesgo que asumió Almodóvar sin ningún tipo de miedo. El se amparó en un guión perfecto, maravilloso. Un guión donde quedan retratadas como nunca antes la mujer. Es una película sobre el sexo femenino. Si habría que enseñarle a los marcianos algún día como son las mujeres de la tierra tendríamos que proyectarles en la comodidad de sus naves Todo sobre mi madre. No vayamos a otra galaxia para exponer el ejemplo, los hombres de este planeta deberíamos verla para entender de que va la cosa con ellas, su nivel de generosidad, su entrega total, lo divertidas que son, la valentía de imponerse en un mundo que las desprecia desde que existe la mismísima civilización, el desparpajo que puede contener una conversación de cuatro mujeres borrachas. Los hombres en Todo sobre mi madre son criaturas ausentes, que han perdido completamente el rumbo. El muchacho que muere parece ser el más puro e inteligente de todos pero apenas tiene 17 años, es un niño. El actor que encarna a Kowalsky actúa en la obra deliberadamente mal y cuando aparece es para pedirle una mamada a Agrado. Lola es un hombre que se ha convertido en travesti y cuando ama destruye todo a su paso.



Y están los homenajes a las películas que seguramente idolatra Almodóvar. Por un lado la referencia explicita a Todo sobre eva. Bette Davis despotricando contra los cazadores de autógrafos en su camerino. La fan que se sabe de memoria la obra y puede entrar a suplantar uno de los papeles más importantes. La ya citada referencia a Noche de estreno de Cassavetes y el hombre que sufre su nueva condición de mujer sacado directamente de uno de los más brillantes y poco conocidos filmes de Fassbinder: En un año con trece lunas.

Con Todo sobre mi madre, Almodóvar llegó al pico de su creatividad. De ahí para adelante no podía hacer otra cosa más que descender. Pareciera que todo su talento se hubiese agotado después de esta obra maestra. En sus películas posteriores se ha notado el desgano y la necesidad de repetirse. Dificilmente volveremos a verlo en tan buena forma. Como consuelo nos queda esta obra maestra que el tiempo mismo se ha encargado de mejorar. Con cada año que pase sobre ella se irá entendiendo su importancia, su inmortalidad. Véanla cada vez que puedan, visionenla una y otra vez...no se cansarán de hacerlo.

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