14 de mayo de 2012

EDSON VELANDIA: EL LÁTIGO QUE DIOS LE DIO


Velandia vuelve y se  trasmuta en otra cosa. Dejó de testigo a sus canciones, repletas de cosas personales, de humor. Dicen que las películas de Buñuel solo la pueden entender los que estuvieron con él y con Dali y con Lorca en la residencia de Madrid, bueno hay unas canciones que por más buenas que sean se disfrutan más si conoces Piedecuesta. La cultura de mi tierra.

Entonces de un momento a otro eres lo que más quieres y luego te quemas como si fueras un saltaperico en diciembre. Dime para donde vas que no te sigo…no te puedo seguir.
Con que así es la cosa, justo cuando empezábamos a entenderlo va y saca el Oh porno! Laberinto onomatopéyico, lejos de cualquier trampa, se transforma como los renacuajos pero no termina convertido en rana sino en demiurgo.

Las redes del encasillamiento están lejos de atraparlo, esquiva al éxito como quien elude a una bruja borracha con ganas de abrazarlo  en un aquelarre. “Uno puede vivir haciendo lo que le gusta” le decía a un par de fans que lo abordaron en la salida de un bar en Bogotá, las peladas no creo que hayan entendido muy bien de que hablaba  porque le preguntaban mientras se enroscaban el pelo rubio con el dedo “Y cuando vas a volver a tocar esa música de Superzencillo” y el man agacha la mirada y prefiere contar las baldosas que hay de ese bar al hotel. Habrá pensado en Rulfo y su silencio “ La gente que contaba esas historias ya se murió”.

Los músicos para un creador son como los actores para los directores del cine, son prestados, vienen y se van “Son libres como las bolsas de plástico arrastradas por el viento” piensa el hombre que camina hacia el hotel. Se encierra en el cuarto, mira las fotos, los niños están creciendo, la cuerda se rompe. El burro está muerto desde aquel invierno patagónico. La cabeza quemándose al lado del mar, las cenizas pegándose como garrapatas en un glaciar “Si el burro está muerto pues lo mejor es terminarlo de matar”.
Él es su jefe de prensa, en su Facebook hace sus declaraciones. Una mañana nos levantamos y leímos, dizque se iba a retirar porque él está muy viejo para andar con toda esa jodencia (la emisora de la emancipación), ¿bohemio con pinta de hippie? O eres bohemio o hippie mi hermano pero las dos cosas no puedes llegar a ser. El punto es que el man es papá y tenía ganas de quedarse callado un rato y anunciar que Velandia la tigra pues duró cinco años, ganó algunos premios, hizo una gira legendaria por el continente y pues….no fue más.


Se imaginaba a los sesenta y cuatro sentado en su mecedora, de pronto un nieto en sus rodillas y las fotos en los portarretratos llenos de las caras de sus hijos, de pronto es una opción habrá pensado el hombre que acaba de escribir el mensaje en Facebook. Apaga el computador, se levanta y un sonsonete se le incrusta en la cabeza, la tararea, el monstruo se va formando adentro de él y como si se hubiera comido el huevo de un alien una tarde explota, cobra vida la canción y Edson Velandia descubre que todo don es un látigo que Dios da y cuando se usa es para auto flagelarse o si no que le pregunte a Capote.
Entendió que no había muerto….que tan solo había cambiado de piel.

1 comentario:

RicArdo Abdahllah dijo...

al punto, no hay que darle gusto a nadie, sobre todo a los fans, que con sus gritos no dejan escuchar la música, un abrazo para don Iván y don Epson.

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