1 de mayo de 2012

ASESINOS DE ELITE DE GARY MCKENDRY. UNA PELICULA FALLIDA.


Las colas de Los vengadores eran interminables así que decidimos entrar a Asesinos de elite llevados por el aburrimiento y porque en el afiche anunciaban la presencia de De Niro. El toro salvaje aparece un poco al principio, un poco al final sirviendo como gancho para espectadores desprevenidos como este humilde servidor. Omán, un jeque con rostro de Ayatollah busca desesperadamente vengarse de los asesinos de sus tres hijos, agentes de la hasta ayer desconocida para este humilde servidor SAS (Servicio Especial Aéreo Británico) especializada en hacer trabajos sucios para la reina. El jeque escoge a un veterano como De Niro para que asesine a los tres agentes, los asesinatos deben parecer accidentes y cada uno deberá tener una confesión previamente grabada en video, la complejidad del encargo explica un poco la generosidad de la recompensa del jeque: Seis millones de dólares. El asesino acepta y se le hace fácil huir con la plata subestimando el poder que puede tener un hombre que tiene 17 mujeres para acostarse cada día y cientos de pozos petroleros. Lo detienen en el aeropuerto, lo encierran en un sótano y llaman a su entrañable amigo Jason Staham para que cumpla con lo pactado.

Desde el principio sabemos que nos enfrentamos a una historia real, basada en el libro The feather men escrita por el ex agente Sir Ranulph Fiennes, polémica en su momento por haber dejado constancia del asesinato de varios miembros del SAS a cargo de un escuadrón de la muerte. La película tiene sus momentos, el personaje de Clive Owen es enigmático y confirma que es uno de los grandes actores del momento. El problema estuvo acaso en el elevado presupuesto con el que se hizo el film, 75 millones de dólares. Se incluyó la incorporación del limitadísimo Jason Staham que siempre hace el mismo papel, el hombre duro, experto en artes marciales que igual parece desaliñado y borracho. Las exigencias de parte de producción fue agregar una historia de amor que definitivamente no funciona y que debería en algún momento emocionarnos…. Como te extrañamos Carlito Brigante.

El guión es un poco confuso, casi que laberíntico. Parece nutrirse en las historias de John Le Carré, en el cine de John Frankenheimer, en las peleas del último James Bond y Jason Bourne pero que definitivamente no logran concretar una historia sólida y sobre todo creíble. Estos reparos se hacen porque es inevitable no ver el potencial que tenía la película pero que se quedan a medio camino no por torpezas o debilidades del debutante director Gary McKendry sino por las imposiciones desde el punto de vista financiero. El fracaso a nivel de taquilla se hizo notar: apenas pudo recoger 18 millones de dólares.
De todas formas Asesinos de elite es entretenimiento válido con algunas escenas de acción y persecuciones donde logras sentir la adrenalina andando por tu cuerpo. En las más de dos horas de metraje logras olvidarte un poco de la frustración de no haber llegado temprano para ver la esperadísima Vengadores.

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