11 de enero de 2011

RED SOCIAL DE DAVID FINCHER

Con mucho escepticismo me senté en la sala. No había leído mucho sobre la película porque por esos días había decidido alejarme de cualquier medio electrónico. En los últimos meses, cuando decidí alejarme de las personas para poder escribir me sumí en la más deprimente de las adicciones: Internet. Cuando trataba de sumirme en la escritura de un cuento o de un artículo inmediatamente me asaltaba la idea de revisar mi correo o ver quien estaba conectado. Desde que llegué a Colombia esa necesidad desapareció así que estoy solo en una sala y al frente un proyector chorrea una luz sobre una pantalla blanca. Lo que sabía de la película era su nombre, Red Social e imaginaba que era una comedia adolescente sobre los enredos que puede generar entre las parejas el Facebook. No había mucho para ver y lo poco que había ya lo había visto. Me llamaba la atención que la dirigiera un tipo con la trayectoria de David Fincher, autor de Seven, una de mis películas favoritas y del mejor video de la historia del Rock. Love Strong de Los Rolling Stones, cuando vi la Libertad que simboliza a Columbia recordé que había odiado la última película de ese director, la insoportable Benjamin Button pero aún así no me levanté del asiento, al contrario, a medida que la película iba avanzando me adhería más y más a la silla hasta olvidarme que afuera arreciaba uno de los peores aguaceros de los que esta ciudad tenga recuerdos. No era una comedia romántica ni nada parecido, era la reconstrucción de los hechos por los cuales Mark Zuckerberg un joven brillante de 20 años creó un imperio de 25 billones de dólares casi sin pensarlo.
La película empieza la noche en la cual su novia decide echarlo. Con la rabia atravesándole la garganta se refugia en su apartamento donde encuentra consuelo en lo que ama y obsesiona, la internet. Quiere quitarse ese dolor y para eso decide hacerlo grande, demostrarle que es un gran tipo, no puede traerle la luna, ni Jimmy Stewart lo pudo hacer y Donna Reed tuvo que conformarse con un dibujo de su amada atrapando con un lazo de seda la redondez de ese satélite, aunque bueno, después de que hace unas semanas Román Abramovic le regalara cuarenta hectáreas de la luna a su novia los románticos del mundo no tienen muchas excusas que dar.
Pero Zuckerberg no necesita bajar cuerpos celestes a la tierra, tiene una idea genial, crear una página que revolucionará las relaciones sociales, la vida privada será cosa del pasado y lo mejor podrás encontrar a ese amigo perdido que no ves desde tu infancia. Un par de gemelos geniales, estudiantes de Harvard tienen una idea, digamos que ellos fueron los que pusieron la primera piedra pero Mark lo perfeccionó así los gemelos insistan en que fue un robo, un plagio, nadie podría detener la genialidad galopante del joven Hacker.
Con un montaje excepcional, Fischer no se conforma con contarnos la clásica historia del millonario hecho a pulso sino que decide recrear un ambiente, una atmósfera inquietante, cerrada y asfixiante como puede ser Harvard, sus códigos de caballeros, sus reglas inflexibles, su estéril academicismo , su hipocresía y falsedad latentes. Harvard es un feróz ecosistema donde sobrevive el más apto, el más abyecto el que logra ocultar sus sentimientos y convertirse en una máquina “Nuestros alumnos-Dice el presidente de la institución- no buscan un trabajo, lo crean” En ese ambiente se han criado los cerebros mas brillantes de Estados Unidos pero también los más fríos, calculadores.
A pesar de lo que pueda decir su novia Mark Zuckerberg no es una máquina. Por su despecho crea una página que ha sido la piedra angular de los conflictos entre parejas de los últimos tiempos. Todos se cuidan de tomarse una foto indebida, todos entramos en mundos que creímos cerrados con tan solo un click. 40 millones de usuarios testimonian no una moda sino una nueva forma de vida creada desde el desordenado cuarto de un despechado y genial estudiante universitario.
La principal virtud de la película radica en que su director no cae en la tentación de someter a juicio a los personajes. El simplemente muestra y es el espectador el que decide quien puede tener la razón. Creo que a Mark Zackelberg los traicionan sus amigos, aunque bueno, está claro que el que está mas cerca de serlo sea prácticamente un desconocido, el genial creador de Napster Sean Parker (Maravillosamente interpretado por Justin Timberlake) quien es capaz de ver el potencial que esta página puede tener no solo a nivel económico sino a nivel cultural. Seguramente el proyecto de los gemelos se hubiese restringido a la comunidad universitaria de Harvard y no ser el suceso mundial que hoy representa Facebook.
Con Red Social David Ficher consigue su película más sólida desde los lejanos días de El club de la pelea. En un año cinematográficamente muy pobre Red social se postula como firme candidata a arrasar con los premios de la Academia. Este es un filme que no solo sirve para informarte sobre los vericuetos del Billonario mas joven del mundo sino que es buen cine, una virtud que cada día escasea más en nuestras salas.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Excelente

Jairo dijo...

buenísimo, de las mejores reseñas que he leído sobre la película.

David C. dijo...

Además de hablar de la película, hiciste mención de lo que hoy vivimos con el Facebook. En fin por un mundo mejor, nosotros ser mejores. Buen post.

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