14 de febrero de 2012

ADAPTATION DE SPIKE JONZE. ¡LAS HISTORIAS ESTAN VIVAS!

Corría el verano de 1999 y Charlie Kaufman estaba feliz. Su primer guion Quisiera ser John Malcovich había sido comprado por Hollywood y a pesar de que la película estaba en pleno rodaje ya se vislumbraba como uno de los escritos mas originales de las últimas décadas. Jonathan Demme, el exitoso director de El silencio de los inocentes y el productor Ed Saxon, le entregaron un libro escrito por la periodista del New Yorker, Susan Orlean que no tenía una narración fija y abordaba un tema del cual poco o nada sabía Kaufman y del que además no se había tratado en el cine, las flores. Tentado por un sudoroso fajo de billetes y con la presión a cuestas de demostrar que la maestría conseguida en su debut como guionista no había sido un golpe de suerte.

Nunca en la vida había adaptado algo. Sentía que la voz que salía de las páginas de ese libro distaba mucho de ser suya. Investigó sobre flores, sobre la gente que las robaba, sobre ese nombre de autor francés, Jean Lerouch, el personaje sobre el que trataba el libro de Orlean. “Era tan difícil como adaptar En busca del tiempo perdido” Pensaba Kaufman. Por más que escudriñaba sus páginas no lograba encontrar las imágenes.
La presión le cedió el paso a la depresión. Comía más de lo normal y casi nunca contestaba el teléfono. Seis meses después no lograba escribir ni siquiera un primer borrador. De pronto se le vino una idea a la cabeza, y si escribo un guion dentro del guion, la historia de un guionista que debe adaptar un libro por encargo y no consigue hacerlo. Cine dentro del cine. Lo escribió en un par de semanas, con los dientes apretados se lo envió a Saxon quien al leerlo por primera vez quedó absolutamente confuso. Ese mamotreto de ciento cincuenta páginas no correspondía en nada a la película que habían soñado. El ladrón de orquídeas era un libro sobre flores y la adaptación de Kaufman según palabras del propio Saxon “ trata sobre el desafío del arte, y cómo el cine es desafiado. También de cómo la gente se separa una de otra en nuestra cultura contemporánea. Lo difícil que es tener amor en tu vida y conectar con la gente, ser honesto y abierto. Es una película de lo mucho que Uno puede pedir de sí mismo y admitir las fragilidades básicamente humanas, y ser capaz de adaptarse a todas las dificultades que la Vida nos pone en el camino”. Después de la decepción Saxon entendió a pesar de la renuncia de Demme, que podía tener una gran película.

Cuando Spike Jonze, quien había logrado canalizar las ideas de Kaufman en su primer trabajo supo en lo que se había metido su guionista y al leer la poca ortodoxa adaptación decidió sin titubear dirigir el proyecto. De entrada desecharían el título del libro Ladrón de orquídeas y le pondrían Adaptation así los productores elevaran sus maldiciones al cielo. Sería además de una película sobre flores, sobre desilusión, sobre búsquedas y todo eso, una declaración de principios por parte de una de las figuras mas menospreciadas de la industria: El guionista.
Existen gurús que te pueden marcar las claves para hacer un gran guion. El más destacado de todos es Robert Mckee. Charlie se resiste a creer que el guion no sea más que el soporte en el cual se basa un producto que cuesta millones como es una película. El está obsesionado con romper las reglas. Donald, su hermano gemelo, su proyección, la otra cara de janus no lo cree así. Está escribiendo su primer guion después de hacer un seminario con McKee y seguir todas sus claves. Charlie se ríe de este diletante ingenuo, un hombre que tiene éxito con las mujeres, gracioso, optimista y que inesperadamente a escrito una historia que ha encantado al estudio y que sin duda reventará la taquilla. Ahogado en su propio bloqueo Charlie se inscribe en un curso con el gran gurú seguirá sus pautas y veremos como incorpora todos las claves para hacer de una historia una película. Ese será su fracaso. El cine lamentablemente es más importante que la vida.

Adaptation es una de las grandes obras que se han hecho sobre el cine. Está entre  Ocho y medio, de La noche americana. Una clase completa sobre cine, una declaración de principios, una de las películas más libres y puras que hayamos podido ver en las últimas décadas. Es además la confirmación absoluta de que el cine sigue vivo, de que por más de que lo machaquen los estériles críticos, las historias no se han extinguido.

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