7 de mayo de 2011

MALDITO POLICIA CORRUPTO DE WERNER HERZOG

Alejado de las historias épicas, extremas que hicieron de su apellido un sinónimo de riesgo de desmesura, Werner Herzog a sus setenta años ha bajado de la montaña de fuego para asentarse en la despiadada selva del Misisipi. Retomando la célebre película de Abel Ferrera, protagonizada por Harvey Keitel, Herzog a puesto a su maldito policía en Nueva Orleans unos días después de que el huracán Katrina destruyera la ciudad. Por salvar a un preso cualquiera Nicholas Cage queda con una dolencia en la espalda que según los doctores le durará toda la vida. El dolor es insoportable y para aguantarlo no solo recurrirá al Vicodin, un coctel compuesto de coca, heroína, morfina y poper será la cura para apaciguar ese dolor que solo se extinguirá con su propia muerte.
Esta búsqueda desesperada por encontrar los paraísos artificiales lo llevará tener contactos profundos con el bajo mundo. Y es que el capitán Soldz tiene ciertas costumbres que van en contradicción con la profesión que ha elegido para ganarse la vida. Su novia es la espectacular Eva Mendez, una prostituta que trabaja para él ayudándole a ganar el dinero que le asegure el nivel de vida que el capitán se ha ganado. Porque no solo de coca y crack vive el hombre, también están las apuestas y vaya que a Soldz le encanta apostar. Lamentablemente para ti pobre policía corrupto, la rueda de la fortuna parece haberte olvidado, las deudas crecen como el agua que ha sacado del océano el huracán y ya comienzan a buscarte los que tienen la costumbre de cobrar sus deudas rompiendo rodillas.
Pero a pesar de su particular forma de vida el capitán Soldz es un buen policía, que podemos hacer, los tiempos han cambiado y los bad guys se han apoderado del mundo. Viéndolo bien Soldz con su estilo llega a ser hasta un sentimental. Esa familia de senegaleses cruelmente asesinada donde niños inocentes tuvieron que pagar con su vida la culpa de sus padres bien vendría una venganza. Con tenacidad y desesperación este maldito policía revolverá esa ciudad en ruinas que apenas intenta recuperarse para hallar a los culpables pero justo en plena búsqueda todo eso que constituía su mundo se vendrá abajo y créanme que el espectador descenderá con este policía corrupto hasta el último circulo del infierno.
El primer contacto de Herzog con el mundo hollywoodense fue con la adaptación fidedigna, casi que plano por plano, de el Nosferatu de F.W. Murnau. Si bien contó en su elenco con estrellas europeas caso Isabelle Adjani o Bruno Ganz la plata la puso la Twenty century Fox. Además el único actor profesional con el que había trabajado había sido con su enemigo íntimo Klaus Kinsky. A pesar de que su Nosferatu reveló la inoperancia que tenía el director alemán a la hora de dirigir actores profesionales, se ha convertido con los años en una película de culto. Pero no deja de ser un punto muy bajo si se compara con sus magistrales Señales de vida, Los enanos también comienzan pequeños o Aguirre la ira de Dios. Lo suyo era cine de excesos, de desmesura, coqueteos constantes con la muerte. Era el cine de un documentalista sicótico.
Mucha agua ha corrido desde que hizo su particular adaptación de Dácula y vemos que los años han aprendido a moldear el temperamento de su director. La evolución la vemos en este filme teniendo en cuenta la impresionante (Y si, porque no Herzogiana) actuación de un Nicholas Cage inmenso, el Cage que no veíamos desde Leaving Las Vegas. Un casi irreconocible Val Kilmer logra con éxito ocultarse dentro de su tejido adiposo para verlo convertido en otro policía corrupto, en un oscuro don nadie. Pero sobre todo sorprenden las actuaciones de Eva Mendes, relajada, aspirando las veces que se le da la gana ese polvo de ángel que tantas cabezas destruye, siempre convincente, totalmente alejada del glamour y una voluminosa y alcoholizada Fairuza Falk que puede confundirese perfectamente con cualquier habitante de esa miserable ciudad.
Por el hecho de haber llegado a la ciudad el filme sigue siendo una obra herzoguiana, desde la serpiente nadando en el agua en la secuencia inicial, pasando por el caimán agonizante en la mitad de la vía hasta las lagartijas que le cantan al maldito policía mientras disfruta de su decimonoveno ataque de nervios.
Maldito policía corrupto es una película sofocante, extraña, casi tan soporífera como la agreste orilla del missisipi. Una propuesta arriesgada en este cine agonizante que parece haberse encausado en la noble labor de entretener zombies.

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