8 de junio de 2011

EL SUBMARRANO ANDRES MAROCO Y LA VENGANZA MOTILONA

La mayoría de mujeres creen que no hay nada más estúpido en el mundo que un periodista deportivo, lamentablemente este postulado se convierte en sentencia cuando uno ve Balón Dividido. Además de soportar los goles del fútbol colombiano, casi siempre televisados desde improvisadas canchas puestas en parqueaderos, tenemos que pasar por el martirio de escuchar a Tito Puchetti y sus nervios crónicos, Vanessa Palacios la prostituta que todo programa de fútbol necesita siempre cargada de frases de cajón, el Patrón Bermudez tratando de hacer como sea campaña para que lo dejen entrar así sea de aguatero en Boca Juniors y bueno, el plato fuerte es la estrella colombiana de Espn, el submarrano que comparte con Thomas Bernhard, Miles Davis, Keith Richards o Alvaro Uribe el dudoso reconocimiento de ser el nombre mas mentado en este blog.
No puedo hacer nada para remediarlo, mi vida es el fútbol y los libros y cuando digo fútbol es que me veo hasta los programas de Futbol Picante, me veo el clásico guatemalteco, me veo fútbol de primera y los análisis de la liga rumana en rumano. Pero ver y sobre todo oír a Andrés Marocco es un espectáculo fascinante muy parecido a lo que describía Luis Buñuel en su autobiografía de cuando vio por primera vez a un burro descomponiéndose, su primer contacto con la muerte “Un día mientras paseaba con mi padre por un olivar, la brisa trajo hasta mí un olor dulzón y repugnante. A unos cien metros, un burro muerto, horriblemente hinchado y picoteado, servía a una docena de buitres y varios perros. El espectáculo me atraía y me repelía a la vez. Yo me quedé fascinado por el espectáculo, adivinando no se qué significado metafísico más allá de la podredumbre” Por eso cuando mi novia me dice “Pues si no le gusta cámbielo” No entiende que el espectáculo de la putrefacción siempre tendrá un alto poder hipnótico para nosotros los pobrecitos seres humanos y a mi me gusta ver como este gomelo barato de la 36 en Bucaramanga hace el ridículo noche tras noche.
Yo la verdad no entiendo porque Vito de Palma no le da una cachetada con un guante de mierda a este depravado de la comunicación. Que ya hable es un problema, pero cuando analiza y opina mi piel se llena de unas bolitas transparentes que me recuerdan peligrosamente a la varicela. Me cuenta que su familia es una de las mas adineradas de Santander y que sus padres nunca supieron que hacer con esa morsa buena para nada. Con roscas, como todo lo que se hace en este país lo metieron en los medios de comunicación. Comenzó con Pelotas con ese otro animal de Antonio Cazale y de allí saltó al Alargue para deshonrar a la radio. Después alguno de esos paracos que ahora se adueñaron de ESPN le consiguieron la chambita ahí. Pasó de ser la oveja negra a convertirse en el orgullo de los Marocco. Andrés no es como dice Iván Mejía una mosca en leche en Hablemos de fútbol sino un marrano en un pocillo de fresas.
En Balón Dividido es la estrella, ahí despliega todo su encanto como humorista. Sus chistes noventeros evocan peligrosamente a lo que hacía la Tele veinte años atrás. Este inmundo programa, con uno de los concursos más absurdos de la historia de la televisión mundial (El irritante Enigmático) es el fiel reflejo del pésimo momento que vive nuestro fútbol. Si nuestros periodistas no lo entienden como vamos a formar un público exigente, una hinchada que como sucede en Brasil, Uruguay o Argentina no sean ingenuos y no les de miedo exigirle a la federación lo que necesitan para sus selecciones. Pero con estos cuatro mequetrefes no podemos encontrar el problema que nos aqueja desde que aquella generación dorada no de futbolistas sino de narcotraficantes nos pusieron en primer plano continental.
Maroco se llena la boca con palabras heideggerianas como Devenir que es casi el mismo Dassein que es el ser,el flujo de la historia. Usa el Devenir para enterarnos de los últimos goles que hizo Jimmy Esterilla en el Trujillanos de Carabobo. Tito Pucetti, su escudero de siempre repite en Espn Report “El devenir, que bonita palabra..” No, no, nunca me cansaré de esta dupla. Gracias por estar allí.
Y si a la hora del té gracias por estar allí submarrano Andrés Maroco porque yo llegué a Bucaramanga a finales de la década del noventa y cuando uno decía que era de Cúcuta me decían “Y es cierto que tienen la estatua de Papuchis” bueno, el devenir histórico les ha dado el castigo de tener un personaje aún mas aberrante que el pobre Correal, un personaje que noche tras noche hace el ridículo a nivel continental, eso si dejando claro que es de la ciudad de los parques. Mas de una década después los motilones hemos tenido nuestra venganza.

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