22 de junio de 2011

SOBRE VICKY DAVILA Y LA NECESIDAD DE UNA NUEVA LEY DE MEDIOS

Si bien nunca se le abrió un juicio por haber apoyado de una manera descarada la Dictadura Militar, el influyente periodista Bernardo Neustadt murió bajo el repudio generalizado de miles de jóvenes que rechazaron abiertamente este funesto periodo que vivió Argentina.
Durante los ocho años de terror que acabamos de pasar la prostituta del régimen Vicky Dávila se empeñó desde su madriguera tejida por Ardila Lule y sus huestes fascistas en crear una telaraña de opinión al final de los inmundos noticieros de RCN a la que llamó la Cosa Política. Desde este nefasto rincón, la señora Dávila, mandada por supuesto por sus patrones de turno, enfilaba dardos peligrosamente dirigidos a Hugo Chávez, dándole más leña a un fuego que amenazaba con extenderse hasta las casas de los pobres habitantes de la frontera colombo-venezolana. El rating en esa época de tensión causaba satisfacción al asqueroso paralítico de las gaseosas, ya contaba con sus deditos torcidos por la artritis cuánta plata le podía entrar si empezaba un conflicto bélico entre los dos países.
Desde las páginas del Ateneista nos hemos fijado en como las dictaduras trabajan admirablemente bien El derecho y la Propaganda. En una satrapía desaparecen los discursos para darle paso al panfleto, a la cuña política que despierta fanatismos. Desde los noticieros y los programas de opinión de RCN se le hizo un culto desmesurado a la enclenque figura de Uribe y sus secuaces. Vicky Dávila en esa época no solo era una señora muy sexy sino una mujer muy interesante, inteligente, irónica y burletera. Era la Amparo Grisales de la política colombiana, una Viena Ruiz más punzante y con una cara definitivamente más bonita. Desde su asquerosa tribuna se alentó a la reelección, a confiar en las mafiosas propuestas que acataba juiciosamente desde el ministerio de Agricultura Andrés Felipe Arias. RCN se convirtió entonces en la voz oficial del régimen y la Señora Dávila en su portavoz, la cara angelical donde se escondía un demonio vestido con una chaqueta antibalas y armado con la más poderosa de las endoloras.
Hace unos días la excelsa reportera interpeló duramente al ex senador Juan Carlos Martínez sobre la parapolítica. Martínez preso por tener nexos con el narcotráfico, acosado por las incesantes preguntas de Dávila le preguntó por su suegro, quien según el ex senador estaba preso desde hace años por narcotráfico. La periodista tartamudeó y nada tuvo para decir, incluso la entrevista terminó de una manera abrupta.
Hoy el país se pregunta ¿Quién es el suegro de esta meretriz? ¿En que oscura cárcel del mundo se está pudriendo? Lo preocupante es que sigue conservando su espacio radial y su reducto infecto en televisión desde donde sigue abogando para que los tenebrosos días de su patrón vuelvan a esta Colombia que según ella “Está sumido en el caos, en la anarquía de la guerra. Sin él los terroristas ganarán la guerra”. No existe un lugar más corrupto en este momento en Colombia que RCN. La Gurisatti, Jota Mario, Pacho Santos y por supuesto ella, la reina de la opinión política, la que con sus palabras procaces intentó sembrar el odio, la xenofobia contra los venezolanos. Ahora a su cuestionable trayectoria como comunicadora se siembra otra duda, la de su familia y las conexiones que según Martínez pueda tener con la mafia. Igual al defender públicamente a Uribe como lo ha hecho se constituye en una cómplice del cartel. Todos los que defienden al ex dictador debe ser investigado.
Sus días como periodistas tienen que estar contados, esperemos que en este raro ataque de honestidad el gobierno trate de encontrar las irregularidades en que pueden estar sumidos los que trabajan en RCN. La libertad de expresión en países como el nuestro, donde los grupos económicos poseen los medios de comunicación debe ser revisada. Como hizo hace dos años Cristina Fernandez de Kitchner, Colombia necesita una nueva ley de medios, una ley que asegure que cada quien pueda decir su verdad, un periodismo que investigue que no opine, que solo muestre los resultados de su investigación. Con Vicky Dávila el periodismo colombiano demuestra que debe ser refundando.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Ella debe irse de Rcn al igual que Jota Mario y Laura Acuña.

Anónimo dijo...

La familia Gnecco (familia política de Vicky Davila) es una familia de terratenientes, políticos y paramilitares del Cesar , la mayoría de ellos condenados}

Anónimo dijo...

Vicky Davila a usted no le queda más camino que renunciar a lo que por años ha hecho tan mal, usted es un mal ejemplo ante el mundo para el periodismo colombiano.

Anónimo dijo...

Vicky Davila por personas como ud la información de los medios de comunicación en Colombia no tiene credibilidad ni seriedad.

Anónimo dijo...

Vicky Davila personas como ud han desprestigiado el periodismo, ud escogió equivocadamente su profesión, que pueden aprender de ud los futuros periodidtas? NADA.

Anónimo dijo...

Vicky Davila le recomienso como tema del dia que hable del artículo del ateneista: sobre vicky davila y la necesidad de una nueva ley de medios. Este es un buen tema para el 1 2 3.de sus mentirosas noticias

Se ha producido un error en este gadget.