21 de junio de 2012

100 AÑOS DE SAMUEL FULLER. CORREDOR SIN RETORNO


Si quieres un Pulitzer tienes que dar lo mejor de ti. Vacía los bolsillos del pantalón, entréganos la última de las monedas. Danos tu reloj y tu cordura. Allí está el tipo tratando de convencer a los doctores que está loco. Muchas veces es más fácil ser aceptado en un club de elite que en un manicomio. Prepara bien el personaje querido, simula una obsesión, si es de tipo sexual seguro te creerán más. Te gustan las trenzas de tu hermana, a veces te provoca halarlas, hacerla gritar. Di las palabras que ellos quieren escuchar. Te creerán, seguro que si.


Nadie se cura en una institución psiquiátrica. Foucault las catalogaba entre los grandes fracasos de occidente. Al contrario, el cuerdo termina enajenado. Busca un termino para no ofenderlos, cierra los ojos y piensa. Igual están chalados. Adentro ha ocurrido un asesinato y necesitas las respuestas ya, las respuestas precisas para que escribas un libro brillante y dejes de ser un pobre hombre que hace reportajes. Esfuérzate un poco más y serás libre. Infíltrate entre ellos, duerme al lado de Pagliacci y despiértate con sus gritos de tenor frustrado entonando la primera parte de Figaro. Te va a llenar la boca de chicles, uno tras otro hasta que se te cansen los músculos de la mandíbula y poco a poco te vayas quedando dormido. Soporta a un negro que se cree el fundador del Ku-Klux Klan y a un premio Nobel enajenado que ahora está convencido que es un pintor. En tres semanas tendrás una buena historia pero seguro estarás tan loco como ellos.

Dicen que solo Milos Forman supo retratar con fidelidad la oscuridad de una institución siquiátrica. No señores, sin Corredor sin retorno no existiría Atrapado sin salida. Otra vez Samuel Fuller sabiendo administrar los escasos recursos que le daban por sus películas. El maldito por excelencia de Hollywood, siempre limitado, escogiendo a los actores que sobraban por ahí, usando puros recursos de serie B. y aún así no ha pasado el tiempo sobre su obra. Sus películas transpiran una vitalidad única. Sus actores se golpean con fuerza, vivimos el calvario con ellos. Nada es artificial, ¿han visto un tipo mas gordo en el cine que Pagliacci? La transformación del personaje se va dando poco a poco, con sutileza vamos viendo como la convivencia lo va transtornando. Al final tendrá una historia digna del Pulitzer pero se encontrará un poco diferente. Se ha convertido en un catatónico, en un muerto en vida, un zombie.



Samuel Fuller empezó a los trece años a hacer crónicas para periódicos. Tenía una fascinación por lo escabroso así que en la crónica roja se sentía como pez en el agua. Creyó que iba a ser escritor. Su media docena de novelas lo atestiguan. Fue un innovador de ese género tan sucio y entretenido como es el pulp. Pero en el cine estaba el dinero y también los vampíricos productores. Tuvo que ver como en sus mas de treinta películas había uno de esos tipos regordetes y poderosos imponiéndole sugerencias. Ey que recorta este plano, que esto acá en el guión no me gusta, que porque no me incluyes a esta muchacha, nunca ha actuado pero parece ser una actriz prometedora. Se cansó y empezó a producirse y a escribir sus propias películas. Creó una compañía para tener la libertad absoluta de hacer cosas como Corredor sin retorno.



Sherlock de España la remasterizó hace unos años y hoy se consigue en una copia extraordinaria, donde se incluyen unas imágenes en color donde se recrean las obsesiones de los enfermos mentales. Fueron desechadas en una primera versión con el argumento de que no servía mucho para el ritmo que necesitaba la historia pero que en realidad le daba la profundidad que necesitaban los personajes.

Apegado siempre a la literatura, Fuller no desprecia el monólogo interior y es gracias a este recurso que nos vamos convenciendo de que el ambicioso periodista va perdiendo la razón.

Criticada por muchos, idolatrada por otros, Corredor sin retorno es una película fundamental, un clásico que como casi toda la obra de Fuller permanece aún desconocida.

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