23 de julio de 2010

EL FIN DE UN SUPLICIO

Cuando Mónica Duarte abra esta tarde su facebook se dará cuenta de toda la gente que la quiere. Yo creo que fue mucho mas allá de un impulso de solidaridad, todo el que escribió algo en su Wall lo hizo porque la estimaba, porque la quería. Yo creo que con ella es imposible conocerla y no agarrarle cariño casi al momento. Lo alentador en medio de estas horas terribles fue constatar la entereza de su familia, de sus amigos, de su novio. Además este fue un caso donde se comprobó lo eficaces que pueden ser las redes sociales a la hora de alertar e informar a tiempo. Lo que en un principio iba a ser ocultado y tratado como un juego político se convirtió en una noticia de primera plana gracias a la resolución que tuvieron sus allegados y los de las otras dos secuestradas de alertarnos sobre el secuestro, de exigir una rápida y eficaz gestión humanitaria teniendo el cuenta lo que complicado que podía ser una negociación en vísperas de un cambio de gobierno.
Como pocas veces este secuestro tuvo un final felíz. Ahora Mónica estará revestida del aura que tienen los que por un momento estuvieron en el infierno y pudieron salir de él. El deseo general es que salgan todos de allí, no pueden pasar un minuto más alejados de sus familias carcomiendose en la humedad inclemente de la selva. Si a los gobernantes de turno no les interesa la suerte de esos tres mil secuestrados el pueblo debe tener la obligación de presionar, de hostigar, de exigir que se llegue a un acuerdo humanitario porque la vida de estas personas vale más que cualquier estrategia política o cualquier nacionalismo de pacotilla.
La actitud heroica de Luis Carlos Valdés Rangel, Tatiana Duarte, Carlos Castro y Milena Corzo influyó notoriamente para que este suplicio terminara. Había convocado a una marcha para mañana sábado para la liberacion de las cuatro secuestradas. Aprovechen el impulso y salgan a la calle y exijan no una liberación a sangre y fuego como promulga este nefasto y moribundo gobierno sino una acción rápida de negociación para que no pasen un día lejos de la gente que mas quieren. Marchen, hostiguen para que esta infamia no se vuelva a repetir.

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