19 de julio de 2010

SUCUBOS

Yo no las obligué a nada señores inquisidores, el acta está en el baúl que confiscaron, busquen bien allí está el acta con sus firmas constatando que sabían al peligro que se exponían. Me escribían miles y solo escogí a 15, llegaron una mañana. Bertoglio, mi ayudante fue a esperarlas a la estación.
Creyeron que me había vuelto loco porque había abandonado la ciudad, ¿Quien quiere vivir con esas viejitas locas mandadas por el upos dei a cagarse en mi casa? todas las mañanas tenía que recoger sus mierdas porque Bertoglio le tiene fobia a las heces fecales. Me cansé de sus llamadas anónimas amenazándome con la hoguera, un día lo dejé todo y alquilé una casona en el bosque que rodea a la ciudad. A donde solo me encontrara el que decidiera venirme a buscar y fueron ellas las que quisieron quedarse al abrigo de mi techo, al amparo de mi sabiduría. Llegaron aburridas y estoy seguro de que se fueron contentas.
Hipócritas, reconozco sus caras a mas de uno de ustedes les vendí una pócima de Genuflexionéx.¿ Vieron como se les erizaba la piel a sus esposas? Eran las hormonas invocando al súcubo, ustedes sabían cuando tenían que irse y dejarlas en la presencia de un espectro con el rostro de ustedes, un espectro que tuviera la capacidad de fornicar sobre ellas como si fueran perras lujuriosas y no las ancianas decrépitas que ya son. Gracias a mi, impios, disfrutaron de domingos en soledad, volvieron a los pozos donde alguna vez cazaron ranas y evocaron lo que alguna vez fue la vida sin la presencia hostigante de una mujer. Volvían en la noche y ellas estaban felices, con la cena servida, dispuestas a obedecerles en todo.
¿Y aún así me quieren mandar al fuego?
Gracias a las quejas de muchos de ustedes pude darme cuenta de que la pocima empezaba a fallar. La mayoríade súcubos invocados llegaban cansados y no lograban apagar el apetito insaciable con la que vivían esas viejucas.Me atormentaba pensar que estabaaplicando mal el inmortal precepto crowleyano por eso necesitaba desconectarme de todo y me perfeccionar el Genuflexionéx. Las costumbres se han puesto particularmente laxas y los gustos sexuales varían, se complejizan. Bertoglio estudió el comportamiento de ellas y pudo constatar que querían meter a otra persona en el juego así que apegandome al designio de Thelema releí los textos del hermano Perdurabro y el, desde el inframundo puso en mi boca las palabras que despertarían a los íncubos.
Los podía sentir en el bosque, estaban allí, acechantes, esperando las ordenes. Vertí en quince copas de cristal el menjurje, las encerré en un cuarto y por una rendija vi todo lo que pasó. Me los imagino a ustedes sucumbir ante las imagenes que vi. Primero vi como entre esas viejas obesas empezaban a desnudarse y despues a tocarse con avidez, como hienas entiempadas se lamían sus rajas asquerosas, me hubiese gustado que estuvieran allí y ver como vomitaban ante la podredumbre que destilaban esas carnes caídas y grises. Pero la nausea me partió la garganta cuando vi como de las paredes comenzaba a pulular una plasma fetida y verdosa que inundó en un segundo el cuarto. Entre gritos de espasmos orgasmicos vi como las viejas eran consumidas por la baba gigantes, vi como la baba se contraía y escuchaba como tronaban sus huesos. Pasaron muy pocos segundos cuando la baba se hizo pequeña, casi imperceptible. Regados por el suelo latían todavía intestinos y los pedazos de piel que había quedado de esas brujas lujuriosas.
Después llegaron ustedes, jueces hipócritas, alertados por el traidor de Bertoglio. Que fácil les fue condenarme a la peor de las muertes. Escuché que van a destruir la invocación, que lo mismo harán con las pócima ¡haganlo infelices!, haganlo y verán como tendrán de nuevo encima de ustedes el pedido inclemente de una esposa, como arrugaran el rostro ante su negativa, como aniquilaran de ustedes cualquier rastro de alegria. Destruyan todo hijos de puta, yo les regalé una nueva forma de vida y ustedes me han respondido escupiendome en la cara. Tengo los ojos abiertos, mandenme a la muerte ya!

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