21 de julio de 2010

EL REY DEL BOLLYPARED

El mayor logro del deporte colombiano ocurrió a finales del siglo XIX en la China de los Ming. El emperador para conmemorar el centenario de la Rata decidió organizar un torneo que congregara a los mejores exponentes de Bolly Pared del mundo.
El Bolly Pared es un deporte desconocido en nuestros días. Incluso son pocos los colegios donde uno ve a dos niños sugestionados por sustancias sicotroficas golpeando una pelota de tenis contra una pared. Pero antes de que explotara la maldita revolución industrial era el deporte mas practicado por las monarquías del orbe. Así que la noticia de que se realizaría un campeonato mundial conmovió a las monarquías de Europa. Por ese continente fueron El principe de Constantinopla y los reyes de Baviera, España y Rusia. Por asia fue el hijo del Emperador de china, el insigne Katiito de Japón y el principe beduino Hamil-anar-bledes. Por Africa se contó con el mismisimo emperador de Abisinia.
Se había realizado la ceremonia inaugural cuando empezó a cundir como una peste la mala noticia. Aquejado por una extraña infección anal el infante de Pedro de España declinava su participación. El torneo no se podía llevar a cabo con siete jugadores, necesitaban conseguir un jugador inmediatamente antes de que el equinoccio de la Rata terminara de cerrarse. Es por eso que Ludwig de Baviera levantó la mano y propuso a su entrenador, el gran Cipriano de Siachoque como el octavo jugador.
Oriundo de Puerto Berrio, Cipriano fue el tercero de los veintisiete hijos que tuvo el barón Emiliano Becerra de Siachoque y Ortencilla, propietario de mas de 39 mil hectareas destianadas al cultivo de la caña de Azucar. Poseía mas de 16 mil esclavos consagrados a la sagrada labor de pelar la caña para endulzar los hogares de la gente decente del mundo. Al morir el Barón Cipriano reunió a sus 27 hermanos y los hizo brindar por el eterno descanso de su padre. No se habia ocultado el sol cuando había muerto el mundo ya que habia puesto veneno para cucarachas en cada una de las botellas destapadas esa tarde. A pesar de su vida disipada de soltero y borrachín insaciable Cipriano llevaba una ferrea disciplina, la de levantarse cada mañana y azotar a cinco esclavos en fila india, decía que era lo mejor para la circulación y ese era el secreto de que no le saliera barriga. Les daba tan fuerte con su látigo de cinco cabezas que los negros terminaban convertidos en unas tiras retorcidas de sangre, pelo y dientes.
A pesar de lo incomodo que podía resultar a veces, siempre era divertido ver como el látigo trituraba el costillal de los negros por eso clandestinamente comenzaron a realizarse campeonatos de azotamiento de esclavos. Sobra decir que el gran ganador era Cipriano. Al tercer año habia devastado a la casi totalidad de esclavos heredados, la plantación comenzó a llenarse de malesa y ya veía caer sobre el la desgracia de la ruina, por eso aceptó el llamado que le hizo la embajada de Baviera, al parecer su rey Ludwig, neesitaba un nuevo entrenador para su juego, alguien capaz de fortificar su muñeca, de hacerla de hierro y quien mejor que el gran azotador de escalvos para lograrlo.
En menos de dos años el método del colombiano convirtió a Ludwig en el gran campeón de Europa. Llegó a ser inbatible y el único que lo podía superar era su entrenador.
Por eso, en retribución Ludwig le concedió jugar el mundial con la condición de que en la final lo dejara ganar. Uno a uno Cipriano fue demoliendo a sus oponentes. Previendo una situación asi se había guardado varios golpes desconocidos en ese momento. Fue a partir de ese mundial que se conoció el potente Matomarciano y el incontrastable Muertocarnero. Todos esos golpes saliendo de la muñeca de un colombiano. El método era simple, lo único que exigía era una concentración ferrea, había que sustituir la imagen de la pelota por lo que mas se odiara en la vida. Vertir el implacable odio de rey en esa pequeña circunferencia amarilla. Por eso cipriano veía un costillaje negro cuando tenía a la bola de frente.
Llegó el dia de la final y el colombiano fiel a su estirpe y a su hambre de gloria rompió el pacto y derrotó a su rey con un contundente 37 Drackman contra 3. Ludwig ordenó a su guardia privada que detuviera al traidor pero el Emperador lo impidió recordandole que estaba dentro de su territorio. Así que furioso tuvo que resignarse para ver como el propio Hijo del Sol le entregaba el vértice de oro al nacido en Puerto Berrío.
Ludwig se fue furioso sin poder aplacar sus ganas de vengarse. El Emperador nombró a Cipriano Director Tecnico de la selección nacional. Mientras estuvo en el cargo consigió 7 copas mundiales. Lamentablemente la revolución cultural decretó ilegal el deporte e infrigieron a sus máximos exponentes el escarnio publico, amarrados a una camisa de fuerza fueron rapados en público. Me acongoja pensar en la humillación que vivió el ya anciano Barón Cipriano Barrera y Siachoque cuando vio a toda esa gente burlandose de el, en una idioma que todavía no entendía sintiendo que en pocos momentos ya todo terminaría.
Paz en la tumba de este fiel exponente del deporte nacional.

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