13 de julio de 2010

ENTREVISTA A ASMODEO RUTHVEN

Asmodeo Ruthven vivía en una derruida casa en las afueras de la miserable ciudad de Cúcuta. Después de muchos siglos detrás de su huella lo vine a conseguir. Me abrió, tenía puesta unas pantuflas y sobre su pecho reposaba un babero. Ya no tenía fuerzas para negarse a ser entrevistado. Lo seguí hasta el sótano. El potro y el caballete torturador seguían intactos. Sobre una piedra de moler Asmodeo puso sus incisivos y empezó a sacarle filo. Tuve que taparme la cara para que no me cayera la asquerosa baba del vampiro.
-Hubo una época en que el diente entraba en el cuello con la facilidad que entra un cuchillo en la mantequilla- me decía mientras se limpiaba las babas en la servilleta-pero ya ves, el cutis delicado parece que era un atributo excluyente de la aristocracia francesa.
Es evidente que para Asmodeo es una tragedia vivir en estos tiempos. Nada se parece al esplendor en el que vivió en Sajonia a finales de 1793. Allí lo conocí, una mansión inmensa, innumerables criados, la cripta familiar revestida de marmol y oro, una buena tumba para descansar. Ahora tenía que recluirse en una ciudad de contrabandistas, llena de polvo y de estridencia. La estrechez es tanta que ya hasta relativiza lo de ser eterno.
-La inmortalida nuestra es relativa, cuando Tenario me mordió aquella tarde de verano de de 1678 no me dijo nada sobre el inevitable desgaste de los dientes. El era un hombre del renacimiento, el mas temido de los condotieros, se veía lozano, hermoso así que bebí su sangre sin rechistar, creyendo que el final de los tiempos sería nuestro y no de esos canallas que ahora gobiernan. Imaginate querido -dijo reprimiendo el llanto- ahora no pienso en la revolución, ahora pienso en como voy a hacer para conseguir una vena tierna que no me tumbe los pedacitos de dientes que tengo.
Le dije que eso no iba a ser ningún problema porque la odontología se había desarrollado a la par de la ciencia y seguro tendrían algún implante para solucionar su problema. Asmodeo parece irritarse
-Intenté ir a esos sitios que citas pero hay algo que exacerba mi instinto asesino, no vayas a creer que es una sicopatía mia, nada de eso, ya lo consulté con otros hermanos y ellos me dijeron lo mismo, ellos se lo atribuyen al fluor, el olor a fluor que resume en el ambiente altera la necesidad hemoglobática y a pesar de que me reprimo porque pienso Maldita sea no lo mates porque el odontólogo es tu salvador no puedo contenerme y aunque tengo que esforzarme mucho al fin logro abrir un huequito, si bien ya no me quedan muelas recuerda que soy el mejor succionando y los dejo sobre el piso quedan como datiles secos porque mi hambre es feróz querido periodista insoportable, mi hambre tiene siglos y ya no conoce de ética ni de conveniencia solo de saciar sabe- Me mira con odio, se relame las dos agujitas esas que tiene de dientes y yo acaricio en el bolsillo del pantalón los dos ajos que traje para protegerme de la bestia.
Porque yo tambien tengo que cargar con el peso infame de la inmortalidad. Uno de ellos me mordió siendo un joven periodista, uno de los primeros que tuvo el mundo. Gracias a la fe inquebrantable de mi madre el lado oscuro no llegó a curbirme por entero. Entrevisté a todo el mundo menos al temible Asmodeo Ruthven, uno de los vampiros mas temibles de la historia de la humanidad. Ahora despues de doscientos años de búsqueda por fin lo he encontrado aunque este mas bien parece ser su sombra.
Sin demostrarle ningún tipo de miedo le pido a Asmodeo que me deje ver sus incisivos. Parecen dos dientes de cachorro de perro, o mas que de cachorro como de Poodle viejo porque estan planos y solo en la mitad tienen una leve ondulación. El viejo monstruo rechista pero no tiene la fuerza para atacarme, con dos ajos y el crucifijo es suficiente para mantenerlo a raya. Le pregunto siha pensado en otras técnicas para extraer la sangre de las vícitimas le sugiero que contrate a algun recluso, que pague su fianza, alguien bien miserable y desalmado que le deba la vida y se ocupe de secuestrar e inmovilizar a la vicitima para que el solo tenga que extraer por medio de un tubo la sangre que necesita "Estoy seguro Asmodeo que seis meses de ese tratamiento y seguro volverás a tener el poder de antes". En silencio se levanta y va hacia la ventana, cientos de personas cargan sobre sus cabezas alimentos. La frontera esta cerca, la delincuencia y el hambre azotan esta zona, ya se porque escogió esta zona, le recuerda los feudos que alguna vez tuvo, asi lo niegue la corrupción es el mejor habitat para un vampiro, subitamente se voltea y levantando sus pies del suelo se desliza hasta mi poniendo su nauseabundo aliento de cadáver sobre mi rostro
-No entiendes nada Bryan, nada, No ves que soy un Ruthven, el mismisimo Byron nos juró lealtad eterna y al final como todos nos traicionó. Jamás ha pasado sobre la faz de esta tierra una estirpe tan pura como la nuestra. Aniquilamos a los Habsburgo, creamos a Stalin y a Lenin para que se encargaran de los invencibles Romanov, acabamos con todas las castas de vampiros que quedaban en Europa, vinimos a America a imponer una ética y la ética no es el asesinato. Yo escojo alguien al azar y le doy vida eterna, no lo mato querido, no lo mato, tan solo le doy vida eterna.
Sin poder reaccionar me arrebató la grabadora de las manos y dió por concluida la entrevista.
-Es una estupidez lo que haces Bryan no se quien se puede interesar por esta entrevista, no te das cuenta que ese mundo ya se acabó, no quedan mas que angeles demoniacos, los íncubos se apoderaron del mundo, y matan de hambre a toda esta gente. envejeciste Bryan, el mundo que conociste te abandonó.
Trataba de meterme en su tristeza en su desesperación pero yo me negaba a escucharlo, como pude le saqué de las manos la grabadora y salí corriendo, Asmodeo salió a la puerta y gritó ¡Volverás y me clavarás una espada en el pecho Bryan y después me decapitarás. Ya no puedo ver mas a esta gente, vuelve Bryan te lo ordeno, vuelve, dame la paz que necesito!.
No me voltié en ningun momento al contrario aceleré el paso y me metí en el sofocante rio de gente que a esa hora llevaba contrabando a la frontera. Llorando, casi a punto de caer en un delirio revisé en mi diario de notas a un editor que pudiera estar interado en comprar la entrevista. Uno a uno fui tachando sus nombres, todos estaban muertos.

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