29 de julio de 2010

EL VIEJO BARRIO

¿Recuerdas cuando después de empalarlas con palitos de Bom-Bom-Bum crucificábamos lagartijas en los árboles del monte de Guaimaral?. Entre las ramas los indigentes veían nuestro ritual diabólico. Muchos se indignaban y salían corriendo desnudos a asustarnos yo salía corriendo pero al japonés no le daba miedo nada y los arremetía a piedra. Después iba a buscarme a mi casa y me convencía para que me internara con el al monte a volverles mierda los cambuches donde vivían. Sin quererlo nos convertimos en la primera fuerza paramilitar del barrio.
¿Recuerdas la emoción que sentíamos cuando en el monte encontrábamos a un muerto? Sabíamos por el olor a podrido que salía en los mediodías "Eso no puede ser una rata de campo- Aseguraba el japonés- Esa pichera es de un animal mas grande" Ibamos y mirabamos los ojos saltones, la putrefacción rompiendoles la piel. Al japonés no le daba miedo nada, incluso una vez fue capáz de quitarle los Tennis a uno. Vas a pensar que el japonés era un ladrón cualquiera pero que va, esos Nike doble suela con cámara de aire parecían nuevos. El muerto estaba hinchado y una fila de gusanos hacían cola para entrar en la naríz pero al japonés no le daba miedo nada y se agachó y se los quitó. En la noche los llevó puestos al parque y llegó a circular el rumor que el mismo había matado al man para robarle los zapatos. No le interesó desmentir nada a partir de allí le empezaron a tomar respeto.
Teníamos 13 años.
Ahora ya no hay monte. Esa tierra era de los Abrahim y después del incendio aprovecharon para construir. La nueva fuerza paraca, la que rige los destinos de mi ciudad es la que vive allí. Casas suntuosas con leones de marmol en la entrada y estereo retumbando vallenatos todo el puto día. Pero eso era monte ¿Recuerdas?. Desde la terraza veía como en la noche miles de luciernagas se encendían en el monte. Mi mamá subía y me decía que dejara de mirar eso "No ves que son brujas cocinando niños y si sigues metiendote en el monte harán de ti el mas gordo de los sacrificios". Yo sabía que no eran brujas, allí dormía el combo de Pantaleto, el mas temible de los indigentes. Las lucecitas eran el fuego del bazuco que cada noche consumían.
¿Recuerdas que el japonés los odiaba?. Cuando se cansó de empalar y crucificar lagartijas se dedicó de lleno a preparar su gran misión, la de quemar todo ese monte "Que no tengan donde mas vivir esos hijueputas". Reclutó a los muchachos de otras cuadras y los puso a traer kerosene y cauchos viejos. Nos metimos una noche de las velitas, hacia un calor asfixiante, malditos veranos cucuteños. Por ahí soplaba algo de viento pero los arboles del monte estaban secos y el incendio se extendió en pocos minutos. Un infierno. Eso era como si tres cazas hubieran bombardeado la zona con napalm. Me extraña que no te acuerdes de eso. Esa noche los vecinos alarmados llamaron a la policía. Por salír del paso detuvieron a tres borrachos que justamente esa noche estaban tomando en la cantina de Lalo. De nosotros nunca sospecharon.
Pero no se en que planeta vives, te acuerdas que al poco tiempo, como a los dos días encontraron a Pantaleto muerto en la cancha de arena? Tenía las tripas salidas y me acuerdo que uno de los forenses que levantaron el cuerpo dijo que había sufrido un montón. Fui con el japonés a ver como desnudaban el cuerpo. Me acuerdo que el japonés se puso furioso y refunfuñaba que a el le hubiera gusta matar a ese hijueputa. No lo decía en serio, teniamos trece años.
Al poco tiempo comenzaron a construir, una urbanización tras otra y los nuevos vecinos casi siempre montados en sus imponentes camionetas decidieron terminar con la tarea que nosotros nos habíamos propuesto, acabar con los indigentes que azotaban el barrio. Eso si, tenían recursos y sus métodos eran mas depurados que los nuestros. Una noche los soprendieron en el Canal de desague donde ahora vivían, los montaron en un camión y los llevaron a orillas del rio Zulia donde a cada uno le metieron un tiro en la nuca. Ni siquiera se molestaron en enterrarlo.
¿Pero que te ha pasado todos estos años que no te acuerdas de nada? Yo tampoco he vuelto a ver a nadie del barrio, dicen que está mas seguro que esa gente que vive ahora allí si que se sabe respetar.

2 comentarios:

alejandra dijo...

un oasis en el paraiso de la misantropia, que tan sabrosamente marida con toda esta cotidianidad... pero cuidado ivan!!! los deseos de matar pueden regresar en cualquier momento...
Pd: Willi estuvo nostalgico toda la noche... conversamos sobre la delgada linea que divide la mitomania de la maldad... realmente era tan malo el japonés????

Iván Gallo dijo...

Ese japonés que conocimos fue de las mejores cosas que nos pudo pasar en la vida. En algunos aspectos era asi de malo pero encantandor como un hijueputa. Saludos muchachos, que de este año no pase vernos

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